Ojos rasgados
 por Rodano
Aquel era un buen día nos habíamos reunido  la junta directiva para ratificar la liquidación  del crédito que nos llevaba ahogados los últimos años, analizamos los resultados de la empresa por fin habíamos conseguido hacernos de una clientela estable y conseguir un buen catálogo de productos de buena calidad. Estos últimos años habían sido muy duros, estabamos achuchados por el préstamo y una decelaración de la economía. Ya que tras fallarnos unos clientes que se habían estado golpes en el pecho de su honradez  y competencia nos habíamos quedado  en una situación muy delicada. Habíamos sacado adelante nuestro proyecto y nuestras ilusiones.
 

El rey Mucro volvía de la batalla con sus poderosos ejércitos tras haber librado una guerra sin cuartel y de dureza sin igual frente a un enemigo  todopoderoso, un ejército invasor. Tras luchar en muchas batallas en franca desigualdad, con coraje y pundonor sus compañeros habían logrado frenar la invasión y hacerlos huir, estaba en la cumbre de su poder.

Mientras nuestro directivo disfrutaba de la noche del viernes paseando por los bares que empezaban estar abarrotados de gente, se sentía bien, contento, positivo  y con confianza. Decidió entrar en un bar que se encontraba en un callejón a tomar una infusión. Era un bar de un ambiente muy bohemio con pequeñas mesas metálicas negras, una barra sencilla y paredes blancas repletas de las poesías de los parroquianos de ese bar. El mismo había colgado alguna. Se fijo en una mujer morena de mediana estatura, vestía unos vaqueros negros y un jersey negro. Tenía las manos llenas de facturas de bancos. Tras  mostrar cara de franco desencanto tras leer una  de las facturas cogió el móvil. Tenía un móvil pequeñito poco historiado, vamos para llamar  y poco más.

Nuestro directivo prestó atención a la conversación:

-Hola, Lucas. ¿Qué pasa contigo? ¿Por qué me has subido el alquiler este mes?

Y tras una pausa continuó:

-¿Qué te crees que tienes el Palacio del Pardo de piso o qué?

-Oye su excelencia sabes lo que te pasó con otros inquilinos y yo que te lo tengo en condiciones me haces esto. Anda ya tio que cuando lo cogí estaba lleno de mierda...........

-Al poco sonrió  y apagó el móvil.

Mientras el rey Mucro cabalgaba en un corcel negro muy corpulento por los campos cuando se quedó impresionado por lo que vio. Una guerrera se estaba enfrentado con varios soldados de infantería. Luchaba con agresividad. Era morena con una larga melena. Su cara estaba salpicada de sangre aunque se dejaban adivinar unos ojos rasgados que le daban un cierto aire oriental.  Le sorprendió la delicadez con la que estaba tallada su armadura dorada, y la forma con la que luchaba, muy estilizada. Llevaba una larga espada curva para dar tajos en una mano y una daga en la otra. De un tajo dejó listo de papeles a uno de sus adversarios mientras hundía la daga a uno que la quería sorprender por la espalda, para abalanzarse contra los dos que quedaban hiriendo gravemente a uno mientras el otro huía despavorido. Mucro   al poco percibió  el gesto de sorpresa y admiración con el que miraban  los componentes de su guardía a esa guerrera.

Al poco nuestro directivo vio una mirada triste en la chica del bar adivinando una lágrima en sus ojos, decidió acercase y le dijo:

-Hola, he oido la conversación y bueno me pone muy triste ver a una mujer llorar.

A lo que ella contestó:

-Ah ¿Tú que eres una ONG?

A lo que respondió el directivo:
-No bueno, es que la frase la oí en una película de Almodóvar y me ha encantado tu fuerza cuando hablabas con el casero ese.

Y ella con una carcajada respondió:

-Anda si ahora vas a ser el presidente de mi club de fans, anda guapo siéntate por lo menos me has entrado de una forma original.

El rey se quedó mirando fijamente a esa correosa luchadora que por los abatares del destino se había tropezado y le dijo:

-Dime  guerrera  ¿Quién eres?

A lo que ella vocífero:

-¡La princesa del infierno!

Al poco alzó su espada y se dispuso a vender su vida cara.

Nuestro rey se quedó encandilado por ese alarde de valor.

-No vengo a luchar contigo, ya he luchado bastante, sólo quiero reconstruir mi reino e intentar ser feliz con mi gente.

La guerrera un tanto desconfiado bajo levemente su arma, el rey bajó de su caballo y se encaminó hasta acercarse a ella.

-¿Dime valiente guerrera quien eran aquellos a los que te enfrentabas?

Respondiendo ella:

-Los exploradores de una rata de alcantarilla que pretende quedarse con nuestras tierras y nuestros hogares condenándonos al destierro.

-Menudo es tu reino guerrera cuando luchas tu sola-comentó el rey

A lo que la guerrera repondió airada:

-Lucho sola porque mis ejército yacen  extenuados en el valle de al lado  igual han tenido suerte y una muerte tranquila los ha visitado.

El rey medio conmovido le preguntó:

-¿Y cómo es que tu todavía estás luchando?

-Tú pareces poderoso sabes que los que tienen la reponsabilidad de llevar a los soldados a la batalla se quedan siempre en la retaguardía.

No me parecía justo pedirle más a los míos.

Los compañeros del rey  se dieron cuenta que la noche los iba a sorprender allí y se dispusieron  a montar el campamento.

En la cafetería el directivo y su acompañante que tras una entretenida conversación había averiguado que se llamaba Amaría  se sentía a gusto  con ella , tan a gusto  que hasta incluso le enseñó su cuaderno de poesías, que el mismo hacía, eso era algo muy íntimo y era sorprendente que se las enseñara a alguien desconocido pero se sentía bien con esa persona. Amaría también le enseño un pequeño cuaderno tamaño cuartilla de tapas azules donde ella tenía sus poesías. Ella reparó en una de las poesías que describía un puerto iluminado donde nuestro poeta eventual había hecho una metáfora muy inspirada comparando las luces del puerto con las almas de las personas que relucen refulgentes. En cierto instante de la conversación ella comentó:

-Me encantaría ver esa maravilla.

El directivo le contó que esa era la vista desde la ventana de su apartamento y que si quería se la enseñaba a lo que ella tras meditar un rato contestó:

-Venga vale pero sólo un ratito que tengo cosas que hacer, he dejado a
mi hijo con mi madre y mañana tengo que ir a trabajar y resolver unos problemas.

El paseo hasta el apartamento del puerto fue entretenido se sentían a gusto el uno con el otro muy a gusto, hasta que tras subir a uno de los barrios de al lado del puerto subieron al apartamento. Era de tres habitaciones, con parquet en el suelo pudiéndose subir por una escalerilla metálica a otra altura con un sofá y una mesa. El abrió la puerta del balcón dejando a  Amaría engatusada con el espectáculo del puerto iluminado. Al poco él volvió con una botella de champán y unas fresas, sirvió dos copas y le ofreció una a  su acompañante que a  carcajadas vocífero:

-Esa maniobra de seducción la has copiado de Pretty Woman, Richar Gere.

El directivo se quedó un poco cortado, ella con una sonrisa lo besó en la mejilla y le dijo.

-Eres un cielo, eres muy atento.

Se sentaron en el sofá y se pusieron a contemplar el puerto, era una imagen bonita, aparte se sentían arropados por el calor de sus cuerpos era muy placentero. Una ráfaga de viento  aterrizó en el sofá desde el mar ruborizándose los compañeros de sofá. Respondiendo nuestro directivo en breves instantes trayendo a la sala una manta recuperando el confort de la escena. Ella estaba contenta y un brillo especial se había adueñado de sus ojos. Casi sin darse cuenta estaban abrazados, notaba el calor de sus acompañante en lo más profundo de su alma. Él la besó en mejilla a lo que ella complacida agradecido contestó con una caricia en la cara, sus labios estaban rojos, eran irresistibles, el no pudo más que abrazarla y besarla.

Un beso largo e intenso, un calor intenso había inundado la manta. Estaban acalorados, se deseaban intensamente, la besó más intensamente, ella le cogió la cabeza y la meció en sus pechos. Se levantó el jersey y dejó sus pechos libres al alcance de su amante. Él con mucho cuidado comenzó a besarlos lentamente ella se veía complacida. Lo desnudó con cuidado. Al poco estaban los dos desnudos besándose apasionadamente. Buceando entre sus pechos el directivo descubrió dos pequeños lunares en los pechos de Amaría se entretuvo en ir de uno a otro dándole besos un buen rato.

Mientras una vez montado el campamento de Mucro y tras darle cobijo a su invitada y sosiego a las heridas de sus ejércitos se pusieron a hablar en su tienda. Ella para la entrevista dado a su real origen y con un talento innato con unas sabanas  y poco más se hizo un vestido muy elegante

Los ejércitos del rey  y su soberano estaban muy sorprendidos ante la demostración de valor por parte de esa mujer la tenían en gran valía.

Estuvieron un rato charlando de filosofía, poesía, táctica militar etc.

El rey le comunicó ya que pasaban por ahí y bueno no tenían nada que hacer sus tropas estarían  gustosas de ir con ella a la batalla. La sacó de la tienda y se encontró a todos sus ejércitos en la puerta  arrodillados.

La princesa guerrera agradeció ese gesto de valor pero no parecía convencida del todo, necesitaba la ayuda pero no estaba dispuesta que esos hombres arriesgaran sus vidas por ella, habló con el rey pero éste le dijo que se lo volviera a pensar.

Mientras en el apartamento la temperatura estaba alcanzando su punto álgido, ella se colocó sobre su amante sintiendo como su amante se introducía en su interior, el ejecutivo abrió sus ojos y la contempló los pechos de su acompañante, contempló mejor los  lunares uno de ellos era más oscuro y más grande, empezaron a copular ante la bahía, era una bella imagen.

A la mañana siguiente la guerrera  cogió un veloz corcel y con gran inteligencia vistió  a todos los soldados con armaduras brillantes, decidió plantear la batalla a las espaldas de  un lago de modo que al amanecer con todos los jinetes resplandeciendo  cayó sobre sus enemigos. Cabalgaba muy adelantada respecto a la primera línea y de pronto salió el sol reflejando destellos  sobre las corazas de los soldados el efecto era muy bueno parecía una inmensa ola la maraña de hombres que caía sin piedad.

Amaría estaba disfrutando de su amante, lo cabalgaba con decisión acariciando su sexo para acrecentar el deseo de su montura. Estaban ambos desbocados.

Los enemigos de la guerrera se vieron desbordados y ante la situación salieron corriendo despavoridos ante la sorpresa de todos .Había vencido con ese golpe de inteligencia.

Mientras Amaría se desprendía a cada embate de su embate de la ansiedad de los problemas que la merodeaban. Conforme gemía se iba liberando hasta que llegaron a la cumbre y un calor intenso la desbordó.

Sintiéndose liberada .....
 
 

por Rodano
 
 

Volver al Indice de Rodano