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Mi vida transcurría de una forma monótoma aunque no aburrida. Un espíritu y cuerpo aún jóvenes luchaban diariamente por no caer en la más ordinaria de las existencias.Me casé hace dos años con Ana, una compañera de universidad de la que me enamoré perdidamente hace ya más de 9 años.
Nuestra vida era casi perfecta, los dos habíamos encontrado un buen trabajo que nos mantenía sanos mentalmente y nos daba la opción de vivir desahogadamente. Y digo casi perfecta porque no era completa, desgraciadamente mis ímpetus sexuales se veian constantemente frenados por mi esposa.Desde que la conozco la he sido fiel, no buscaba yo otra mujer con la que desfogarme, lo que pretendía más bien era darle un " Tour de force " a nuestra relación. El sexo en nuestra relación se había convertido en algo esporádico y cansino. Ana, a pesar de rondar ya los 30 años, mantenía un cuerpo bello gracias a su afición por los deportes. Sus grandes pechos, su culito respingón y duro, sus generosas caderas y sobre todo, una cara preciosa adornada con unos labios sensuales, hacian que normalemente estuviese como un perro en celo intentando montar sin descanso.
En inumerables ocasiones había propuesto a mi señora esposa nuevos juegos sexuales, ella conocía de sobra la excitación que me producía la idea de verla gozar con otro hombre ó con otra mujer. Pero ahí se quedaba la cosa, cansinamente Ana me desmoralizaba con los típicos y aburridos discursos de la mujer que no se siente suficiente para mitigar el fervor sexual de su pareja.
Llegó el verano y con él las vacaciones, ese año, el pasado, Ana tuvo la previsión de alquilar un bonito apartamento en Ibiza.
El 1 de agosto desembarcamos en la isla, el apartamento era precioso, casi diáfano y bastante grande, además contaba con una terraza de casi 40 metros, desde dónde se veía la cala de " aguas blancas " La más bonita de toda la isla según decían. El alquiler nos salía por un " pico " Pero la verdad....Merecía la pena.
Los días trancurrían entre playa, paellas y más playa. Ana a pesar de ser bastante tímida se pasaba horas tumbada en la arena luciendo sus pechos, la verdad es que en Ibiza el "raro" es quien va muy tapado. Como detesto el sol, yo pasaba horas y horas metido en los chiringuitos, bebiendo jarras heladas de cerveza y deleitándome con los mini tangas que lucian muchas de las jovencitas que por la playa paseaban sus encantos. De entre todas me fijé en una joven de pelo negro, muy cortito. Parecía extranjera, llevaba un tanga blanco que con el agua se transparentaba, dejando entrever lo que me pareció era un coñito totalmente rasurado. Mi polla le dió los buenos días en silencio mientras bebía la segunda jarra de agua destilada con cebada.
Con la mirada la seguí y vi como tomaba el sol justo al lado de Ana, sus pechos eran bastante más pequeños que los de mi mujer, pero sin duda su juventud le otorgaba un cuerpazo al alcance de pocas mujeres cercanas a los 30 años.
El calor apretaba de lo lindo y decidí darme un buen chapuzón. Recordando los videos de Custoe, buceé por esas aguas cristalinas en busca de peces sofisticados, aunque realmente lo único sofisticado con lo que me topé fué un walkman de la marca Sony, oxidado y roto.
Estuve un rato buceando y cuando el estómago me avisó de la hora...Regresé a la playa.
Ana estaba hablando animadamente con la jovencita del tanga blanco y con un hombre maduro que podría ser su padre, pensé que era algún millonario de los que pasean lolita por la playa y así fué.
Ana hizo las presentaciones, Ricardo era el novio de Justine, que efctivamente no era española, sino francesa. Al parecer la parejita llevaba en la isla 3 meses, Ricardo era un empresario de los que trabajan 2 meses al año y se pasan los otros 10 de vacaciones. Resultaron ser nuestros vecinos y a todos nos pareció buena idea conocernos más detenidamente en el chiringuito de la playa.La comida resultó ser bastante amena, la verdad es que el tal Ricardo tenía un pico de oro.....y unos ojos de águila, en varias ocasiones le pillé mirando las tetas de Ana, pero no dije nada. Me dediqué a pagarle con la misma moneda y repasé con los ojos la anatomía de Justine, una y otra vez, incluso en un arrojo de vouyerismo tiré el mechero al suelo para repasar los bajos fondos de la francesita.
La visión de ese tanguita minúsculo cubriendo debilmente ese coñito francesme provocó una erección importante.
El café decidimos tomarlo en su casa, allí Ricardo, con una verborrea digna
de un político nos contó sus viajes, la marca de sus coches y cuarenta mil
chorradas más que me importaban un huevo, pero a Ana no. Escuchaba atenta la dilatada experiencia de Ricardo, como engatusada por su labia.Me disculpé y trás las indicaciones de Justine accedí al lavabo, allí
repase mentalmente la anatomía de la Francesita y dada la erección que eso me produjo, comencé a masturbarme. De algún modo era un acto de rebeldía," Tu sigue contando chorradas mientras yo me masturbo pensando en tu niña " Pensé.
Cuando terminé y salí del baño me encontré de cara con Justine.
- Hola....Tardabas mucho y vine a ver si necesitabas algo - Dijo la
francesita con una mirada lasciva.-No...Gracias, está todo bien-
-He visto como me mirabas en el restaurante....¿Te ha gustado lo que has
visto?-Un tremendo calor me subió desde los pies a la cara, estaba avergonzado.
-No te preocupes, Ricardo y yo tenemos una relación liberal....Y creo que a
él tu mujer le ha parecido muy simpática....Habla con él si deseas algo que
no es tuyo--Umm....Bueno...gracias, vuelvo a la mesa-
No me podía creer lo que había escuchado....¿Me estaba proponiendo un
intercambio de parejas la francesita?.Regresé a la mesa y obviamente no comenté nada, mi mujer me hubiese cruzado la cara en ese mismo instante.
Pero ya nada ero lo mismo, las miradas pícaras de Justine...Los descarados coqueteos de Ricardo con mi mujer....El whisky de Malta....
Esa noche me follé a Ana 3 veces, aunque realmente en mi cabeza era Justine la mujer que se abria de piernas ante mí.
Los días pasaron sin ningún otro escarceo, solo sirvieron para que Ana empezase a actuar de forma extraña, lucía sus tetas incluso en el apartamento, no le importaban las miradas lascivas de Ricardo, incluso parecían agradarle. De su boca solo salían piropos para Ricardo y la cosa me empezaba a tocar las pelotas seriamente. No es que yo sea un hombre celoso, pero la verdad, ver como el vejestorio de Ricardo le untaba crema a mi mujer por todo el cuerpo no me gustaba lo más mínimo.
Llegó el sábado y nuestros vecinos de apartamento nos propusieron una noche especial.
Al parecer la parejita en cuestión era asidua de un local llamado "Venus" y Venus al parecer no era un local de copas sin más. Era un local....De intercambio.
Ante mi sorpresa a Ana le pareció una idea fantástica y a mí también, desde luego.
Esa noche tanto Ana como Justine estaban espectaculares, llevaban unos vestidos ajustados, el de Ana de color negro y el de Justine de color balnco. Los vestidos se ajustaban a sus cuerpos de una manera increible. No sé si era producto del clima, de la magia de la isla ó de la labia de Ricardo, pero Ana se había transformado en una mujer distinta, nada remilgada e incluso algo provocadora.
Ninguno de los dos habiamos estado nunca en un local de ese tipo, así que supongo que nuestras caras nos delataban, no así las de Ricardito y Justine, quienes se movian como pez en el agua.
En 5 minutos Ricardo se quedó en pelota picada y Justine simplemente con un tanga.
Habia personas vestidas, pero la mayoría llevaban el mismo atuendo que nuestros vecinos.
Me resultaba increible la naturalidad con la que Ricardo y Justine se
movian en pelotas por el local, Ana hablaba distendidamente con Ricardo y una pareja de conocidos que nos presentaron.Ricardo se prestó a enseñarnos el local, era bastante amplio, con dos plantas. En la planta de arriba había dos barras, una especie de reservados a modo de camarote de barco cubiertos tan solo con unas cortinas semi transparentes, lo que permitía ver lo que allí ocurría. En uno de ellos dos hombres jóvenes metian mano descaradamente a una cuarentona, en el de al lado una pareja tomaba un copa y en el que se encontraba más alejado no veía lo que pasaba....Pero lo intuía, estaban follando !
Ricardo nos guió a la planta baja. Un pequeño pasillo nos llevó a una pista de baile, en dónde 3 parejas bailaban animadamente mientras se acariciaban unos a otros.
Mi mente daba vueltas como una peonza, la polla se me puso dura y a punto de estallar cuando al mirar a la izquierda me topé con una especie de "Tatami" en el que tres tios se estaban cepillando a una jovencita rubia de pequeñas tetas.
La rubia mamaba una polla mientras los otros dos tipos repartian sus pollas en los agujeros libres de la chica.
Ana ponía caras de sorpresa....pero en ningún caso me dió la impresión de sentirse incómoda.
-Ana....¿Estás bien? Quiero decir....Si te sientes incómoda nos vamos-
-No, no....Estoy bien, esto es increible....Ricardo tenía razón....-
Cuando iba a preguntarle a que se refería con lo de " Ricardo tenía razón" Justine me agarró de la mano y me subió arriba. Nos sentamos en la barra y nos sirvieron un whisky, Justine me comentó lo feliz que tanto Ricardo como ella se sentían trás habernos conocido.
Yo me tragaba los cubatas de dos en dos mientras ya sin pudor miraba detenidamente las tetas de la Francesita, quien no dejaba de jugar con los hielos del cubata.
-¿Te gusta lo que ves?- Dijo Justine mientras su pierna trepaba por las mías en busca de algo duro.
-Pues si....Eres muy atractiva, Justine.
-Pues mira todo lo que quieras....Para eso estoy....para que me mires....y para que me toques si lo deseas.
Mi polla pidió el tercer whisky, porque yo ya era incapaz de articular palabra. Mientras hablaba con Justine, oía los gemidos provenientes de los camarotes, veía las enormes tetas de la camarera y sentía el deseo en Justine.
Fuimos a uno de los camarotes que quedó libre y estuvimos conversando animadamente. La belleza, la juventud y la inocencia del rostro de Justine contrastaban con una actitud más bien propia de una putilla.
En un momento dado Justine puso su mano encima de mi bragueta y comenzó a manosearme la polla. Yo me dejé hacer y la correspondí sobando sus pequeñas tetas, Justine me sacó la polla y sus dedos repasaron todo su esplendor.
Trás rozar mi polla y ponerla en máximo estado de excitación, se dejó caer hacia atrás y separó sus piernas lentamente. Con sus dedos apartó el tanguita blanco y allí apareció un coñito rosado, pequeño, completamente rasurado y mojado.
No pude evitar hacerlo, me pegué a ella y metí dos de mis dedos en su cueva, el flujo empapó mis dedos y comencé a masturbarla...Pero algo ocurrió en mi cabeza.
-Esto no puede ser Justine, estoy casado con Ana y esto no está bien- Dije con una debilidad alarmante-
-¿Ana?- No te preocupes por Ana....Ella está bien atendida. Ahora fóllame, ¿no ves las ganas de polla que tengo?
Y entonces me acordé de mi mujercita, llevaba sin saber de ella media hora.
-¿ A que te refieres con que estatá bien atendida ? Dije acalorado.
-Que tontos sois los hombres....Baja tú mismo y compruébalo-
Y así lo hice....Lentamente bajé las escaleras, temiéndome lo peor, lleno de unos celos incontrolables y preso de una excitación inimaginable.
Crucé el pasillo con un paso cansino...Con una paso parecido al del reo antes de ser ajusticiado, no me equivoqué....
Ana era el centro de atención, mi mujer estaba arrodillada en el tatami, mamándole la polla a Ricardo, por cierto, una polla enorme. Otros dos hombres la manoseaban, paseaban las manos por el cuerpo desnudo de mi señora esposa.
Me quedé algo aturdido, pensando si esa joven desnuda que gozaba de tres hombres era la misma que me negaba el sexo anal porque estaba mal visto. Ana estaba como poseida, chupaba con esmero el enorme falo de Ricardo, quien al notar mi presencia me miró sonriente y alzando el pulgar me hizo saber lo bien que mamaba la polla mi esposa.
Allí estaba yo, petrificado, con la polla como un palo viendo como tres hombres manoseaban a mi mujer.
Despues del manoseo, Ricardo cogió de la mano a mi mujer y se metió en una especie cuartucho lleno de pequeños agujeros. Rapidamente los agujeros se llenaron de ojos viciosos, pollas e incluso algún coñito.
-¿ Pero que cojones pasa aquí ? Pensé indignado-
Uno de los agujeros quedó libre e inevitablemente ocupé el sitio libre.
Ana estaba a 4 patas, chupando la polla de un jovencito, mientras Ricardo follaba su coñito con su increible mastil, las tetas de mi mujer bailaban al són de la polla del cabronazo de Ricardo, quien con sus embestidas lo único que lograba era que mi mujer tragase aún más la polla del jovencito.
De repente no té una mano en mi entrepierna, me giré y allí estaba Justine, desnuda completamente. Me bajó los pantalones e instintivamente volví a mirar por el agujero, el jovencito había dejado la cara de mi mujer llena de semen pero ya se había ido. Ricardo paseaba a mi mujer pro el cuartucho, indicándole que polla de las que salían de los agujeros debía de mamar.
Increible pero cierto, la puta de mi mujer propinaba mamadas a todas las pollas que Ricardo le indicaba mientras este, manoseaba su cuerpo con la polla dura. Justine me fué desnudando, no daba crédito a lo que allí estaba pasando.....¿ Mi mujer es una puta ? Me pregunté confundido. Hice un amago de acabar con todo lo que allí pasaba, pero Justine me frenó en seco.
-No vayas...No seas tonto, Ana está gozando como nunca, tu mujer se ha convertido en una mujer nueva, disfruta hoy y disfruta eternamente ya de la putita en la que Riacardo ha convertido a tu mujer -
Dicho esto, Justine guio mi polla hacia el agujero.
A los pocos segundos noté como una boca, la de mi mujer, mamaba mi polla.
Ana me estaba chupando la polla, sin saber que esa polla era la de su marido. Justine separó mis piernas y empezño a lamer mi ano, noté su lengua en mi culo al mismo tiempo que notaba la de la mi mujer chupando mi polla. Coordinadas a la perfección.....Las dos lenguas lamian por delante y por detrás. Mis ganas de mirar no cesaban y en un escorzo conseguí ver el interior del cuartucho, no veí a Ana, pero si a Ricardo, quien de nuevo se estaba beneficiando a mi esposa, su pollón habia dilatado el coñito de Ana y ahora entraba sin a penas dificultad en su empapado sexo.
Ana no dejó de chuparme la polla y en pocos segundos noté que iba a estallar.
Justine dejó de lamer y se levantó.
-Córrete en su cara, llena a esa viciosa de leche - Dijo susurrándome al oido, Justine.
Y así lo hice, tuve un orgasmo increible, el semen salió a borbotones mientras Justine me besaba el cuello.
Con la cabeza más despejada trás la fenomenal corrida, decidí recompensar a Justine y olvidarme de todo.
Fuimos al tatami y allí, en medio del "Ring" combatí con aquella francesita.
Mi lengua saboreó los jugos de justine, ella gemía sin parar. Con grandes lametones recorrí aquel coñito rasurado de la jovencita en la que me fijé desde el primer día en la isla. Mi polla se puso de inmediato dura, la francesita guió con sus sabias manos mi polla hacia su estrecho coñito. Despues de darle unos golpecitos con la polla en el coño, la metí a fondo. Justine rodeó mi cuerpo con sus piernas, exigiendo más polla. La gente se agolpaba a nuestro alrededor, algunos osados pellizcaban los excitados pezones de la francesita y me animaban a follármela con más fuerza. Mis ojos analizaron a todos los presentes, eran como animales....todos poseidos por el increible embrujo de la isla y entre ellas…Anna.
Ana se encontraba a mi izquierda, a unos dos metros de mí, viendo como metía mi polla en el coñito de Justine. Despues de lo que yo había visto aquella noche, le estaba bien merecido, pensé.
Pero a Ana parecía no importarle, no vi en sus ojos un ápice de celos, ví mucho de lujuría y vi tambien como una mujer de unos 40 años que estaba detrás de ella la masturbaba. Ana gozaba con aquella mujer, los expertos dedos de la señora pellizcaban el clitoris de mi esposa, se hundian en su coñito y volvian a salir empapados.No aguantaba más....Con un golpe de ariete pentré en lo más profundo a Justine y descargué por segunda vez en aquella noche, todo ante la atenta mirada de mi esposa, todo ante la atenta mirada de la señora que masturbaba a mi mujer y ante la atenta mirada de Ricardo.
El semen caiá por las piernas de Justine, ella lo recogió todo y se lo llevó a sus pequeñas tetas, untándose de mi caliz....untándose de mí. Ana se corrió en los dedos de la señora cuarentona quien a su vez era follada por un fornido muchachote.
Esas vacaciones cambiaron nuestras vidas, la mella que provocaron en nosotros Ricardo y Justine, Justine y Ricardo....Fué imborrable.
por Dominance
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