Aprisionada
 THE ANGEL OF DARKNESS
 
Había estado a mil toda la mañana... no había pasado nada por mí cabeza más que tener sexo esa misma tarde... con quién fuera... no importaba... no sería con mí novio, estaba en los Ángeles.

Entretuve mí cabeza con unas muy buenas películas unas dos horas... de repente empecé a cambiar el canal sincrónicamente... no había nada... me estaba aburriendo, y lo mejor de lo mejor, ni siquiera sabía masturbarme.

En 10 segundos luego de pensar en la posibilidad de intentarlo la luz se fue... ya no había nada por hacer... me quedaría dormido en unos minutos y el deseo de hacerlo desparecía, pero no, no era así... tocaron a la puerta.

El departamento vacío, ya daban las 12:20, lo sabía por mí reloj de luz. Como pude me encaminé hasta la puerta... – ¿Quién?... – pregunté... escuché un profundo suspiro. – Carlos... – oí que dijeron tras la puerta. Ni idea que hacía en ese momento a la puerta de mí casa... hacía mucho que no lo veía. Mis padres me habían impedido verlo por el hecho de que era mayor que yo y tenían miedo a que me pervirtiera... pero no... era yo la ‘loca’ perversa que en lo único que pensaba era en sus grandes fantasías sexuales. Traté de no tardar y abrí... no pasó mucho cuando sentí las manos de Carlos en busca de mí cintura... me dio un beso suave buscando los labios sin preguntar ni decir nada y me llevó adentro sosteniéndome de la cintura...

Cerré la puerta y eché cadena y llave como mejor pude. Sentía la presencia de Carlos... oía su respirar agitado y sin la mínima idea de qué le pasaba. Enseguida me encontré con sus manos recorriendo mí cuerpo... y aunque me excitaba lo tuve que detener. – ¿Qué haces aquí?... – pregunté... – ¿Dónde está tu cuarto?... – me preguntó. Lo tomé de la mano guiándome de su brazo y lo jalé conmigo... guiándome con los sillones y el borde de la mesa llegué a la puerta de mí cuarto. Abrí... lo hice pasar y cerré. No llegaría nadie a mí casa esa noche... mis papás se habían ido un día antes a un asunto de negocios en Cancún... estaba sola... completamente sola.

Entramos y llegué hasta mí cama... lo hice sentarse y yo también lo hice. Me sorprendió... era rápido... cuando menos vi ya me tenía aprisionada entre su cuerpo y la cama... – Quiero hacerte el amor... – dijo, y yo sin dar crédito a lo que oía estaba completamente dispuesta a levantarme pero no pude hacerlo, era demasiado fuerte. – Yo no Carlos... – le dije, mintiéndome a mí misma... me hacía falta hacerlo o si no me volvería loca.

De nuevo traté de moverme pero fue inútil... Carlos ya se había posesionado de mí cuello que succionaba con fiereza... – ¿A eso veniste? – le pregunté, no me contestó, pero si sentí claro su mano recorriendo mí espalda ya sin blusa... era un verdadero ‘as’ a la hora de deshacerse de todo lo que estorbara para lograr su propósito de una sola vez. – Carlos espera... – le pedí, no me escuchó. – Quitate el pantalón y la pantaleta... ¿quieres?... – me pidió con voz dulce. Yo no quise negarme... era mí momento... – Quiero que me masturbes... – le pedí, oí el terminar de su sonrisa imaginándola en mí cabeza y no quise hacerlo esperar más... me desnudé para él y al momento me sentí de nuevo aprisionada contra la cama... sólo que ésta vez sentía su cuerpo desnudo sobre el mío.

No me dio tiempo de nada... me tomó de las manos colocándolas arriba de mí cabeza y sosteniéndolas con fuerzas para no dejarme tocarlo... sus labios mordían mis labios en una dulce desesperación. Mí piel se erizaba sin control y pequeños espasmos comenzaban a posesionarse de mí cuerpo. Cubrió mí rostro de besos hasta llegar a mí cuerpo que mordió unas cuantas veces haciendo que me estremeciera... apenas lograba recordar el aire frío del invierno. Bajó un poco más hasta llegar a mis senos... alguna vez me había dicho que le gustaba besarlos y morderlos por lo cual dejé que hiciera lo que le placiera. Comenzó besándolos tiernamente finalmente soltándome las manos... yo le acariciaba la nuca y apenas oía que él gemía... yo trataba de no hacerlo... mí respiración no aguantaba y la taquicardia comenzaba a aparecer. Lamió... mordió mis pezones tal cual un pequeño niño... puso sus brazos bajo mí espalda para levantarme aún más y dando pequeñas succiones me estaba llevando a un gran placer... me encantaba que mí novio hiciera eso pero Carlos lo estaba haciendo de la manera más deliciosa posible...

Pasó el tiempo... yo ya estaba dejándome ir mientras él seguía entretenido al mismo tiempo que pasaba sus manos por mí trasero... me dejo... llena de saliva y de besos... bajó un poco más... sentí sus labios y su lengua recorriendo mis costillas, mí vientre... llegando a mi pubis... que se dedicó a acariciar un rato mientras sentía su aire entrar y salir de ahí... de mis piernas abiertas que él poco a poco fue abriendo con debilidad y cuidadosamente. Yo me sujete como pude de la cabecera de la cama... sabía lo que iba a hacer. Por suerte se había quitado la barba... o por lo menos no había sentido ningún sólo roce de ella después de tantos besos.

Cuando menos sentí una lengua juguetona ya estaba dentro de mí buscando el sitio más placentero para darme la mayor satisfacción... yo me estremecí de placer al sentirlo... al sentir que jugaba con mí clítoris bañado de flujos... cuando sentí su lengua dentro de mí vagina... dándome el placer más grande del mundo. Sus manos alcanzaban mí ano que se contraía sucedidamente. Mí pecho se agitaba entre cada embestida de su lengua... y yo sin ver aún nada.

Me lamió, me chupó y me mordió incluso... no calculé cuánto tiempo fue... cada que me besaba el clítoris... o lo succionaba para casi comerlo me llevaba hasta la cima del placer haciendo que el tiempo fuera más lento de lo normal. Su dedo medio ya estaba navegando en otro lado... metiéndolo de una manera astuta para hacerme llegar al éxtasis... ya no pude más... –

Metete o me volveré loca... – le dije entre gemidos... y así de nuevo llegó a mí rostro... a sellarme con un beso apasionado y enseguida colocando su pene en mí vagina que lo recibió placentera... llena de él y de mí.

Pude percibir un sabor extraño en la boca de Carlos mientras se dedicaba a provocar un movimiento sobre mí. Lo abracé fuerte... mientras él cada vez entraba y salía con más fuerza... cada vez llegando más adentro y haciéndome sentir la mujer más dichosa del mundo. Lo tomé del trasero meciéndolo también... mientras él seguía besándome y yo con inmensas ganas de gritar... – Carlos... ya... – le pedía, pero él no se dejaba entrar por completo... me encantaba... era esa sensación que me pedía terminar pero a la vez seguir un rato más... – Carlos... – dije su nombre de nuevo ahogadamente y él de nuevo me besó para hacerme callar. De repente sentí como toda una ola de calor cubría mí cuerpo... él se dejó venir en mí... y entró encontrando mí debilidad más íntima... Grité... como nunca en mí vida... era un gemido agudo y lleno del placer... él hizo lo mismo dejándose caer en mí pecho lleno de sudor y sus besos... no dudo de nuevo comenzar con sus apasionadas mordidas en mis pezones que se encontraban aún erectos. Tomé su cabeza y comencé a darle caricias en la nuca... mientras él seguía muy dentro de mí y yo aún mordiéndome los labios para aguantar mis gritos y mí pasión... siguió así un rato... con sus manos recorriendo mí cuerpo como un loco y dejándome sentir sus labios relamiendo cada hendidura de mí cuerpo... – Regresó la luz... – le dije agitadamente... al ver que la luz de la recámara de al lado ya estaba prendida. Él tras una dulce risa... terminó... – ¿Quieres que te masturbe?...

Para mí exnovio Carlos con mucho cariño...
 
 
 

por THE ANGEL OF DARKNESS
 
 

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