Gemelas
 por Poeta del sexo
Hoy es lunes, he quedado con Ana para ir a su casa a hacer un trabajo de Economía. Ana es una compañera de clase por la cual tengo una especial predilección, y creo que ella también siente algo más por mí, pero de momento ninguno de los dos, nos hemos atrevido a pasar de una simple amistad.

Paso a describiros a Ana, es bastante alta, 1,78, tiene un cuerpo muy atlético que esculpe tarde a tarde en el gimnasio, debe pesar alrededor de los 55 kg, tiene el pelo largo de un color negro azabache muy intenso, su cara es pequeña y bastante redondita, una nariz respingona, y muchas pecas, sus ojos grandes y oscuros, muy oscuros, y sus labios, pequeños pero muy apetecibles, y lo que mas me gusta de ella, son esos hoyuelos que se le forman en las mejillas cuando se ríe, eso hace resaltar todo su belleza. El resto de su cuerpo, sean los pechos, debe llevar una talla 60 y deben ser muy duros, porque a la vista desafían la gravedad y se notan unas aureolas bastante grandes y sus pezones acaban en punta. Sus caderas están muy bien logradas, sin nada de grasa y terminan en un culo pequeño y bastante respingon, sus piernas parecen no tener fin. Creo que con eso os haréis una idea fiel de cómo es Ana.

Bueno pues me dirigía esa tarde a su casa para hacer aquel trabajo, el calor que hacia en Mallorca era insoportable aquella tarde de Junio, intentaba darme prisa para llegar cuanto antes y ponerme a refugio de aquel solo abrasador.

Cuando llegue a su casa, me abrió una chica la puerta. Mi primera impresión fue saludarla diciéndole” HOLA ANA COMO ESTAS HOY” “ QUE CALOR VERDAD”, ella me respondió con una sonrisa diciéndome que Ana estaba en la ducha, ella era Lola, su hermana gemela. Yo no sabía que Ana tuviera una hermana y mucho menos gemela, así que mi cara reflejaba bastante sorpresa. Lola me invitó a pasar y me dijo que su hermana no tardaría mucho en salir, me indico el camino a la cocina y me sirvió una coca-cola muy fresca, lo que en aquel momento no rechacé y de un trago me la bebí entera, debido al calor acumulado de ir por la calle aquella tarde.

Yo miraba a Lola y no encontraba ningún rasgo físico de cómo diferenciar a su hermana y a ella, ella noto que estaba muy sorprendido observándola y me dijo que había algo que las diferenciaba a las dos, Ana tenía en un lugar algo prohibido un lunar y Lola carecía de aquel lunar. Yo para mis adentros pensaba que tal vez aquella tarde pudiera ver ese lunar…

Al cabo de cinco minutos Ana salio de la ducha con una toalla enrollada en su cuerpo, y le indico a su hermana que me acompañara a su cuarto, que ella no tardaría nada en subir. Lola muy amablemente me cogió de la mano y nos dispusimos a subir las escaleras para ir al cuarto de su hermana.

Cuando llegamos, Lola se tiro de golpe en la cama y yo me senté en una silla, ella me dijo en voz baja, que su hermana estaba loca por mi, y que ella entendía a su hermana perfectamente porque nada mas verme, pensó que era muy atractivo físicamente, mi cuerpo hay que decirlo también esta esculpido en el gimnasio desde muy pequeñito y tengo todos los músculos bastante desarrollados.

Yo le di las gracias a Lola, y ella desde la cama me miraba y sonreía de una forma que yo consideraba algo extraña, estaba tumbada en la cama con las piernas totalmente abiertas, llevaba una camiseta a través de la cual pude vislumbrar sus pechos, ya que la ausencia de sujetador era bastante visible, y un pantaloncito muy corto que dejaba ver el principio de sus nalgas…

Aquella situación ya me hacía ponerme a mil, pensando que aquella tarde en vez de probar a una sola mujercita, tal vez la suerte estuviera de mi lado, y tuviera por fin una de mis fantasías más grandes cumplidas, estar con dos mujeres a la vez.

Al cabo de una breve instante, entro en la habitación Ana, seguía con la toalla enrollada en su cuerpo, me dijo que no encontraba la ropa que había dejado preparada en el cuarto de baño y que se vestiría allí mismo, y sin mediar palabra soltó la toalla en el suelo y se quedó como Dios la trajo al mundo delante de mi. Yo estaba con la boca abierta viendo aquel cuerpo con el que tantas veces había soñado y me no podía dar crédito a lo que estaba sucediendo. Entonces Lola se levantó de la cama y se dirigió a mí, me cogió de la mano y me dijo que todo esto lo habían preparado ellas dos para poder disfrutar por fin de mi cuerpo y yo de ellas dos, y así sin mas empezó a quitarse la poca ropa que llevaba puesta. Mi cuerpo ante aquel panorama no se quedo quieto, y algo entre mis pantalones empezó a subir de tamaño y en un solo instante y ya se notaba un bulto bastante considerable.

Ana se acercó a mi, y se arrodillo entre mis piernas, me quito el cinturón de un tiron brusco, mis pantalones cayeron al suelo y quedo su boca a la altura de mis boxers, sin mas dilación los bajo y dejo al descubierto toda la erección de mi polla, mi miro a los ojos, sonrió y empezó a lamerme el capullo muy despacio. Mientras Lola ya se había quedado desnuda y se acercaba a mi, me beso en los labios y arqueo su espalda, yo empecé a chuparle sus tetas, con suaves lenguetazos y luego ligeros mordiscos en los pezones, se notaba que le gustaba porque empezaba a emitir pequeños gemidos.

Mis manos empezaron a deslizarse hacia abajo y poco a poco fui metiendo un dedo tras otro en el chocho de Lola, mientras su hermana no paraba de hacerme una maravillosa felacion, estaba en la gloria, todavía no me había dado cuenta de lo que estaba pasando en realidad, cuando no pude retenerme mas y me corrí en la boca de Ana, que seguía arrodillada y  se trago toda mi leche sin dudarlo un instante.

Entonces Ana se levantó y me dijo que no podía aguantar mas, que la follara ya pero por el culo, que quería que yo fuese el primero en hacerlo, yo al oir aquello y ver que ella se ponía a cuatro patas sobre la cama me fui directo hacía ella y sin mas empecé primero a lubricar aquel agujero virgen con unos lenguatezos y mas tarde metiendo un dedo, y luego otro, al ver que aquel agujero ya estaba preparado, apunte con mi miembro hacia allí y poco a poco fui metiendo la punta, suave muy suave y despacito, Ana gemía de dolor pero me decía que no parara y así lo hice yo, al cabo de unos minutos, ya tenía toda mi polla alojada en su culo, empecé a dar fuertes embestidas y ella cabe vez gemía mas pero ya no era de  dolor, sino de placer. Yo estaba semi sentado en la cama, y me giré de golpe al notar que una lengua recorría mi culo, su hermana me estaba lamiendo el ano, aquella era una sensación que nunca había vivido pero mis embestidas eran mas fuertes, aquello me estaba provocando un fuerte placer, y no pude aguantarme mas y me corrí en el culo de Ana. Después de aquello , creí que ya no podría hacer nada mas, pero fue todo lo contrario, ahora Lola puso su coño a mi disposición y ante una oferta así, no podía negarme a penetrarla hasta el fondo, y así lo hice, después de unos minutos para que mi polla volviera a recuperar todo su esplendor, ayudada por la boca de estas gemelas, empecé a follarme a Lola por su coñito, fue toda una experiencia, poco a poco la fui penetrando, primero suave y lentamente, y luego a lo bestia, le daba palmadas en sus glúteos, que al cabo de unos minutos ya estaban de un color rojizo bastante intenso, ella pedía más guerra, dame mas fuerte decía, y así lo hice hasta que la avisé que ya no podía más, las dos me pidieron que me corriera fuera y así toda mi leche fue a parar a sus cuerpos desnudos y sudorosos después de aquella sesión de sexo, yo ya no sabía quien era quien, sino fuera por el lunar que descubrí al final de aquella tarde.
Esta experiencia se repito una par de tardes hasta que terminamos el trabajo que hizo que supiera de la existencia de la hermana de Ana, Lola de la cual fue al final de quien me enamore perdidamente dejando un poco de lado a su hermana, aunque yo siempre prefería tenerlas contentas a las dos, y así lo hice durante un tiempo…

31 de Mayo de 2004
 
 

por Poeta del sexo
 
 

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