El título de la obra de
Ricardo Campo, reciente no engaña.
Luces en
los cielos es un repaso sistemático a la mayor parte de aspectos que
se relacionan con el tema de los fenómenos aéreos no identificados y
ofrece al lector no especializado una aproximación suficientemente
exhaustiva, a la par que notablemente sintética, lo que para mi es
de agradecer. Además es cabal y está bien escrita. Poco más se puede pedir.
El texto mezcla amablemente los conceptos teóricos con algunos ejemplos y
casos convenientemente seleccionados y no esconde, cuando es menester,
aclarar que no siempre se puede encontrar explicación razonable para
cuanto se narra.
El primer capítulo se dedica a cuestiones generales donde se describe el
origen del fenómeno y conceptos como los de oleadas, aterrizajes,
contactismo y abducciones.
El segundo capítulo, un poco más extenso que el resto, se consagra a
las confusiones y malinterpretaciones lo que se justifica por el mero
hecho de que el objetivo final de cualquier tipo de estudio
fenomenológico es la aclaración de lo acaecido.
El capítulo tres trata de la investigación y las hipótesis
interpretativas del fenómeno siendo especialmente eficiente en sus
aclaraciones sobre las posturas creyentes y las posturas escépticas.
El último capítulo se ocupa de los ovnis como elemento mitológico
de la cultura contemporánea.
El libro concluye con un apéndice en que trata sobre la
Fundación Anomalía,
en la que ocupa un cargo en su patronato,
una breve bibliografía selecta y un útil índice analítico.
Quizá su única debilidad, y más por citar alguna que por su importancia,
cierta retórica aguda contra el mundo de las paraciencias que,
si bien puede entender cualquiera metido en el ajo,
puede resultar sorprendente a un desconocedor de los
entresijos del mundillo.
En fin que, salvo hipotéticas obras muy especializadas que puedan
venir en un futuro, no pasaría absolutamente nada si la obra de
Campo
fuera la definitiva. !Y una curiosidad! El simple pero maravilloso
diseño de portada se debe a nuestro socio
Maties Morey.
Jordi Ardanuy