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En la finca que vivo, en la puerta de enfrente a la mía, viven dos hermanas, de alrededor de unos 40 años, que son antipáticas, sosas, introvertidas y además, están casadas con dos "semos" que hay que dejarlos estar. La conversación mas usual es "buenos días" "buenas tardes" y sanseacabó. Pero están muy buenas.Algunas veces, he pensado en montármelo con alguna de las dos, pero "coño", no hay manera. Son tan secas y ásperas, que no dan pie para ello.
Pero donde menos te piensas, salta la liebre.
Tenemos un ascensor pequeño, donde apenas caben tres personas. Pues bien, una mañana, estaba yo esperando al mismo, cuando ellas entraron en el patio para subir a su casa. Llegó el ascensor, y entró una de ellas. Yo les dije que esperaría a que lo enviaran cuando hubieran bajado. Pero ante mi asombro, insistieron tanto que entré. Después entró la otra y casi me emparedaron. El piso es el 9 y el ascensor no es muy rápido. Yo estaba apurado, entre las dos. No sabía como ponerme para que no pensaran que era un buscón De pronto, siento una mano que me coge suavemente el paquete y no lo suelta. Todo esto en el silencio mas absoluto. Se oye solamente, la respiración de los tres, un poco agitada.
Llegamos al piso, sale una de ellas y abre la puerta de la casa. La que me tenia cogido el paquete, tira suavemente de mi, sin soltarme las pelotas, y me hace entrar en su casa.
A todo esto, mi pájaro estaba volando hacia las alturas y estaba tieso como un palo.
Era verano y llevábamos poca ropa. Ellas unas batas que se abrochan por delante, y yo, pantalón corto y una simple camisa.
Pues como iba diciendo, entré en la casa por pelotas y tirándome de ellas llegamos al amplio salón de estar, donde había una gran alfombra. La que había entrado primero ya estaba en cueros, mostrando su hermoso cuerpo y cogiéndome por detrás, me arranco la camisa y me bajó los pantalones, quedando yo también desnudo y de espaldas a ella. Apretó sus tetas y pubis contra mi dorso y culo respectivamente moviendo su cuerpo como una anguila.
La otra hermana, que también estaba desnuda, se apretó contra mi pecho poniéndose mi pene entre sus piernas. ¡ Que sensación da el estar emparedado entre cuatro tetas y dos coños !
No hablábamos. Solo de oían jadeos. Solo querían sexo. De cualquier manera y de cualquier forma.
Me hicieron arrodillar. Mi pene señalaba al suelo. Una de ellas paso su cabeza entre mis piernas y me cogió con sus labios la cabeza del capullo. La otra por detrás me lamía los huevos y el agujero negro. Yo me estaba muriendo de gusto.
Me acostaron boca arriba, y mi polla ahora señalaba al cielo. Una puso su coño en mi boca y la otra su coño en mi pija. ¡ Entró !
Mientras yo comía y follaba, ellas se besaban y magreaban como locas. Se cambiaron de postura y, a la que yo le estaba comiendo el coño, ahora la estaba follando. ¡ Vaya orgasmos que tenían ! Como si no hubieran follado nunca.
Me corrí como una bestia. Me quedé medio muerto en la alfombra. Ellas lo mismo, una a cada lado, estaban con los ojos cerrados jadeando, como si hubieran corrido una maratón.
Empezamos a despertar, nos levantamos y me llevaron a la ducha. Nos metimos los tres.Me enjabonaron y me asearon muy bien los bajos. Tan bien, que nuevamente mi polla estaba pidiendo nuevamente un poco mas de guerra. Una de ellas se agacho y me cogió con su boca el pene y empezó a succionar. La otra desde atrás, con la mano me acariciaba los testículos llenos de espuma. ¡ Cojones ! ¡ Que gusto ! Eché todo el semen que mequedaba en su boca quedando exánime y descuajaringado.
Que bichas son estas dos. Se ve que lo tenían todo preparado y estudiado,para "violarme" de la manera mas placentera para todos.
Ya me han "violado" seis veces y yo les he roto el culo a pollazos.ue con ella no jugase.
MONCHÚ FALAURCE
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