 |
|
 |
Uno de los mayores tesoros que contenia el convento eran los sepulcros de la familia Avellaneda, protectores del convento.Su gran valor historico hizo que fueran trasladados para su conservación en museos.El ejemplo es el sepulcro de la foto que se encuentra en el museo nacional de escultura de Valladolid. Podeis visitarlo en la siguiente dirección: MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA DE VALLADOLID Sepulcro de don Diego de Avellaneda, Obispo de Tuy.
Felipe Vigarny y taller, hacia 1543
 |
| Originario de Borgoña, Felipe Vigarny llega a Burgos en 1498, en donde el cabildo catedralicio le encarga la elaboración de los tres relieves del trasaltar, que finalizados en 1503, le proporcionarían una inmensa fama en todo el reino castellano. Pronto organizará un amplio taller para atender la multitud de encargos que le llegan, destacando su participación en el retablo mayor de la catedral primada, el de la universidad de Salamanca o el de la catedral de Palencia. En Burgos realiza, junto a Andrés de Nájera, la sillería catedralicia, terminada en 1512. En 1519 Vigarny establece un acuerdo con Berruguete para trabajar en mancomún el sepulcro del Cardenal Selvagio en Zaragoza, para más tarde participar en el retablo de la capilla real de Granada. A su regreso a Burgos inicia una nueva etapa marcada por la colaboración con Diego de Siloe, recién llegado de Italia, con quien hizo entre 1523 y 1526 el retablo de la capilla del Condestable. En 1535 se trasladó definitivamente a Toledo contratando con el cabildo la mitad de la sillería y la silla arzobispal, en competencia con su antiguo socio, Alonso Berruguete, quien encargado de la otra mitad, será el que la acabe por la muerte del maestro borgoñón en 1542. |
De polifacética actividad, pues actuó también como arquitecto, disfrutó en vida de un sólido prestigio. El tratadista Diego de Sagredo le considerará como "singularísimo artífice en el arte de la escultura y estatuaria". El estilo de Vigarny será el espejo de la evolución de la plástica castellana en el primer tercio del XVI, siempre marcado por la serenidad, la monumentalidad y la correcta ejecución de sus obras. |
El contrato para hacer el sepulcro de Don Diego de Avellaneda, obispo de Tuy, y el de su padre (hoy conservado en Alcalá de Henares), fue firmado por Felipe Vigarny en 1536, y en él se estipulaba que debían estar terminados en dos años. La gran actividad del maestro, le impidió respetar los plazos, por lo que en 1539 subcontrata al imaginero Enrique de Maestrique las figuras de bulto de los sepulcros. A la muerte de Vigarny en 1542 aún no estaban concluidas, debiéndose la terminación a Juan de Gómez. La obra se ejecutó en origen para el monasterio jerónimo de La Espeja, en Soria. Fue comprada por el Estado en 1932 para formar parte de la colección permanente del museo cuando a éste se le otorga la categoría de Nacional de Escultura en 1933. |
|  |
Su instalación en el muro izquierdo de la capilla funeraria del fundador del Colegio de San Gregorio, permitió enriquecer el cerramiento del arco que antiguamente estaba abierto para tener comunicación con la iglesia de San Pablo. El sepulcro, de gran calidad y muy armónico, sigue un modelo empleado ya por Vigarny en otras obras, con un nicho que alberga los bultos del donante arrodillado y un acólito, más otras dos figuras relacionadas con los titulares del propio monasterio, Santa Catalina y San Juan Evangelista, todas ellas de alabastro. |
 |
| El nicho se eleva sobre dos basamentos de piedra caliza separados por un entrepaño de jaspe, y está enmarcado por columnas abalaustradas que soportan un entablamento clásico; sobre éste y a modo de remate, se dispone un medallón central orlado de hojas y frutos con las figuras de la Virgen y el Niño, flanqueado por pares de angelitos que sostienen antorchas y los escudos del obispo. |
El conjunto presenta en varios lugares uno de los motivos más comunes asociados a la muerte, una calavera, que en este caso encontramos en el primer basamento y en cada uno de los casetones en que se divide el intradós del nicho. Completando esta iconografía, figuras de dos virtudes en el segundo zócalo, la Fe y la Esperanza, así como representaciones de animales fantásticos, angelitos y niños portando diversos elementos. |
|
|
|
|
LOS SEPULCROS
Ya he señalado anteriormente que tres son los sepulcros que, en su día, albergó la iglesia del desaparecido Convento de Espeja. Los tres del linaje de Avellaneda. Tan solo uno de ellos, con toda seguridad, puede ser admirado hoy en día; me refiero al del Obispo Diego de Avellaneda; se conserva en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, concretamente en la sacristía de la Iglesia de san Pablo. Los otros dos eran los enterramientos de Lope de Avellaneda y del caballero D. Diego de Avellaneda e Isabel Proaño, su esposa; en paradero desconocido a todos los efectos. Vamos, seguidamente, a analizar someramente cada uno de ellos.
1. SEPULCRO DE D. DIEGO DE AVELLANEDA, OBISPO DE TUY.
Murió D. Diego el año 1.537, un año antes había encargado su sepulcro. Recurrió a uno de los artistas más afamados del momento, Felipe Vigarny. Este escultor pertenece a la escuela de Burgos, aunque de origen francés, acude a Burgos atraído por el momento de brillantez en las artes que atraviesa la ciudad castellana. La catedral es un foco de atracción importantísimo a donde acuden artistas se todo el reino y Europa; en Burgos va a coincidir con otros autores de enorme talla como Diego de Siloé o Francisco de Colonia; con el primero trabajará, al alimón, en varios proyectos. A Felipe Vigarny se le atribuye el inicio del Renacimiento escultórico español y es considerado figura cumbre del siglo XVI.
El sepulcro del obispo es del tipo de arcosóleo. Desarrolla una gran portada. Sobre un zócalo de caliza, ornamentado con atributos de la muerte -la escalofriante calavera-, se levanta una gran arcada, dentro de la cual se halla el obispo en actitud orante, acompañado de un acólito que le sostiene el báculo episcopal y las figuras de S. Juán y Santa Catalina. De esta forma, la figura orante deviene en un animado grupo, que hace olvidar la amargura del grave tránsito. Se trata de una evolución de la plástica funeraria que va a ofrecer, en las tumbas de la iglesia del Escorial, los más solemnes conjuntos sepulcrales. Se corona la tumba con un relieve en forma circular, efigiando a la Virgen con el Niño. Nos hallamos frente a una cumbre escultórica de Felipe Vigarny. Su arte acredita una corrección y academicismo pocas veces superado.
En la cartela del sepulcro se puede leer la siguiente inscripción:
" Aquí esta sepultado el ilustre R.S. D. Diego de Avellaneda
Obispo de Tuy y Presidente de Granada
Falleció el año MDXXXVII"
Tenemos noticia del contrato firmado entre el obispo y el maestro Vigarny. Su fecha es de 25 de Noviembre de 1.536. En este contrato se puede apreciar la intención estética del obispo: se contrata una "lauda de jaspe polido; un enterramiento de alabastro muy limpio".
Efectivamente, el sepulcro, en el interior del arco, haciéndo como fondo de la escena funeraria, está revestido de planchas de jaspe pulido.
Este mismo contrato nos indica la existencia de un sepulcro anterior en el convento pues se autoriza al maestro escultor para aprovechar el alabastro y demás materiales que requiera.
|
|
|
|
2. SEPULCRO DE D. DIEGO DE AVELLANEDA E ISABEL PROAÑO:
Estos fueron los padres del obispo del mismo nombre ya tratado anteriormente.
Es de idénticas características que el anterior, también debido al cincel de Vigarny pues se encargaron al mismo tiempo, según se desprende de la cláusula de contrato mencionado en el apartado anterior.
Estuvo situado en el en el brazo del crucero, lado de la epístola, junto a la entrada de la sacristía. Conservamos una lámina a plumilla que se publicó en 1.898 por obra de D. Nicolás Rabal.
Como he dicho es de la misma traza que el anterior: un gran arco entre columnas abalaustradas flanqueadas por dos abanderados. El arco descansa sobre un zócalo. En el nicho que encuadra el arco se ve la efigie de un caballero orante y un pajecillo que le sostiene el yelmo. En la lámina mencionada ya aparece el caballero decapitado, por el paso del tiempo o por la gracia de algún animal. El conjunto se corona con un medallón en el que no se aprecia el relieve, seguramente se trata de la representación de la Virgen con el Niño como en el caso del obispo.
Al pie del sepulcro podía leerse la siguiente inscripción:
" Aqui yace el noble caballero Diego de Avellaneda
y su muger donna Isabel Proaño".
3. SEPULCRO DE D. LOPE DE AVELLANEDA:
Situado enfrente del anterior, en el lado del evangelio. Para el estudio de este desaparecido sepulcro contamos con un estudio de Esteban García Chico, por lo cual es el más documentado de los tres. Como en el caso anterior, existe una reproducción a plumilla recogido en la obra de Rabal.
En ella apreciamos que se trata de un tipo muy diferente a los de Felipe Vigarny. Es un sepulcro muy clásico, de líneas sobrias. Representa un frontón clasicista con pilastras como soportes. Todo el conjunto encuadra un arco de medio punto sobre un elevado zócalo, en el nicho formado, una urna de alabastro.
No hay, en este caso, representación humana alguna sino una ilusión arquitectónica de una gran pureza formal; los materiales empleados fueron jaspe y alabastro.
En una gran cartela situada en el basamento se podía leer la inscripción siguiente:
" Aqui yace D. Lope de Avellaneda, Comendador de Aguilarejo, Gentil Hombre de S. M. y su vehedor general de la armada de Vizcaya
Falleció el 2 de octubre de 1.586".
Fue autor de este sepulcro Juán Antonio Maroja, maestro de cantería con residencia en El Escorial.
Veamos ahora la transcripción de la escritura de concierto, para que el lector aprecie con que suerte de detalles y con que escrúpulo se contrataban en el pasado las obras de arte. Nada se dejaba a la improvisación, ni siquiera la forma de pago. También apreciamos en esta escritura que la traza se debió a un proyecto anterior ya existente y que ahora se va a modificar.
El sepulcro se concluyó en 1.588. |
|
|
|
|
| |
 |
Esta
página está alojada en:

 |
 |
|
|
|
|