Es la fuente de sonido más popular y que ofrece
más variedad de mercado. A pesar de la pérdida de señal que supone frente
a soportes analógicos como el vinilo (cuantificación digital a 16 bits, 65.536
registros distintos de la señal analógica original que es continua, sin
límite en número de registros, y el recorte en alta a 20 Khz máximo,
debido a la frecuencia de muestreo de 44.1 KHz, según recoge el Libro Rojo que
marca el estándar para este formato) en la práctica casi imperceptibles al
oído humano, no sufre deterioro con el tiempo ni hay ruidos añadidos por el roce
del mecanismo lector con el soporte; no confundir con los problemas derivados de vibraciones,
que sí afectan también a lectores de CD, junto a errores de muestreo (jitter)
propios de conversión digital-analógica, errores de lectura de
información digital, etc, por lo que debe cuidarse entre otros su ubicación y
aislamiento, con bases y pies adecuados. Con la llegada de los nuevos soportes digitales
grabados a más de 20 bits, aunque matemáticamente sean inferiores en registros
sonoros que un soporte analógico, en la práctica serán ya totalmente
imperceptibles al oído humano.
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Centrándonos en lectores compactos (mecánica de transporte y conversor D/A
montados en un mismo chasis) se encuentran desde los más económicos hasta
auténticas piezas que no envidian nada a un conjunto mecánica-conversor en calidad,
y siempre serán más baratos, los hay según el número de discos que
cargan, sencillos o múltiples. Los múltiples siempre ofrecen peor calidad sonora,
básicamente por tener más mecánica de transporte y más compleja, por
tanto, mayor cantidad de interferencias (jitter, ruidos mecánicos), y al tener menor
mercado en la alta fidelidad, los fabricantes no aplican soluciones de calidad extrema en los
conversores para no elevar el precio, pero para tiempos de escucha prolongados son más
cómodos. Si nos decidimos por estos, suelen dar mejor resultado las bandejas que los
cargadores de cartucho o archivadores para varias decenas de discos.
Por supuesto si buscamos pureza de sonido, optaremos por
uno sencillo. Lo primordial para que sea de calidad es una mecánica y bandeja robusta,
libre de vibraciones, fuente de alimentación generosa, reloj y conversor D/A de
calidad; en cuanto a éste, hay reproductores que incorporan un chip
HDCD (high definition
compatible digital) que permite reproducir discos grabados en este sistema (se comprime la
información grabando a 20 bits, 16 veces más información que un CD
convencional, y frecuencia de muestreo mayor, por tanto mayor fidelidad del sonido original)
además incorpora un filtro digital de 20 bits, que mejora la calidad de
reproducción incluso de CD convencionales (de 16 bits). Los reproductores de
última generación en las gamas altas incorporan conversores de 18, 20 y hasta 24
bits y frecuencias de muestreo de hasta 96 KHz, además de cuidar la sección de
salida analógica configurándola en clase A, lo que se traduce en una
restitución sonora más natural, cálida, etc.
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En cuanto a las grabaciones, con equipos a partir de nivel
medio-alto se hace más que notable las limitaciones en la reproducción de un
soporte con calidad de grabación baja, por lo que incluso habrá que cuidar el
origen de las grabaciones. Como referencia, suelen ser de calidad excelentes las realizadas en
el sistema HDCD, así como las del sistema
XRCD
también de 20 bits (sistema patentado de JVC), o las del prestigioso sello Reference
Recordings entre otros.
También a destacar son
las conexiones: se recomienda que disponga de salidas tanto analógicas (RCA e incluso
balanceadas) como digitales (coaxial u óptica) preferiblemente chapadas en oro. Extras
como búsqueda de picos, modos de reproducción, pantalla, etc. dependerá de
gustos o comodidades. Hoy se considera tan importante la fuente de señal (lector de CD)
al ser el primer elemento en la cadena de reproducción musical, siendo el único
componente independiente del resto (amplificador y altavoces) y su calidad no está ligada
a ellos, por lo que siempre podremos elevar el nivel del mismo incluso por encima de
amplificador y altavoces. Hay que tener en cuenta que la pérdida de señal original
por la poca calidad de la fuente, no se recupera de ningún modo.