Corriendo por la playa
 por Poeta del sexo
Estamos en el mes de marzo y hay que preparar el cuerpo para el veranito, así que para no perder la costumbre, suelo ir a correr por la orilla de la playa y estar mejor físicamente y también de cara a las chicas, que digan lo que digan un hombre cuidado siempre llama mas la atención.

Pues bien, hacía ya mas o menos un mes de esta mi costumbre pre-estival, cuando una tarde estando corriendo me cruce con una diosa de una edad que no podría concretar mucho, pero físicamente era algo indescriptible: pelo corto y de color cobrizo, una  estatura mediana, unos pechos de la talla 85, y una cintura muy bien contorneada, en cuanto a su color de piel, ya empezaban a notarse los primeros rayos de sol en su cuerpo, su atuendo era el típico de una chica que corría por encima de la arena, un short cortito y un bikini de tonos muy llamativos.

Era la primera vez que la veía por allí, y me sorprendió un poco por que la gente que me cruzaba casi siempre era la misma, así que solo nos cruzamos un saludo y seguimos corriendo cada uno a su ritmo habitual. Ella iba delante mío, dejando a mi vista, su culo que era muy redondito y parecía bastante firme.

Yo seguí corriendo pero ahora, mis pensamiento eran otros, pensaba en aquella mujer sudorosa, y con un cuerpo que podía llevarme al éxtasis sexual, seguía corriendo pensando en como sería hacer el amor con ella, y sin darme cuenta choqué directamente con ella, ya que sin previo aviso detuvo su marcha, y se quedo en mi dirección, fue un choque no muy brusco pero le hizo perder el equilibrio y cayo irremediablemente en la arena húmeda de la playa…

Yo enseguida me pare para pedirle disculpas y ayudarla a que se reincorporase, ella me dijo que la culpa fue suya, por pararse bruscamente y no salirse del camino trazado por los corredores playeros…
Le dije si se encontraba bien pero al intentar levantarse se dio cuenta que su tobillo izquierdo estaba algo dañado, así que se apoyo en mi hombro y me dijo si no me sabía mal acercarla a su apartamento que estaba a pie de playa. Yo no podía negarme a eso, cuando la culpa también había sido mía, así que nos encaminamos hacia ese lugar.

Por el camino hicimos las presentaciones normales, ella se llamaba Irene, era la primera vez que corría por allí, ya que llevaba poco tiempo viviendo en su apartamento recién estrenado, me comento que quería perder unos kilos de cara al verano y lucir mejor cuerpo, a lo que yo le dije que tenia un cuerpo esplendido desde mi punto de vista, ella se rió y seguimos hablando de cosas sin importancia.

Llegamos a su portal, por el camino que no era muy largo, ella iba apoyada en mi cuerpo sudoroso por el calor y nuestros cuerpos calientes, mi mente estaba que ardía pensando que se me había presentado una ocasión inmejorable para que mis fantasías se hicieran realidad. Con mi ayuda abrimos la puerta y llegamos a un salón pequeño coronado por un sofá amplio donde la deposite con sumo cuidado, alzando la pierna dañada. Ella me indico que me acercara al lavabo a buscar una pomada que tenía, yo indague por toda la casa hasta que encontré la pomada y volví con ella.
Me pidió por favor, si no era demasiada molestia que le aplicara aquel ungüento, y yo sonriendo empecé a hacerlo, abrí el tubo y me impregne las manos con aquella sustancia y comencé a masajearle el tobillo dañado suavemente. Poco a poco, tanto ella como yo, ya estábamos pensando en lo mismo, en lo que iba a ocurrir irremediablemente…

Y así fue, mis manos fueron subiendo de su tobillo a sus piernas, dándole pequeños masajes por todas sus extremidades inferiores, ella empezaba a poner una cara de satisfacción y yo sabia que tenía el camino abierto, al cabo de un rato, me senté en el sofá muy cerca de ella y la mire fijamente diciéndole a ver si le dolía algo mas que no fuera el tobillo, ella sonrió y me indico con sus dedos los labios. Yo no dudé un segundo y me dispuse a tocar esos labios con mi dedo índice, a lo que ella respondió sacando su lengua y chupandome el dedo, aquello empezaba a subir de tono y lo que tenía dentro de mi corto pantalón empezaba a despertarse irremediablemente. No tarde mucho en pasar a la acción y darle un suave beso en su boca, a lo que ella respondió jugueteando con su lengua junto a la mía, los besos se sucedían y nuestros cuerpos iban humedeciéndose junto al calor que hacia allí, mis manos ya estaban buscando sus pechos primero por encima del bikini y mas tarde deslizándose por el interior, jugando con su pezones por debajo de la fina tela, estuvimos así solo unos minutos, cuando yo ya no podía mas y notaba que mi polla pedía mucha mas guerra, así que le solté el bikini y empecé a lamer aquellos pechos grandes y juguetones, ella inclinaba la cabeza hacia atrás con cara de mucha satisfacción, poco a poco fui bajando mi cuerpo del sofá pero sin dejar de lamer todo su pecho, y llegando a su ombligo, en el cual me recree un instante. Le indique que levantara un poco las piernas para poder quitarle aquel short, que ya me molestaba, y ella lo hizo, retire aquella prenda y vi un tanga de color morado bordado, muy bonito y bastante humedecido, primero toque por encima de aquella prenda suavemente, ella gemio y yo empecé a deslizarlo suavemente, tenía unos labios vaginales muy grandes y bastante lubricados por lo que no me costo demasiado introducir primero un dedo y luego mas tarde otro, ella iba aumentando sus gemidos y yo disfrutaba realizando aquella operación de mete saca, seguidamente incline mi cabeza y empecé a tocar su chochito con mis labios y mi lengua, poco a poco lamiendo aquel manjar tan divino, mi lengua entraba y salía sin ninguna oposición de aquella cueva, ella no podía resistirse mas y me dijo que la penetrara ya, que estaba a tope y necesitaba sentirme dentro, yo no tarde y así lo hice, me baje mis pantaloncitos y sin mediar palabra, le metí toda mi polla dentro de un solo golpe, ella se inclinó mas todavía y sus gemidos aumentaron de tono, mi polla entraba y salía, primero suavemente y después mas rápido y con mas violencia, mis huevos bombeaban y ella tenía una cara de gozo que no podía mas, después de un rato penetrándola, me cambie de posición y le puse mi polla en su boca, ella dudo un instante y comenzó a chuparme mi miembro despacito, primero solo se metía el capullo, pero al rato ya la tenía toda dentro de su boca, jugaba con su lengua en mi glande, aquella era maravilloso, yo mientras tanto metía y sacaba dos y tres dedos de su vagina que no paraba de echar líquidos, cuando ya no pude retenerme mas, hice ademán de echarme atrás para no correrme en su boca, a lo que ella me aguanto dándome a entender que la quería toda para ella, y así lo hice, mis huevos reventaron toda  mi leche en su boca, por poco su ahoga, note como tragaba hasta la ultima gota…

Me reincorpore como pude, me vestí y le dije que había sido un placer ser su enfermero particular aquella tarde, ella sonrió y me dijo que su tobillo estaría mal durante unos días, yo me reí sabiendo que aquella faena la podíamos repetir durante algunas tardes mas…
 
 
 

por Poeta del sexo
 
 

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