ENCUENTROS MUY CERCANOS
JAVIER GARCÍA BLANCO NOS ACERCA A LOS HUMANOIDES MÁS CLÁSICOS
Hace algunos años conversaba con el director literario de EDAF sobre la
viabilidad de publicar ufología en nuestro país. El hombre me aseguraba
que se trataba de un tema harto difícil de colocar en un mercado copado
casi exclusivamente (en aquella época, 1996) por los libros de autoayuda y
técnicas de sanación. Me aseguraba que incluso un libro de un autor tan
conocido como
Javier Sierra estaba significando un fracaso comercial.
¿Habrán cambiado los tiempos? El libro que aquí presentamos es el
primero sobre esta temática que aparece en EDAF dentro de la colección «El
archivo del misterio de Iker Jiménez», redactor, éste, de
Enigmas, revista
editada por el mismo grupo editorial, y buen amigo del autor.
Javier García Blanco es un joven periodista que lleva ya unos cuantos
años publicando sobre ufología en diversas revistas comerciales españolas.
Actualmente es redactor y coordinador de la de más tirada en nuestro
mercado:
Año Cero. En marzo pasado,
García Blanco se estrenaba con su
primera monografía en este mismo tema, más concretamente en el aspecto
referido a esos seres que, desde hace décadas, vienen relacionándose
con el fenómeno OVNI:
Humanoides: encuentros con entidades desconocidas.
Del libro de
Blanco empezamos por aplaudir un raro aspecto ausente en
la mayoría de obras que tratan estos temas desde la perspectiva HET: una
bibliografía y algunas referencias a pie de página. Es harto común
llevarnos a las manos otras monografías del mismo género en las que el autor
parece basarse única y exclusivamente en su propia experiencia, incluso en
aquellos casos reportados que proceden de épocas y/o zonas geográficas muy
alejadas de su ámbito vivencial. Es el caso del libro que tratamos aquí.
El autor, siguiendo un orden cronológico, nos expone los siguientes clásicos
casos de la literatura ufológica internacional:
- Flatwoods, Estados Unidos (12 de septiembre de 1952).
- Villares del Saz, España (principios de julio de 1953).
- Quarouble, Francia (10 de septiembre de 1954); y otros casos de la
oleada francesa de 1954.
- Socorro (Nuevo México) y Tioga (Nueva York) , Estados Unidos (24 de
abril de 1964).
- Kelly-Hopkinsville, Estados Unidos (21 de agosto de 1955).
- Valensole, Francia (1 de julio de 1965).
- Cussac, Francia (29 de agosto de 1967).
- Point Pleasant, Estados Unidos (finales de 1967) –el Mothman–.
- Falkville, Estados Unidos (17 de octubre de 1973).
- Ilkley Moor, Inglaterra (1 de diciembre de 1987), inédito hasta la
fecha en nuestra lengua.
Aunque el propio
García Blanco nos haya indicado en alguna entrevista
que analizar viejos casos siempre ayuda a encontrar nuevos datos parece que
estos no son muchos, a excepción de detalles muy sucintos y un par de
casos autóctonos, como el incidente de
La Escala de 1997 o el ocurrido en
Cazalla de la Sierra el 31 de diciembre de 2001. Él se excusaba en otro lugar:
«En realidad no podemos más que limitarnos a recoger información,
evidencias y testimonios». Así es como intenta mostrar todos los puntos de vista
existentes en cada incidente, incluyendo las explicaciones (intentos,
dice) ofrecidas por los escépticos. Sin embargo éstas no son muy abundantes y
siempre desacreditadas. Para el autor un caso fraudulento como el de
Falkville es decepcionante para el investigador, y prefiere otros como
el caso de
Socorro o, muy especialmente, el de
Kelly-Hopkinsville.
Y añade
«la parte más dura de la elaboración del libro fue la fase de
búsqueda de información». Al menos se ha esforzado. Es de agradecer que
uno pueda acudir a las fuentes consultadas, releer, pensar y, quien sabe,
descubrir otros datos que el anterior lector no vio.
Las imágenes están incluidas en el propio texto, con lo cual su calidad
se ve algo limitada, aunque no demasiado. Mapas, gráficos, dibujos,
reproducciones de recortes de prensa y fotografías, ayudan
sustancialmente a ilustrar cada uno de los relatos. Pero aquí echamos en falta algo que
consideramos esencial: el origen de todo este material. Salvo tres
fotografías propiedad de
Iker Jiménez (citando fuente), una ilustración
de
Antonio Moya y otra fotografía con Copyright de
Peter Hough (ambas
ilustraciones sin mayores datos) y las del caso sevillano que,
suponemos, son propias del autor, en ninguna de las demás aparece mención alguna,
ni de autoría ni de procedencia. Esta es una mala práctica (que no debemos
achacar exclusivamente al autor) muy común en este terreno (y en otros), tal
vez propia de un país que desde antiguo ha tenido cierto desdén por los
derechos de autor. Es difícil juzgar una imagen si desconocemos su procedencia.
En definitiva, una buena recopilación mínimamente referenciada que
ayudará a recordar viejos casos de este, siempre, apasionante tema.
Martí Flò