COMO PIENSAN LOS GMS

La diferencia entre el cerebro de un GM y el de un aficionado

Hace unos días se ha publicado un estudio científico en la revista Nature, en el que se explica la actividad cerebral de los expertos en ajedrez, y el porqué de la diferencia de nivel respecto a los aficionados.

De acuerdo con el estudio, los GMs ganan a sus rivales utilizando diferentes regiones que las que usamos el resto de los mortales.

La actividad en el cerebro de los GMs tiene lugar principalmente en las regiones relacionadas con la memoria a largo plazo, en las zonas frontal y parietal, mientras en los aficionados tiene lugar en el lóbulo temporal medio, que ayuda a codificar la nueva información, lo cual sugiere que analizan situaciones nuevas, una desventaja para ellos.

Este descubrimiento apoya la idea de que el grado de experto depende de los chunks almacenados en la memoria, y que son recordados cuando se necesitan. Los ajedrecistas son un buen modelo de la teoría de los chunking. Un GM estudia y practica durante al menos 10 años, y aprende más de 100.000 esquemas (chunks). Por eso los GMs pueden reconocer los elementos clave en una situación más rápidamente que los aficionados. Hace ya bastantes años que Adrian De Groot, reconocido psicólogo holandés y maestro de ajedrez, comenzó a publicar sus trabajos sobre el tema. Su tesis principal ha sido siempre que la maestría depende de la cantidad de chunks o pequeñas unidades de información en forma de esquema que los expertos tienen almacenadas en su memoria. La diferencia entre un maestro y un aficionado no reside tanto en la capacidad de cálculo, sino más bien en que el conocimiento que ha ido acumulando le permite conocer el plan a seguir en una determinada posición, teniendo que comprobar menos cantidad de jugadas, puesto que desecha casi automáticamente las malas, y se concentra más en las pocas buenas posibles.

Los jugadores con más experiencia han visto más partidas, dice Speelman, lo cual quiere decir que gastan menos tiempo. Es como aprender un idioma. No es algo que uno haga conscientemente. Uno tiene un elevado número de esquemas, así que se pueden ver los movimientos posibles con rapidez, aunque no se sabe cuáles son buenos hasta que se comprueban.

Los investigadores utilizaron una nueva técnica que permitía localizar el lugar del cerebro que se activaba en cada momento del proceso de reflexión.

Web: http://www.nature.com/nsu/010809/010809-13.html