El regreso al vinilo




      En primer lugar, quiero agradecer al amigo Javier Naranjo su ofrecimiento, sin el cual, no existiría el presente artículo, y mi regreso a las fuentes analógicas hubiese sido muy distinto.

      Todo comenzó una tarde de agosto, en una reunión de amigos más que audición, en casa de Javier. Nada más entrar lo primero que nos llamó la atención fue un modesto plato Technics SL-1210 junto al resto del magnífico equipo de sonido, tanto en marcas y modelos como en precio. Tras una primera toma de contacto con el sistema, nuestro anfitrión pasó a mostrarnos lo que todavía es capaz de dar de sí un sistema analógico de lectura... Sin palabras, el plato simplemente barrió a todo un lector de CD de varios cientos de miles de pesetas y última generación.

      Ante esta demostración (tenía olvidado, hacía 15 años, lo que era el sonido del vinilo) de cualidades, no cabía otra alternativa que hacerse con una fuente de lectura analógica, y desempolvar mi antigua colección de discos, para volver a deleitarme con ella.

      Aquí comenzó mi búsqueda, la cual reconozco que duró poco y no fue nada traumática gracias como he dicho, al obsequio de Javier; nada más y nada menos que un Thorens TD-160 B MkII completamente nuevo, con la única condición de que lo usase yo mismo, ¡y por supuesto que lo utilizaría! De hecho, se notaba que ni tan siquiera se le había montado nunca un brazo.

      Pero como el giradiscos estaba virgen y mientras buscaba brazo, cápsula y previo de fono, se me ocurrió que en vez de permanecer ocioso esperando, debía modificarlo en lo posible, buscando mejorar el mismo. Estas fuentes son las más versátiles en cuanto a modificaciones y mejoras posibles, y cualquier cambio se hace notar.

Aspecto inicial del plato.
      Se me ocurrieron algunos cambios a realizar: Sustituir las minúsculas bases de goma, bastante pasadas por el tiempo, por unos pies adecuados. Aumentar la masa del plato. Sustituir el pequeño transformador de alimentación por una buena fuente externa. Y por último cambiar el MAT del plato por uno HUM.

      Los pies debían servir además de apoyo, para aumentar el coeficiente de amortiguación del plato, con lo que disminuiría la transmisión de las vibraciones, bastante críticas en estas fuentes de lectura. La masa repercute en la frecuencia de resonancia, de modo que a mayor masa, la frecuencia de resonancia baja. Pretendía disminuir la misma por debajo de las frecuencias sónicas, es decir, bajar de 20 Hz. La fuente de alimentación, un simple y minúsculo transformador, daría paso a una fuente externa apantallada, filtrada, y con un transformador toroidal para minimizar ruidos. En principio no parecía crítico con respecto al sonido, puesto que sólo alimenta al motor, pero ya metidos en faena tenía curiosidad por experimentar. Y la sustitución del MAT pretendía mejorar la absorción de vibraciones entre el plato y la cápsula.

      Así, pensando en cómo aunar todos estos cambios y no romper la estética del giradiscos, además de ciertos cambios imprescindibles que me comentaron para este plato y que con pocos conocimientos saltan a la vista, comenzó la transformación por sustituir completamente el mueble que soporta el chasis del giradiscos (donde monta motor y subchasis suspendido para plato y brazo).

Mueble acabado, se observa el revestimiento interior en neopreno.
      Después de barajar varias ideas para el mismo, por facilidad de construcción y precio opté por DM de 2 cm de grosor, formando una caja de 10 cm. de altura, abierta en su parte baja, reforzando las uniones internamente con listón de pino de 3 x 3 cm, cubiertas sus paredes internas con plancha de neopreno de 3 mm, y el aspecto exterior, chapado en lámina de haya de 1 mm. teñida en caoba y acabado a la cera. Como pies igualmente sopesé tres posibilidades, decantándome por esferas de metacrilato, en número de tres formando un triángulo en la base (dos delante en las esquinas, y una detrás centrada) y unidas con espárragos roscados en la madera. Con ello pasó de 6,8 kilos iniciales (sin sumar cubierta, brazo y cápsula) a 9 kilos, disminuyendo la frecuencia de resonancia y aumentando a la vez el coeficiente de amortiguación.

      El MAT debía mejorar el que venía de serie con el plato; básicamente la función del mismo es minimizar la transmisión de vibraciones entre el plato y la cápsula, ya que al ser la salida de las mismas bastante baja (entre 3 y 0,2 mV dependiendo del tipo de cápsula y salida, imán o bobina móvil) la más mínima alteración se hace notar en la señal final. Para ello y con la ayuda ofrecida, probé varias soluciones. Finalmente por facilidad de construcción nuevamente y resultados, monté una estructura de doble cara (distintas densidades, para menor transmisión) con neopreno de 3 mm. y fieltro, adherido con cola de contacto, y posteriormente cortar del mismo la pieza circular (aquí hay que afinar mucho el pulso, buena cuchilla, etc, para tratar de evitar posteriores desequilibrios en el giro del plato) que pasó a ser el nuevo MAT.

Aspecto final del giradiscos; nuevo mueble y 
soporte, brazo RB-300 ST, cápsula Benz 
Micro Silver, nuevo MAT y fuente externa 
sobredimensionada.

      Por último quedaba la instalación de brazo y cápsula, así como su puesta a punto, que una vez metidos en profundidad en giradiscos no es nada rápido y conlleva su dificultad: Ajuste vertical del brazo, equilibrado, deslizamiento lateral, calibración de cápsula, azimut, etc.

      Primero comentaré que me decidí por un RB-300 ST (brazo Rega modificado) al que monté una cápsula Benz Micro MC Silver de alta salida. Al carecer este brazo de ajuste vertical (VTA) no se adecuaba a la altura del chasis, así que decidí realizar una nueva base del brazo, ajustada en altura y distancia al eje del plato para este brazo concreto, a la vez que le daba un aspecto similar al nuevo mueble (chapado en madera de haya, teñido en caoba y acabado a la cera).

      La fuente externa, un transformador toroidal para miniminzar el ruido, interruptor, fusible y filtro de red a la entrada del primario de 220, y salida a 17 voltios de alterna, 5 amperios (destacar que el motor del Thorens tan solo consume 0,5 amperios) protegida con fusible, y led indicador. Todo ello montado en caja de aluminio y apantallado, apoyado sobre pies de goma para aislarlo del soporte. Con esta fuente pretendía mejorar (mantener más constante) la velocidad de rotación del plato.

      Una vez finalizado el giradiscos, que no es poco, comenzó el largo camino para su puesta a punto. Primero a ciegas (o mejor dicho, a sordas) según los valores de fábrica (sobre todo peso efectivo de la cápsula y deslizamiento), tras la primera escucha, el ajuste fino para equilibrar la salida de ambos canales, y algún que otro problemilla de última hora. Finalmente se acabó, y la recompensa fue grata. El aislamiento mecánico, excelente, ausencia total del efecto Larsen incluso a presiones elevadas (cosa que se hizo notar con el plato Technics). Y de su sonido... Mejor no pervertir con palabras lo escuchado, me quedo con la experiencia auditiva.

      Solo me resta animar a quienes no han escuchado una buena fuente de lectura analógica bien instalada, a que lo hagan. El resto llegará naturalmente.




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