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Es de noche y he bajado a la playa. Llevo un abrigo largo de piel, color beige, con una capucha muy amplia. He dejado suelto mi pelo rubio muy claro. Voy algo más maquillada de lo normal. Debajo del abrigo sólo llevo aquel tanga de la mariposa; negro y dorado, con algunos brillantitos.
Mis brazos, mis pechos, mis piernas, todo mi cuerpo está cubierto de finísima purpurina multicolor.En la playa, hay varias personas disfrazadas de indios, bailando alrededor de una gran hoguera. Contemplo la escena desde una cierta distancia.
Mis pezones agradecen el tacto, a veces frio, a veces tibio de la seda del forro del abrigo.Deseo hacer el amor...
De repente, veo que el gran jefe indio me mira. Me sonrie y le sonrio...
Abandona su grupo y viene hacia mí. Maravilloso cuerpo de hombre, maravilloso torso desnudo...
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Creo reconocer ese antifaz qué cubre casi toda tu cara. Creo reconocer tu voz, cuándo susurras:"¡Qué hermosa estás Brenda!. Quiero tenerte"...
Creo percibir unos destellos dorados provenientes de tus ojos...Tal vez, sólo es un efecto del antifaz. No lo sé. No quiero saber...No quiero saber quién eres...No quiero saber tu nombre. Sólo sé qué te estaba esperándo y qué te deseo violentamente... Tomas mi mano y caminamos juntos por la playa en busca de soledad, de oscuridad...
La pared de piedra que separa la playa del paseo nos esconde. Apoyo mi espalda contra ella. Abres mi abrigo y sueltas una exclamación de grata sorpresa. Acaricias mi cuerpo. Me quitas el tanga.
Besas mis piernas, el interior de mis muslos con verdadero deleite.
Besas mis pechos, mientras tus manos se apoderan de mis nalgas.
Esa cierta aspereza de la piel de tus manos frotándo, sin cesar, mis nalgas, me hace estremecer, me enloquece... Pongo mis brazos alrededor de tu cuello. Desnudas tu pene...Erecto, hermoso, choca contra mi vientre. Coges mis nalgas, me elevas y me penetras.. Mis piernas están alrededor de tu cintura. Tus movimientos son bruscos, fuertes. Cuándo ves qué estoy loca de gusto, los aceleras hasta qué llega el clímax casi al mismo tiempo para los dos. Me pones el tanga y lo subes muy despacito, cómo si me acariciaras. Besas mi vientre, mis pechos, muy calidamente. Los recorres con tu lengua.-"¡Vive el Carnaval, Brenda! Mañana, puede qué yo sea un sultán o un hombre-leopardo. No importa quién sea, lo qué importa es qué siempre estaré cerca de ti. Mañana, mis labios, mi lengua buscarán el delicioso sabor a mar de tu sexo, de tu vulva... Estés donde estés, siempre te encontraré."
Tu beso me hace estremecer. Miro cómo te alejas en la oscuridad.
Subo al paseo dónde todo es luz, música, color y algarabía; mientras mi vientre aún palpita y en mi cuerpo persiste el olor de tu colonia.
Poco falta para ese mañana. Sensual espera qué invade mi cuerpo, qué invade mi mente... Mi cajita de amor te espera,...te espera con ardor.
Te necesito....
por Brenda
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