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Este apartado pretende tan solo ser un breve repaso al cine en casa dado el auge que ha tenido
y la cantidad de aficionados que se han o están adentrándose en este apasionante
mundo, por lo que no vamos a profundizar mucho. Los tipos de sonido multicanal para cine en casa
existentes son en orden cronológico y de calidad el Dolby Surround, Dolby Pro-Logic,
Dolby Digital y DTS (Digital Theatre System). Por supuesto los dos últimos son muy
superiores, ofrecen calidad digital, tienen más canales de audio, independientes entre
sí, abarcan el rango de 20 a 20.000 Hz, etc.
Centrándonos en el Dolby Digital (AC3 o 5.1) por ser el más actual y con mayor
software existente en nuestro mercado, ofrece 5.1 canales. Esto quiere decir que contiene
información de dos canales frontales principales, estéreo, un canal central para
voces que abarca también de 20 a 20.000 Hz, y dos canales traseros de efectos,
también estéreo y abarcando el mismo rango de frecuencias. Esto forma los 5.0
canales principales, el canal 0.1 es específico para las frecuencias subgraves, LFE (Low
Frequencies Effects), con salida RCA de línea para conectar un subwoofer autoamplificado,
independiente del resto, para crear el sonido profundo e impactante de auténtico cine.
Por ahora el único soporte de software grabado en este sistema es el DVD (disco
versátil digital) por lo que también debemos hacernos con un lector para este
soporte digital. Los hay en el mercado desde 360 € los básicos hasta modelos de
referencia que superan los 2.100 €. Sus principales características son la capacidad
de leer los distintos sistemas de sonido multicanal (Dolby Digital, DTS, MPEG II), los tipos de
conexiones tanto de audio (RCA, digital coaxial u óptica) como de video (S-Video, RGB,
Euroconector), algunos incorporan su propio decodificador de 5.1 (ofrecen salidas independientes
para cada canal, con tomas RCA de señal de línea, para darle entrada a una etapa
de potencia multicanal).
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Igual que en alta fidelidad de audio, en
amplificación existen sistemas integrados para cine en casa (decodificador-previo
más 5 etapas de potencia en un mismo chasis, e incluso receptor de radio, los llamados
receptores de A/V) o decodificador-previo más etapa de 5 canales, etapas de 3 y 2 canales
e incluso 5 etapas monofónicas. Aunque también existen aparatos que permiten
aprovechar nuestra instalación de audio, para ampliarla a cine en casa, añadiendo
integrados que incluyen decodificador y 3 etapas (canales traseros y central) o un
decodificador más etapa de 3 canales, junto a nuestro equipo de audio, cuyo amplificador
tomará la entrada de los canales principales, para reproducirlo por los altavoces de dicho
equipo. Esta solución hoy día no es la más económica (aunque
sí de mejor calidad) al encontrarse en el mercado integrados para cine en casa desde
420 € aproximadamente que incorporan decodificación 5.1, DTS e incluso entrada
multicanal para futuros sistemas de decodificación multicanal dada la aceptación
de los sistemas de cine en casa actual, aunque al igual que el audio, los niveles de referencia
los precios llegan por encima de 2.400 € los integrados de A/V y muy superior conjuntos de
procesador más etapa multicanal.
La ubicación de los altavoces debe ser la siguiente: Los frontales deben seguir las
mismas reglas que en una instalación de audio (altura del tweeter, triángulo
equilátero, separación de las paredes, etc, referirse al apartado
LOS ALTAVOCES). El altavoz central, del que provienen los diálogos, debe estar lo
más cerca posible de la pantalla, para que parezcan creíbles con respecto a la
posición de la imagen; encima o bajo esta es buena posición, buscando la que
quede más a la altura del oido. Por supuesto la mejor ubicación del central y
pantalla de visión es centrado con respecto a los altavoces principales. Los altavoces
traseros deben situarse a lo largo de la sala, a la altura del oyente o incluso algo más
retrasadas, orientadas hacia el mismo y ligeramente por encima de su cabeza, e igualmente uno a
cada lado, guardando simetría con respecto a los principales y central. El subwoofer, al
ser las frecuencias bajas poco direccionales, no se localizan en el espacio como las medias y
altas, por lo que su posición no es tan crítica. Generalmente suelen situarse al
frente junto con las principales, a un lado de la sala o tras la posición de oyente. Es
recomendable que todo el conjunto de altavoces (principales, central, traseros y subwoofer)
sean de una misma marca e incluso serie, pues al coincidir las impedancias, sensibilidades
similares, filtros y transductores con topologías y materiales iguales, misma
construcción, etc, el sonido del conjunto será más homogeneo que mezclando
series o peor aún marcas. Al igual que una instalación de audio, el punto de
escucha debe situarse retirado de la pared posterior, dejando un espacio hasta la misma de 1/3
del fondo total de la sala, donde las ondas estacionarias tienen la misma intensidad y se
anulan unas a otras.
Es conveniente una vez realizada la
instalación del sistema hacer una sonometrización (medición de las
presiones sonoras en dB ofrecidas por cada altavoz) ya que al diferir entre sí por
diversos motivos, sobre todo por la distancia de cada una respecto del oyente, deben ajustarse
para que donde se sitúa este todos los altavoces ofrezcan la misma presión. Para
ello los amplificadores o procesadores de A/V suelen incorporar un generador de ruido rosa, con
posibilidad de dar salida independiente a esta señal por cada uno de los cinco canales,
e incluso el subwoofer, a la vez que permiten ajustar la salida de cada canal en
aproximadamente 10 dB arriba y abajo, para dejar la misma presión sonora en el punto de
escucha/visión. Esto debe hacerlo un técnico con un sonómetro, aparato
que mide la presión sonora en dB, y suele tomarse como valor de referencia de
presión en cada canal con señal de ruido rosa fijarla a 75 dB. Hay procedadores
de gama alta que incorporan incluso un pequeño micro para llevarlo al punto de escucha y
ellos mismos ajustan cada canal, al incorporar su propio sonómetro.
El tamaño de la pantalla en un sistema de cine en casa debe ir en proporción con
la sala y distancia al espectador; si fuese menor de lo debido no se apreciarán detalles
en la imagen, y siendo mayor, al formarse la imagen por puntos (pixels) y estar demasiado cerca
con respecto a su tamaño se observan deformaciones y pérdida de nitidez (similar
a cuando se observa un cuadro demasiado cerca, nos centramos en una zona perdiendo la
visión del conjunto). Para calcular el tamaño de pantalla o la distancia a la
que situarnos se divide por diez las pulgadas, obteniendo los metros a situarnos de la misma
(ante una pantalla de 28" debemos situarnos a 2,8 metros, es decir, entre el frente de la
pantalla y nuestros ojos deben haber 2,8 metros). En caso de estar limitados a una distancia
fija, multiplicamos esos metros por diez, obteniendo el tamaño de pantalla adecuado en
pulgadas.
Con respecto al formato, para un sistema de cine en casa lo apropiado es el 16:9 o formato
panorámico (relación entre ancho y alto de pantalla de 16 a 9, se ajusta
más al formato de imagen de cine). En caso de televisores (tubo o plasma) hay que tener
en cuenta, ya que compartiremos seguramente cine con emisión normal de TV, el sistema de
conversión y adaptación de imagen al formato panorámico, ya que debe ser
de calidad y última generación, los cuales no deforman la señal de TV
(mantienen la proporción entre alto y ancho sin deformar la imagen, hay pantallas donde
la señal de TV ofrece desproporción apareciendo las personas por ejemplo bajas y
rechonchas al comprimir el alto y mantener el ancho para adaptar la imagen al formato 16:9).
El resto de acondicionamiento de la sala
básicamente es similar al audio, con la salvedad que aquí vamos a ver
imágenes, por lo que debemos cuidar también la iluminación, no se aprecian
igual los brillos y contrastes en una sala iluminada que oscura. Se recomienda una sala oscura,
al ofrecer mejor contraste, menos brillo en pantalla, reflejos, etc, por lo que las cortinas
habituales en ventanas además de amortiguar sonido, deben ser opacas (no dejen pasar la
luz exterior). Es recomendable que las paredes sean de un color neutro (gris neutro algo oscuro
es el más recomendado, basta observar las salas de cine) para evitar exceso de luz y
reflejos en la pantalla. Otro aspecto a cuidar, según indican los médicos, son
los asientos para cine; deben ser de respaldos rectos, más bien rígidos y que
permitan mantener la espalda recta y paralela a la línea de las piernas, de rodilla
abajo (evitar asientos muy mullidos, que mantienen la columna en malas posturas, acostarse de
lado, pues daña la columna y merma la percepción del sonido al taparnos un
oido contra el asiento), estos asientos también se encuentran en comercios
especializados en cine en casa.
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