LA SALA DE ESCUCHA




     La sala ideal no debería tener medidas que fuesen múltiplos (por ejemplo, 2.5 m de alto por 2.5 m de ancho y 5 m de largo), que las medidas de sus tres ejes (alto, ancho y fondo) difieran lo más posible, que las paredes no fuesen paralelas, y evitar ventanas (elementos que rompen la buena acústica de una sala). Puesto que raras veces disponemos de ello, se trata de paliar en lo posible estas deficiencias por otros medios.

     Si disponemos de una sala con distribución irregular (formas hexagonales, curvas, techos abuhardillados) sería ideal para instalar un equipo de alta fidelidad, en este sentido las paredes con superficies irregulares (gotelé, picado, etc) ayudan al acondicionamiento acústico al prevenir la aparición de ondas estacionarias y reflexiones indeseadas. En cualquier caso, con una habitación mínimo de 10 m2 será suficiente. Las ventanas siempre deben cubrirse con cortinas, mejor gruesas, para amortiguar reflejos y reverberaciones extremas que producen (mejor rendimiento del rango medio-alto).

     Debe tratarse como un componente más del equipo de alta fidelidad, bastante importante y decisivo en el sonido final percibido; se considera que en un equipo de calidad, los cables (alimentación, interconexión y altavoces) junto con la acústica de la sala representan el 50% de la calidad del sonido ofrecido por el conjunto, por lo que nunca ha de descuidarse. Sonará mejor un equipo medio bien cableado e instalado en una sala con una acústica cuidada que otro equipo de nivel superior, con cables de serie y en una sala sin acondicionar.

Vista de la instalación en una sala 
de un equipo básico de high end

     El acondicionamineto de la sala es otra cuestión a tener en cuenta, pero que podemos compaginar bien con nuestro mobiliario y decoración. Lo ideal para ubicar el equipo son los muebles diseñados específicamente para alta fidelidad (racks), aunque suelen ser tan costosos como cualquier pieza más del equipo. Si no tenemos espacio, no combina bien con el resto del mobiliario, o simplemente no tenemos presupuesto, podemos situarlo en el propio mobiliario de la habitación (librería, aparador, etc) observando siempre unas simples recomendaciones: Ha de estar bien ventilado, sobre todo el amplificador o etapa de potencia, aislado de fuentes de calor, campos magnéticos, asentado sobre una base firme y aislada de vibraciones; podemos comprar sólo las bases individuales e incluso fabricarlas (contrachapado duro de 6 mm. y neopreno de 3 mm. pegados formando un sandwich, sobre tres conos en la base, o una placa de granito, hasta hoy el material más estable, sobre tres tacos de goma o conos en la base) para situarlas sobre el mueble, y a su vez el equipo sobre estas, se trata de reducir la superficie de contacto entre el aparato y el mueble o suelo, para aislarlo de cualquier vibración. Ni que decir tiene que si pretendemos con ello eliminar vibraciones, nunca deberemos colocar los altavoces (si son de estantería) en el mismo mueble que el resto del equipo. Por supuesto, no se deben colocar muebles entre los altavoces y el oyente, sino dejar un espacio libre para que el sonido llegue directo. Si nos lo podemos permitir, mejor optar por un mueble específico para alta fidelidad lo más firme posible (estructuras de hierro soldadas, fibras compuestas), sobre puntas de desacoplo (reducen la superficie de contacto con el suelo), bien ventilado, con sistemas antivibración, etc. Se encuentran en tiendas especializadas de alta fidelidad.

     El resto de la decoración, no necesita extraordinarios cambios de lo que habitualmente tendremos en cualquier casa. No debemos cargar mucho la sala, pues quedaría sorda (damos una palmada seca y el sonido se pierde bruscamente, no hay resonancia ninguna) ni dejarla demasiado vacía (dando la misma palmada oímos reverberaciones en exceso, la habitación suena a hueca), ambos extremos producen un sonido poco natural (evitar en exceso las superficies demasiado absorbentes como cortinas, tapices, alfombras, o demasiado reflectantes como pulidos, espejos, cristales). Basta con tener unas cortinas en las ventanas, algunos cuadros, tapices, y una alfombra (muy recomendado, evita reflejos indeseados del suelo) entre los altavoces y el punto de escucha. Esto, junto con el resto de mobiliario típico (mueble, sofás, mesas, etc) basta para crear un ambiente con la justa absorción y reflexión de ondas sonoras.

     En instalaciones más costosas, y si disponemos de una habitación libre exclusivamente para nuestra afición, lo ideal es instalar paneles absorbentes, difusores, etc. que encontrarán también en tiendas especializadas, en lugares estratégicos de la sala, como pueden ser paneles tras los altavoces y en las esquinas, difusores en la pared entre ambos altavoces, y en los laterales del punto de escucha. Los paneles absorbentes son superficies que absorben por igual todo el rango de frecuencias, eliminando reflejos indeseados; los difusores son superficies con relieves irregulares (los más comunes formados por pequeños cubos de distintas alturas dispuestos en forma cuadrada), para dispersar las ondas sonoras.

     También se puede habilitar una línea de fuerza exclusiva para el equipo de sonido, desde el cuadro eléctrico principal, evitando picos y caídas que ocasionalmente producen otros aparatos eléctricos de la casa. En este caso mejor contactar con un comercio especializado que sabrá realizar los cambios necesarios para acondicionar correctamente la sala.




Inicio | Amplificación | Altavoces | Lector de CD | Giradiscos | Cables | Sala | Cine en casa | Accesorios | Marcas | Enlaces | Artículos