¡¡ Vaya piernas !!
Por  Aitor Tilla de Bonito
La experiencia que me propongo contaros ocurrió en esta pasada Navidad. Con esto de las Navidades todo el mundo sale a cenar fuera, ya sean cenas de empresa, de equipos, de amigos, parejas, etc. Resulta que nosotros estábamos celebrando la cena de nuestro equipo de fútbol, aunque también se podría considerar cena de amigos.

Fuimos a un restaurante del centro de la capital, y para ser día de diario estaba bastante lleno, aunque la planta de abajo estaba cerrada. Nos situaron en una mesa alargada, y alrededor nuestra había situaciones parecidas. Yo nada más sentarnos y dejar los abrigos fui al baño, y cuando bajaba me crucé con una chica rubia, bueno, más que “chica” se puede decir que era una mujer, pues estaría entre 30 y muchos y 40. Después de darla un repaso de arriba abajo, saqué grandes conclusiones: estaba buenísima, estaba buenísima, estaba buenísima...así mil veces por segundo. Era muy guapa, con ojos marrón clarito y unos labios pintados de rosita, un pelo rubio largo en una cola de caballo; vestía de negro, un jersey de cuello vuelto en el cual se marcaban dos tetas grandecitas, desafiantes, grandiosas. Abajo llevaba una minifalda realmente corta, unas medias de rejilla y unos botines al tobillo. Yo seguí bajando y ella subiendo y me agaché para ver si veía algo; como no lo conseguí, antes de que acabara su subida dije “vaya piernas” y seguí al baño.

Cuando subí miré alrededor del local y vi que la rubia estaba en una mesa cercana a la nuestra, con más comensales, y curiosamente nuestras miradas se cruzaron un instante. Yo volví a mi mesa y empezamos a comer.

Al rato, como una media hora, yo ya había dejado de prestar atención a aquella minifalda cuando ella se levantó y se fue al baño. Me quedé frío, y pensé si bajaba o no. Al final decidí que bajaba, sólo por curiosidad. Nadie se dio cuenta de la coincidencia, ni de una mesa ni de la otra. Bajé y me metí en el baño de los chicos, y antes de que me pusiera a mear oí el ruido de la cisterna en el otro baño y salí disparado hacia la puerta para ver si la veía. Pero no salía. Entonces me iba para arriba cuando empecé a oír gemidos que subían de intensidad rápidamente, hasta que acabaron en un gritito cortado. Me quedé esperando y cuando oí el grifo entré y la mujer se sobresaltó:
 

- Te has debido de equivocar – me dijo.

- Sí, este no es el de hombres, - respondí – pero aquí también puedo hacer lo que quería.

- ¿Cómo?

- Si, es que te oí gritar antes y pensé que necesitarías auxilio.

Diciendo eso me acerqué a ella, y se dio la vuelta para lavarse las manos en el lavabo. No sé si fue cosa de mi imaginación o era verdad, pero me parecía que estaba sacando culo para provocar. De cualquier manera, el cántaro fue a la fuente y se rompió, pues pegando mi paquete a su culo le metí la mano por la minifalda hasta alcanzar el calor del coño. Ella suspiró y se apoyó con una mano en la encimera mientras que con la otra se frotaba las tetas. La di la vuelta y la metí la lengua en la boca, besándonos lujuriosamente. Empecé a bajarla las medias y vi que tenía el conejo depilado y al aire, por lo que al tocarlo casi me corro. Nos metimos en una cabina y empecé a comerla el coño moviendo mi lengua velozmente, presionando el clítoris y provocándola un placer inmenso, según dijo. Ella se quitó hábilmente el jersey y cuando miré a su pecho casi me caigo. ¡No llevaba sujetador, sus tetas eran perfectas y se mantenían firmes! Para colmo, sus pezones rosaditos iban a estallar. Ella sonrió, comenzó y refregarse las tetas y me obligó a seguir con el coño hasta que se corrió.

Cuando lo hizo me levanté, ella se incorporó y nos volvimos a besar, lo que aproveche para destrozarla los pezones y hacerla correrse de nuevo solo con mi lengua y mis dedos. Ella me desvistió, sacó mi polla y se quedó mirándola, como hipnotizada. Antes de decirla nada la engulló lascivamente, y comenzó a mamarla exquisitamente, masajeando los huevos a placer. No recuerdo el tiempo que duró, pero cuando me corrí dirigió el semen a su coño y se lo restregó por el culo. El mero hecho de verla acariciarse ya me volvió a empalmar así que levantándola y apoyándola en la pared, con sus piernas rodeando mi cintura, se la metí sin más preámbulos. Ella gemía como una loca, una zorra en celo que era penetrada haciéndola gozar al máximo. Yo me encontraba pletórico porque veía que aguantaba todo lo que me echara sin fracasar, así que comencé a comerle de nuevo las tetas mientras que con una mano y aprovechando el semen de antes la empecé a dilatar el culo: Ante esto, ella empezó a balancear más sus caderas y su cintura provocándose un orgasmo del cual tuve las uñas como recuerdo en mi espalda unos días. Estaba exhausta, pero yo aún tenía un segundo plato: la bajé, la di la vuelta, la cogí de la larga melena y tirando para atrás, casi haciéndola daño, se la clavé en todo aquel espléndido culo haciéndola llorar de placer.

- ¡Más joder, más, dame más cabrón... fóllame el culo... córrete en él! ¡Joder, qué gusto! ¡Fóllame más!

Yo estaba gozando enormemente con aquella madurita con cuerpo ideal, con sexualidad de viciosa y con potencial de puta. Tarde o temprano me iba a correr, así que me apoyé en su espalda y con una mano en su pelado coño y con otra en su boca di mis últimas embestidas antes de eyacular en su culo e inundárselo. Y casi simultáneamente volvió a correrse ella gracias a la paja que la estaba propiciando mi manita.

Nos caímos los dos al suelo, y ella vio que de mi polla salía un poquito más de leche, así que se hacinó en sacarme toda y ya de paso de volver a pajearme y ponerme a tono. Y efectivamente lo consiguió, pues mi polla volvió a estar dura y la hice girar de tal modo que su coño y culo se me ofrecían listos para ser degustados, así que volví a follármela con la boca mientras ella hacía lo mismo conmigo. Estaba yo cercano al estallido cuando entró al baño la novia de uno de mis compañeros de equipo, la cual se quedó sin habla y salió corriendo de allí. Mi cabeza maquinó y se imaginó a esa chica, castaña de ojos azules, vestida elegantísimamente con un vestido escotado  abierto pos los laterales, sin sujetador que sujetase aquellas dos enormes tetas (más grandes que las de la rubia viciosa) y con un culazo de infarto comiéndome la polla. Y en estas que tanto la rubia como yo estallamos en un buen orgasmo cuando Eva (la chica anteriormente descrita) se asomó por la puerta para ver qué había visto. Entró y se dirigió a uno de los baños para mear, cuando me levanté y comencé a sobarla en un acto considerado de acoso sexual. Ella gritó que no quería, que me iba a denunciar, que la soltase, hasta que la rubia comenzó a hacer lo mismo que yo, por lo que Eva se vio reducida y dispuesta a nuestro antojo. Yo comencé a besarla, jugando con su lengua, a la par que mis manos se metían por el escote (tampoco hacía mucha falta que se metieran, las propias tetas se salían del escote) y la acariciaba, marcando el contorno y pellizcando los pezones provocándola pequeños ataques de lujuria que exteriorizaba moviendo la lengua a gran velocidad.

Mientras tanto, mi querida rubia se había puesto de rodillas debajo de aquel escultural cuerpo de Eva y le estaba comiendo el coño mientras sus manos continuaban con la paja que me empezó a hacer minutos atrás con la boca. Entre los dos conseguimos que Eva se corriese, por lo que acto seguido le meti toda la polla del tirón en el coño mientras Manuela(la rubia) y la propia Eva comenzaron a liarse y magrearse el coño y los pezones.

Visto lo visto no iba a aguantar mucho así que sin previo aviso la saqué del coño de Eva y se la metí en el culo mientras la cogía las dos inmensas tetas con las manos. Tras unas cuantas embestidas dije que me corría y las dos mujeres se arrodillaron y comenzaron a comermela a la vez que juntaban sus lenguas hasta que borbotones de leche manaron de mi verga, que seguía dura. Ellas se restregaron el semen por la cara y sus tetas y coños para, posteriormente, limpiárselo con la lengua. Yo pensé que mi estancia en el baño había concluido así que me vestí, me limpié como pude y me subí para arriba, pero la cosa no terminó ahí…

CONTINUARA
 

Aitor Tilla de Bonito
 
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