OPINIÓN -
TRIBUNA
Día
de Almería
RAFAEL
LEOPOLDO AGUILERA
CUANDO llegan las Navidades
y nos referimos a Almería
son muchas las cosas que se nos
vienen a la mente, la Alcazaba, la Catedral, el
Coso Taurino de la Avda.
de Vílchez, el
Cable Inglés, Torre
García,
la Patrona
Virgen del Mar, nuestras
calles
y plazas
junto a playas pero
una
de ellas cobra especial
significado todos
los 26 de diciembre,
en cuya festividad
del Proto/mártir
San Esteban
celebramos
las Capitulaciones
para la entrega de Almería.
En esa fecha los almerienses,
en la muy
señera
y tradicional
plaza Vieja
denominada de la Constitución, conmemoraremos
jubilosamente
el 514 años de la toma de la ciudad
por los Reyes
Católicos.
Desde el balcón principal
del Consistorio,
el Concejal más joven del Cabildo
Municipal de la ciudad,
tras prestar juramento ante
la Corporación Municipal
presidida por el Alcalde, portará
el estandarte
de Castilla, comenzando los
actos
cívico-religiosos
en honor de 'Almería,
Andalucía y España
por los ínclitos
reyes de España Don
Fernando V de Aragón
y Doña Isabel I de Castilla'.
Tras recorrer las calles de
la feligresía y
una vez finalizado el acto
litúrgico en la S. y A.
Iglesia Catedral, presidido
por el Obispo, Cabildo Catedral
y Clero, la comitiva regresará
al Ayuntamiento escoltada
por un importante número
de Damas y Caballeros Legionarios
de la Brigada de la Legión
Rey Alfonso XIII, con banda de
música incluída,
tributando honores, a fin de ser tremolado,
por tres veces consecutivas,
desde el balcón principal de
la Casa Consistorial por el Alcalde el
pendón
de Castilla a las proclamas de
Almería, por Andalucía,
por España y por los
Reyes Católicos.
Somos muchos los que
consideramos que la fiesta
de La Toma debe de perpetuarse,
implementándose
por parte de las Autoridades
la proyección socio-cultural
que requiere tan importante
acontecimiento histórico,
entendiéndose
dicha efemérides desde
la visión de que
ese hecho histórico
hizo posible posteriormente el
nacimiento de España
como Estado moderno, por lo
que lo consideramos como
un día
festivo desde la convivencia
y la tolerancia entre culturas
el respeto a la diferencia y la diversidad
entre los pueblos.
La ciudad recordará
la toma por los Reyes
Católicos el próximo
viernes, Día
del Pendón
Los actos oficiales se iniciarán
a las ocho de
la mañana y concluirán
a las seis de la tarde,
con la retirada de la enseña
B. A. P./ALMERÍA
EL PROGRAMA
08.00: Colocación
del Pendón en el balcón
principal del Ayuntamiento
de Almería.
10.00: LLegada de la sección
de la Policía
local que acompañará
a las autoridades.
10.30: Recepción de
las autoridades por parte
del alcalde.
10.45: Acto de juramento y
entrega del Pendón
al concejal más joven
de la Corporación
Municipal y salida de la comitiva
hasta la Catedral.
11.00: LLegada hasta la Catedral.
Allí tendrá
lugar una misa, tras
la cual se realizará
una procesión que recorrerá
varias calles
del Centro Histórico
de la ciudad.
18.00: Retirada del Pendón
del balcón
principal del Ayuntamiento.
Tranquilidad: En otras
ocasiones, la celebración
se ha realizado
acompañada de una amplia
polémica, por las
protestas de determinados
colectivos que consideran que se
debería suprimir el acto.
Palabras: La anterior
corporación municipal
cambió la fórmula
de las palabras que el
alcalde pronuncia en la tremolación
del Pendón,
sustituyendo las palabras
«por los Reyes Católicos»,
por la de «por
la integración de los pueblos». Todavía
no se conoce cuáles
serán las palabras
pronunciadas por Luis Rogelio
Rodríguez-Comendador,
en su primera participación
en el acto.
El próximo viernes,
26 de diciembre, coincidiendo
con la festividad de
San Esteban, el Ayuntamiento
de Almería conmemorará
el 514 aniversario de
la toma de la ciudad por parte de los
Reyes Católicos y la
entrega del Pendón a la ciudad.
Se trata de una celebración
que durante años
no ha estado exenta de polémica y que en principio,
este año se augura
bastante tranquila. Tal y como
sucede desde hace algún
tiempo, el día ha dejado de
ser festivo en la ciudad.
Los actos se iniciarán
a las ocho de la mañana,
con la colocación
del Pendón
en el balcón principal
del Ayuntamiento de Almería
y finalizarán
a las seis de la tarde,
cuando se produzca la retirada del
mismo.
La Policía Local será
quien acompañe
este año a las
distintas autoridades, durante
el recorrido que la comitiva hará
por las calles del centro.
Los invitados al acto contemplarán,
a partir de las 10.45
horas, desde la Plaza Vieja, la petición
del juramento por parte
del alcalde, a la edil más
joven de la Corporación
Municipal, la socialista Pilar Navarro.
Tras pedir por tres veces
el juramento al concejal portador,
comenzará el traslado
de la comitiva oficial hasta
la Catedral.
En el templo tendrá
lugar la la acción
de gracias, con la interpretación
del Himno de España.
A continuación
se iniciará la procesión
y tras recorrer varias
calles del centro, se retornará
de nuevo a la Plaza de
la Catedral. Como cada año,
tras la procesión
se celebrará la tradicional
misa.
Cuando concluya el acto religioso,
el Pendón
retornará de nuevo
al Ayuntamiento, donde el alcalde
lo recibirá en el balcón
principal y lo tremolará
tres veces. En la programación
facilitada pro el Ayuntamiento,
se dice que se
pronunciará el «tradicional
ritual», por lo que es posible
que se vuelva a la fórmula
«por los
Reyes Católicos»,
que
la anterior Corporación
Municipal sustituyó
por «por la integración
de los pueblos».
Finalmente, a las 18.00,
se retirará de nuevo
el Pendón
OPINIÓN
TRIBUNA La fundación
del seminario
de Almería
TRINO
GÓMEZ RUIZ
AUNQUE el concilio de Trento,
que puso fin a sus
sesiones
en 1563, había dispuesto que cerca de las
iglesias
catedrales se fundara un Colegio
Seminario, «en el que
se criasen mozos desde doce años
para arriba
con toda virtud,
recogimiento
y letras y que aprendiesen las ceremonias
eclesiásticas
y todo lo demás que
toca al servicio del culto divino»,
en la ciudad de Almería
esta disposición no
se había cumplido por
varias razones: en primer lugar,
la existencia de un colegio para
acólitos que había abierto
el Cabildo junto a la Mezquita
Catedral
a finales del siglo XV y que en realidad
era ya como un Seminario; en segundo
lugar, la guerra de los moriscos de
1568, que dejó a la ciudad despoblada
y, por último, la endémica
falta de rentas del obispado, acrecentada
como consecuencia de la guerra.
Estas circunstancias hicieron olvidar
el asunto más tiempo del que algunos consideraron prudente
y movieron sus influencias
cerca del Fiscal del Consejo
Real para que diese un toque de
atención al prelado
almeriense. Así,
ante lo que se consideró como
un incumplimiento
de lo establecido en Trento,
Felipe II en 1594 recordó
al Obispo
y Cabildo lo dispuesto
por el concilio
sobre la erección de Seminarios
diocesanos y más tarde, en
1609 hizo lo mismo Felipe
III, urgiendo ya la fundación.
Movido por estas instancias
y por el temor fundado
de que el rey estaba dispuesto
a encomendar la fundación
al Arzobispo de Granada
o incluso al obispo de Guadix,
el obispo Don Juan de Portocarrero
dispuso lo necesario
para la puesta en marcha: al
ya antiguo colegio de acólitos
se le añadió
unas casas colindantes
que se compraron y un solar perteneciente
al convento de las Puras,
haciendo las obras necesarias;
se dotó al Seminario
de 16 plazas de colegiales, un Rector
y varios Ministros
y para su sustento se le
asignó una contribución
a pagar por los participantes
en las rentas decimales de la diócesis;
también se propuso
el
plan de estudios, el
tipo de hábito que
habrían de usar, consistente
en un loba de paño pardo
y beca leonada, así como que
los colegiales debían traer
dos sobrepellices y una cama
de cordeles con su ajuar. De esta
manera, el Seminario pudo inaugurarse
en 1610, llamándose
durante los primeros años 'Colegio de la Catedral',
poco después,
en 1633, ya se conocía
como 'Colegio Seminario', luego
'Seminario' a secas,
más tarde, en 1675,
se le llamaba 'Seminario de
San Indalecio', en 1769 se
le menciona como 'Colegio Conciliar
de San Indalecio'. A partir
del siglo XIX se le llamará de
nuevo 'Seminario de San Indalecio', nombre
que ha perdurado y con el que hoy se designa
al Seminario Mayor. Los colegiales,
que así
se les llamó durante mucho
tiempo a los seminaristas, vivían
internos y allí
recibían sus clases, principalmente
de Gramática
y canto llano, estaban obligados
a acudir a la Catedral y
a servir en el Coro y altar Mayor de la misma
suerte que anteriormente servían
los acólitos y,
así, éstos se suprimieron
y sus salarios (200 ducados)
pasaron así al Seminario.
Los colegiales debieron
descuidar un tanto su formación
intelectual, por lo que el obispo don
Fray José Valle de la Cerda dispuso
en 1639 que «los colegiales deberían
acudir más al estudio y menos al coro»,
lo que disgustó al
Cabildo por considerar que
sustituir a los colegiales por acólitos
supondría un gasto innecesario.
Hasta mediado el siglo XX
los seminaristas ocuparon
el viejo
edificio de la Plaza de la Catedral, pero para entonces
éste se estaba
haciendo insuficiente y además
iba necesitando de
reformas urgentes. Por ello
ya en 1945 el obispo don Enrique Delgado se
propuso construir un nuevo
edificio. No lo pudo llevar
a efecto y fué su sucesor
Don Alfonso Ródenas
quien retomó este proyecto
y el 15 de Mayo de 1948, día
de San Indalecio, colocó
la primera piedra del nuevo
edificio para Seminario en la Carretera
de Níjar con capacidad
para Seminario Mayor y Menor y para el curso 1953-54 se trasladaron
los seminaristas aunque no
se habían inaugurado
el edificio. La inauguración
oficial tuvo lugar el día 6
de Diciembre de 1953. Numerosas
fotos se conservan en la Biblioteca
del Seminario. Se cumplen, pues, ahora los
cincuenta años del edificio.
El nuevo edificio acogía
al Seminario Mayor
de San Indalecio y al Menor de
la Inmaculada.
Sus respectivos rectores eran Don
Miguel Sánchez Martínez,
que ya lo era del antiguo Seminario y don José
Méndez
Asensio.
A don Alfonso se debe también
el Seminario
de verano 'Reina y Señora'
de Aguadulce, creado
en 1956 y el Seminario Menor
de San Tarcisio [patrono
de los monaguillos]
en Cuevas, en el recuperado
edificio del colegio del
Carmen, debido a que la demanda de ingreso
en el Seminario Menor era
mayor que su capacidad.
Su primer Rector fué Don
Fernando Peinado Peinado y se inauguró
en el curso 1958-59.
Por distintas razones,
el Seminario mayor se trasladó
a Granada en el
curso 1967-68, siendo obispo
don Angel
Suquía
Goicoechea,
y allí permaneció
hasta que se reconsideró
la conveniencia de su vuelta a Almería,
iniciándose el
proceso en el curso 1992-93. Hoy nuevamente
Seminario Mayor y Menor
ocupan un mismo edificio.
Salud
garantizará
una asistencia
de calidad
durante los Juegos
El Colegio
de
Médicos celebra la festividad
de su patrona Nuestra Señora
del Perpetuo Socorro.
“¡Santa Madre del Redentor, Reina de
la paz, socorre a tu pueblo [sobre todo en este año],
defiéndelo de todos
los peligros, acompaña a la
Iglesia en su camino hacia la Patria
eterna. Amén!” (antiguo himno
mariano).
Las
cruces de
mayo
Diez celebraciones
La provincia almeriense
ostenta diez manifestaciones
de distinto tipo,
declaradas de Interés
Turístico
del territorio andaluz,
entre ellas
fiestas tan dispares
como la del Cristo de
la Luz
celebrada
en Dalías o el Festival
de Teatro de El Ejido. Asimismo,
también están
incluídas la
Semana Santa de
Almería,
la de Huércal-Overa
y la de Cuevas del Almanzora.
Las Fiestas de San Sebastián
y San Ildefonso, celebradas
en Olula del Río, los Juegos
Moriscos de Aben Humeya, en Purchena;
la Festividad de la Virgen
del Saliente perteneciente al municipio
de Albox, las Fiestas de Santa
Ana y Virgen del Carmen, que se pueden
disfrutar en Roquetas de Mar y la Fiesta de San Sebastián
de Lubrín, conocida
como 'Fiesta del Pan'.
HOMILÍA
Homilía en el VI Domingo de Pascua
200 Aniversario del Patronazgo
sobre Almería de Nuestra Señora la Santísima
Virgen del
Mar
Lecturas: Hech
10,25-26.34-35.44-48 Sal 97
1 Jn 4,7-10
Jn 15,9-17
Queridos hermanos sacerdotes,
Ilustrísimo Sr. Alcalde,
Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,
Religiosos y religiosas, diáconos y seminaristas;
queridos fieles laicos:
Hace doscientos años que, amparados en la devota
veneración de la sagrada imagen de Nuestra Señora
la Virgen del Mar, fué proclamada Patrona de la Ciudad
de Almería la Santísima Virgen María, Madre
del Hijo de Dios y Señora nuestra, bajo la advocación
“del Mar”, con la que el pueblo cristiano implora su intercesión
ante la imagen de este título. Fué el 15 de febrero
de 1805 cuando el Ayuntamiento de la Ciudad celebró cabildo
en las salas capitulares para, según dice el acta municipal,
«tratar sobre elegir por Patrona a María Santísima
del Mar, bajo las formalidades y solemnidades prevenidas,
y por bulas pontificias, con los demás que ocurra el beneficio
común».
En el acta se dan razones bien argumentadas: si muchos son
los males que han asolado a las gentes de Almería a lo
largo de los siglos, no menor consuelo han recibido desde el hallazgo
de la sagrada imagen de la Virgen del 21 al 22 de diciembre de
1502. Por ella el pueblo de Dios se torna consciente de su condición
de «medianera de intercesión, para templar la justa
indignación al Cielo». No olvidan los munícipes
de la época que, por intercesión de la bienaventurada
Virgen María, Cristo socorre a cuantos a él acuden
como Mediador único y universal que ha ofrecido a Dios el
sacrificio de la nueva Alianza de una vez para siempre, en la oblación
de su propio cuerpo en la cruz.
El 13 de enero de 1804 la ciudad de Almería marcada en
su historia desde su fundación por los movimientos sísmicos
que sacuden su emplazamiento, había padecido los efectos
de un nuevo y fuerte terremoto, tanto como para mover a sus gentes
a considerar que la vida de los hombres está en las manos
de Dios. Como el pueblo de Israel vivió con conciencia religiosa
sus propias desgracias como castigo divino a su infidelidad a la
ley de Dios, aquellas gentes que nos precedieron iluminados por la
fe consideraron que «terremotos, esterilidad en los campos,
sequedad asombrosa terminadas por pasmosas inundaciones, y enfermedades,
han sido otros tantos castigos de la mano del Señor».
Sabían bien nuestros antepasados como sabemos muy bien
ahora que las catástrofes naturales son efecto de la
condición y naturaleza contingente del mundo; que morimos
porque enfermamos y que padecemos enfermedad porque nuestra vida
es temporal y marcada por la propia fragilidad de todo lo que es
finito; y aún así ellos vivieron aquellas terribles
catástrofes como justicia divina. Una justicia que sabían
ellos bien era atemperada por la misericordia de Dios y la amorosa
y tierna intercesión de la Santísima Virgen, a la
que quisieron tener por Patrona y refugio, amparo y auxilio de la
frágil naturaleza.
Desde entonces hasta hoy mucho ha podido mejorar el
conocimiento del mundo mediante la exploración científica
de la naturaleza y el desarrollo de la técnica, pero frente
a la conflagración de las fuerzas naturales y lo inexorable
de nuestra condición mortal, ni la ciencia ni la técnica
pueden hacer otra cosa que mejorar las condiciones de vida en
lo posible y paliar los efectos de la enfermedad. Hoy como
ayer seguimos instalados en este mundo en la provisionalidad, aunque
olvidamos con frecuencia que somos peregrinos de la ciudad futura
y que nada podemos hacer por saltar sobre esta condición de
nuestra existencia. Las palabras de Jesús siguen siendo crónica
de nuestra verdad más honda: «Quién de vosotros,
por más que se preocupe, puede añadir un codo a la
medida de su vida» (Mt 12,25).
Las desgracias padecidas no han de ser consideradas
por sí mismas castigo divino, aunque han de ser vividas
por quien tiene fe como una llamada a la conversión de
nuestra vida a Dios y, cuando la conciencia nos acusa de nuestra maldad,
pueden y deben ser vividas como camino de purificación.
Contra la mentalidad vigente en tiempos de Jesús de que las
desgracias sucedidas a personas concretas eran castigo por ellas
merecido Jesús replicó: «¿Pensáis
que esos galileos [sobre los que cayó una torre en Siloé]
eran más pecadores que todos los demás galileos, porque
han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís,
todos pereceréis del mismo modo» (Lc 13,2-3).
La gente se pregunta constantemente por el significado
del mal y del dolor, sobre todo cuando el dolor parece alcanzar
al inocente, pero no hay otra respuesta que el dolor redentor de
Cristo, solidario con nuestra condición y miseria. En el
evangelio de san Lucas el Resucitado, revestido de la figura de un
desconocido caminante dice a los discípulos incrédulos
que nada entienden: «¡Oh insensatos y tardos de corazón
para creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario
que el Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria?»
(Lc 24,25). Porque padeció la cruz, la muerte y la sepultura,
en la resurrección de Cristo hemos sido curados y regenerados.
A pesar del dolor del mundo, la resurrección de Cristo, con
su victoria sobre la muerte, abre la esperanza de los hombres a una creación
nueva. El Apóstol de las gentes nos enseña que, para borrar
nuestros pecados, Cristo cargó con ellos y crucificó al
hombre viejo y pecador en sí mismo (cf. Rom 6,6), a fin de que en
cada uno de nosotros nazca el hombre nuevo. Esta nueva creación
es el resultado del triunfo definitivo del Cristo sobre el pecado, origen
de la muerte eterna. San Pedro nos recuerda esta verdad central de la
fe: que Cristo, «sobre el madero llevó nuestros pecados
en su cuerpo, a fin de que muertos a nuestros pecados, viviéramos
para la justicia; con sus heridas habéis sido curados. Erais como
ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián
de vuestras almas» (1 Pe 2,24-25).
Los milagros que realizaron los Apóstoles eran
expresión y signo de la victoria de Cristo sobre la
enfermedad y la muerte porque había vencido al pecado en
la cruz, tal como el mismo Cristo había anticipado en sus
propios milagros, poniendo en relación el perdón de
los pecados y la curación de las dolencias. Los milagros que
hoy pueden suceder por intercesión de María y de los
santos tiene el mismo significado, porque, en efecto, Dios, que no
hace distinción ni tiene acepción de personas, ha
derramado su Espíritu Santo, prenda y comienzo de vida nueva,
sobre todos los que creen, como sucedió con el centurión
pagano Cornelio, al que Pedro le abrió las puertas de la salvación
mediante el bautismo.
Sólo la misericordia de Dios es salvación del
hombre, rechazar a Dios es rechazar la vida y sustraer a la humanidad
la esperanza de alcanzarla. Dios nos ha revelado su amor en Cristo
crucificado y resucitado de entre los muertos. Sólo el
amor de Dios salvará al hombre de hundirse en su miseria. Podemos
realizar grandes avances científicos, pero la condición
del hombre
seguirá siendo la misma. Nada
garantiza por lo demás que los mismos conocimientos
científicos no puedan ser utilizados contra el hombre.
La humanidad conoce bien en qué degradación moral
puede caer cuando reprime su propia dignidad renunciando a la norma
moral que Dios ha inscrito en la conciencia. No todo lo que la
ciencia permite hacer se puede hacer, si los resultados científicos
se aplican a la destrucción de la vida humana desde el
vientre materno a la inyección letal y la guerra destructiva
nuclear.
La vida humana es fruto del amor de Dios por nosotros
y sólo tiene cobijo y protección en el amor, porque
«Dios es Amor» (1 Jn 4,8), y, en consecuencia, «quien
ama ha nacido de Dios y a Dios conoce» (1 Jn 4,7). Si el amor
se nos ha revelado en la entrega del Hijo, enviado al mundo por el Padre,
sólo acogiendo a Cristo en nosotros podremos vivir en el amor
de Dios, garantía única de supervivencia y de felicidad
para el hombre.
Acoger a Cristo como lo acogió María
en sus entrañas es la única respuesta a la entrega
de la vida del Hijo de Dios por nosotros. A eso nos obliga el
patrocinio de la Virgen del Mar. El 20 de mayo
de 1806 el Papa Pío VII rubricaba y sellaba
en la basílica romana de Santa María la Mayor,
tan ligada a la Corona y a la historia de España, el Breve
pontificio con el que ratificaba el decreto de la Congregación
que respondía al deseo de los regidores y gentes
de la Ciudad, con la anuencia del Obispo diocesano, declarando Patrona Principalísima de Almería
y de los arrabales de Huércal y Viator a la Madre de Dios,
«sin perjuicio del Patronato igualmente principal de S. Indalecio
Obispo y Mártir».
Hoy, cuando la fe católica se ve con demasiada
frecuencia agredida y descalificada la propuesta moral del
evangelio de Cristo, me cumple agradecer sinceramente la presencia
de tantos almerienses en este aniversario, acompañados
por las autoridades de la Ciudad, que sin menoscabo de la libertad
religiosa que recoge nuestro ordenamiento jurídico,
saben apreciar el hondo sentido trascendente y el valor moral
único para la vida humana de la fe católica,
la esclarecedora luz que el evangelio de Cristo arroja sobre la
vida humana y su destino. Renovemos los sentimientos de nuestros
antepasados y tengamos, hoy como ayer, a la Madre de Cristo por
Patrona y Señora nuestra. Confiémonos a su intercesión
maternal y amparo, y acompañados por ella, en este tiempo santo de la Pascua, anhelemos el
don del Espíritu Santo que infunda en nosotros la fe que necesitamos
para seguir adheridos a Cristo Salvador de los hombres fieles al evangelio
que nos fué predicado desde los tiempos
apostólicos.
Santa Apostólica
Catedral de la Encarnación
Almería, a 21 de mayo de 2006
+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería
LOCAL ALMERÍA
La exquisita
muerte del 'Padre Méndez'
Dos cardenales, nueve obispos
y casi trescientos sacerdotes asistieron al funeral del
arzobispo emérito de Granada, que fué enterrado
en la catedral
ANDRÉS CÁRDENAS
//FOTO: GONZÁLEZ MOLERO / GRANADA
La muerte del almeriense José
Méndez Asensio, arzobispo emérito de Granada,
ha transcurrido bajo la simbología de la Semana Santa.
Murió el Sábado de Gloria, su capilla ardiente
fué expuesta durante todo el Domingo de Resurrección
y fué enterrado ayer, Lunes de Pascua. Precisamente
ese desfase emotivo entre la alegría del Cristo Resucitado
y la pena por la desaparición del 'Padre Méndez',
como se le conocía en los ámbitos más
cercanos al clérigo emérito, fué el eje
en el que centró su homilía el arzobispo de Granada,
monseñor Francisco Javier Martínez.
«La alegría y la esperanza no son una necedad, sino
algo profundamente humano y razonable. La alegría que nace
de la Pascua no significa que tengamos que olvidarnos del mal, del
dolor y de la pena por la muerte de un ser querido», dijo el
arzobispo en su alocución. También dijo que una homilía
no era el momento para hacer el panegírico de una persona,
pero aún así no se resistió a decir que el arzobispo
fallecido era «de una bondad extrema, de una sencillez grande
y cercana que ayudaba en silencio y sin intermediarios a los demás».
Luego aludió a que lo conoció personalmente durante
las reuniones de la Conferencia Episcopal y que le había
parecido una persona de una «exquisita discreción».
Como exquisita, sin duda, fué su muerte y su despedida.
Cielo nublado
Portaban el féretro ocho
religiosos vestidos de blanco. Casi trescientos sacerdotes
le habían precedido entonando el «Hacia ti, morada
santa, hacia ti tierra del Salvador». Habían salido
en una corta procesión desde la Iglesia
del Sagrario. En el momento de entrar
el ataúd en la Catedral, el cielo se nubló,
tal vez como el presagio de un momento de dolor. Las palomas
que se habían colado en el interior revoloteaban en torno
a las bonitas vidrieras del recinto religioso. En un momento determinado,
su aleteo fué el único ruido que había en
el templo catedralicio. Había recogimiento y pena. Y un
silencio sólo interrumpido por los cánticos de
los fieles. A la entrada, varias personas repartían estampas
con la fotografía de Méndez Asensio y una sencilla
leyenda: «Sé a quién me he confiado».
El altar había sido decorado con vistosos ramos de flores.
Flores como copos blancos, como nieve cayendo sobre el proscenio
del ara catedralicia. El féretro fué colocado en
el centro, mirando al pueblo, y junto a él el cirio Pascual.
Y gente, mucha gente que no había querido perderse el adiós
final al arzobispo emérito. Gente que, como dijo monseñor
Martínez, lo había conocido de cerca y que había
desfilado por la capilla ardiente para orar y rendirle tributo. Durante
los casi 18 años que había estado el 'Padre Méndez'
encargado de la archidiócesis granadina, había acumulado
mucho afecto. Y allí estaba la prueba. «Fué una
persona que actuó como padre e hizo llegar la promesa de la salvación
del Señor a través de su vida como sacerdote, pastor
y obispo», dijo monseñor Martínez en otro momento
de su homilía. José Méndez
fué el arzobispo que recibió al Papa en su
visita a nuestra ciudad en 1982 y el que
impulsó el III Sínodo Diocesano. Y eso, pocos
fieles lo olvidan.
La misa funeral fué oficiada
por los once altos cargos de la Iglesia y del Cabildo Catedralicio.
Quizás nunca antes en la catedral granadina estuvo
la Iglesia tan bien representada.
Viejos conocidos
Allí estaban viejos conocidos
de los fieles granadinos. Antonio Cañizares, cardenal
de Toledo y ex arzobispo de Granada; Fernando Sebastián,
arzobispo de Pamplona y de Tudela que compartió la
archidiócesis granadina con el fallecido; Ignacio Noguer
Carmona, ahora obispo de Huelva pero que durante muchos
años lo fué de Guadix; Antonio Dorado Soto, que
ahora está destinado en Málaga pero que también
perteneció a la diócesis accitana, y el actual obispo
de Guadix, Juan García-Santa Cruz y Ortiz. También
estaban presentes el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo; el
arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, Antonio Montero;
el obispo emérito de Cartagena, Javier Azagra Labiano; el
obispo de Jaén, Ramón del Hoyo López; el
obispo de Almería, Adolfo González, y el obispo
de Cádiz, Antonio Ceballos. De Andalucía sólo
faltó representación obispal de Córdoba, que envió
a su vicario general, Santiago Gómez. Además, acudieron
al funeral representantes del ámbito político y diversas
instituciones como el alcalde de Granada, José Torres Hurtado; la delegada
del Gobierno de la Junta, Teresa Jiménez; el subdelegado del
Gobierno, Antonio Cruz, y el teniente general jefe del Mando de Adiestramiento
y Doctrina (MADOC), Manuel Bretón.
Fué un acto tan solemne como
sencillo, tan distante como cercano, tan tumultuoso como
ordenado. Al final el público quiso acudir en masa a
la capilla de la Virgen
de las Angustias
donde estaba preparada la fosa para recibir los restos mortales de José
Méndez, pero accedió respetuoso a las normas
y no lo hizo. Monseñor Martínez fué el
encargado del responso final. Afuera seguía
el cielo nublado.
acardenas@ideal.es
El funeral
por el cardenal
Suquía en Almería será el martes 18 de julio
Almería, Véritas, 14/7/2006.- El obispado
de Almería anunció ayer mediante un comunicado que
monseñor Adolfo González Montes, presidirá el
próximo martes 18 de julio en Almería, el funeral por
el cardenal Ángel Suquía, fallecido ayer, jueves 13 de
julio en su domicilio de San Sebastián.
La nota del obispado de Almería expresa el dolor
de la diócesis por su muerte, al tiempo que dan gracias a
Dios por el don de la vida y el ministerio sacerdotal del que fuera obispo de esta Iglesia de 1966 a 1969.
Inscrito en la lista de los obispos almerienses, monseñor
Suquía permanece en el recuerdo y el afecto de todos los
diocesanos que tuvieron la suerte de ser pastoreados por él
los primeros años después del Concilio. Descanse en
paz el Pastor bueno.
El cardenal Suquía fué nombrado obispo
de la Iglesia de Almería, por el Papa Pablo VI el 17 de mayo
de 1966, convirtiéndose en el primer obispo nombrado en
España después de la celebración del Concilio
Vaticano II,
según la nota del obispado.
Además, don Ángel había recibido
la consagración episcopal en la Plaza Circular de la Capital
almeriense de manos del Nuncio de Su Santidad. Fué obispo de Almería hasta 1969, año
en que fué trasladado a la sede de Málaga,
para ser pocos años después trasladado a la sede
metropolitana de Santiago de Compostela y en 1983 a la entonces
archidiócesis de Madrid-Alcalá hasta su división
en las tres nuevas diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá
de Henares.
CARTA DEL PAPA BENEDICTO XVI AL CARDENAL ROUCO
VARELA
El Santo Padre Benedicto XVI ha escrito una carta
al cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid,
con motivo del fallecimiento del cardenal Ángel Suquía
Goicoechea.
Madrid. Infomadrid, 14-07-2006.- El Santo Padre Benedicto
XVI ha enviado al Eminentísimo y Reverendísimo Sr.
Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid,
una carta con motivo de fallecimiento del Cardenal
Ángel Suquía Goicoechea. El texto de la carta
está fechado en El Vaticano, a 13 de julio de 2006.
Dice así:
“ Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Antonio María
Rouco Varela,
Arzobispo de Madrid
Profundamente entristecido por la muerte del
querido Cardenal Ángel Suquía Goicoechea, Arzobispo
Emérito de Madrid, después de una larga enfermedad
vivida con gran serenidad, expreso mi más sentido pésame
a usted y a toda esa querida Archidiócesis. Me uno a todos
para encomendar a la misericordia del Padre Celestial a este celoso
pastor que con tanta caridad pastoral ha servido a su pueblo.
Su generosa e intensa labor ministerial, primero
como Obispo de Almería, luego como Obispo de Málaga,
Arzobispo de Santiago de Compostela, y más tarde como Arzobispo
de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá, siendo también
durante algunos
años presidente de la Conferencia Episcopal
Española, testimonia su gran dedicación a la causa
del Evangelio, a la vez que da prueba de su profundo amor a
la Iglesia.
En estos momentos en el que la comunidad eclesial
de Madrid llora a su amado pastor, me es grato impartirles con afecto
la confortadora Bendición Apostólica.
BENEDICTUS PP. XVI”
APUNTES2005
Samaranch, impulsor de los Mediterráneos
JOSÉ
MANUEL ROMÁN/PERIODISTA
EL COJMA´2005,
como depositario del movimiento
olímpico regional,
en un gesto de justo reconocimiento,
se dispone a homenajear al
presidente de honor vitalicio
del Comité
Olímpico Internacional (COI),
Juan Antonio Samaranch Torelló. Un merecido
tributo a quien se debe
la restauración
del esplendor de los Juegos
Olímpicos,
gran impulsor y defensor de los
Mediterráneos y su Carta
del Deporte y avalador
del proyecto almeriense
de 2005, con el que siempre ha estado
identificado. El sábado
próximo, el marqués
de Samaranch podrá
lucir con orgullo el tercer escudo de oro
que concede el COJMA
en sus cerca de cinco años
de vida. Tal distinción
la recibieron antes Alfredo
Goyeneche, expresidente del
Comité Olímpico Español,
tristemente desaparecido,
y Claude Collard, hasta octubre
pasado presidente del Comité
Internacional de los Juegos Mediterráneos
(CIJM). Un reconocimiento que
ha de llenarnos de alegría
a los que formamos parte de la familia
del deporte y, en particular, a los almerienses.
El Comité Olímpico
Español apostó
siempre fuerte
por la Carta del Deporte Mediterráneo.
No sólo
ha participado en las
catorce ediciones de los juegos
de forma masiva y continuada, sino
también ha desarrollado
un peso específico consistente
dentro del CIJM.
Sin olvidar, por lo que representó
en su momento, la consolidación
del recién
nacido acontecimiento, a través
de una organización
modélica (Barcelona'1955).
En todos estos aspectos la figura de Juan
Antonio Samaranch ha
sido decisiva y pocas veces
se reconoció públicamente
en este sentido. Primero
desde sus responsabilidades
en el deporte
barcelonés, que
le llevó a formar parte
del comité organizador
de la II Edición mediterránea
con un papel determinante,
luego como dirigente de la delegación
nacional de Educación
Física y Deportes (hoy actual
Consejo Superior de
Deportes),
más tarde desde su puesto
de vicepresidente del CIJM y finalmente
como presidente del COI, Samaranch
ha sido un defensor a ultranza
de los juegos y ha trabajado como nadie, a veces en
la sombra, para que perdurasen en el tiempo, a pesar
de las vicisitudes, muchas
graves, por las que ha pasado
la ribera mediterránea:
conflictos bélicos
y crisis políticas y
económicas.
Juan Antonio Samaranch también
mostró
siempre su apoyo, cariño
y consideración
al proyecto de Almería'2005
desde que le fué
presentado cuando lideraba
el COI. Su entusiasmo por los Mediterráneos
y la coincidencia de
cumplirse el cincuenta
aniversario desde
que Barcelona y España
fuesen sede, le hizo mostrar siempre
una especial sensibilidad por la organización
almeriense.
Cualquiera de estas dos facetas,
por sí sola,
es suficiente para que Samaranch
reciba
este homenaje. Pero cuando se quiere
destacar la figura de
este español
universal es imposible evitar su
impecable
y extraordinaria trayectoria olímpica.
Miembro del COI desde 1966 y veintiún
años al frente
de este organismo le han
hecho el segundo presidente más
longevo en el cargo, sólo
superado por el Barón
de Coubertin, que
permaneció 25
años. Samaranch ha pasado
momentos malos y buenos en este
período. Entre los positivos,
según el propio personaje,
la inauguración de Barcelona'92
fué su día
más feliz. En el bagaje de
los momentos difíciles
hay que contemplar cuando en diciembre
de 1998 se enfrentó a una crisis
en el seno del COI, creado por el abuso
de confianza de algunos miembros,
lo que le llevó justo un año
después, en 1999, a realizar
importantes reformas en la estructura
de la organización para evitar
situaciones similares. Mari Carmen
Izquierdo, presidenta de la Asociación
Española de la Prensa Deportiva,
para destacar la labor de Samaranch
en el COI, después de hacer referencia
a que un español nacido
en la ciudad de Coca, nada menos que emperador,
Teodosio I, fué el que suprimió
en el año 939 los antiguos Juegos,
afirmaba: «Coincidencias
de la historia, fué hace unos
pocos años comparado con los que
tienen los propios Juegos, cuando otro
español, esta vez marqués,
Juan Antonio Samaranch, restaura un esplendor
naufragado entre las guerras de
finales de siglo, y la incapacidad para que el
espectáculo cautive y llegue
a millones de espectadores aunque no
peregrinen a la ciudad olímpica
que esté de turno».
El actual presidente
de honor del COI es quien consiguió
convencer al mundo de la importancia
que tienen las Olimpiadas,
como hace milenios. Su vocación
de servicio al movimiento
deportivo, entrega y trabajo
han sido muy valorados siempre. Pero
a la vez, hay que destacar su sencillez,
humildad y sentido práctico,
como lo demuestran estas declaraciones
realizadas por él mismo, al
concluir su periplo activo en 2001 y como
respuesta a cómo le gustaría
que le juzgaran: «Como una
persona que vino del deporte, sirvió
al deporte durante toda su vida,
y también demostró que
servir al deporte no es una obligación,
sino un placer. Y es lo mejor que puedes
hacer para tus semejantes, sobre todo
porque el deporte incide enormemente
en la educación de la juventud y
para mí la educación es la gran
riqueza de un país». Una
expresión con un gran mensaje en
pleno Año Europeo de la Educación
a través del Deporte.
Quizá habría
que haber preparado mejor
este homenaje a Samaranch,
su figura se lo merece,
pero indiscutiblemente la
carga emotiva y su contenido,
ya son lo suficientemente importantes
para la relevancia de los actos
programados.
Samaranch clausurará
al mediodía
en la UAL
un máster
deportivo. Significado especial
tendrá el
encuentro con los voluntarios,
sobre todo con los jóvenes,
a los que siempre mostró
su afecto y cariño, resaltando
la labor fundamental que desarrollan.
No olvidemos que durante
su mandato en el COI ha sido
cuando el voluntariado
olímpico
se ha desarrollado de forma
esplendorosa. La jornada del
sábado quedará
con letras de oro en el camino a los Mediterráneos
con el respaldo y homenaje
a este español universal,
que todos
deseamos pueda compartir
también con
nosotros, dentro de un año, la
alegría
de que los XV
Juegos sean los mejores
de la historia, como a él
le gustaría que
fuesen.
Samaranch
confió en Almería
hace 35 años
JOSÉ MANUEL ROMÁN/PERIODISTA
HACE
treinta y cinco años
hubiera sido una utopía. La confianza
en el porvenir deportivo almeriense que el propio
Samaranch depositó
aquí en nuestra tierra
hoy es una realidad que se llama
XV Juegos Mediterráneos.
En 1969, el aquel
entonces delegado nacional de Educación
Física y Deportes,
Juan Antonio Samaranch vino
a Almería para poner las
bases de un desarrollo
deportivo que estaba pidiendo a gritos nuestra
provincia. Fruto de aquello, con muchas dificultades
y un camino muy sinuoso,
llegó el primer pabellón
cubierto,
hoy apellidado Rafael
Florido, que representó una
nueva etapa para el deporte
de nuestra tierra. Ya en aquel tiempo,
Samaranch depositó
su confianza en el porvenir del
deporte de nuestra
provincia.
Hoy,
a su
regreso, al cabo de
treinta y cinco años,
el presidente de honor
vitalicio del Comité Olímpico
Internacional,
contemplará orgulloso
que no se equivocó
y recogerá con
creces
el fruto
de aquella semilla:
los Juegos Mediterráneos y la magnifica
herencia que
dejarán.
Juan Antonio Samaranch visitó
Almería
el 20 de junio de 1969
cuando ostentaba el cargo
del hoy denominado Consejo
Superior de Deportes...
ALMERÍA
Entrega de la insignia
de oro de la
Universidad
Gómez Angulo cree que el cambio de gobierno
no afectará a los Juegos.
Samaranch,
convencido del éxito
de los Juegos de Almería
2005
BLANCA ANEAS PRETEL ANTONIO VERDEGAY B.
A. P./ALMERÍA
Renault se convierte
en el coche oficial de los
Juegos Mediterráneos
Compromiso
Jean Pierre Laurent
justifica la colaboración
con el COJMA
2005 en la coincidencia de las características
de su proyecto
con las
de la empresa automovilística.
Aseguró que
Renault es la firma líder
en Europa, España,
Andalucía y Almería
así como una firma
con una alta experiencia en
competición y muy comprometida con
los ciudadanos. «Es
normal
que
apoyáramos
a un
evento
de alta competición
y de proyección
nacional e internacional,
que se va a celebrar en una ciudad
que está muy
cerca de sus ciudadanos
y que es muy emprendedora»,
sostuvo el director general de
Renault España Comercial.
TVE dedica
su programa 'España es' a Almería
y a los Juegos
Mediterráneos
Almería,
capital mediterránea
de la comunicación
y el periodismo
Monumento
a la libertad de
expresión
en la Plaza de los Periodistas
La declaración
institucional de la Asamblea ratifica
el compromiso
de F.A.P.E.
de apoyar los
XV Juegos Mediterráneos
del
próximo año.
«Todos los colectivos
que nos hemos citado en
Almería y que representamos
a más del 80% de
la profesión periodística
de España
declaramos nuestra
apuesta decidida por los Juegos
Mediterráneos y la Carta
del Deporte Mediterráneo,
máxima expresión
del movimiento olímpico
regional, y aprovechamos para
convocar
a los representantes de las diferentes
organizaciones periodísticas de
todos los Estados mediterráneos para que
participen con su presencia
y trabajo en el I Encuentro
de Periodistas
del
Mediterráneo'Almería
2005', que se
celebrará en esta ciudad
el próximo año».
Comunicación y Cultura: El I Encuentro de Periodistas del Mediterráneo se celebrará en Almería entre los 14 y 17 de abril 2005. Este evento pretende apoyar y contribuir a la difusión de los XV Juegos Mediterráneos de Almería 2005. Igualmente, según la Asociación de la Prensa de Almería, organizadora del Encuentro, pretende propiciar un mayor acercamiento entre los distintos pueblos y culturas del Mediterráneo.
Feria del Caballo
y del Vino de Almería
14/05/2004
Abre
sus puertas la
I edición
de la Feria del Caballo
y del Vino de Almería
Programa
Viernes,
14 de mayo: 12,30 horas
– Inauguración
Oficial de la I Feria del
Caballo y del Vino en honor
a San Indalecio. Parque
de las Almadrabillas. De 10 a
22 horas – Concurso Morfofuncional.
21,00 horas – Espectáculo
Ecuestre
Sábado, 15 de mayo: De 10 a 22 horas – Concurso Morfofuncional.
21,00
horas – Espectáculo
Ecuestre. 12,00 horas –
Misa solemne en honor
a San Indalecio
presidida por el Obispo de
Almería.
Domingo,
16 de mayo: De 10,00 a
13,00 horas: Concurso Morfofuncional.
Finales. 16,00 horas:
Entrega de premios. 17,30 horas:
Espectáculo Ecuestre.
19,30 horas: Solemne
Procesión
en honor
a San Indalecio. Catedral de Almería
Ceremonia
mayor de la religión
católica, la MISA aparece
nombrada por primera vez
en nuestra lengua en el
Poema
de Mío Cid
("Passada es la noche, venida es la
mañana, oida es la missa
e luego cavalgavan"), con origen en el latín
missa, término
usado por lo menos desde
el tiempo de Constantino
(siglo IV después
de Cristo).
El
vocablo latino fue tomado
de la fórmula final
del oficio religioso:
'Ite, missa est', habitualmente
traducido en forma incorrecta
como "Podéis iros,
la misa ha terminado". En realidad,
en esta fórmula litúrgica,
'missa' es el participio
pasivo del verbo mittere (enviar),
referido en este caso a la
oración que se envía a Dios
en la ceremonia; de modo que
la traducción correcta sería
"podéis iros,
nuestra plegaria ya ha
sido enviada".
Moneda de colección para los Juegos
JOSÉ
MANUEL ROMÁN/PERIODISTA
Los
XV Juegos Mediterráneos
ofrecen una oportunidad
única y lo suficientemente
importante como
para que el Ministerio de Economía
y Hacienda tenga
en cuenta el evento para, con
tal motivo, acordar la emisión
de una moneda conmemorativa
de colección.
Despertaría un especial
interés, no sólo en
los ámbitos deportivos,
sino también en el mundo de
la numismática y el coleccionismo
en general. El hecho de celebrarse
la cita olímpica regional de
todos los estados mediterráneos
en España es suficiente
para justificar su aprobación.
Pero, además, existen
otros elementos que reforzarían
el acuerdo, como es que se cumplen
los cincuenta años del regreso
de los Juegos a nuestro país
(la única y última vez fué
Barcelona 1955) y que se trata de la
organización de la edición
deportiva más completa
y de mayor igualdad entre hombres
y mujeres participantes, de toda
la historia deportiva mediterránea.
Una convocatoria que, como la de
su hermano mayor, las Olimpiadas, promueve
los ideales del olimpismo, la cultura
y la paz de todos los pueblos del área
del Mare Nostrum. Los objetivos
de la propia Carta del Deporte Mediterráneo
son muy claros para encontrar
razones de peso que justifiquen la emisión.
V Encuentro de
las Culturas
Mediterráneas
en Almería.
Almería
escenario del Día
de las
Fuerzas
Armadas, presidido
por el rey Don
Juan Carlos I.
Domingo,
30 de mayo del 2004: San Fernando
Los
Reyes presiden un
desfile
cargado
de emoción
y
en honor a
los caídos
por la paz.
Una
fiesta
militar
y ciudadana:
Homenaje
a la bandera
Recuerdo
a los Caídos.Una
copa
con
el Rey
La nación
tal como hoy la concebimos
es un concepto nuevo en términos
históricos, que surge
y se consolida con la llegada al
poder de la burguesía y el
auge del liberalismo económico.
La
apertura comercial impulsada
por la burguesía
trajo consigo la necesidad de
romper las fronteras de los feudos
y reunir en una misma unidad
política los territorios
de pueblos unidos por lengua, tradiciones
y costumbres comunes;
primero, mediante el fortalecimiento
de una monarquía
central y, cuando el poder burgués
se hubo consolidado, bajo la forma
de Estados, republicanos o monárquicos,
pero bajo las formas políticas
preconizadas por el
liberalismo.
En
sentido moderno, nación
puede definirse como
un conjunto de individuos
de lengua, origen étnico
y costumbres comunes que comparten
un determinado territorio.
Hasta aquí,
la definición
política pero,
desde el punto de vista
etimológico, una nación
es un grupo étnico,
puesto que la palabra procede
del
participio latino natus,
de nasci (nacer, provenir),
y de él el sustantivo derivado
natio,- onis, que inicialmente
significó nacimiento,
pero posteriormente evolucionó
hacia raza o grupo étnico.
Por esa razón, los
palestinos nunca dejaron de constituir
una nación, incluso cuando
no tenían un territorio y. en
el caso de los judíos, cuya
diáspora fué mucho más
prolongada y dispersa, muchos antropólogos
afirman que constituían
una nación desde mucho
antes de la formación del
estado de Israel.
"El turismo
al servicio del encuentro
entre los pueblos"
La Hermandad
de
la Virgen
del Mar prepara los
actos de la Feria
El programa
de actividades preparado para estas
fiestas es similar al de años
anteriores.
La ciudad
de Almería
ya cuenta con un logo turístico
definitivo. Un
diseño
de Pedro
Sánchez.
La nueva insignia
de la capital reúne
todas las premisas impuestas:
el mar queda representado por
el color azul, la tierra
por los colores que van desde
el rojizo
al naranja y
el sol
por
la luminosidad del amarillo.
La Clásica de los Juegos Mediterráneos
JOSÉ MANUEL
ROMÁN/PERIODISTA
- Martes,
22 de febrero de 2005
En el año de
los Juegos Mediterráneos
nos llega la Clásica Ciclista
Internacional de
Almería con unas connotaciones
que cada
vez la hacen más
especial y relevante...La Clásica llega el domingo próximo
con su esplendor y alicientes
para aglutinar a los mejores equipos
y ciclistas del momento. El ciclismo nos
dejará prácticamente
a tres meses y medio de los Juegos, con un
ensayo ya consolidado, amplio y de mucha
altura, como ha ocurrido en los últimos
treinta días con la Media Maratón
Ciudad de Almería, el partido internacional
de fútbol España - San Marino
o la prueba internacional de Marcha 'Almería
2005'...
Efectivamente, el ciclismo
almeriense, que cuenta a sus
espaldas con más de un siglo de
vida intensa, ha alcanzado con este ya
'clásico' sus máximas cotas.
El apogeo se produce en un momento idóneo,
cuando ultimamos los Juegos Mediterráneos,
donde el ciclismo ofrecerá
dos pruebas para hombres: en línea
y contra el reloj individual. Toda una ventaja
que nos viene como anillo al dedo, para poder
ofrecer una organización modélica
en esta disciplina, olímpica
desde 1896 en Atenas.
De ese mismo año hay constancia de la
existencia oficial del ciclismo en nuestra provincia.
Echó a andar de la mano del Club
Velocipédico Almeriense, que presidía
Enrique Rocafull, a su vez cónsul de
la Unión Velocípeda Española
(UVE), en Almería. El 19 de
agosto de aquel año, tuvo lugar
la primera prueba de fondo que conocemos: ciclismo
en ruta, antecedente más remoto de
la Clásica que disfrutamos ahora...
OPINIÓN TRIBUNA
Barcelona
y Almería,
unidas por
los Juegos Mediterráneos
JOSE
MANUEL ROMÁN/PERIODISTA
MUCHAS circunstancias, de muy diversa índole,
han unido a lo largo
de la historia a las ciudades
de Barcelona y Almería.
Incluso,
recordamos hace ya muchos años,
unas jornadas dedicadas
íntegramente al hermanamiento
entre los dos
municipios. Quedaron perpetuadas
con la inauguración de la
plaza
que lleva el nombre de la capital
catalana y de la fuente
que se alzaba
anteriormente en ese mismo lugar.
Ahora, los Juegos Mediterráneos
(JJ MM) ofrecen otra extraordinaria
oportunidad para
fortalecer las relaciones
entre las dos poblaciones. La XV edición
de la cita
regional olímpica
coincide exactamente con el cincuenta aniversario
de la única vez que España
fué marco de
la competición. Después,
es
bueno saberlo, lo
intentaron otras provincias,
como Valencia, que se quedaron
en candidatas. Sólo Barcelona y Almería
habrán sido las localidades
españolas
en ostentar
la capitalidad
del deporte mediterráneo.
El azar y los
esfuerzos desarrollados
han querido unir de nuevo a barceloneses
y almerienses,
convirtiéndolos en anfitriones
de la manifestación
deportiva más importante
del Mare
Nostrum.
Estos hechos, amén
de otros también de
peso, requieren una
presencia
más consistente en
el camino
corto
que nos resta hasta junio
de 2005 y,
por supuesto, también
durante la celebración de
la competición. Es importante
impulsar
actividades
que estrechen
los lazos
de las dos ciudades.
La designación
de Barcelona para la
segunda edición de los
JJ MM (16 al 25 de julio de 1955)
no fué fruto
de la casualidad. Desde
Alejandría
hay un
puente ideal para unir África
septentrional, Asia occidental
y Europa meridional. Además,
los barceloneses que tuvieron
antes el deseo
de albergar las Olimpiadas
del 36, vieron aquí una
gran oportunidad. Juan
Antonio Samaranch jugó un papel
destacado en la concesión
de la sede mediterránea
y en su desarrollo, con una labor
brillante, a la sombra del Barón
Güell, presidente del comité
organizador. Aquí se estableció
la simbología
del ánfora como el
elemento característico de
estos Juegos, porque representa el agua
del mar
que une a los países
participantes en la
manifestación. La organización
fué
perfecta. Las instalaciones
fueron
excelentes y el Parque de Montjuic
se convirtió
en 'corazón' de los
juegos. El nivel deportivo resultó
magnífico, con veinte disciplinas
y diez países representados
y el medallero arrojó los mismos
primeros lugares que en la anterior
edición (franceses, italianos
y egipcios, por este orden), si bien España
alcanzó la cuarta posición,
casi quintuplicando el número
de medallas (12 de oro, 15 de plata y 19 de
bronce). La auténtica figura de la competición
fué el insigne gimnasta
Joaquín Blume, que ganó
seis de las siete medallas de oro en juego,
dentro de su modalidad. Fué protagonista
absoluto. Años después
moría en accidente aéreo.
Almería, con
un reconocimiento unánime
desde el exterior y cada vez
más arraigado
entre
los almerienses,
está
trabajando en preparar
otros
grandes Juegos, los mejores
de la historia. Si Barcelona,
en 1955, significó un salto
en la calidad, con una excelente
organización en lo que se
definió como «días
llenos de historia, arte,
filosofía y belleza»; Almería,
en 2005, también dará
ese paso que marcará
un antes
y un después.
Es necesario
identificar con actividades
las consecuciones y aportaciones
de las dos ciudades al olimpismo regional
y a los JJ MM. Exposiciones, foros,
actividades deportivas, culturales
y cualquier iniciativa
que estimule
el hermanamiento
sirven
para proyectar y promocionar
Almería'2005.
Otro motivo más
que justifican estas actividades
es la posibilidad real que
existe de que Almería,
en el primer semestre de 2005, albergue
una reunión
de ministros de asuntos exteriores
de los países
mediterráneos. Serviría
de preparación
a la cumbre de jefes de estado y de gobierno
que dentro de un año pretende
conmemorar los diez años
de la Conferencia de Barcelona, en la Ciudad
Condal. Si como es interés del
responsable español de Exteriores, Miguel Ángel
Moratinos, esta reunión preparatoria tiene lugar
en nuestra provincia, será
otra ocasión de
acercamiento entre Barcelona
y Almería.
Como podemos ver son
muchas las razones, no sólo
de índole deportiva,
que nos invitan a proyectar y desarrollar
actuaciones que impulsen
las relaciones entre almerienses
y barceloneses en el marco general
de Almería'2005. Al mismo
tiempo, destacamos el papel
de las dos únicas capitales
españolas del deporte
mediterráneo,
en el cincuenta aniversario
de la vuelta de los Juegos Mediterráneos
a España.
Sólo dos países
más, Italia y Túnez, han
tenido ese privilegio de repetir
como anfitriones.