... Y más acústica




      Profundizando más en la respuesta en frecuencia (aspecto ligado directamente, como expresé en el anterior artículo, a unas proporciones adecuadas de sala y la correcta ubicación de altavoces y oyente) quiero exponer los cálculos acústicos y otros aspectos a considerar.

      Realmente, la búsqueda de la posición óptima de altavoces y oyente en una sala dada, se basa en la presión relativa existente en cada punto de la sala.

      En cualquier caso, lo que es cierto y demostrable físicamente, es que esa ubicación depende exclusivamente de las proporciones de la sala. Para ello nos basamos en el cálculo de modos descrito anteriormente (en función de las medidas de alto, ancho y fondo de la sala) para determinar los modos que presentan coloración en dicha sala. En base a los modos calculados se halla la presión relativa en cada punto de la sala, buscando igualar presiones en la posición de altavoces y oyente, teniendo en cuenta los nodos (y sus antinodos de presión) obtenidos.

      Realmente, cuando calculamos matemáticamente esa presión relativa, nos damos cuenta de que nunca se llega a igualar la presión en el punto donde se sitúan los altavoces y el oyente; del todo lógico considerando que los altavoces siempre van a estar más cerca de los límites de la sala (paredes) que el oyente, generalmente situado en el centro (cuanto menos a lo ancho) de la sala. Por tanto, buscamos una solución de compromiso donde la diferencia de presiones sea la menor posible.

      ¿Pero cómo conseguir la menos mala de las ubicaciones posibles?

      Obviamente, cuanta más libertad de movimiento tengamos para situar altavoces y oyente, más facilidad para llegar a esa ubicación. Aquí es donde tropezamos con ciertos problemas, ideas preconcebidas, etc. Los problemas, porque no siempre podemos retirar lo deseable de las paredes trasera y lateral los altavoces (aunque siempre hay un margen, no suele ser todo lo amplio que se requiere desde el punto de vista de la acústica; el sonido con la decoración de la casa y la pareja no suelen hacer buenas migas). Las ideas preconcebidas, porque en sentido vertical deberíamos tener igualmente un margen de movimiento, y esto sólo es posible con altavoces tipo estantería sobre soportes regulables en altura. ¿Quiere decir que los de pie ofrecen peor sonido siendo generalmente más caros? Ni mucho menos, pero ¿variamos la altura del cono de graves al suelo con un monitor, o la altura del techo con una columna? La solución es obvia, salvo que construyamos una sala a medida de nuestros altavoces (algo poco común) lo más apropiado son unos monitores sobre un soporte hecho a medida en altura según la sala, o regulables.

      Del mismo modo, la posición de oyente debe poder variar entre unos márgenes lógicos (generalmente basta a lo largo y alto, puesto que a lo ancho nos centraremos en la sala), por lo que incluso el asiento a utilizar debería permitirnos variar la altura para situarnos en la posición adecuada que nos proporcione la acústica de la sala.

      Por último, el ángulo de giro hacia el centro en altavoces debe quedar de modo que el eje axial del cono de agudos apunte hacia el oído correspondiente del oyente (altavoz izquierdo hacia oído izquierdo y altavoz derecho hacia oído derecho). Esto es muy fácil de calcular geométricamente, ya que conocemos la separación del oyente a la pared frontal (Ox) y lateral (Oy, generalmente la mitad de la anchura de la sala), así como del altavoz al frente (Dx) y lateral (Dy), y teniendo en cuenta que la separación media entre oídos en una persona adulta es de 18 cms, ese ángulo viene dado por el arco-coseno de: (Ox-Dx) dividido por la raíz cuadrada de (Ox-Dx)2+(Oy-Dy-(18/2))2.

Mi modesta instalación, ajustada con estudio acústico, 
cables de red, altavoces, etc, tan solo a falta de un buen 
soporte a medida para completarla (está en proyecto).

      ¿Es realmente necesario todo este tinglado? ¿Voy a percibir tanta diferencia en el sonido?

      Lo que realmente percibe nuestro cerebro son variaciones de presión sonora, y esto es lo que se mide en acústica para hallar esa posición correcta de altavoces y oyente según las proporciones de sala y sus modos. ¿Y cómo se comporta esta? La presión relativa calculada está en un margen de 0 a 1. Calculando las presiones de diversas salas en un programa creado para este propósito, observé que en algunos casos esta variaba del mínimo, 0, en tan solo 5 centímetros, al máximo, 1 (es decir, una variación del 100%). Ante este hecho físico, el comportamiento del sonido en una sala de dimensiones reducidas, se constata la importancia de una ubicación lo más exacta posible de altavoces y oyente, tanto que el margen de error aceptable al colocar altavoces (en ancho, fondo y alto) y oyente (fondo y alto) con respecto a la posición calculada debe ser de más menos 1 centímetro si no queremos ver malogrados nuestros propósitos.

      Parece algo difícil de creer, pues cinco centímetros más cerca o lejos, arriba o abajo, nos parece tan ridículo que, sólo si se prueba realmente, quedaremos plenamente convencidos. De hecho, después de pasear mis altavoces por toda la sala sin resolver un problema de graves bastante notable, tras hacer finalmente un estudio acústico para encontrar la posición óptima de altavoces y oyente y aplicarla, me convencí de hasta qué punto resulta imprescindible. Bastó una audición tras la reubicación de altavoces y oyente. Realmente merece la pena, y no se imagina uno cuánto dinero puede ahorrarse en cacharros para conseguir incluso mejor resultado musical.

      En la práctica, no concedemos generalmente toda la libertad que se merece nuestro sistema de audio, pero aun haciendo alguna concesión (no podemos separar altavoces más de lo que nos gustaría de las paredes, nos empeñamos en unos altavoces tipo columna; a veces el corazón tiene razones que la razón no entiende) merece la pena el cálculo de esa posición menos mala dentro de nuestra sala.

      Animo a todos los amigos a cuidar este aspecto tan importante de un sistema de audio de calidad, sobre todo si tienen problemas de acústica o se disponen a cambiar aparatos (generalmente por algo más caro) buscando la solución a un problema de sonido, principalmente porque hasta que no se ubican adecuadamente altavoces y oyente no estamos oyendo nuestro sistema realmente, y por tanto no tenemos criterios fiables para determinar si su sonido nos convence.




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