Carta abierta a los concejales Manel Pérez y Josep Aran
ante el cierre de AEG, la última gran empresa del metal en Terrassa.
La mítica AEG de Terrassa ha muerto, aunque
oficialmente deberemos esperar algunos días para que el juez certifique la
defunción. Aún así, yo todavía trabajo en AEG, desde los lejanos tiempos del
franquismo, cuando me conocíais. Recordareis aquellos programas de formación
que incluían "El Imperialismo ..." donde Lenin citaba al Konzern
alemán AEG. En aquel texto no estaba previsto que las poderosas multinacionales
acabarían siendo devoradas por el mercado libre.
En AEG de Terrassa la causa objetiva de su
muerte ha sido la descapitalización progresiva que la ha llevado hasta el
colapso actual. Podemos buscar responsabilidades, o analizar minuciosamente las sucesivas etapas por las
que AEG ha ido perdiendo capacidad productiva, competitividad y patrimonio; no
es esa mi intención aquí. No obstante, son muchas las voces de entre los
trabajadores que ahora se lamentan de haber perdido el control sobre la venta
de los terrenos de Carretera de Castellar por grupo italiano Lafert a
Inmobiliaria Colonial S. A.
Los números no salen; unos son los de Lafert,
que la empresa ha puesto en manos del juez y que son simples: ingresos
inferiores a los gastos en los últimos años que conducen a la actual solicitud
de cese de actividades; otros son los números de Inmobiliaria Colonial S. A.,
porque, según el periódico económico "5 Días", el precio del suelo
residencial se ha incrementado en una media del 35% anual. Los
trabajadores de AEG no podemos dejar de percibir como un verdadero agravio
moral los inmensos beneficios inmobiliarios que Colonial ha obtenido a costa
del que fue patrimonio de AEG.
No es extraño, por tanto, que muchos
colaboradores de AEG, ante el cierre inminente, busquen y confíen su defensa
jurídica en una asesoría de prestigio, independiente de los asesores que
recomienda el comité de AEG, el cual se ha mostrado incapaz de controlar los
acontecimientos. No se trata de dividir a la plantilla, la situación ideal y
deseable sería que los servicios jurídicos independientes y los del
comité se pusiesen de acuerdo y actuasen a la par.
Ya veis, ha llegado fin de AEG; baluarte, en
Terrassa y en el Vallés, del movimiento reivindicativo, sindical y social.
Desde AEG se luchó por mejoras salariales, pero prioritariamente se luchó por
las libertades democráticas. No es necesario recordar los esfuerzos y
sacrificios realizados por los trabajadores de AEG que por sus actividades
políticas y sindicales fueron represaliados, despedidos, incluidos en listas
negras, e incluso fueron-fuisteis, encarcelados. Hoy todo aquello como la misma
AEG, lamentablemente, ya es historia.
Miguel Pastor
Delineante
Proyectista en AEG de Terrassa
Licenciado en
Historia por la UAB
Terrassa 23 de
Septiembre de 2005
e-mail atmpastor@telepolis.com