La potencia de éstos (vatios máximos que
soporta) es recomendable que sea al menos un 50% mayor que la salida del amplificador, para
evitar distorsiones al llevarlas al límite e incluso dañarlas, teniendo en
cuenta además que un amplificador ofrece más potencia cuanto menos impedancia se
le carga (ofrece más vatios con altavoces de 4 ohmios que de 8 ohmios) y que la
impedancia de un altavoz varía con la frecuencia (en un altavoz de 8 ohmios que llegue
a bajar su impedancia a 2 ohmios en ciertas frecuencias llega a multiplicar por cuatro la
potencia en vatios continuos que ofrece el amplificador). Aunque los vatios son importantes,
atendiendo a la calidad del sonido debe prestarse mayor atención a parámetros
como respuesta en frecuencia; en alta suelen llegar todos a 20 KHz, pero en baja,es más
difícil conseguir respuestas cercanas a 20 Hz. teóricos que suelen ofrecer en
sus productos algunas marcas baratas o de dudosa calidad, una respuesta buena en baja es a
partir de 55 Hz (para más información, hay fabricantes que además indican
la pérdida de señal en dB según la frecuencia, ver gráfico para
mayor detalle). Sensibilidad; para un buen altavoz ha de estar por encima de 85 dB/w/m, aunque
una sensibilidad baja (hasta 88) precisará de mayor potencia de amplificación
para excitar los transductores, y una sensibilidad alta (mayor de 92) puede ocasionar
distorsiones en la respuesta del altavoz.
Al ser el componente de la
cadena que ofrece el sonido final, es el más personal, y debe seleccionarse
principalmente mediante pruebas e igualmente a ser posible, con nuestro equipo y en nuestra
sala, en caso de probarlos en el detallista, tanto este como cualquier otro componente
tratándose de aparatos de cierta calidad, escuche grabaciones propias que conozca bien
su sonido, que el vendedor debe dejarle oír sin problemas. La amplificación
sobre todo, debe comprarse a la vez o en cualquier caso siempre en cosonancia altavoces y
amplificación, al ser los componentes que más casan el uno con el otro.
La ubicación típica y con excelentes resultados es formar un triángulo
equilátero entre estas y el oyente, mejor algo mayor la distancia entre oyente y
altavoces que entre estos, situando el punto de cruce de ambos altavoces a medio
metro delante del punto de escucha (mejor imagen del estéreo). Deben descansar sobre
puntas de desacoplo para desacoplarlas mecánicamente (evita que transmitan vibraciones
al medio, a la vez que mejora el sonido ofrecido); si no las incorpora el altavoz, se venden
sueltas de rosca, adhesivas, con bases, etc. La separación entre altavoces debe ser de
2 a 4 metros, dependiendo del altavoz y la sala, ofrecen mejor resultado situándolos
lejos de las esquinas, al igual que situar el punto de escucha dejando cierta distancia hacia
la pared posterior de la sala (ver gráfico. El mejor punto de escucha está a 1/3
o 2/3 de la longitud de la sala, ubicación A, donde todas las ondas estacionarias tienen
la misma intensidad). Desde la posición de oyente, el altavoz de agudos (tweeter) debe
quedar a la altura del oído; las frecuencias altas son más directas, si nos
situamos fuera de la ventana de audición, percibiremos el sonido limitado en su respuesta
original, aunque si existe exceso de agudos puede paliarse bajando el tweeter a la altura del
pecho. Deben separarse de paredes traseras y laterales al menos 30 cm. aunque según sean
los graves pueden separarse más (reducir graves) o acercarlas (aumentarlos). Sólo
cambiarlas de posición, puede sorprender la diferencia de sonido.
El cable al amplificador debe ser de calidad
(cobre de alta pureza libre de oxígeno, buena sección, etc), lo más corto
posible sin tiranteces, y de igual longitud ambos canales; se puede comprar por metros, o ya
confeccionados. Si es por metros, el cable puede atravesar una ferrita que se le añada
para eliminar interferencias electromagnéticas y de radiofrecuencia (hace de filtro,
cuanto más larga sea la ferrita mayor efecto tendrá), y terminales en los
extremos. Si la habitación no es espaciosa, lo apropiado son altavoces tipo monitor,
por su reducido tamaño, aunque suelen ofrecer menos graves al tener menor volumen de
caja (siempre se puede añadir un subwoofer activo), pero son más
versátiles. Si disponemos de espacio, podremos optar por columnas (mayor volumen de
caja y respuesta en graves) o monitores con soportes apropiados (pies cargados con masa,
puntas de desacoplo, etc). El tamaño o número de vías no debe condicionar
ni limitar la calidad de nuestro sistema.
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