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Dando por hecho que la mayoría de nosotros nos dirigimos a comprar los elementos de
nuestro sistema de audio a un comercio especializado, de marcas conocidas por todos y de
prestigio, vamos a prestar un poco de atención al resto de acondicionamiento, algo
generalmente descuidado, y que con poco dinero y no mucho esfuerzo, nosotros mismos podemos
realizar la mayoría de las veces.
No debemos olvidar que este acondicionamiento (generalmente nos referimos a la sala de escucha
con ello) representa hasta un 50% de la calidad musical ofrecida por el sistema, por lo que no
se debe descuidar. Con ello, a buen seguro conseguiremos que incluso aquel equipo
básico que todos hemos tenido alguna vez (o poseemos todavía, no hace falta tener
un equipo millonario para sentirse transportado por la música) ofrezca mejor musicalidad
que cualquier sistema de altos vuelos sin ajustar.
Quiero agrupar algunos consejos y trucos que he realizado para mí mismo, con buenos
resultados, a modo de ayuda en el presente decálogo para optimizar una instalación
de audio de calidad.
1.- Elección de la sala:
Lo primero y no tan fácil (incluso si disponemos de la sala, generalmente hay que
compartir con las personas con quienes convivimos) es escoger la sala: las medidas de sus
tres ejes (alto, ancho y fondo) deben diferir lo más posible, evitar siempre que sea
posible las habitaciones cuadradas (peor aun las cúbicas, actúan como cajas de
resonancia, descontrolando las bajas frecuencias), suelen ser más apropiadas las salas
rectangulares. También a evitar son las que posean medidas múltiplos, como largo 5
metros, por 2,5 de ancho y 2,5 de alto. También es recomendable evitar las habitaciones
excesivamente pequeñas, pues cuanto menores son tienden a dar una respuesta más
descontrolada en bajas frecuencias.
Si se dispone de una buhardilla (techo inclinado) o sala de formas irregulares resulta bastante
apropiado. Hay que procurar que la longitud de la sala sea tal que nos permita dejar cierta
distancia tras el oyente hasta la pared posterior; los puntos de escucha apropiados generalmente
están a 1/3 y 2/3 de la longitud de la sala, pues en ellos las ondas estacionarias
coinciden anulándose unas a otras.
2.- Situar altavoces y punto de escucha:
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La situación de altavoces y oyente generalmente debe formar un
triángulo equilátero de 2 a 3 metros de lado; haciendo algo mayor la distancia
entre altavoces y oyente que entre estas, suele mejorar la imagen del estéreo. En sentido
vertical, el tweeter (altavoz de agudos) debe quedar a la altura de la vista/oído.
Los altavoces deben situarse (a falta de un estudio acústico de la sala concreta, es
recomendable seguir estas indicaciones) si es posible alejados de paredes, más aun de las
esquinas (situación A del gráfico), pues tienden a dar un sonido encajonado al
incrementar las bajas frecuencias por su proximidad. Si la respuesta en bajos es pobre, podemos
probar a acercarlos más a las paredes (situación B del gráfico), en caso
contrario, alejándolos atenuaremos las bajas frecuencias. El simple cambio de la
ubicación influye notablemente en la respuesta.
La disposición en una sala rectangular suele dar mejor resultado situando los altavoces
en el lado más corto y el punto de escucha a lo largo del lado mayor, que además
nos permitirá dejar esa distancia hacia la pared posterior tras el punto de escucha
(oyente en posición A del gráfico).
3.- Difusores y paneles absorbentes:
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Estos elementos de acondicionamiento acústico resultan
prácticos en cualquier instalación y fáciles de realizar. Un panel
absorbente puede ser desde los comerciales específicamente realizados para estos
propósitos, hasta los caseros realizados con fibra de vidrio, materiales acústicos
como Celenit AB, o una simple alfombra o tapiz grueso colgado en la zona a tratar. Otro caso
común que ayuda al acondicionamiento acústico de una sala son las cortinas y las
alfombras o moquetas, muy recomendables en cualquier caso, pues evitan reflexiones indeseadas en
cristales y suelos (mejor rendimiento de la gama alta).
Los difusores ayudan a prevenir la aparición de ondas estacionarias. El más
sencillo y fácil de realizar es con los famosos cartones de huevo (por su geometría
y material), que además pueden decorarse (con pinturas que no dejen superficies
brillantes, evitar las de aceite), aunque los más efectivos requieren cálculos
específicos para su construcción en función de las frecuencias e incluso
salas para los que se diseñen.
Las paredes con superficies irregulares como picado, gotelé, etc actúan como
difusor y ayudan a prevenir la aparición de ondas estacionarias, sobre todo de altas
frecuencias, al ser menores sus longitudes de onda (en decoración se considera poco
estético, pero al igual que un audiófilo/melómano no pretende entender en
decoración, un decorador tampoco suele entender de audio) y es fácil de aplicar.
A falta de un estudio acústico de la sala (solución ideal), las zonas
a tratar generalmente son (ver gráfico): Las esquinas, a los lados de altavoces, el suelo
entre altavoces y oyente, y el techo (paneles absorbentes, eliminan reflexiones, las más
críticas son las primarias, generadas normalmente por paredes próximas a los lados
de los altavoces), y centrado entre los altavoces tras el equipo, y tras el oyente en la pared
posterior (difusores, ayudan a dispersar las ondas sonoras).
4.- Aislamiento mecánico:
Las vibraciones del local (tráfico rodado próximo, etc) y las que genera el propio
equipo de audio (vibraciones por bajas frecuencias) afectan también a la calidad musical
ofrecida. Se hace más que recomendable aislar cada componente del equipo; amplificador,
y sobre todo fuentes y altavoces, de esas vibraciones.
Resulta útil sustituir los pies de serie en amplificación y fuentes por conos con
base (preferiblemente amplificación) o pies de goma (fuentes, principalmente platos) de
forma que lo aislemos de su base o absorbamos las vibraciones antes de llegar al aparato.
En este sentido resulta muy recomendable situar cada pieza del equipo sobre una base adecuada.
Las más baratas y fáciles de hacer en plan casero es con una pieza rectangular de
granito (sólida, pesada y estable, se encarga en cualquier marmolería) sobre tres
pies de goma en la base (absorben vibraciones) y una pieza de fieltro sobre ella (elimina
reflexiones en la superficie pulida). Los componentes (amplificador, lector de CD, etc) se
sitúan sobre esta, y a su vez esta sobre el mueble. Para más detalle remitirse
al artículo Accesorios para Alta Fidelidad.
En altavoces resulta imprescindible aislarlos, al ser los elementos que vibran. Para ello
deben descansar sobre puntas de desacoplo o conos (ya sean tipo columna o monitores), y apoyar
estos en bases metálicas sobre goma y/o fieltro. Esto evita que transmitan vibraciones
y mejora su rendimiento, sobre todo en bajas frecuencias.
5.- Linea de red dedicada:
Poseer una linea de red exclusiva para la instalación de audio ayuda a eliminar
parásitos debido a interferencias de otros aparatos eléctricos de la casa (picos y
caídas de tensión). Cabe destacar en este sentido que variaciones de tensión
de alimentación en amplificadores supone variaciones de hasta el doble en la potencia de
salida (por ejemplo, una caída de tensión de 220 a 209 voltios, un 5%, supone en
una salida continua de 25 vatios un descenso a 22,5 vatios, un 10%, lo que supone un decremento
más que perceptible de la presión sonora en decibelios).
Hay que tener en cuenta que los aparatos se alimentan de esa red eléctrica, por lo que se
hace imprescindible cuidarla. Generalmente esta señal viene cargada de parásitos
(fluctuaciones, interferencias, altibajos de tensión) sobre todo durante el día
más que por la noche, al influir el mayor consumo diurno de fábricas, comercios,
interferencias por tráfico rodado, emisoras de radio, etc. Una simple recomendación
puede ser dedicar a audiciones la tarde-noche, no son pocos los hogares donde la diferencia se
hace notable.
Para una instalación media basta añadir una linea de tres hilos (fase, neutro y
tierra) de 2,5 mm de sección desde el cuadro de entrada hasta la toma de red de nuestro
equipo de audio, con un diferencial doble de 16 Amp. Esto permite consumos hasta 3.000 vatios, y
elimina esos problemas. No obstante, para esta tarea es más que recomendable que lo
realice un profesional autorizado, debido al riesgo y repercusiones que implica modificar
una instalación eléctrica.
6.- Regleta y cables de red filtrados:
Los cables desde el enchufe a cada aparato deben cuidarse igualmente. Se puede hacer una
regleta filtrada y apantallada, al igual que los cables de alimentación de cada
aparato.
Para ello sólo hay que comprar cable de tres hilos (la sección depende de la
potencia de consumo de cada aparato, puede ir de 1,5 a 2,5 mm de sección) apantallado
con malla de cobre y conectores. Es muy recomendable añadir a cada cable unos anillos
de ferrita cerca del final (en el sentido de circulación de la corriente
eléctrica) para eliminar interferencias. Para detalles sobre su construcción
remitirse al artículo Accesorios para Alta Fidelidad.
7.- Conexión en fase de los componentes:
La fase de la red debe coincidir con la fase dentro de cada equipo para minimizar el ruido,
bastante notable en muchos equipos. Hay varios modos de comprobar la fase de un equipo:
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El más sencillo, los conectores siguen un estándar; vistos de frente (parte
plana hacia abajo) los de tipo hembra tienen de izquierda a derecha; neutro, tierra y fase.
Los de tipo macho, de izquierda a derecha; fase, tierra y neutro. Hacer coincidir siempre la
fase de red (fácilmente localizable con un simple buscapolos) con la posición
de fase en los conectores. Si solemos desenchufar los equipos, marcar los conectores para
sucesivas escuchas.
Otro modo es medir la tensión entre el chasis del aparato y tierra (para ello
desconectar cables de modulación y medir independientemente cada aparato). La
posición del enchufe con menor tensión entre chasis y tierra es la
correcta. Hay aparatos donde no se aprecian diferencias, en principio no afecta la
posición de la toma de red para la calidad de sonido, aunque nunca estará de
más mantener la fase, en este caso podemos guiarnos por el primer método.
El modo más básico, aunque las más veces difícil de diferenciar, es
desconectando todos los aparatos entre sí, excepto altavoces, medir a oído el
nivel de ruido de fondo para cada posición del enchufe, ir conectando cada aparato, desde
etapa hasta la fuente de uno en uno y comprobando. La posición de menos ruido es la
correcta en cada caso.
8.- Cables de modulación y altavoces:
Es fácil comprobar las interferencias que tiene una instalación de audio. Basta
con aproximar una radio portátil encendida y situada en FM entre dos emisoras
(sólo ruido de fondo) en la parte alta de frecuencias en el dial, al equipo de audio
conectado y encendido. Pasando la antena extendida entre el cableado y aparatos, cuanta
más interferencias haya se hará mayor el ruido de fondo en la radio.
En caso de existir interferencias (algo común y del todo normal) es muy recomendable
añadir unos anillos de ferrita a los cables de modulación y altavoces,
colocándolos en los extremos finales según el sentido de la señal
eléctrica. También resulta útil fabricar o escoger cables apantallados.
Con ello se atenúan e incluso llegan a eliminarse las incómodas interferencias.
9.- Tratamiento anti difracción:
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Algo práctico y económico es realizar un tratamiento anti
difracción en altas frecuencias (tweeter) a los altavoces. Basta con comprar dos piezas
de fieltro adhesivo (de venta en ferreterías, del usado para proteger patas y partes
traseras de muebles de unos 4 o 5 mm. de grosor) de 10x10 cms. o del empleado como moqueta,
cortar dos círculos de este diámetro, cortar otro agujero circular centrado del
diámetro del tweeter, y pegar en la caja alrededor de éste. El aquí mostrado
está realizado en moqueta de fieltro, unido con cola de contacto, y sujeto a la caja con
cinta de doble cara para moqueta, según diseño de un truco ofrecido en
la red.
Con ello se consige una ligera mejora de la respuesta en alta frecuencia al absorber esta pieza
añadida las difracciones producidas en la unión del tweeter a la caja del altavoz.
La inmensa mayoría de cajas al ser su frontal plano, permiten añadir esta pieza sin
dañar ni perjudicar altavoz ni respuesta.
10.- Consejos finales:
En definitiva, debemos crear en la sala un ambiente con la justa absorción y
reflexión como para que suene natural, ni demasiado sorda (dando una palmada seca, el
sonido se pierde bruscamente, no hay reflexiones) ni demasiado reverberante (hay ecos y
reflexiones en exceso, suena a hueco). Generalmente con la decoración propia de cualquier
casa; cuadros, tapices, mobiliario, etc, basta para recrear este ambiente. Es recomendable dejar
libre el área situada entre los altavoces y el oyente, para evitar que cualquier objeto
haga de barrera (me remito al artículo Percepción Auditiva) y
desvirtue la señal.
Incluso el asiento del oyente influye en cómo percibimos el sonido. No son recomendables
los sofás altos y con orejeras, que aunque cómodos, nos encierran la cabeza en una
zona demasiado absorbente y encajonada. O los de cuero, pues su superficie lisa y
brillante crea reflexiones indeseadas (en este caso basta cubrirlos con alguna tela densa). Una
simple butaca que nos deje el oído a la altura del tweeter y la cabeza despejada
alrededor, permita una posición cómoda y no sea un objeto demasiado voluminoso
resulta ideal.
Como recomendación final y que influirá en la vida útil del equipo, seguir
un orden correcto al encenderlo o apagarlo; se debe encender comenzando por las fuentes
de señal (reproductor de CD) y acabando por la etapa de potencia (o integrado), y al
desconectarlo, en sentido inverso, desde la etapa o integrado hacia las fuentes. Con ello se
evita que llegue señal a cada aparato (y los altavoces en último lugar) desde el
anterior en el sentido en que circula el sonido (corriente eléctrica), donde suelen
producirse picos y caídas propias del encendido y apagado de cualquier aparato
eléctrico.
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