El patrimonio rural es gozo y sacrificio para casi todas las parroquias. El cariño, la cooperación económica y el cuidado cotidiano permiten que nuestra iglesia esté en pie.

La sensibilidad social por el cuidado del patrimonio La ayuda de las instituciones es insuficiente y las dificultades muchas veces son insalvables.

Cuando hay una comunidad parroquial consciente, su templo tiene la mayor garantía de permanecer en pie. Reconstruir la iglesia es signo de recrear y alentar la vida parroquial.