Un estupendo disfraz para envolver un regalo cilíndrico: el famoso buzón rojo británico. Corte una tira de cartulina roja no muy gruesa del tamaño adecuado; rodee éste con ella y sujétela con cinta adhesiva. Dibuje un círculo para la tapa del buzón de diámetro algo más grande que el del cilíndro. Corte una línea hacia el centro del mismo.
Solape los dos bordes cortados hasta formar un cono y sujételo con una cinta adhesiva por dentro. Envuelva un extremo del buzón con papel negro doblándolo. Ponga un trozo de cinta adhesiva doble en el interior de la tapa. Pegue un rectángulo de papel negro a modo de boca del buzón y un rectángulo blanco debajo, como los letreros que hay en los buzones.

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