El libro de
François Parmentier inaugura de manera un tanto audaz la
nueva colección
Desinformation dirigida por
Vladimir Volkoff dentro de
Éditions du Rocher.
Volkoff es un escritor muy conocido en Francia, especialista
en el tema de la desinformación política, lo que significa que la cuestión
de los ovnis se toma aquí muy seriamente.
El libro de
Parmentier es un análisis muy bien documentado sobre
ciencia política que recorre, de manera pormenorizada y lógica, los principales
aspectos de la cuestión.
El primer capítulo está trazado de forma magistral. Al leerlo a uno
se le olvida por un momento que está ante un estudio
ufológico, pues la cantidad y calidad de datos, referencias y pruebas
en torno de la mentalidad secretista del Estado americano que traza el
decorado americano nos sitúa muy racionalmente en las verdaderas
razones para creer en la posibilidad de una conspiración de silencio,
poniendo de manifiesto que las raíces del conspiracionismo son más
profundas de lo que podamos suponer y que están muy lejos de centrarse
exclusivamente en el fenómeno OVNI.
El autor nos aporta suficiente información como para entender que desde
el
proyecto Manhattan, durante la Segunda Guerra Mundial, la
administración americana ha desarrollado una compleja cultura basada
en el secreto como medida para preservar un sistema político y económico propios.
Es en el segundo capítulo donde se extrapola este decorado al tema ufológico.
Para el autor el asunto de
Roswell significó un cambio de dirección en esa
política. La argumentación es casi perfecta, pues el caso es analizado desde
todas las posibilidades, desde las más atrevidas (el objeto caído en
Roswell era
una nave extraterrestre) hasta las más escépticas (se trató de un globo
meteorológico), pero al final resulta pueril al hacer recaer todo el
peso de su postura en la tan manida hipótesis del pánico y la carrera por la
primacía tecnológica. Estados Unidos no puede permitirse el lujo de
aceptar que existe una potencia (aunque extraterrestre) más avanzada, el
pánico, desde su lectura, vendría no tanto por una Guerra de los Mundos, sino
por la sensación de desprotección a pesar de estar bajo las alas del
todopoderoso imperio americano. Es así como nos sitúa ante ejemplos muy de
actualidad como es el
11S, la guerra contra el terrorismo internacional, la guerra
de
Irak o las contradictorias alianzas del Gobierno americano con todo
tipo de regímenes, todo con la única idea de preservar una primacía, una
estrategia de dominio absoluto.
No es el primer libro que menciona la cuestión de la desinformación
sobre los ovnis, pero si es el primero que hace un análisis tan completo,
sólido y documentado de este problema clave del ufología, alejándose de las
tradicionales obras que se reducen a enumerar casos relacionados con
militares, como si esa ecuación fuera per se suficiente para demostrar
el encubrimiento oficial (
1).
Aunque hace también un repaso general sobre otros países, respecto de
este secretismo, es evidente que los mejores ejemplos los encuentra en la
administración de Estados Unidos, aunque no olvida, como es natural, un
examen detallado de la situación en Francia (capítulo 4), constatando
que las diferencias radican más en la sociedad, más sensibilizada y más
plural en América, asegura, y con mejores herramientas para combatir la
situación que en cualquier otro país.
En los últimos capítulos
Parmentier se centra sobre el quién y el cómo,
es decir, quiénes son los protagonistas de la desinformación en los
Estados Unidos y qué métodos utilizan para lograr estos fines: cómo fabricar,
cómo extender la desinformación, cómo orientar la reflexión, cómo
administrar la desinformación.
Cabe señalar, por igual, la inquietante acusación que
Parmentier lanza
de forma elegante y respetuosa, pero también enérgica, contra el
escepticismo imperante: ¿no andarán estos escépticos haciendo el juego,
inconscientemente, al sistema establecido? Ciertamente, deja claro que
tras la caída del bloque comunista y el auge del neoliberalismo capitalista,
incluso en el tema de los OVNIs, nadie está libre de jugar algún papel
importante. Lo que deja en evidencia
Parmentier es que aun en el
supuesto que toda la casuística no respondiera más que a simples fenómenos
(meteorológicos, astronómicos, biológicos, artificiales, geológicos o,
incluso, fraudes) mal explicados no cabe la menor duda que los
servicios de seguridad e información estadounidenses se han valido de éste para
manipular, despistar, y en definitiva desinformar a la opinión pública
internacional, sacando de ello jugosa información sobre la opinión
pública y la forma de incidir en ella para fines políticos ajenos a esta
temática.
Martí Flò
Nota:
1.- Recordemos otro libro reseñado en esta misma sección:
La Invasión OVNI de
Bruno Cardeñosa
(y en
Papers d’OVNIs nº 35, p. 22), el cual está más próximo al refrito
de casuística espectacular, sin aportar nada que haga siquiera plantearse
el interés de revisar ciertas actitudes oficiales para con este tema y otros muchos.