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Buenas de nuevo, tras haber recibido numerosas peticiones de que escribiera otro relato aquí lo tenéis.Para los que no aun no me conozcan, me llamo Helena y soy una madurita de 48 años, pelirroja, y con un cuerpo que dicen que no esta mal, y como afición principal tengo el sexo, me encanta disfrutar de el, y cuanto mas mejor jejeje.
Mi marido y yo nos consideramos una pareja muy liberal y nos encanta experimentar todo lo posible en el campo sexual, por ello mismo un día decidimos probar algo nuevo ir a una sala de cine X, para ver que se cocía allí.
Era un sábado alrededor de las once, y nos encaminamos hacia el cine, con los típicos nervios de no saber con lo que nos íbamos a encontrar. Una vez allí, compramos un par de entradas y entramos en la sala, la película ya estaba empezada, pero realmente a quien le interesa el argumento en una de estas películas me dije. Pero los nervios se convirtieron rápidamente en desilusión al darnos cuenta de que éramos las únicas personas que había en la sala, mi marido y yo nos miramos con cara de circunstancias, y Jaime me dijo, - Ya que estamos, ¿Amorticemos la entrada no?. Dicho eso nos sentamos en el primer sitio que se nos ocurrió y nos pusimos a mirar la película. En la pantalla aparecía una rubita de rodillas rodeada de dos enormes bollas negras, cada una en una mano y lamiéndolas alternadamente, cosa que me trajo grandes recuerdos, no se porque, o ¿tal vez sí?, jejejeje.
Vi como mi marido empezaba a acariciarse la polla por encima del pantalón, así que puse mi mano en su paquete y empecé a acariciarlo con dulzura sintiendo como cada vez iba haciéndose más grande entre mis dedos, libere de su prisión a aquel delicioso manjar y empecé a chapárselo, cosa que no era la primera vez que hacia, ya que las ultimas filas de los cines siempre han dado mucho juego, jejeje.
Empecé a lubricar con mi lengua todo su tronco subiendo y bajando mi cabeza rodeando con mis labios toda su polla, una vez bien lubricada me quite las bragas y me senté sobre su ya bien lubricado miembro y empecé a cabalgar sobre él, mis embestidas eran cada vez mas profundas, después de un rato de trotar sobre él. Nos levantamos del asiento y nos pusimos en mitad del pasillo, yo me puse a cuatro patas y el tras de mí me envestía con violencia, en un simple gesto baje mi vestido hasta la cintura dejándolo como un cinturón, sus manos no dejaban de aplastar mis pechos mientras empujaba cada vez más rápido y yo no paraba de gemir, hasta que en un movimiento brusco saco su polla de mi interior me dio la vuelta dejándome tumbada en el suelo boca arriba, se sentó sobre mi vientre y puso su polla entre mis pechos, los agarro con fuerza y empezó a masturbarse con ellos hasta que un potente chorro de leche impacto en mi barbilla, rápidamente puso su polla entre mis labios y las siguientes descargas fueron directamente a mi garganta una vez exprimido saco su miembro y yo recogí con mis dedos la leche que resbalaba ya por mi cuello y la bebí dándome un festín de los que a mi me gustan.
Una vez bien limpita, nos vestimos y nos fuimos camino a casa. Con la intención de volver otro día a repetirlo.
Al cabo de un par de semanas nos dispusimos a repetir la experiencia, esta vez ya sin nada de nervios, ya que ya sabíamos que nos íbamos a encontrar.
Entramos al cine y cual fue nuestra sorpresa al ver que esta vez no estábamos solos, en la tercera fila había otro hombre, de unos 50 años aproximadamente, al oírnos entrar se giro para ver quien entraba y su cara cambio completamente al ver que lo que aparecía por la entrada era una mujer, cosa poco habitual en estos sitios.
Al ver que no estábamos solos nos sentamos unas cuantas filas mas atrás de donde se encontraba el inesperado visitante.
Nos pusimos a mirar la película, esta vez aparecían dos chicas una morena y una mulata lamiendo un enorme pollón, Jaime y yo estábamos más pendientes de lo que hacia el hombre de la tercera fila que de la película, notamos como al rato el hombre hacia un gesto claro, de que se la acababa de sacar y empezaba a masturbarse, Jaime y yo nos miramos y sin mediar palabra ambos sabíamos que íbamos a hacer, nos levantamos y nos encaminamos a las primeras filas, el desconocido al percatarse de la situación metió rápidamente su polla dentro del pantalón aunque no lo suficientemente rápido para evitar que se la viera, ya que cuando se dio cuenta ya estábamos a la altura de su fila.
Nos sentamos en la misma fila, simplemente separados por un par de butacas, y el desconocido nos miraba con cara de tener muy mala leche por haberle cortado su paja.
Nos sentamos ignorando aquella mirada que se clavaba en nosotros, y notamos que iba a levantarse de su asiento, aunque al poco cambio de opinión y se volvió a sentar tras ver que mi mano se encontraba sobre el paquete de mi marido y se lo empezaba a acariciar sobre el pantalón, la mirada del desconocido paso de mirarnos a la cara con cara de odio a mirar como mi mano recorría el contorno de la polla de Jaime con cara de estupefacción.
Su polla iba haciéndose cada vez más grande y ya se marcaba completamente en el pantalón, Jaime puso su mano en mi muslo y la fue subiendo a la vez que subía mi falda, hasta llegar a mi ya dilatada y húmeda vulva y empezó a acariciar sin llegar a meter el dedo arriba y abajo siguiendo el camino que le guiaban mis depilados labios, hasta que ya no pude aguantar mas y con mi otra mano cogí su muñeca y la empuje hacia adentro haciendo que un par de sus dedos entraran en mi consiguiendo que de mis labios saliera un tremendo gemido. Jaime metía y sacaba sus dedos de mi interior, girándolos dentro de mí provocándome cada vez mas placer. Yo ya no aguantaba más, así que saque su polla y empecé a masturbarle sin compasión, gire mi cabeza y mire al desconocido y vi que tenia su polla en la mano y se estaba masturbando mirándonos, al darse cuenta de que le miraba se quedó un poco parado, pero no paro de meneársela, aquella situación me excitaba una barbaridad, mientras mi marido me masturbaba y yo a él, veía como el desconocido se masturbaba para mi, y no era la única a la que le excitaba aquella situación, ya que breves instantes después de depositar mi vista en la polla del desconocido un chorro de leche salió disparada de su capullo impactando contra el asiento de delante. El no dejaba de masturbarse y la leche fue cayendo sin fuerza sobre su mano dejándosela totalmente pringada. Aquella paja dedicada a mi persona me excito sobremanera así que me subí el vestido hasta la cintura y me arrodille en el suelo y empecé a chapársela a Jaime, Jaime cogía mi cabeza con ambas manos y la empujaba hacia su polla, yo con una mano cogía una de mis nalgas y la abría dejándole una maravillosa vista de mi coño al desconocido, que no paro de masturbarse, mientras con la otra mano iba acariciando mi clítoris y de vez en cuando metiéndome varios dedos dentro, no tarde en correrme y mi marido al sentir mis envestidas tras el orgasmo se corrió rápidamente y trague toda su leche sin ni siquiera sacarme la polla de la boca.
Una vez acabado, limpie la comisura de mis labios, Jaime se la guardo, nos levantamos al tiempo que yo bajaba mi vestido y sin darnos la vuelta, salimos del cine y nos encaminamos a casa.
Con el total convencimiento de que había que repetir aquello.
Al cabo de un tiempo y de unas cuantas incursiones sexuales que ahora no vienen a cuento, decidimos volver al cine.
Entramos en la sala y la película aun no había comenzado, esta vez estábamos solos así que nos sentamos y nos pusimos a hablar hasta que comenzara la película. Breves instantes antes de que comenzara un hombre de unos treinta y pocos años entro en la sala nos miro nos saludo cortésmente y se sentó unas cuantas filas mas alante de nosotros, al poco de empezar la película una segunda persona entro en la sala era un hombre de unos 40 años, y sin reparar en nadie, con la mirada fija en la pantalla se sentó en la primera fila dispuesto a disfrutar del espectáculo.
Poco después Jaime y yo nos levantamos y nos encaminamos como la vez anterior a sentarnos junto al desconocido, pero esta vez no dejamos ningún asiento entre medio, nos sentamos y nos pusimos a mirar la película, junto a la mirada atónita del desconocido que no nos quitaba ojo.
Como la vez anterior comencé a masajeársela a Jaime por encima del pantalón, los ojos del desconocido se fijaron en los suaves movimientos de mi mano recorriendo el cada vez más endurecido tronco de mi marido, la mano de mi marido se poso sobre mi rodilla, y esta vez antes de que comenzara a masturbarme, subí mi falda hasta la cintura, dejando a la vista de ambos mi depilado y ya húmedo sexo.
Con la mano izquierda, ya que la otra la tenia ocupada con mi marido, empecé a acariciarme suavemente el clítoris, mientras la mano de mi marido iba subiendo lentamente por mi muslo. Mi coño ya estaba chorreando, así que Jaime no tuvo ninguna dificultad para conforme llego, meterme un par de dedos de golpe, con lo cual, yo tire mi cabeza hacia atrás, soltando un ligero suspiro. Seguidamente le baje la cremallera a Jaime y empecé a masturbarlo al tiempo que él introducía en mi, ya un tercer dedo.
Mi cadera acompañaba los movimientos de los dedos para introducirlos mas a dentro, cerré los ojos y me deje llevar, al poco tiempo sentí lo que venia buscando, note como otra mano se posaba en mi muslo y lo acariciaba, abrí los ojos mire la mano y vi que era la del desconocido, le mire a los ojos y se detuvo en seco al ver que me había dado cuenta, entonces cogí su mano y la pose sobre mi coño, seguidamente el empezó a masturbarme con suavidad, mire su paquete y vi que su polla se apretaba con fuerza a la cremallera, tire mi cuerpo hacia delante y con la mano izquierda le baje la cremallera y empecé a meneársela, tenia una polla normal, pero con mucha piel, cosa que me excita mucho, cada vez que subía y bajaba mi mano su capullo aparecía y desaparecía tras toda la piel, su punta ya empezaba a soltar leche, al verlo me excite como una loca, y me lance hacia su polla y empecé a lamerle toda la leche que aparecía ya por su capullo, me arrodille en la butaca para poder llegar con mas facilidad a su polla, ofreciéndole a si a Jaime mi coño, que no rechazo, ya que con ambas manos separo mis nalgas y empezó a comerme entera, mientras de vez en cuando introducía sus dedos dentro de mi.
Yo estaba disfrutando como una posesa, y rápidamente llegue a mi primer orgasmo, que cuando lo alcance no pude reprimir un suave grito, entonces mi marido me cogió por la cintura me levanto de la butaca en bolandas y me llevo como la primera vez a mitad del pasillo.
El desconocido nos siguió al tiempo que iba desnudándose, una vez en el pasillo me puse de rodillas y Jaime me metió de golpe su polla en la boca y empezó a fallármela, el desconocido se coloco tras de mí, abrió mis piernas y empezó a acercar su capullo a la entrada de mi coño, una vez puesto en la abertura no tuvo mas que hacer un simple empujón para que entrara toda dentro, ya que yo estaba totalmente empapada, empezó a meterla y sacarla cada vez mas rápido, yo acompañaba con mi mano las embestidas que Jaime hacia en mi boca, de vez en cuando la sacaba para meneársela un poco frente a mis labios. Cerré los ojos y seguí disfrutando de aquello, poco después note como Jaime sacaba su polla de mi boca y se tumbaba en el suelo boca arriba, saque la polla del desconocido de dentro y me dirigí a gatas hasta donde estaba Jaime y me senté sobre él, ofreciéndole al desconocido mi culo y para que no le quedara ninguna duda de mi intención lamí uno de mis dedos y me lo metí en el culo, tras ver aquello el desconocido se acerco a mi y empezó a meterme un dedo mientras yo trotaba sobre Jaime, cuando noto que mi ano ya estaba bastante cedido para un solo dedo, puso un segundo dedo en la abertura y empezó a empujar lentamente hasta que este también entro, metía y sacaba los dedos ya sin dificultad, y entonces puso su polla en el agujero y empezó a hacer fuerza hasta que entro, no sin dificultad ya que yo no paraba de trotar sobre Jaime.
Aquella sensación me volvía loca, las dos pollas dentro de mí moviéndose al unísono, no tardé en correrme otra vez, ellos no paraban de moverse, y esta vez di un fuerte grito que alertó al espectador de la primera fila de que algo estaba ocurriendo tras él..
Después de correrme por segunda vez abrí los ojos y vi en la pantalla que le estaban haciendo a una rubita, lo mismo que a mí, un delicioso sándwich, y también pude ver que el espectador de la primera fila, ya no miraba la película, si no que estaba viendo el espectáculo en vivo que le estábamos ofreciendo, yo no dejaba de moverme con las dos pollas dentro de mi, y me fijaba cada vez mas en el comportamiento del hombre de la primera fila, iba acercándose fila a fila hacia nosotros con la polla en la mano, pasaba de la primera fila y se sentaba en la segunda, de la segunda pasaba a la tercera y así sucesivamente hasta sentarse a nuestra altura. Podía ver como aquel cuarentón se masturbaba frente a mí mirando como si jamás hubiese visto a una mujer, tenia una buena polla bastante mejor que los dos con los que estaba y deseaba sentirla también dentro de mí, así que le hice un gesto para que se acercara, tras lo cual rechazo mi oferta negando con la cabeza y siguiendo masturbándose cada vez con mas fuerza. Imaginaros la escena yo empalada por dos pollas mientras una tercera se masturbaba para mí, es delicioso creedme.
Tras un rato de estar así, Jaime sacó su polla de mi coño, salió de debajo de mí y me ofreció su polla para que se la chupara, yo como no la agarre con mi mano y la introduje dentro de mis labios y empecé a lamerla cada vez con mas ritmo, y Jaime me dijo:-
- Quiero mi leche en tu cara.
Saque la polla de mi boca y le dije, - Yo también, quiero que me llenes.
Empecé a agitársela rápidamente frente a mi lengua que acariciaba cada vez que se acercaba un poco su capullo, hasta que sentí el primer chorro que fue directo a mi cara, note que aquel chorro cruzaba toda mi cara desde los labios hasta el pelo, yo seguía masturbándolo y otros chorros fueron cayendo sobre mi nariz, ojos, labios, mejillas, aunque cada vez con menos fuerza hasta que ya no salió más, así que acerque mi lengua y recogí con ella las ultimas gotas de semen que aun quedaban. Me fije en el hombre sentado en la butaca y vi que estaba apunto de correrse, y no quería desaprovechar aquello, con mi rostro lleno de leche le dije.
- Damela toda, como ha hecho mi marido.
Acto seguido como un resorte se incorporo de la butaca de un brinco, y sin dejar de meneársela se fue acercando a mí, con la mala fortuna de que antes de llegar a mi altura soltó un abundante chorro de leche que se desperdicio en la moqueta, a gatas me acerque rápidamente para que no se desperdiciara mas leche, con lo cual se salió la polla del desconocido que aun estaba en mi culo, cuando llegue a la altura del hombre de la butaca, me tumbe en el suelo boca arriba, e hice que se arrodillara poniendo su polla sobre mi cara e iba dejando caer grandes cantidades de leche sobre mi cara, aquello era delicioso, me encantan los hombres así, parecía que no se hubiera desahogado en un siglo, la leche manaba y manaba sin parar, yo mientras me bañaba la cara me estaba masturbando, hasta que el desconocido, que ya no tenía su polla dentro de mí, vino como un rayo, me cogió de las piernas, las puso sobre sus hombros y empezó a follarme salvajemente, me volví a correr sintiendo aquella leche que ya llenaba casi la totalidad de mi cara, y los huevos del desconocido chocando contra mis nalgas, empecé a lamer mis labios tragándome la leche, cuando se acabo la de mis labios, con un dedo iba empujando la que había por mi cara y la llevaba hacia mi boca, para beberme todo aquel delicioso néctar.
El manantial de semen dejó de fluir al fin, y cuando iba a cogérsela para exprimir las ultimas gotas, aparto su polla de mi alcance, se la guardo, y se fue de la sala.
Mi marido estaba observándonos al desconocido y a mi sentado en una butaca mientras se colocaba bien la ropa.
Mientras el desconocido me empujaba cada vez con mas fuerza, le dije.
– también quiero tu leche, no quiero que desperdicies ni una gota como ha hecho el otro.
Dicho esto, saco su polla y se puso de pie frente a mí, me arrodille y empecé a lamer aquella polla con tanta piel, me encanta juguetear con la piel, meter la lengua dentro hasta llegar al capullo, y tirar la piel hacia atrás hasta descubrir un delicioso capullo que se me ofrece enterito para mi, tenia la polla llena de mis fluidos y de los suyos, parecía un cuenta gotas, algunas gotas afloraban de su agujerito y yo pasaba mi lengua recogiéndola y tragándola, cada vez que sacaba al descubierto su reluciente capullo una nueva gota de leche aparecía en ella y yo la lamía. Su cuerpo empezó a estremecerse, todos sus músculos se pusieron tensos, abrí mi boca preparada ya para recibir su leche.
Menuda puntería, la primera ráfaga, fue directa a mi lengua, cosa extraña porque normalmente siempre se desparrama, trague aquel delicioso chorro, y sin darle a tiempo a descargar una segunda ráfaga, rodee su capullo con mi boca y empecé a masajearle el tronco, notaba como con mí masajeo su piel subía y bajaba, y cada vez que su piel dejaba al descubierto su capullo un nuevo chorro salía disparado directo a mi garganta, yo no tragaba, lo iba almacenando todo en mi boca, hasta que las descargas cesaron, saco su polla de mi boca y se aparto, yo me tumbe en el suelo, con su semen aun en mi boca, empuje con mi lengua y el semen salió en tromba por mi boca derramándose por mis mejillas, yo mientras tanto, me metía los dedos de una mano mientras con la otra frotaba como una salvaje mi clítoris, deje mi clítoris y recogí el semen que se desbordaba por mi cara y lo volví a introducir en mi boca para seguidamente tragarlo, y seguí masturbándome frente a la atónita mirada de mi marido y de el desconocido, hasta que llegue a mi cuarto orgasmo.
El desconocido se vistió y desapareció mientras yo estaba exhausta en el suelo, mi marido se quedo de pie frente a mí y me dijo.
- Mira que te gusta el cine, ¿ehh?. Con una sonrisa de oreja a oreja
Seguidamente me vestí, me limpie con un clinex los pocos restos de semen que quedaban por mi cara y mi pelo y nos fuimos hacia casa, totalmente satisfechos por la experiencia vivida
por la Ardiente Helena
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