Carta apócrifa a
Manuel Pastor,
mi primo.
Miguel
Pastor - Terrassa a 18 de julio de 2005.
Si todavía vivieras, te sorprendería la actitud infantil e intransigente de algunos de los colegas que te rodeaban en tu sección de trabajo en AEG. Coincidente con el 69 aniversario del alzamiento fascista contra la legítima Republica Española, yo mismo he recibido un ataque que admite el calificativo de fascista. Cuando he bajado al taller para recoger unas muestras de centrifugadores, después de la pausa del bocadillo, he sido objeto de un sonoro martilleo con el que me han agasajado unos exaltados muy conocidos tuyos de la montura del M1-M2. Deduzco que se trata de censurarme por mi negativa a firmar un papel que el Comité de Empresa dirigía, el pasado día 13.07.05, al juez responsable del caso de AEG Electric Motors, S.A.. El escrito no fue firmado por la mayoría de los técnicos (Desarrollos y Métodos); personalmente no podía dar mi firma en un papel, que para empezar ofendía a la Gramática Castellana por su gran número de faltas de ortografía y sintaxis; pero, seriamente, no podía apoyar con mi firma un texto que fallaba, entre otros, en los siguientes puntos:
1-
2-
El papel que el Comité
pretendía hacerme firmar está lleno de afirmaciones sin demostrar ante las
cuales se solicita mi apoyo ciego e incondicional.
3-
Se me quería hacer firmar un
texto, con argumentos tan poco democráticos como la coacción y el
martilleo, proveniente de un Comité que en su momento nos dejó de lado en el
contencioso de Angelita contra el director de RRHH; persona que afortunada y
justamente fue despedido por la dirección de la empresa en el año 2004.
4-
En dicho contencioso, salvo
pocas honrosas excepciones que fueron silenciadas por la autoridad unívoca
dentro del Comité; éste, mediante uno se sus portavoces de Seguridad y Salud
que ahora me martillea, se alineó con el director de RRHH contra Angelita,
obligándole a usar un zapato inadecuado, bajo amenaza de despido, cuyo uso le
provocó una herida en el pie llevándola a necesitar de muletas.
5- A aquellos que aún confían en el Comité de AEG les
pido que se pongan en mi lugar, seguramente también recelarían de quienes
justificaron la arbitrariedad del Jefe de RRHH para secuestrar durante más de
año la nómina de Angelita. La recuperación de la nómina se consiguió a través
de un costoso y largo proceso judicial durante el cual no recibimos ningún tipo
de apoyo ni atención del Comité.