Era la mujer de Caroline (I)
 THE ANGEL OF DARKNESS
 
La cuarta o la quinta vez de la convención de medicina. Yo, iba arreglada, bien vestida... iba hermosa... me encantaba seducir con mis movimientos sexys y la provocativa mirada... siempre era así y acababa saliendo con alguno de los mejores médicos del meeting. Mini falda beige con una abertura descarada dejando ver incluso mi tanguita blanco... la camisa blanca sin bra dejando notar las hermosas formas de mis enormes tetas... el saco iba de más, no lo portaba... lentes, el cabello recogido con una pinza y sin mucho maquillaje... elegante pero informal... como me gustaba vestir así y no perdería la ocasión para ligarme a algún chico muy bueno para después ir por ahí a cenar o a ‘coger’...

La cuarta (o la quinta) convención a la que asistía en el hospital Saint John’s para encontrarme con mi peor enemiga... Caroline. Siempre eran malentendidos y discusiones con ella... no tardó en aparecer mientras yo platicaba con Armand de mis nuevos proyectos... abrió la puerta y sin más llegó y se sentó en la primera silla de la enorme mesa de la sala de conferencias que encontró. Se quitó el saco negro dejando mostrar su figura que no a muchos importó por la blusa de cuello alto que portaba... mientras yo le pedía a Armand que me permitiera un momento en lo que llegaba el jefe de la conferencia para salir al tocador, y todas las miradas se posaban en mí cuerpo... bueno, más bien he de decir en mis tetas perfectas que todos miraban con descaro y lujuria.

Me dirigí al tocador sin mirar atrás. Pasaba por los pasillos y sentía las miradas insistentes de todos los tipos... no quise pensar... encontré la puerta del baño y entré, pero justo antes de cerrarla alguien me detuvo... me asomé para ver quién lo impedía... era Caroline...

Entré y sólo me miré en el espejo... ajusté mi camisa para que las tetas no se salieran por arriba y me acomodé la minifalda... noté los ojos de Caroline bien puestos en mí cuerpo y eso me extrañó... la miré a los ojos y fue cuando ella decidió mirarme...

– Zorra... – me dijo. Yo me volteé para mirarla...

– ¿Te consta?... – le pregunté con cinismo... salí de nuevo sin hacerle caso y regresamos casi al mismo tiempo a la sala de conferencias.

Al entrar, como era de esperarme, todos me miraban, incluso Daniel que estaba declarado como gay al cien por ciento. Me miré... no había nada afuera... todo adentro y en su lugar; les sonreí y llegué a sentarme al lado de Armand como en un principio lo había hecho y en menos de quince minutos de pasada la conferencia él ya estaba jugando con mi hermoso tanguita blanco... yo también tenía ganas de él... alto, fornido, galán... necesitaba sexo y si él me lo proponía no me iba a detener. Cuál fue mi sorpresa cuando un asunto destruyó mis planes... Ross, el jefe del hospital, había elegido mí proyecto junto con el de Caroline para trabajarlos juntos en el hospital... nos miramos... ella furiosa quizá y yo descarada...

– Señoritas, necesito que arreglen sus dificultades en lo que los caballeros y yo regresamos... si no se ponen de acuerdo serán excluidas del plan... – sus palabras me latieron en el corazón como bomba de tiempo, era el mejor proyecto de toda mí existencia y tenía que discutirlo con la tipa que más me odiaba y ya hasta zorra me había llamado...

- Regreso por ti, espero... – me dijo Armand dándome una mordida en la oreja que me puso más cachonda, de por sí había estado jugando con mis piernas durante toda la santa conferencia. Cuándo el último de los hombres salió de la sala cerrando la puerta sentí un vuelco en el corazón... ¿Cómo rayos le hablaría a la tipa que más me odiaba en el mundo de mí proyecto? ¿Cómo rayos le iba a dirigir la palabra a la tipa que me había llamado zorra porque sí?... no hizo falta, ella rompió el silencio insultándome de nuevo...

- Eres una puta zorra... – me dijo y yo enseguida me di aires de grandeza...

– Jaja, bueno, por lo menos... – me dije volteando mi mirada y comiéndome la punta del boli, no sabía por qué pero esa situación me estaba poniendo muy nerviosa.

– Sí, perra, eso eres... – me repitió al momento que cerraba la puerta de la sala con seguro, me levanté de mí silla con el corazón latiendo a mil...

- ¿Qué pretendes Caroline?... – le pregunté mientras se dirigía a mí y yo me salía de mí asiento...

– Violarte... – soltó.

No creía lo que estaba oyendo. Me le quedé viendo a los ojos y fue cuando pude notar una mirada lujuriosa de su parte. Me asusté en cierto momento aunque lo que en verdad sentía era una verdadera excitación...

– Quiero probar tu leche de perra... – me dijo y yo no di crédito a lo que oía...

– Mira Caroline... – traté de hablar... ella me tomó de los brazos, me sujetó contra la pared fuerte mientras su rostro quedaba a la altura del mío y la miraba con miedo.

– Sí te miro perra, todos los días. ¿Crees que es bonito verte coquetear con esa bola de estúpidos sin decirles nada... excitándolos, provocándolos mientras yo me muerdo los labios aguantándome el deseo de tocarte, sentirte y hacerte mía?... Créeme que no, y si no eres mía por las buenas será por las malas... – me dijo, y sin decir más me mordió los labios bruscamente, dolorosamente y aunque no lo quisiera aceptar... riquisimamente...

- Detente Caroline yo no soy lesbiana ni mucho menos... – le dije tratando de soltarme pero me tenía sujetada fuertemente, no era esbelta, de hecho estaba ‘buena’... y era más fuerte que yo a pesar de que pensaba que yo era más corpulenta que ella y eso me haría más fuerte...

– Y a mí que rayos me importa puta... me gustas, me encantas... quiero comerte hasta saciarme de ti, quiero acabarme tu leche ¿entendiste?... – me dijo, y con brusquedad me jaló y me aventó en la mesa...

– Caroline, no... – le repetí... se puso encima de mí sin dejarme escapatoria pero lo mejor, era que yo no hacía nada...

- ¿No? Dime que no te gusta esto zorra... pero sé que acabarás diciéndome que nadie te lo ha hecho mejor que yo... – terminó, cuando menos vi ya sentía el frío pegando contra mis pezones erectos... ya se había librado de mí camisa que había desabrochado con fiereza... y al momento ella se deshacía de su blusa de cuello alto también... no tenía bra tampoco y me mostraba unas tetas bastante considerables.

- No Caroline... alguien va a vernos... – le dije mientras ella aventaba su blusa a una de las sillas...

– No me importa zorra, me pusiste caliente y ahora te aguantas... –.

– Yo no hice nada, y a mí me gustan los... ahhh... – dije sin terminar, la muy puta ya me estaba lamiendo las tetas deliciosamente mientras yo sentía las suyas en mí vientre, erectas y moviéndose junto con los movimientos de sus dientes en mis pezones...

– Caroline, basta... ya... – le pedía pero seguía entretenida estrujando mis senos...

– No puta, eres mía ¿entiendes? Mía perra... mía... – me decía mientras se deshacía comiendo mis tetas y sobandome el cuerpo con las manos... no sabía por qué, pero me estaba matando de placer.

Iba furiosa devorándome... se había ido directa a mis tetas sin más y me estaba poniendo más cachonda de lo que había estado por Armand... me costaba aceptarlo pero como me gustaba. Siguió comiéndome mientras yo me mordía los labios llena de placer, y fue cuando la vi de nuevo encima de mí... sus ojos claros, su cabello castaño cayendo sobre mi rostro, sus tetas pegadas a las mías... y luego sus labios se posesionaron de los míos con una pasión inigualable.

Pasamos un rato y para ser sincera yo no quería que ese beso terminara, pero en algún momento tenía que acabarse cuando ya sentía sus labios en mí cuello y sus manos amasando mis tetas...

– Caroline... no... – le pedía excitada...

– ¿No? Si te gusta mí putita acéptalo... – me decía comiéndome el cuello con furia y meciéndose como si fuera un hombre sobre mí coño mojado...

– No... ahh... – le solté cuando se posesionó de nuevo de mis pezones...

– Vamos zorra, quiero que me saques toda tú leche, te quiero tragar completita...

No sé qué hacían sus palabras pero como me excitaba que me hablara así. Siguió lamiéndome mientras se deshacía de mí minifalda y yo dejaba que me comiera... entre gemidos le pedía que no siguiera pero ella seguía y mí cuerpo también quería que siguiera... luego dejó mis tetas para dirigirse a mí hermoso tanguita, eso ya era demasiado...

– Caroline ya no... por favor... – le pedí agitada mientras la veía.

– Lo siento putita, dije que te violaría ¿no es cierto?... – me dijo y me bajó el tanguita de un jalón...

– Mmm... ya estás mojadita que rico... vamos putita dame todos tus flujos... – me dijo, cuando vi que se perdió entre mis piernas que se abrieron placenteras para recibir su húmeda boca...

- Caroline... – solté en un gemido lleno de placer justo al roce de su lengua en mí rajita. No podía creerlo pero como había dicho nadie me había dado tanto placer. Ella ya se deshacía de su pantalón y para mí sorpresa noté que no llevaba bragas y su coño estaba depilado... como el mío...

– Vamos mi puta, correte, vamos... – me dijo cuando sentí su lengua recorriendo lentamente todos los rincones de mí pubis anhelante...

– Ya... Caroline... ¡¡ya!!... – le pedía entre gemidos mientras me sujetaba de los bordes de aquella mesa...

– Te gusta zorra, vamos dame tu leche de perra... ¿te gusta que te de placer?... – me decía y yo no quería oírla más, me estaba llevando a un placer inigualable...

– Ya Caroline... ya... –.

– Dímelo... – me dijo ella también excitada y fue cuando sentí uno de sus dedos introduciéndose en mí vagina...

- ¡¡¡Sí!!!... – le grité como loca... eso me hizo venirme en un primer orgasmo inigualable.

Siguió comiéndome el coño como loca mientras yo sentía escalofríos excitantes en mí cuerpo y un calor inmenso en mí vientre... comenzaba a sudar mientras la veía devorando mí coño y ahora acariciaba mí trasero con delectación...

– Ya... Caroline... – le pedía pero lo peor era que seguía...

– Mi perra... me encantas... mmhh... sabes riquísima... – me decía... Las dos desnudas sobre la mesa y yo poniendo en debate el placer con el miedo que toda la situación me provocaba pero enseguida dejaba de pensar... ahora era un placer aún mayor... su pubis se frotaba con el mío...

¡Dios! ¡Qué placer sentía!... – Vamos mami... muévete quiero que me des más, quiero que nuestros flujos se mezclen, vamos... – me decía completamente excitada, con sus tetas moviéndose en el aire y nuestros coños frotándose...

– Sí Caroline... sí... sigue... por favor... – le pedía mientras se mecía sobre mí. Aquella situación me estaba poniendo más cachonda y no perdí la oportunidad para yo también darle placer. La tomé por la espalada y yo aún recostada me lleve una de sus tetas a mí boca...

– Ay puta... no hagas eso... – me decía pero sin separarse de mí, mientras yo seguía comiendo...

– No que no te iba a gustar perra... – me dijo tras un grito. Para que se quedara callada mientras se mecía en mí, llevé una de mis manos hasta su coñito y le metí un dedo hasta lo más profundo, lo metía y sacaba rápidamente mientras ella seguía moviéndose...

– Ahhh, ahhh sigue puta sigue ahhh... – me dijo, y yo seguí mientras le comía las tetas... ella sentada sobre mí y yo de la mejor manera masturbándola deliciosamente...

– Sigue, sigue... vamos... ya... – me pedía mientras de un momento a otro sentí todos sus flujos recorrer mi mano cayendo sobre mí coño también, provocando venirme en otro orgasmo seguido del de ella... me llevé la mano a la boca saboreando su delicioso néctar... y luego de eso, nos besamos dándole a beber sus flujos. Un rato después, ambas aunque agotadas nos seguimos comiendo los labios...

Todo eso se vio terminado cuando se levantó de mí, me dio un beso en las tetas y se comenzó a vestir... yo no podía ni pararme, estaba agotada.

– Vamos puta que tenemos que terminar el proyecto... – me decía risueña mientras la veía ponerse el pantalón y la blusa...

– Anda, ¿qué también quieres que te vista?... – me preguntó; le guiñé el ojo y ella ni tarda ni perezosa comenzó a vestirme con besos y caricias que se me hacían dulces y pasionales a la vez...

Cuándo menos vi ya estábamos vestidas, sentadas frente a nuestros ‘proyectos’ y besándonos dulcemente...

– Mmm... así que no eres lesbiana... – me preguntó en una de esas cortando de lleno nuestra conversación sobre el hospital...

– No, pero... – le dije mientras entraban los demás...

– Hey... ¿ya arreglaron sus problemas?... – nos preguntó el director...

– Más que arreglados... – dijo Caroline mientras por debajo de la mesa me tomaba la mano.

– Bien, entonces... a trabajar... – nos dijo, y tras una mirada de complicidad comenzamos a trabajar con los demás mientras sentía que algo dentro de mí bajaba de nuevo y mojaba mí tanguita...
 
 

por THE ANGEL OF DARKNESS
 
 

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