Rebeca
Por  Aitor Tilla de Bonito
Como espero que recuerden, me llamo Aitor (jeje) y este relato narra una de las experiencias sexuales mas calientes de mi vida. Ahora tengo más años, pero por aquel entonces yo contaba 17 inviernos. No era un tío calvin klein, pero contaba con bastantes adeptas a mi cuerpo y mi cara, lo cual era agradable de saber.

Veamos; teníamos mis amigos y yo una "amiga" a la cual conocimos ese mismo año. Pongo entre comillas porque a nadie especialmente le caía bien. Contaba algunas mentirillas y cosas así, y era un poquitin pesada. Bueno pues esta chica se llamaba Rebeca y aun siendo pesada y todo eso, estaba bien...bastante bien. Era morena, de estatura media (1.70 creo recordar), en su justo peso. Tenía un culo especialmente redondo, una cintura perfecta y unas tetas...¡que tetas aquellas! Eran medianas - grandecitas, como una 95, erguidas, desafiantes. Era un punto muy a tratar.

Bueno pues resulta que estando todos una noche de botellón, algo contentillos todos (unos más que otros), un amigo y yo vemos como esta tipa se agarro del brazo de un amigo nuestro, y juntos se fueron a enrollarse. Nosotros estuvimos por seguirles, pero Juanita Barranco (JB) y sus secuaces nos tentaron más. No volvimos a saber más de ellos hasta el lunes, cuando acosamos a preguntas a nuestro querido amigo y compañero de clase. Nos confeso que solo se liaron, y que iba de estrecha, aunque provocara mucho. Las bromas fueron constantes durante largo tiempo.

Con esta chica empecé a mantener relación mas constante vía Messenger, porque ya no nos volvimos a ir juntos nunca mas. Al principio yo pasaba de hablar, no se porque (creo que me caía mal), pero poco a poco y por aburrimiento empecé a hablar, y pude comprobar que si, si era verdad lo que decía nuestro amigo sobre que provocaba. Se pasó 2 meses enteros incitándome a que adivinara quien le molaba, y lanzando indirectas que yo intentaba esquivar. Hasta que, entrados en la primavera de ese año, me vacilo diciéndome que si los tíos no sabíamos besar, y que dado que mi amigo lo hizo fatal, que yo debía de ser igual. La dije que si lo comprobabamos, y sorprendida acepto. Quedamos el lunes siguiente, a las 19h, en el centro comercial del barrio. Allí se presento media hora tarde, maquillada, pelo recogido en moño, pantalones ajustados blancos (tanga) y camiseta azul celeste anudada al cuello, sin sujetador. Nos dimos dos besos y comenzamos a hablar a la par que caminamos sin rumbo fijo, callejeando. Dado un momento, nos paramos y la pregunte que si tenía un chicle, pues estaba seco.

- Si - pero lo tendremos que compartir-.

Supongo que no se lo esperaría, pero la lance un muerdazo de los buenos, de los que te dejan nuevos. Comenzamos entonces a liarnos en una calle muy poco transitada, aunque no exenta de luz. Serian las 8.30 o así, la luz era aun buena, y comencé a masajearle las tetas, las cuales estaba coronadas por unos pezones durísimos y excitadísimos. Pensé que se negaría, pero al contrario, me agarro fuerte del culo.

Yo seguí ahí, a lo mío, por encima de la camiseta, y a veces baja a acariciarla un poco el culo y su raja, mientras que ella me acariciaba el torso y a veces me sobaba un poco la polla. Llegados a un punto y sin pensar en la gente que pudiese estar pasando, la subí la camiseta y baje a chupar esos pezones que estaban a punto de estallar. Ella inclino la cabeza para atrás y gimió levemente, lo que me dio pie a q hábilmente metiera mi mano por su pantalón y su tanga y la pasara por su raja, la cual emanaba mucho calor y se notaba húmeda. Introduje un dedo y comencé a pajearla cuando suspiro mazo fuerte y  se corrió. Pensé que íbamos a parar, pero ella supongo que querría recompensarme y mientras nos besábamos de nuevo me cogió la polla y me hizo una buena paja que duro un poquito y que acabe  corriéndome en su mano. Estábamos los dos mazo de calientes, pero se había echo tarde y al día siguiente teníamos instituto, así que caminamos un poco mas y nos despedimos.

Durante esos dos meses antes del verano seguimos hablando, pero misteriosamente no volvimos a quedar hasta mitad del verano, a principios de agosto. La situación volvió a iniciarse por Messenger, y en la conversación me pregunto que haría al día siguiente, a lo que respondí que nada, vaguear en casa. Ella me dijo que iba a estar sola en su casa, que si quería que me pasase. Yo, obviamente, la dije que por que no, a lo que la pregunte que a que hora. Ella me dijo que sobre las 11 estaría bien. Al rato nos despedimos y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente cogí el bus hasta su casa, pues viva algo lejos de la mía. Subí y llame al timbre. A los pocos segundos me abrió ella "vestida" de pijama: una camiseta de baloncesto, muy grande, lo que permitía que las tetas se le saliesen por los laterales, y un tanga rosa muy sensual. Me dio dos besos y me invito a pasar. La pregunte que como era que estaba sola, y me dijo que su madre volvería mas tarde. Me dijo que estaba apunto de darse una ducha, y que si quería que lo hiciésemos juntos. Mi polla estaba a tono y rápidamente me desnude con el mástil bien  alto, ella también se desnudo y comenzamos a liarnos en la ducha, con agua muy caliente. Supongo que seria por eso por lo que nada mas empezar bajo hasta la altura de mi polla y se la engullo de un bocado, haciéndome una mamada increíble, metiéndoosla casi hasta el fondo y regodeándose con el capullo. Minutos después la dije que me corría, por lo que acabo con la mano y la leche salio disparada. Yo baje hasta sus tetas mientras la metía los dedos en su húmedo coño. 1, 2, 3 y hasta 4 dedos entraron a la vez provocándola un orgasmo muy largo. Aproveche ese instante de placer para introducirle un dedo por el culo, pero fue poca cosa. Yo estaba totalmente recuperado así que sin condón ni leches me dijo que "a dentro", y a dentro que fue. No costo nada por la sesión manual de antes, y se acoplo perfectamente a las paredes de su coño. Entraba entera, hasta el fondo, una follada muy buena. La cogí y ella me rodeo la cintura con sus piernas y la apoye en la pared de la ducha, como en las películas porno pensé en aquel momento. De vez en cuando la mordía los pezones, y ella no cesaba en sus gemidos, cada vez más constantes. Llevaríamos ya como 15 minutos cuando soltó un grito mas profundo y se corrió, y eso ya fue la clave para que me corriera en ella, y descargue mucha leche. Estuvimos enlazados un buen tiempo, hasta que decidimos salir y seguir fuera.

Habríamos estado como una media hora o tres cuartos de hora, yo estaba de nuevo empalmado pero la dije que iba un momento a la cocina a beber algo, y ella dijo que esperaba en la cama, muy picaronamente. Fui hasta la cocina desnudo y con la polla bien dura, cuando al llegar allí me quede de piedra y sin voz que me saliera del cuerpo. La madre de Rebeca estaba delante mío, y no era una madre cualquiera. Ella no estaba tan sorprendida, seguramente porque sabría quien había en casa y que había hecho con su hija, pero ni Rebeca ni yo sabíamos que había llegado. Era una mujer de escándalo, rubia de pelo largo, labios carnosos acrecentados con un color rojo del pintalabios. ¡Estaba buenísima! Tenía una figura envidiable para cualquier mujer, unas tetas mejores que las de su hija, más grandes, tapadas con un minúsculo top que no daba para tapar todas, y unas piernas largas y esbeltas, que vestían una falda cortita sin llegar a ser mini. Me sonrió y llevándose un dedo a la boca para que me callara bajo y comenzó a acaríciame la polla, para poco después comérsela. "Ya se de donde ha aprendido la hija"  pensé yo. Era increíble como me estaba comiendo la polla una mujer, pero una mujer de verdad. Estuvo así ni un minuto cuando se levanto y empezamos a besarnos y a sacarle la ropa. Sus tetas eran mejor aun al natural que erguidas con el top. ¡Qué textura! ¡Qué pezones! Era increíble. Comencé a comérselas mientras le quitaba la falda cuando oí que Rebeca me llamaba y su voz se hacia cada vez mas cercana. Intente separarme, pero la madre me acerco mas a ella y me obligo casi a comerle las tetas. Su falda había salido, no así sus bragas, cuando la hija apareció por la puerta quedándose  helada. ¡Su madre es estaba liando (en pelotas) a su amigo! No se que se le paso por la cabeza en aquel momento, pero luego de reponerse de la primera impresión, olvido todo y se abalanzo sobre mi polla de una manera posesiva, como diciéndolo a su madre "esto es mío". Le termine de bajar las bragas a la madre y comencé a acariciar una raja afeitadita, muy suave, que poco tarde en comerme.

Estaba muy caliente, y sabía mazo rico.  Fue una sensación especial, y no tarde mucho en correrme, además en la boca de Rebeca, que se trago todo y vino a comerle el coño a su madre para mezclar nuestras lenguas. Sin que se corriera, me levante y apoyándola sobre la mesa empuje a la mama contra mi y se la clave hasta el fondo, lo que la hizo soltar un pequeño grito. Empezamos a balancearnos los dos y a compenetrarnos muy bien mientras q besaba en la boca a Rebeca y las sobaba las tetas a las dos, o el coño de Rebeca, o todo a la vez. note como se corría la madre y como a mí aun me quedaba quise hacer gala de su experiencia y la di la vuelta. Ella me miro con cara de puta adivinando mis intenciones a lo que le pellizque los pezones para que gritase. Aprovechando que estaba lamiéndole el culo a su madre, Rebeca se llevo mi polla a su coño y comenzó a restregarlo sin metérselo.

Estuvimos así un buen rato, para dilatar bien el ano. Cuando lo ví bien, deje a Rebeca sin caramelo y suavemente lo introduje en el culo, donde entro sin grandes problemas. Rebeca mientras me ofreció su coño para que lo degustase mientras embestía a su madre desde atrás, quien soltaba gritos muy desgarradores, señal de que estaba disfrutando tanto o mas que yo. Al rato Rebeca se corrió, y yo estaba a punto, pero quería hacerlo en las tetas de la madre, y así lo hicimos. Se tumbo en el suelo y le puse mi polla entre las tetas y empecé a pajearme con esas hermosas y grandes de tetas. Rebeca puso la boca para degustar algo también, y cuando me corrí se lanzo sobre mi polla para limpiármela.

Nos quedamos hablando un poquito, porque yo me tenía que ir, asi que me vestí, las di un morreo a cada una y me fui. Por supuesto tuve mas contactos con ellas, bien juntos bien separados, pero
eso es de otro día.
 
 

Aitor Tilla de Bonito
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