EL MUNDO DESDE EL SUR 1;

LAS TEORIAS SOCIO-POLITICAS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Felipe Ros Brandon.

 

 

 

 

 

 

INDICE

 

 

0.- Análisis crítico, a modo de introducción.                                                           

 

1.- El modelo oriental.                                                                                     

     1.1.- Sobre la extensión territorial.                                                            

     1.2.- Sobre la burocracia.                                                                              

                1.2.1.- La condición de los ejércitos.                                              

      1.3.- Sobre la fragmentación del poder.                                                         

      1.4.- El papel de las religiones.                                                                     

      1.5.- El factor político en la estratificación social.                          

      1.6.- Sobre el liderazgo.                                                                          

      1.7.- Sobre el despotismo del poder.                                                             

      1.8.- Sobre la estructura productiva, esclavitud y mano de obra barata.

      1.9.- ¿ Qué es lo que le da fortaleza a un Estado ?.                                

 

2.- Modelos de estratificación social.                                                                 

      2.1.- La estratificación social y las clases sociales.                               

      2.2.- Esquema comparativo de estructuras, clases sociales.                            

      2.3.1.- Extracción de los componentes del Estado y situación de privilegio.                      

      2.3.2.- Extracción de la “sociedad civil” y situación de privilegio.        

 

3.- Los modelos de estratificación de la dependencia. El caso canario.                 

      3.1.- La estratificación social, las clases sociales.                                

      3.2.- La movilidad social.                                                                        

      3.3.- Derechos civiles de la mano de obra.                                                          

      3.4.- Organización y distribución de la riqueza.                                              

      3.5.- Comportamiento sociopolítico.                                                                   

 

4.- De la Independencia a la Dependencia.                                                     

      4.1.- Una sociedad sin expresión pública; La regresión.                            

      4.2.- Reconstruir la Tamusni, la integridad cultural Masigh.                     

 

5.- Anexo I                                                                                                               

     Anexo II                                                                                                      

6.- Notas aclaratorias.

7.- Bibliografía                                                                                              

 

 

            0.- ANALISIS CRITICO, A MODO DE INTRODUCCION.

 

            Según los análisis sobre la información, generalmente se reconoce la doble faceta del término “información”;

            - Por una parte la información tiene una cualidad de función informativa;

- Y por otra, una cualidad funcional paralela y consustancial con la primera, que es dar forma cultural en los receptores de la información (en ése aspecto, podemos considerar la información como neguentrópica).

            Es desde esta faceta negentrópica, donde podemos encuadrar el porqué de la deformación eurocéntrica en las teoría generadas por los intelectuales de los países “considerados como desarrollados”.

            Según se informa a un sistema este actúa, se organiza y da respuesta ante las diferentes eventualidades físicas e históricas ( como históricas me refiero al conjunto de circunstancias no físicas, o biológicas naturales, que definen el estado de una comunidad en un momento determinado) que le rodean.

            Por deformación eurocéntrica me refiero no sólo a aquellas construcciones teórica que abiertamente proclaman la superioridad de los procesos sociales e históricos del Norte sobre el Sur, sino también a la forma de construir y describir teorías de aquellos teóricos que se proclaman “solidarios con el tercer Mundo”, y que sin embargo, en la descripción de este Tercer Mundo, realizan comparaciones peyorativas, no exentas, de manipulaciones con respecto de los sucesos del “primer” Mundo. Un caso concreto y muy visual de esto, sucede en la construcción de mapas mundis; en la mayoría de los casos, los países del Sur son comparativamente más pequeños que en la realidad.

            En este trabajo voy a introducirme críticamente en el campo de los desarrollos socio-políticos. Por críticamente me refiero a la construcción de una teoría del Sur sobre la historia de los sucesos sociopolíticos, desde el análisis crítico de teorías eurocéntricas, a partir de un ejemplo de las teorías eurocéntricas, en concreto la publicada por J.F. Tezanos en el capítulo X del “Tratado de Sociología” de Salustiano del Campo, tomo 1; La Estratificación Social, Desigualdad y Jerarquización.

            Concretamente, centrándonos en el apartado 2.3. El sistema despótico-oriental  (los subrayados son míos y la numeración corresponde a los subapartados del apartado 1º de éste trabajo, “ el modelo oriental “, en que se argumenta la incorrección del aspecto subrayado):

 

 

            “ De una manera general, los sistemas despóticos orientales pueden ser descritos como  sistemas sociales en los que, en virtud de la extensión territorial y las necesidades de cubrir importantes funciones económicas por el Estado (1.1) (obras públicas principalmente), se produce un extraordinario desarrollo de un tipo de Estado, regido por un poder absoluto y administrado por una burocracia todopoderosa, generalmente no hereditaria, y que es de facto la verdadera clase dominante (1.2), aunque la base de su poder sea, como se ha señalado con razón, únicamente el ejercicio de un poder de función.

            Una de las características de estos sistema es la considerable concentración de poderes que en ellos se produce, hasta el punto de que apenas hay fragmentación ni división en el sistema de poder (1.3). Distinto de la sociedad de la Europa feudal -señalará wittfogel-, en que la mayoría de todos los caudillos militares (los barones feudales) no estaban ligados a sus soberanos sino de manera condicionada y débil, y en la que la religión dominante era independiente del Gobierno secular (1.4), el ejército de la sociedad hidráulica fue una parte integrante de la burocracia agroadministrativa (1.2.1), y la religión dominante estuvo íntimamente vinculada al Estado (1.4). Fue esa formidable concentración de funciones vitales -concluirá Wittfogel- lo que dio al Gobierno un poder genuinamente despótico (totalitario) (1.7).

            Por otra parte, la ausencia de propiedad privada de la tierra, que pertenecía en su totalidad al Estado, impedía el desarrollo de cualquier base autónoma de poder (1.3), o influencia, o riqueza económica (1.5), que pudiera poner en riesgo la misma estructura del poder del Estado, desde el que, por otra parte, se vigilaba celosamente -y se cercenaba- cualquier posibilidad de surgimiento de dichas bases autónomas de poder.

            En este contexto se entiende que el elemento básico de estratificación en estas sociedades se definieran a partir de la posición en la estructura de poder del Estado. Así, el factor político se convierte en el único elemento decisivo de estratificación (1.5), que adquiere, a su vez, una significación más global en la medida en que en este tipo de sociedades apenas existe esclavitud (o esta no es utilizada prácticamente como fuerza productiva) (1.8), mientras que el conjunto de los súbditos están obligados a la prestación de una serie de trabajos (por ello se habla, a veces, de una forma de semi-esclavitud generalizada).

            La estratificación social que se produce bajo el despotismo Oriental ha sido descrita con bastante detalle por Wittfogel: “ En la sociedad hidráulica -dirá- la primera gran división en un orden de personas superiores y privilegiadas y un orden de personas inferiores y subprivilegiadas se presenta simultáneamente con la aparición de un aparato estatal extraordinariamente fuerte. Los amos y beneficiarios de este estado, los gobernantes, constituyen una clase diferente y superior de la masa de los plebeyos (1.9)- los que aunque personalmente libres no participan de los privilegios del poder-. Los hombres del aparato del Estado son una clase gobernante en el sentido más inequívoco del término; y el resto de la población constituye la segunda clase mayor, los gobernados”.

            A su vez, entre los gobernados, “la tradición china -señalará Wittfogel- distingue tres grupos principales de plebeyos: campesinos, artesanos y comerciantes”, Con una consideración social diferenciada en función de la importancia económica relativa de sus respectivas actividades laborales (1.8).

            Por otra parte, la clase gobernante presenta una compleja, y a veces una muy diversificada, estratificación de tareas y funciones en la que es preciso distinguir al menos los tres escalones fundamentales de la pirámide de poder: en primer lugar el soberano con su corte (fuente de todo poder), en segundo lugar los altos funcionarios (que vehiculizan el poder de los soberanos) y en tercer lugar los funcionarios subalternos (que ejecutan las órdenes). En su conjunto la clase gobernante tendrá un carácter bastante cerrado y un funcionamiento altamente jerarquizado y cohecionado (1.6). Como subrayará Wittfogel, los “servidores del despotismo hidraúlico estaban organizados en un “aparato” altamente centralizado y permanente operante. En contraste con la clase superior burguesa, que no tiene cabeza reconocida, y a diferencia con los señores feudales, cuya cabeza reconocida era un primus inter pares en un orden claramente descentralizado (1.6), los hombres del aparato del Estado hidraúlico mantenían a su gobernante como líder supremo, que siempre e incondicionalmente determinaba su posición y tareas (1.6.).

            Las características fundamentales de los sistemas de este tipo son -como podemos ver-, en primer lugar, una concepción total y absoluta del poder, El poder no sólo estaba fuertemente centralizado en una persona, sino que también se constituía en el elemento central y articulador de todo el sistema. En segundo lugar, y en relación con lo anterior, se producía una apreciable autonomía del ámbito de la política. El subsistema político en este modelo tiende, como ha subrayado Eisenstadt, a mostrar “tendencias  y orientaciones propias en relación con los demás subsistemas o instituciones de la sociedad, los cuales dependen a su vez de los productos del subsistema político. ............ . Por ello ha llegado a afirmarse que en este modelo se produce una cierta inversión en la línea fundamental de las relaciones economía-política, tal como esta se da en el modelo típico de desarrollo occidental. Es como si la política gobernara la economía y no al revés “.

 


 

            1.- EL MODELO ORIENTAL.

 

            Aún existiendo elementos comunes en todas las sociedades que se clasifican como del Modelo Oriental, desde una perspectiva crítica de las afirmaciones anteriores, en éste trabajo se pretende hablar, describir el modelo tal como se concretizó en Egipto, centrándonos en las estructuras sociales, económicas y políticas, comparandolo con la sociedad Maga de Canarias antes de quedar Esta vinculada al Estado español.

            Me centro en las formas sociales, económicas y políticas, porque existe una visión generalizada que centra la definición del Modelo por las grandes obras, sobre todo hidráulicas, que se realizaron en varios Estados. Sin embargo, una pirámide, o una presa, son productos de una estructura social, no son la estructura en sí. Puede ser que ciertas estructuras sociales no puedan crear grandes obras, pero estas han sido producto de diferentes estructuras en la historia de la humanidad ( al igual que en el Egipto del modelo oriental, existen grandes obras hidráulicas en el Mundo actual con otros modelos ).

            Igualmente, una misma estructura social, con diferentes condiciones ambientales, necesitará diferentes proyectos públicos, por lo que dos sociedades de igual estructura, no verán reflejada esa igualdad en sus productos. Y esto lo pretendo demostrar en la comparación entre la sociedad egipcia del Imperio, y la sociedad canaria antes de quedar vinculada al Estado español.

            Desechado el calificativo de hidráulico por esta cuestión, me reafirmo en el calificativo de oriental. Esta reafirmación tiene un componente de afinidad personal, debido a la significación que en el Mundo Amasigh tiene el término.

            Ya hace 5.000 años, en Egipto, Oriente era el Mundo, la orilla de los vivos. Y occidente era el Mundo, la orilla de los muertos (1). De ahí que en la lengua de los Masighn, los Magos, oriental viene a significar el que da vida, mientras que accidental viene a significar el que mata (2) . Y como se verá en el trabajo, el modelo socioeconómico oriental, en Egipto y en Canarias, fue un modelo que da vida, un modelo sostenible.

 

 

 

 

            1.1.- Sobre la extensión territorial.

 

            Por lo que sabemos, parece que la sociedad canaria contaba con una estructura política y social similar a la egipcia y al hintherland cartaginés, sociedades que pertenecen en su origen al mismo tronco cultural común Amasik.

            Veamos resumidamente, primero el caso canario, y luego, esos mismos aspectos del caso egipcio, para que puedan comprobar como las semejanzas sociales descalifican la importancia del factor territorial, pues en sus dimensiones si que hay grandes diferencias entre Canarias y Egipto.

 

 

El caso canario.

 

a.- Se sabe que la estructura  sociopolítica canaria estaba encabezada por un líder ( Mencey -término recogido en la Isla de Tenerife sin que todavía se conozca su existencia en las otras, aunque si esté  demostrada la existencia de la figura política en las siete Islas-). Figura política con atribuciones y características semejantes a los faraones como se irán viendo a lo largo del trabajo. En ese sentido, es importante resaltar el papel de la “reina” en la figura política, como históricamente  está contrastado en el caso de Guatindadama (3) , como garante de la unidad del Estado junto al Mencey, y por el carácter matrilineal de la  herencia política, en concordancia con el propio mito de creación y unificación del Estado Egipcio - Isis (4), y con el papel de las mujeres faraones y reinas en la historia egipcia como veremos luego.

b.- La administración estaba en manos de los grupos de sacerdotes ( amusnaus), claramente institucionalizados y jerarquizados, los cuales recibían una formación para el desempeño de sus funciones administrativas, económicas, políticas y espirituales (5) . De Gran Canaria se conocen dos antiguos centros formativos Guayedra y  Guayadeque.

c.- Al menos en Gran Canaria y en semejanza con lo existente en Egipto, la casta sacerdotal estaba compuesta por más de una facción, con centros diferentes         ( Telde y Galdar )(6), y ramificaciones en todo el territorio, que actuaban como verdaderos grupos de poder en competencia, como se demostró en los conflictos habidos entre éstas dos fracciones durante la resistencia a la invasión europea.

d.- Los derechos de herencia social y política eran matrilineales, lo que aportaba una gran estabilidad social. (7).

e.- Por lo que sabemos, en épocas de crisis, aparecía la participación de una mujer que impulsaba el reequilibrio sociopolítico. Como el caso mencionado de Guatindadama, que salió de Guayedra con la misión de unirse a Gumidafe par reunificar el Estado en los inicios del siglo XIV(8).

f.- Nominalmente, la posesión de la tierra pertenecía al Mencey, quien la repartía con la colaboración del Tagoror. De la producción se recogían tributos (9), por lo que una parte de la producción iba al consumo y acumulación familiar, y otra a sustentar la estructura política y religiosa, y a los stock públicos.

g.- Aunque la mayor parte de la población se dedicaba a actividades agricola-ganaderas, existía una división interna del trabajo, existiendo una alta especialización en la construcción de casas(10), vestidos, recipientes de cocina y de almacenamiento, utensilios de piedra y oxidiana, artesanía de juncos y del cuero, asimismo contaban con embalsamadores, constructores de acequias y minas de agua,  pescadores, carniceros, transformaban utensilios de hierro (11), aparte de las personas dedicadas a tareas políticas y administrativas.

h.- La propiedad de los medios de producción era pública, mientras que la producción era privada, y podía ser acumulable en el aumento de la riqueza familiar.

i.- El almacenamiento público de los stocks, se realizaba en lugares acondicionados para los mismos -los Cenobios- (12), los cuales caían bajo la responsabilidad de los Faicanes (13), quienes para el cuidado de los diferentes Cenobios, que además se encontraban en lugares alejados de su residencia, debía contar con un cuerpo de sacerdotes-administrativos que llevaran la administración de los mismos.

j.- No era una sociedad monolítica, la existencia de varios centros sacerdotales, así como de estructuras políticas en cada demarcación territorial, llevó a diferentes pugnas por el poder político.

k.- Aunque la condición de Mencey era hereditaria, el poder del mismo se veía fuertemente condicionado;

1.- Por la acción del Tagoror ( De ahí que una vez capturado Tenesor Semidan -cristianizado como Fernando Guanarteme-, ante la circunstancia de ser enviado a las cortes españolas para “negociar” la integración del Reino de Canarias en los Reinos de España, a Tenesor se le unieron otros nobles no capturados como Maninidra para asesorarle en dichas negociaciones ).

2.- Por el poder de las instituciones políticas existentes en las diferentes demarcaciones territoriales.

3.- Por el poder de los diferentes centros sacerdotales (tanto por sus prerrogativas sociopolíticas (14), como por su control económico).

l.- Era una sociedad por encima del nivel de supervivencia, parte de la producción iba dirigida a un “consumo de lujo”, como muestra las características de algunas casas (15), la dedicación de alimentos y utensilios en los enterramientos (16), y la existencia de personas dedicadas a tareas no necesarias para la supervivencia (17).

ll.- Era una sociedad urbana, ya que la mayor parte de la población residía en habitads de estas características. Se conocen centros urbanos  de diferente importancia y volumen poblacional, en Gran Canaria, los más importantes eran Galdar, Telde, Arguineguin, La aldea, Agüimes y Artenara (18), poblaciones que en la actualidad existen y que en su mayoría mantienen los nombres originales. Además de estos grandes núcleos, existían otros de menor importancia que se integraban en la estructura política de los primeros, como el caso de Agaete con Galdar, o Tufia con Telde.

m.- Contaban con una estructura política estatal, donde las diferentes urbes contaban con una estructura política, que a la vez se integraban en estructuras superiores, que culminaban en una estructura unificada, representada en el Tagoror  y el Mencey, incluso cuando se habla de más de un Mencey en una Isla, se reconoce la celebración de Tagoror conjuntos para decidir cuestiones de todo el Estado, además de la mayor importancia de alguno de los Mencey citados.

 

 

El caso egipcio.

 

a.- Se sabe que la estructura  sociopolítica egipcia estaba encabezada por un líder ( El Faraón). Figura política que no personal, y que podía ser ocupado por personas de ambos sexos, como en el caso de las mujeres Faraón; Nitokris, Sobek Neferu, Hasepsut, etc.(19). En ese sentido, es importante resaltar que el papel femenino era imprescindible en la figura política como se ha analizado desde el ejemplo de Hetep-Heres (20)., así como su papel de garante de la unidad del Estado, y por el carácter matrilineal de la herencia política, tal como nos indica el propio mito de creación y unificación del Estado Egipcio - Isis (21).

b.- La administración estaba en manos de los grupos de sacerdotes, claramente institucionalizados y jerarquizados, los cuales recibían una formación para el desempeño de sus funciones administrativas, económicas, políticas y espirituales (22).

c.- La casta sacerdotal estaba compuesta por más de una facción, con centros diferentes, representados en los diferentes rituales, y con ramificaciones en todo el territorio, que actuaban como verdaderos grupos de poder en competencia (23).

d.- Los derechos de herencia social y política eran matrilineales según se representa en el mito de Isis (24), lo que aportaba una gran estabilidad social.

e.- Por lo que sabemos, en épocas de crisis, aparecía la participación de una mujer que impulsaba el reequilibrio sociopolítico, como los casos de Iah-Hotep, Ny-Hepet-Maat, Jenet-Kaus,etc (25).

f.- La posesión de la tierra y del ganado pertenecía al Faraón, quien la repartía a los diferentes templos del país, que se encargaban de administrar y arrendarlo por un 30% de la producción que iba a sustentar la estructura política y religiosa, y a los stock públicos, mientras que el otro 70% producción iba al consumo y acumulación familiar (26).

g.- Aunque la mayor parte de la población se dedicaba a actividades agricola-ganaderas, existía una división interna del trabajo, existiendo una alta especialización en la construcción arquitectónica, pública y privada, vestidos, recipientes de cocina y de almacenamiento, utensilios y votivos variados de diferentes materiales, artesanía de juncos y del cuero, asimismo contaban con embalsamadores, comerciantes, etc, aparte de las personas dedicadas a tareas políticas, administrativas y militares.

h.- La propiedad de los medios de producción era pública, mientras que la producción era privada, y podía ser acumulable en el aumento de la riqueza familiar.

i.- El almacenamiento público de los stocks, se realizaba en lugares acondicionados para los mismos en los templos (27), los cuales caían bajo la responsabilidad de los sacerdotes, quienes para el cuidado de los mismo contaban con un cuerpo de sacerdotes-administrativos que llevaran la administración de los mismos.

j.- No era una sociedad monolítica; el Faraón y su entorno, las castas sacerdotales y el ejercito (28), así como estructuras políticas en cada demarcación territorial, llevó a diferentes pugnas por el poder político.

k.- Aunque la condición de Faraón era hereditaria, para su coronación debía cumplir algunas condiciones como casarse y adoptar un programa político que debía renovar al menos cada 30 años (29).

l.- Era una sociedad por encima del nivel de supervivencia, parte de la producción iba dirigida a un “consumo de lujo”, como muestran las cantidades de objetos existentes para decoración, mostración de estatus social, materiales para los enterramientos, etc (30).

ll.- Era una sociedad urbana, ya que la mayor parte de la población residía en habitads de estas características. Se conocen centros urbanos  de diferente importancia y volumen poblacional a todo lo largo del territorio egipcio, que en algunos casos llegan a ser ciudades planificadas por el Estado (31).

m.- Contaban con una estructura política estatal, donde las diferentes urbes contaban con una estructura política, que a la vez se integraban en estructuras superiores, que culminaban en una estructura unificada, representada en el Faraón

 

            La semejanzas aumentan si tomamos en cuenta los últimos descubrimientos sobre la función y características de los esclavos en la sociedad egipcia (cuestión que desarrollaremos en el apartado 1.8 de éste trabajo), y que nos presentan a dos comunidades con Estado, por encima del nivel de supervivencia, cuyo mantenimiento y estabilidad se sustenta en recursos internos .

 

            Como la extensión del Archipiélago Canario es bastante reducida, tanto si se confirma la existencia de una unidad política en las Siete Islas, como si trabajamos sobre la base de diferentes estructuras socio-políticas, el caso canario sería una muestra de Modelo de producción oriental no articulado sobre grandes obras hidráulicas. No se entiende porqué se excluye en los análisis europeos, un ejemplo que pervive hasta el siglo XV d.c., y que permite confrontar la validez de ciertas afirmaciones de las teorías oficiales europeas sobre el modelo sociopolítico existente en algunos pueblos.

 

 

 

 

1.2.- Sobre la burocracia:

 

            Paradójicamente una de las cosas que se presentan y se caracteriza como aportación positiva en el desarrollo de los Estados Modernos Europeos, es la aparición y consolidación de la burocracia, ente que permite un funcionamiento base de los Estados y dificulta las excesivas oscilaciones de Estos por el capricho de los gobernantes.

            Sobre la importancia de la burocracia se ha escrito bastante (incluso sobre su desarrollo en grandes compañías multinacionales), y es un análisis común destacar el poder fáctico de la misma; su capacidad para influenciar en decisiones del ámbito político.

            Esta, que es característica positiva de los Estados Modernos y democráticos Europeos, en cambio se nos presenta como rasgo definidor del “carácter despótico”  de los grandes Estados no europeos (Egipto, China, el Imperio Inca, etc.), como por arte de birlibirloque, la “virtud” en un caso es señal de “pecado” en el otro.

            Es significativo que los calificativos que emplean a dichas burocracias; todopoderosa, no hereditaria, y que es de facto la verdadera clase dominante. Son todos adjetivos que son aplicables a los Estados Modernos Europeos.

            También resulta significativo, y contradictorio, que cuando atacan a los sistemas burocráticos de los  grandes Estados no europeos, se les acusa de ser la verdadera clase dominante, cuando en el análisis general a esos modelos se les “denuncia” por tener un liderazgo claro, que es poder absoluto, y personal. Es contradictorio, por una parte hablar de poder personal y por otra, hablar de una clase dominante, es decir, de un poder colectivo, aunque este fuera totalitario.

            Otra de las características de la burocracia en Egipto que coincide con las sociedades contemporáneas, es lo que Robert Dalh ha denominado como poliarquía, es decir, la existencia de diferentes centros político-burocráticos, que son de hecho centros competidores entre sí, estando integrados en una misma estructura política.

            En las sociedades actuales esto no se cuestiona, y se repasamos los datos que tenemos del Antiguo Egipto, encontraríamos que:

            a.- Existía un centro político-burocrático entorno al palacio del Faraón. (Centro del Estado).

            b.- Los diferentes templos, y/o sectores sacerdotales, contaban con una estructura burocrática, que por su papel económico y social, contaban de hecho con un nivel de acumulación de poder autónomo (32).

            c.- Las diferentes ciudades contaban con una estructura político-burocrática, encabezada por un alcalde, la oficina del visir -especie de juez-, la oficina del informador, y también una cárcel (33). Estructuras coordinadas por el alcalde, y que al igual que los ayuntamientos modernos, contienen un grado de poder acumulado.

 

            Igualmente, la sociedad canaria precolonial, como ya se indicó, era una sociedad urbana, que en Gran Canaria contaba con 6 ciudades importantes (Galdar, Telde, Agüimes, Arguineguin, La Aldea -Artevirgo-, y Artenara), que aunque aún no contamos con la descripción detallada de las estructuras políticas locales, si se tiene constancia histórica de que dicha estructura en la ciudad de Telde contaba con un “líder” local, un consejo del “líder” (34), un gran sacerdote ( el  Faican, lo que indica la existencia de un grupo de sacerdotes), que llegaron a acumular el poder suficiente hasta cuestionar (se conocen dos momentos históricos) (35), la centralización del Estado en la ciudad de Galdar.

            Por lo tanto, tendríamos:

a.- Un centro político-burocrático entorno al palacio del Mencey.

b.- una estructura política-burucrática de demarcación territorial.

            C.- Una estructura burocrática entorno a los Faicanes.

 

            Lo que hace aplicable el concepto de poliarquía según Robert Dalh, en Canarias como en Egipto, en la misma medida que lo es para las sociedades actuales.

 

 

 

            1.2.1.- La condición de los ejércitos:

 

            La condición “burocrática” de los ejércitos y/o de sus mandos es una característica general de buena parte de las sociedades que han existido en la historia de la humanidad. En la mayoría de las actuales democracias occidentales existe un ejercito profesional, o lo que es lo mismo, burocrático, dependiente financieramente del Estado. Lo mismo se puede decir de los ejércitos de los países “exsocialistas”. Además, en aquellos países donde existe un servicio militar obligatorio, la dirección de esos ejércitos está en manos de mandos profesionalizados, quienes adquieren una plaza de por vida, profesional como sucede en los cuerpos burocráticos.

            La burocratización de los ejércitos va ligada indiscutiblemente a la existencia de un ejército permanente, sin un cuerpo de profesionales estables no se podría garantizar la continuidad de una estructura de defensa. Por todos los historiadores es reconocido que la aparición de ejércitos permanentes es también, una de las características  de lo que se ha dado en denominar en las teorías eurocéntricas como Estado moderno y/o Estado nacional, ya que supuso un avance en estabilidad y seguridad para la población civil frente al sistema de reclutamiento de mercenarios existente en la Edad Media europea.

            Es de recalcar la característica de ejércitos permanentes, más allá de lo que significó el servicio militar obligatorio en la constitución de los ejércitos actuales, ya que dicho sistema de reclutamiento del cuerpo de esos ejercito, ha quedado como una mera circunstancia histórica, y a pesar de su significado tras la Revolución Francesa, porque en estos momentos se acaba con ese sistema de reclutamiento para afianzarse la profesionalización de la tropa en los actuales ejércitos permanentes europeos.

            Si esto es así, no se comprende como  cuando se trata de analizar un modelo de desarrollo diferente al europeo, la existencia de un ejército permanente no se interpreta como característica de “modernidad” de ese Estado, sino que se vincula también al carácter despótico del mismo, como si en ese caso, la existencia de un ejército si fuera negativo.

            Como conclusión de este apartado, quiero incidir en la semejanzas entre los sistemas burocráticos de los Estados denominados despotismo Oriental, y los actuales sistemas burocráticos, semejanzas que se pueden comprobar comparando las descripciones de unos y otros, y que hace más incompresible las conclusiones a que se llega con la manipulación de los primeros.


 

            1.3.- Sobre la fragmentación del poder:

 

            El desconocimiento de los sucesos históricos de imperios que se suelen definir dentro de este modelo; Egipto, China, los Incas, etc, no llega hasta el punto de olvidar los conocidos enfrentamientos entre diferentes núcleos de poder.

            Por ejemplo, en el caso egipcio podemos recordar las permanentes pugnas entre Tebas, Menfis y otras ciudades, que no eran más que  el reflejo del enfrentamiento entre diferentes intereses. Estas ciudades, como centros de “castas sacerdotales” que extendían influencias en todo el territorio, no sólo del Estado sino también del Imperio, y llegaba más allá, con la influencia en comunidades donde no llegaban las estructuras políticas-militares, los enfrentamientos en muchos casos no sólo respondían a simples cambios de grupos de Gobierno, sino que la hegemonía de un núcleo, u otro, implicaba apostar por uno u otro modelo de desarrollo socioeconómico ( como fueron; El enfrentamiento entre Ramses II y la dirección sacerdotal egipcia quienes discrepaban sobre la repercusión, y por lo tanto la conveniencia, o no, de la expansión imperial en el fortalecimiento y estructuración del Estado; O el enfrentamiento entre Akenatón y la dirección sacerdotal sobre la idoneidad, o no, de un modelo social sustentado en una concepción monoteísta, que culminó con la derrota de las pretensiones de Akenatón.

            En el caso de los Incas se sabe de una guerra civil en el momento en que los conquistadores españoles llegaron a su territorio, guerra civil que facilitó la colonización y de la que carecemos de informaciones detalladas, aunque si sabemos que fue una guerra entre los Quechuas, el resto de la población, Aymarás y otros, fueron pasivos en dicha guerra y en la llegada de los españoles, lo que facilitó aún más la conquista, posiblemente porque, en principio, para ellos la colonización española no era más que un cambio de colonizadores.

            Por lo que tendríamos un Estado en guerra civil por parte de la comunidad hegemónica, con la posición pasiva del resto de las comunidades.

            En todo caso, resulta bastante simplificador, y peliculero, reducir una guerra civil a una simple pugna de gobierno entre dos hermanos.

            Todos los enfrentamientos “civiles” de los que se tienen información detallada, independientemente que contaran con un liderazgo carismático, para que se materialice la confrontación, es necesario la conformación de , al menos, dos bandos, con intereses discrepantes. Por lo que no tiene sentido que se nos presente la Guerra Civil Inca como una simple pugna de Gobierno. En Roma, y en la Europa Medieval, las pugnas de Gobierno se solucionaban con un “tiranicidio”, y siempre que se dio una guerra civil, como fue el caso de la ascensión de Julio Cesar (36), esta traía consigo un cambio en la estructura del Estado, y en la propia ordenación del poder, y por lo tanto, una readaptación de las influencias de poder económico y político, el cambio de relación entre diferentes intereses generales.

            La situación de grave crisis que atravesaba el Estado español en el periodo desde 1993 al 95, no respondía a una simple pugna por el Gobierno, ningún Estado exterioriza sus intimidades en dichas coyunturas, sino que estaba en juego la propia concepción del Estado entre un bando “españolista” que abogaba por el mantenimiento de un Estado nación políticamente centralizado, y otro bando “estatalista” que abogaba por una reestructuración del Estado con la descentralización política que permita la convivencia pacífica, y en plano de igualdad política, de las cinco naciones que están de hecho dentro del Estado.

            A ese enfrentamiento se le unió una lucha por el control del Gobierno estatal, entre dos partidos PP y PSOE, básicamente nacionalistas españoles, con un grupo de poder fuertemente negador del reconocimiento nacional de las otras comunidades de este signo vinculadas al Estado, que por necesitar el apoyo de los grupos nacionalistas de las otras nacionalidades para acceder al Gobierno, son capaces de ceder a las posiciones de éstos, imponiéndose la línea practicista, aunque desde la oposición, sobre todo el PP, se prestan a sacar interioridades que debilitan al Estado que dicen defender frente al peligro de disgregación por las aspiraciones de los nuevos aliados.

            Que tras la resolución de un enfrentamiento entre bandos con diferentes intereses, el bando “vencedor”, sea capaz de integrar a sectores del otro bando, y eliminar a los sectores no integrables en una estructura estatal fuertemente cohesionada ( como también sucedió tras la Guerra Civil de los USA), no nos debe llevar a negar la existencia de diferentes núcleos de poder que compiten por ser hegemónicos.

            La fragmentación en la Europa feudal no se debe  a la existencia de esos núcleos, sino a la incapacidad de alguno de ellos de lograr una hegemonía cohesionadora, ni Carlomagno, ni el Papado, ni Carlos V, lograron cohesionar los diferentes núcleos de poder sobre el territorio que nominalmente hegemonizaban, igual que le sucedió a los diferentes reyes con los señores feudales.

            Pero la incapacidad de los europeos no debe ser proyectada comparativamente como “una prueba” del despotismo político de los Estados que si eran capaces de producir esas integraciones (Egipto, China o los Inca), aunque las mismas fueran con mecanismos diferentes, e incluso en algunos casos fueran mecanismos totalitarios que si pudieran calificarse como despóticos. En todos los casos no fue así, y no debemos olvidarlo.

            Existen ejemplos de sucesos históricos más que suficientes para ver las bases autónomas de poder y la pugna entre bandos con intereses encontrados, tanto en Egipto como en el Imperio Inca.

            En el caso canario nos encontramos igualmente con esos núcleos autónomos de poder. Son conocidas las pugnas de poder entre el poder establecido con centro en la ciudad de Agaldar, y los sectores de la nobleza con centro en la ciudad de Telde (37).

            Que la concepción del disfrute y explotación de la tierra no siga el actual modelo occidental de propiedad privada, ni el modelo de la Europa Feudal, no quiere decir que históricamente no se hayan dado núcleos autónomos de poder.

            Sin duda, todo grupo de poder tiene un componente económico. Pero ¿porqué le resulta tan difícil a los teóricos europeos aceptar la existencia de culturas donde lo económico no tiene la misma lectura que en la cultura judeo-europea-cristiana?.

            A una concepción cultural diferente sobre el papel de la explotación económica, le sigue unos mecanismos de posesión y de acumulación de poder también diferentes, como el significado de la acumulación de oro para los Incas en oposición a la misma acumulación en la Europa actual.

            Como apuntaba anteriormente, en el caso Egipcio, se sabe que  aunque la propiedad era común, y por lo tanto su posesión nominal recaía en el Faraón, la explotación de las mismas estaban dirigidas y/o controladas por los sacerdotes, quienes además administraban excedentes (38), no pudiendo el Faraón hacer uso de los mismos sin contar con dichos sacerdotes. Siendo el Faraón la expresión más hegemónica del poder, las competencias de los sacerdotes ¿ no implican en la práctica una base autónoma de poder económico frente al poder político del Faraón?.

            No sólo lo significa, sino que se dieron casos de ahogamiento del poder del Faraón por el control de los graneros por parte de la dirección sacerdotal.

            En esa misma línea, los últimos descubrimientos arqueológicos que aclaran que las pirámides, y grandes obras, no fueron construidas por esclavos, sino por ciudadanos egipcios que cobraban por esas tareas, nos indica hasta que punto era importante el control de los graneros para todo el desarrollo socioeconómico, su papel en la redistribución de las riquezas en periodos económicos normales, más acuciado en los periodos de crisis, por lo que, incluso diferencias de administración entre los graneros gestionados por un grupo de sacerdotes u otro, debían originar diferencias en las influencias de poder, como sucede en la actualidad entre empresas en iguales condiciones de partida.

            Igual sucedió en el caso Canario, como se dijo en el apartado 1.1 de este trabajo, la tierra era propiedad del Mencey quien la repartía cada año entre los súbditos que la explotaban de forma individual. Los excedentes transferidos al Mencey eran igualmente controlados por grupos de sacerdotes.

            La estructura del Estado Egipcio descrita en los apartados 1.1 y 1.2 de éste trabajo, muestran que no sólo hubo los momentos históricos de enfrentamiento por el poder descritos aquí, sino que había una estructura permanente con diferentes centros de poder.


 

            1.4.- El papel de las religiones:

 

            El Estado del Antiguo Egipto, es dentro de todos los Estados conocidos en la historia de la humanidad al que más duración se le conoce. Si bien podemos hablar de China como una Nación con unos tres mil años de existencia, no podemos hablar de un Estado Chino durante todo ese periodo, sino que en él se han sucedido diferentes Estados, no siempre con influencia real en todo el territorio chino.

            Sin embargo, el Estado Egipcio, con diferentes reformas internas, podemos considerar que se empieza a formar entorno al 4.000 a.c., en la que se inicia la época predinástica (39), de la que surge la unificación del territorio del Alto y bajo Egipto en una estructura política unificada entorno al 3.000 a.c., con la primera dinastía. Desde entonces, pasando por diferentes dinastías y diferentes centros geopolíticos del Estado, e incluso perviviendo de invasiones parciales como la de los Hicsos, o bajo la dominación del Imperio Helénico, el Estado se mantiene hasta la conquista romana, 30 a.c., en donde con la derrota egipcia, los romanos destruyen las estructuras políticas y económicas egipcias y crean sus propias estructuras, de dominación.

            Anteriormente a la época predinástica se tiene poca información, aunque parece confirmarse que todo el proceso de forma de un Estado unificado, surge en un contexto cultural que engloba a casi todo el Norte del Continente africano desde aproximadamente el 7.000 a.c. (40), y del que el Estado Egipcio sigue recibiendo influencias directas con los Libios, Numios y Nubios.

            Sin duda, el factor religioso jugó un papel fundamental en la cohesión interna que permitió una pervivencia de cuatro mil años, e incluso seguro que fue determinante la forma de entender la religión, para que las diferentes comunidades fueran convergiendo en una estructura política unificada, y sería conveniente recordar lo que se menciona en el apartado anterior sobre la Guerra Civil entre Akenatón y la mayoría de la dirección sacerdotal, por la pretensión del bando del primero de imponer una religión monoteísta.

            Durante todo el periodo Amasik del Estado egipcio, la religión, era un conjunto de creencias de libre elección por los egipcios. La existencia de una tendencia hegemónica, que como ya se mencionó, representaba la hegemonía de un núcleo de poder, no conllevaba la obligatoriedad del culto dentro de esa tendencia. Por supuesto que la inclusión en ella generaba un aumento de las oportunidades socioeconómicas, pero esto no difiere del aumento en las mismas posibilidades que tiene un militante de un partido político cuando llega al Gobierno en las democracias occidentales.

            La pretensión del faraón Akenatón de introducir esquemas intolerantes en la cultura egipcia con la adopción de una religión monoteísta, provocó una Guerra Civil que se saldó con la derrota del bando del faraón con la muerte del mismo, y la descalificación de su cosmovisión excluyente, que si fue acogida  por Moisés, quien desarrollo esos esquemas totalitarios con tribus semitas generadoras del tronco judeo-cristiano-mahometano.

            No se puede confundir cohesión interna con totalitarismo e intolerancia. En Egipto no son aniquiladas las posiciones rivales como sucedió en la Palestina judía, en la Europa cristiana de la inquisición y la calvinista. Se sabe que durante los cuatro mil años de existencia, en el Estado egipcio convivieron y rivalizaron diferentes concepciones del Mundo y del Estado, de todas las crisis que se conoce, la única que acaba con la “aniquilación” de uno de los bandos, es la que pretendía introducir los esquemas intolerantes del monoteísmo judio-cristiano-europeo. De todos es conocido hasta el respeto a las culturas y religiones de los pueblo dominados por el Imperio egipcio, en contra de las prácticas de otros ejércitos de dominación, los egipcios respetaron hasta las estructuras religiosas de los fenicios y palestinos, a quienes tuvieron completamente sometidos durante largos periodos. La tolerancia cultural Amasik-egipcia está más que demostrada por la larga historia de la hegemonía egipcia.

            Es paradójico que se presente al feudalismo europeo como ejemplo de no totalitarismo, cuando los diferentes reyes, y emperadores, no tuvieron oportunidad de demostrar su poder porque sólo llegaron a concentrarlo en pequeños periodos históricos. Sería injusto por mi parte extender el carácter intolerante de los periodos de crisis y enfrentamientos en la Europa feudal, con el famoso y estimado Tribunal de la Santísima Inquisición, a toda la concepción del poder en dicha época, pero no estaría mal recordar que la cultura europea si se sustenta sobre esquemas sectarios y intolerantes. Ya el emperador romano Claudio denunciaba el carácter sectario de la cultura judía que bajo la forma de cristianismo se extendió por toda Europa, conformando la cultura de ésta. Según esos esquemas; lo único válido es lo que responde a dichos esquemas, careciendo de valor todo lo que se construye sobre otros esquemas culturales (actitud cuestionada por los antropólogos europeos dedicados al conocimiento de otras culturas). También paradójicamente, podemos encontrar estos esquemas en la tradición marxista europea, y en la ecologista, y en la de todos los movimientos alternativos surgidos en la cuna cultural europea.

            No cabe duda que cualquier pueblo nación, para pervivir como tal, necesita contar con una cosmovisión del mundo, con un conjunto de teorías y/o creencias que dan sentido a la propia existencia de la Nación, es lo que Otto Bawer denominaba comunidad de destino. Todo pueblo nación ha contado con este factor de cohesión interna, desde las comunidades menos complejas, con una menor densidad de población y una escasa especialización de funciones, a las sociedades más complejas, con una alta densidad de población y/o una importante especialización de funciones.

            En la Europa actual, la comunidad de destino está conformada por un conjunto de teorías bastante plurales, lo que permite un grado de convivencia democrática. Pero no se puede olvidar que la base fundamental de esa comunidad de destino, y las tendencias mayoritarias desarrolladas son los esquemas y/o patrones culturales cristianos, existe una pluralidad de concretización de los mismos, pero quien se sale del marco de esos esquemas queda en una situación marginal, con dificultad de relaciones sociales.

            La sociedad canaria antes de la colonización española, como ya se ha visto, era una sociedad identificable con lo que se denomina como modelo Oriental, estructura social que compartimos con los otros pueblos Amasik continentales antes de que éstos fueran colonizados por los Arabes. En Canarias el modelo de desarrollo perduró hasta el siglo XV inclusive.

            Los Amasik insulares, los Magos, contábamos con una religión, una comunidad de destino del mismo tronco que el resto de los pueblos Amasik, incluido el egipcio antes de la colonización romana. El despotismo e intolerancia existente en los Estados Amasik ( Egipto, Cártago, Canarias) se puede contrastar con el hecho de que un siglo antes de comenzar la conquista de Canarias a principios del siglo XV, es decir en el siglo XIV, se creó el Obispado católico de Telde dotado con ermita y personal adscrito encargados de “evangelizar” a los magos canarios. A pesar que la religión Maga y la Cristiana son bastante antagónicas, los canarios respetamos la libertad de creencias mientras los cristianos no acompañaron sus ideas con espadas, el Obispado de Telde convivió dentro de la comunidad de destino maga sin que sus seguidores fueran represaliados durante casi un siglo, el momento que cambiaron la biblia por la espada.

            Soy consciente de que existe un fuerte desconocimiento de la historia y la cultura de los pueblos no europeos y/o judeo-cristianos, pero los teóricos eurocéntrista siempre recurren a la simple desacreditación de lo externo sin tomar en cuenta la historia y la veracidad de sus juicios, con la sana intención de plasmar, directa o subliminalmente, la “superioridad de la cultura y el desarrollo europeo-occidental”, y en clara demostración del sectarismo e intolerancia de sus posiciones.


 

            1.5.- El factor político en la estratificación social:

 

            Cuando se disocia política y economía para presentar el modelo de desarrollo occidental como un modelo más complejo en donde el factor económico puede ir autónomo del político, simplemente se está falsificando el análisis de la realidad de ese modelo.

            Ese análisis se sustenta en la presentación de la burguesía, y más concretamente de los empresarios y/o ejecutivos, como agentes económicos-sociales que logran su éxito, o fracaso, por su propia capacidad de explotar la situación sólo en términos de rentabilidad económica. Si extendemos el análisis a las relaciones internacionales, resultará que los países ricos lo son por su mayor capacidad de eficiencia económica frente a los países pobres.

            Sin embargo, si analizamos los sucesos que motivaron el éxito de las empresas punteras de cualquier país, veremos sin lugar a dudas como éste depende de una decisión política y de la cercanía de tal empresa a la fuente de esa decisión. En la realidad, las empresas no son más que los agentes ejecutores de esas decisiones políticas; La MC Douglas, por ejemplo, depende de los contratos de abastecimiento  a los Estados del Mundo desde el propio USA a los países obligados a cumplir los dictados políticos del FMI (Fondo Monetario Internacional), dirigido a su vez, por personas de los estratos dirigentes de los mismos países a quienes benefician comercialmente sus decisiones..

            Lo mismo sucede con la Mercedes Bens, la Toyota, la Mishumisi, o las empresas de derivados del petróleo cuyos suministros, en cantidad y precios, son garantizados por la distribución territorial marcada por los países ricos y por el poderío militar de éstos como se demostró en la guerra del Golfo de 1991. Y cuando esto no se cumple al 100 x 100, es porque, por ejemplo, los países productores logran organizarse y tomar decisiones políticas (porque son tomadas por estructuras políticas, los Gobiernos, y no por estructuras económicas, empresas) que imponen a los países hegemónicos, como la crisis del petróleo de 1973.

            Es un engaño presentar al modelo occidental actual como si contara con mecanismos internos de equilibrio imposibles en los otros modelos de desarrollo. De echo, esos mecanismos no son más que la existencia de diversos núcleos de poder que se articulan entre sí según el poder que pueden acumular cada uno, al igual que los antiguos núcleos de poder egipcios.

            Además, en el modelo egipcio la movilidad social era fluida. No todo egipcio podía ser Faraón ( ¿Cuantos europeos pueden ser reyes? ), pero se podía llegar a la cúspide del Estado aunque no se perteneciera de antemano a los núcleos del palacio, como indican los casos de Ahmes-Nefertari y Nitokris que llegaron a ser Reinas (41).

            Además, como ya se indicó,  buena parte del poder político, y parte del económico, lo ostentaban los diferentes sectores sacerdotales. Y en el cuerpo de sacerdotes podía entrar cualquier egipcio que recibía una formación apropiada a las funciones que podía desempeñar. Lo que cada individuo consiguiera dependía  de las circunstancias favorables, o no, y de su capacidad de aprovecharlas, no existían limitaciones debido al origen (42).

            En los modelos de desarrollo occidental,  el éxito económico y social de un individuo también depende de la capacidad de cada uno para aprovechar unas circunstancias favorables y quedar bien colocados en la organización social (informaciones reservadas, facilidades de financiación, contratos de suministros a las administraciones, subvenciones para incentivar sectores, etc).


 

            1.6.- Sobre el liderazgo

 

            Es evidente en análisis europeos como el mencionado, el cambio permanente de modelo entre el feudalismo europeo y el capitalismo europeo para ir descalificando, según convenga, cada faceta del mal llamado “despotismo” hidraúlico u Oriental. No se hace una comparación completa de los tres modelos para analizar semejanzas y diferencias sino que se parcelan los mismos para desacreditar el no europeo.

            Cuando hablan del contrastes entre el comportamiento y organización política de la clase superior burguesa y la clase superior del “despotismo hidráulico”, se olvidan que dentro de los diferentes sistemas burgueses que han existido, tanto en democracias representativas como sensitarias,  las mismas han convivido con sistemas monárquicos con diferentes grados de neutralidad, incluso, con sistemas con una cabeza claramente reconocida, por ejemplo el Reino Unido, con una monarquía rozando lo divino hasta bien entrado el siglo XX. Tampoco debemos olvidar los sistemas burgueses totalitarios y/o dictatoriales con liderazgos tan absolutos como Hitler, Musolini, Franco, Pinoche, etc. Y por último, habría que recordar los debates sobre la idoneidad en las Repúblicas de sistemas con predominio parlamentario, con predominio del presidente, que se saldó con modelos presidencialista en USA y semipresidencialista en Francia.

            Por otro lado, es mentira que durante los cuatro mil años de existencia del Estado Egipcio, éste tuviera un liderazgo claro por parte del Faraón. A lo largo de ese periodo histórico algunos faraones como Ramses III (quien intentó emular a Ramses II y fue neutralizado) o Akenatón, no fueron más que líderes nominativos, ya que el poder real quedaba dispersado y dividido en colectivos de la casta sacerdotal, quienes desde el anonimato de un poder real, no nominativo, ejercían como de los llamados “poderes fácticos” en las sociedades europeas del siglo XX d.c..

            El caso de Akenatón es significativo en lo que se refiere a la estructura de poder, ya que el Faraón utilizando el fuerte poder heredado, potenció una estructura al margen de la existente; Creó una cosmovisión monoteísta; Trasladó la capital del Imperio; Creó un grupo sacerdotal para controlar todo el Estado. Cambios drásticos que no destruyeron las estructuras de poder preexistente, que una vez salido de escena Akenatón, volvió a la situación anterior.

            Además, existe otro dato que demuestra la sujeción del Faraón a la estructura política del Estado, y es que no bastaba con ser heredero para ser coronado. El candidato, entre otros requisitos debía dotarse de un programa político que quedaba sintetizado en los diferentes nombres combinados que tomaba en el momento de la coronación. Además, cada 30 años debía regenerar la potencia real (43).

            Por otra parte, el carácter “diferente” del primus inter pares de la época feudal europea, se debe a deficiencias en la organización política, en contra del propio objetivo de la designación, que pretendía liderazgos tan claros, que incluso eran investidos con prerrogativas divinas. Además, el sistema Estamental, en su más de un milenio de existencia, pasó por diferentes realizaciones históricas, no siendo admitible negar la cualidad de liderazgo claro de Carlo Magno, o de los Reyes Católicos españoles y sus descendientes que no sólo impusieron su liderazgo en sus reinos, sino que fueron imponiendo el mismo a los reinos sometidos en Europa, y en general a todo el territorio bajo el imperio español en Africa, América y Asia; La monarquía española es un ejemplo de liderazgo claro en el sistema Estamental, semejante al existente en Egipto en los periodos en que el Faraón realmente, no sólo nominalmente, aglutinaba el poder, como pasó con algunos faraones como Ramses II. Con la diferencia que en Egipto no había  Santo Tribunal de la Inquisición.

 

 

            1.6.1.- ¿ Que  siempre  e  incondicionalmente  determinaba  su  posición  y

 tareas?.

 

            Parece como si el Egipto de los faraones fuera una aldea, o acaso una ciudad estado, o un feudo, en donde el Faraón tuviese capacidad material de dictar directamente sobre todo sus ciudadanos, controlar sus movimientos, conocer intereses y alianzas, etc, para poder determinar, sin poderes intermedios, que debía hacer cada persona y que lugar debía ocupar.

            Parece como si los teóricos eurocéntricos pretendieran trasladar en miniatura el esquema de poder de las “democracias socialistas europeas”. Debe ser un traslado en miniatura porque ni en esos países, aunque el poder fuera totalitario, se podía hablar de un poder solamente personal.