|
|
Estoy en la academia donde me imparten las clases de contabilidad. Mi profesora aún no ha llegado y tardará por lo menos media hora, me ha dicho su marido que ha ido al médico y que había aún bastante gente.He entrado en el aula en la que damos clase todos los viernes de cinco a siete.
Estoy solo aquí. Miro a mi alrededor: una mesa llena de libros, un manual de contabilidad, algunos lápices y un armario al fondo. ¡Qué curioso! nunca me he preguntado que hay en ese armario y María, mi profesora, no lo ha abierto jamás en mi presencia.
Me acerco a él. El armario está dividido en dos partes. A la izquierda, una gran puerta, cerrada con llave, a la derecha, tres cajones que juntos tienen el mismo tamaño que la puerta.
Los cajones tienen también cerradura, supongo que al igual que la puerta, estarán cerrados con llave. Intento abrir el de más arriba, no cede a mis tirones, el del medio, tampoco y el de abajo..., vaya, este se ha abierto.
Escucho a mi alrededor antes de iniciar mi inspección. No quiero que nadie me agarre con las manos en la masa. No se oye nada, salvo la voz de los profesores que imparten sus clases en las demás aulas de la academia; de modo que puedo empezar.
Me agacho para ver mejor el interior del cajón. En él hallo un paquete enorme de folios aún sin escribir, unos cuantos bolígrafos de diversos colores y..., ¡un album de fotos! ¿Qué hará eso aquí? Supongo que serán fotos de antiguos alumnos de la academia. Me dispongo a hojearlo para ver si mi cara está entre las elegidas, es probable, llevo en esta academia cinco años.
Miro el reloj, son las 17:09. Si el marido de María no está equivocado, ella entrará a esta clase alrededor de las 17:30, tengo veinte minutos para mirar las fotos.
No me atrevo a sentarme en mi silla para ver las fotos tranquilamente, ya que si alguien viene me sorprendería y no me apetece que lo hagan.
Me quedo de pie frente al armario, si oigo pasos, dejaré el album caer y no me descubrirán. María siempre usa zapatos con grandes tacones, cuando se acerque aquí, la oiré y soltaré el album.
Abro el album y me quedo atónito al ver la primera foto. En ella aparece un chico, más o menos de mi edad, apollado en este mismo armario, con los pantalones bajados, recibiendo una tremenda mamada. Pero no logro distinguir quién es la persona que chupa el pene del afortunado muchacho con tanta intensidad y pasión. Creo que es una chica, pero..., ¡no puede ser! ¡Juraría que es María!
Miro con más detenimiento la foto y veo en su parte superior derecha un número escrito con rotulador rojo: 8.
¿Qué significará ese número? ¿Será que aquel chico aguantó 8 minutos la mamada de María? ¿Será que la polla le medía 8 centímetros?... No, todo eso son estupideces. ¿Y si fuera que sacó un 8 en un examen y como recompensa María le regaló aquel momento de placer?
Eso es más probable. A mí nunca me ha podido regalar nada porque siempre apruebo con un cinco justo.
Paso la página. En esta ocasión, me encuentro a María, tumbada encima de la mesa con las piernas abiertas y con otro chico, al que no se le ve la cara, metiendo y sacando la lengua de su coño a gran velocidad.
En la parte superior derecha de la foto, otro número: 9,5. No me cabe duda, los números tienen que ser notas que otros alumnos, más estudiosos que yo, han sacado.
Mientras intento adivinar quién es el chico que debora el coño de mi profesora, mi polla empieza a endurecerse de un modo ejemplar.
Avanzo otra página del album: en esta ocasión, veo a María desnuda y a un chico frente a ella masturbándose. Miro el número de la foto: 7,5. Ahora lo entiendo, cuanto más alta es la nota, algo más perverso es lo que puedes hacer con María.
Mi pulso se acelera cada vez más y mi polla ya se me sale del pantalón de dura que está.
Entonces se me ocurre una pregunta: ¿qué le hará María al alumno que saque un 10? ¿Se lo follará? Eso sería increible, ya que María, es una mujer ya con sus añitos, pero preciosa.
Tendrá unos treinta y cinco años, su estatura es media, más o menos 1-65cm, su pelo largo y rubio, sus pechos son grandes y firmes, sus piernas preciosas y sus labios carnosos y sensuales.
No puedo más, cojo el libro con mi mano izquierda y empiezo a hacerme una paja mirando la foto de María desnuda.
La excitación que tengo es tremenda. A mi mente vienen imágenes de un futuro en el que yo he sacado un 10 en un examen y estoy haciendo el amor con María encima de la mesa.
Me sigo pajeando y viendo fotos.
En esta ocasión es una chica la que introduce tres dedos en la vagina de María. ¡Esto no puede ser! ¡También a las chicas les ofrece su cuerpo! Y la de la foto había sacado un 8,25.
Yo sigo meneando mi polla a gran velocidad. El orgasmo está apunto de llegar.
De repente, oigo unos pasos dirigirse hacia aquí. La mente se me queda en blanco, no sé si seguir con mi paja o dejarlo. Pero no, no puedo parar ahora. Si lo dejo, tendré durante unos días un enorme dolor en los testículos, ya me ha pasado otras veces.
Decido seguir aunque me cojan.
Los pasos se han detenido, y mi orgasmo llega. Me corro dentro del cajón, encima del montón de folios vacíos.
El placer es indescriptible, cuatro grandes bocanadas de semen han salido de mi polla empapándolo todo.
De nuevo oigo los pasos, no me queda otra alternativa, no voy a limpiar el armario, no tengo tiempo.
Tiro el album al fondo del armario, me subo los pantalones, cierro el cajón y..., la puerta se abre.
Continuará!!!
por David
Volver al Indice de David