Cornuda consentida
 por Poeta del sexo
Hace tres años que estoy casado. Mi mujer se llama Esther, es bastante conservadora en el terreno sexual, no me deja que la penetre por el culo, nunca me ha comido la polla y solo me deja que le haga el amor una vez por semana. Así llevo tres años, recuerdo que para poder tocarle las tetas, estuve casi seis meses de novios y no me dejo que la follara hasta la noche de bodas. Esta es mi vida sexual desde hace tres años, y como comprenderéis, un chico de 30 años como yo ya no aguantaba mas esta situación, así que un día le dije que o cambiaban las cosas o me vería obligado a buscar fuera lo que ella no quería darme.

Esther reaccionó bastante mal al oír mis palabras, lo último que quería era saber que la estaba engañando con otras mujeres debido a que no quería romper sus tabús en el terreno sexual, todo por su educación en un colegio de monjas.

Yo ya tenía elegida la mujer con la que iba a perpetrar mi primera infidelidad conyugal, se trataba de Raquel, una compañera de trabajo con la cual ya había tenido mis escarceos amorosos antes de estar casado. Raquel no era muy guapa, pero había algo en ella que llamaba la atención de los hombres, era ese tipo de mujeres que aunque su físico no sea de revista, tenía algo especial, era la mujer mas sexy de toda la oficina y sabía sacarle mucho partido a su cuerpo, siempre llevaba camisetas muy ajustadas y con  un gran escote y que deciros que mi debilidad son las tetas de las mujeres, es donde primero fijo la mirada.
Bueno pues al grano, a los dos días de hablar con mi mujer y no haber tenido respuesta a mis comentarios, quede con Raquel para tomar unas cervezas después del trabajo a lo que ella accedió sin saber cuales era mis planes para aquella noche.

Yo la noche anterior había avisado a mi mujer que vendría al día siguiente con una mujer a casa a cumplir mis deseos y fantasías sexuales, que si ella no quería presenciar aquel acto, ya sabía donde estaba la puerta  y lo que todavía podía hacer para impedírmelo. Mi mujer no me dijo nada, solo bajo la cabeza y se encerró en la habitación.

Estaba sentado en la barra del bar, cuando alguien me toco en el hombro, me giré y allí estaba Raquel, aquella mujer con la cual esa misma noche iba a cumplir muchos deseos sexuales. Llevaba un top negro bastante ajustado y con un escote de vértigo, se sentó en un taburete junto a mí y empezamos a beber cervezas y charlar de los típicos rumores de la oficina. Así se pasaran dos horas, charlando y bebiendo sin parar, nos reíamos mucho y yo ya sabía que aquella noche Raquel sería la primera mujer con la que iba a poner los cuernos a mi esposa. Después de llevar unas 6 cervezas cada uno, a ella ya se le notaba que el alcohol empezaba a dar sus frutos y fue entonces cuando le dije que la invitaba a cenar a mi casa, ella al principio frunció el ceño y me dijo que estaba casado, yo le explique el gran problema de mi matrimonio, que era muy feliz junto a mi esposa pero en el terreno sexual no, ella escuchaba atentamente sin quitar la vista de mi, después de oír todo lo que había soportado durante tres años, me susurro algo al oído:

- Cariño, hoy vamos a recuperar el tiempo perdido y practicaremos todo lo que no has practicado durante este tiempo. Sin mediar mas palabra, pedí la cuenta al camarero y nos fuimos en mi coche hacía casa. Durante el trayecto, yo fui tanteando el terreno, puse mis manos sobre sus piernas y empecé a tocar subiendo una ligera falda negra que llevaba puesta, note como sus braguitas se estaban humedeciendo y ella me decía que estuviese tranquilo que teníamos toda la noche por delante.

Al llegar a casa, abrí la puerta y cual fue mi gran sorpresa al encontrar a mi mujer estirada en el sofá. Esther nos miro a los dos con cara de sorpresa, al saber que mis palabras de la noche anterior iban totalmente en serio, y dijo unas palabras que ninguno esperaba: - “Estoy aquí para aprender lo que esta mujer te va a hacer y así que sea la ultima y primera vez que me eres infiel “

Yo al oír aquellas palabras me quedé bastante sorprendido y mi acompañante no quiso perder el tiempo y antes de darme cuenta ya me había quitado la camisa y me besaba el pecho y jugaba con mis pezones. En el otro lado de la habitación sentada en una butaca se encontraba mi mujer sin perder detalle de aquella visión.

Raquel me besaba apasionadamente en los labios, nuestras lenguas se iban entrelazando, yo ya tenia mis manos intentando sacarle aquel top anudado a la espalda para poder acariciar libremente sus pechos, y así lo hice, ante mi aparecieron unas pechos grandes y con unos pezones pequeñitos pero de un color rosado muy intenso, empecé a jugar con ellos pasando mis manos sobre sus pezones y dándole ligeros tironcitos, al cabo de un rato de estar así, empecé a lamer aquellos pechos, tenían un sabor muy agradable. Mientras tanto,  Raquel no perdía el tiempo y me iba bajando los pantalones así como podía, yo la ayude desabrochando el cinturón y mis pantalones cayeron al suelo, ella no dudo un segundo, se agacho y metió su cabeza entre mis piernas, primero empezó a tocarme por encima del bóxer los huevos y mas tarde mi miembro que ya empezaba a salirse debido al tamaño que empezaba a alcanzar, ella retiro el bóxer y empezó a chupar primero el glande muy despacito, pasando luego a un huevo y mas tarde al otro, así estuvo unos cinco minutos, yo estaba observando a mi mujer que se encontraba sentada en aquella butaca sin perder ojo de todo lo que estaba sucediendo.

Raquel se introdujo mi miembro en su boca, me estaba haciendo una mamada increíble, yo seguía de pie, jugando con sus pechos, pero quería mas y la invite a que se incorporase, para poder dejarla totalmente desnuda y ver su coñito. Asó lo hicimos, le quite la faldita negra que llevaba y vi un tanga blanco de encaje, me arrodille ante aquella maravilla y le baje el Tanga dejando a mi vista, un coño totalmente depilado, empecé a lamer de aquel chocho muy despacito, primero los labios, luego fui introduciendo mi lengua hasta su clítoris, aquello sabia genial, luego se me ocurrió introducir un dedo dentro y ella gemía de placer, quería mas y yo ya estaba preparado para dárselo todo.

Mientras tanto, en la otra esquina de la habitación mi mujer observaba todo lo que ocurría, yo note que sus manos estaban debajo del camisón que llevaba puesto, sabía que estaba muy excitada y que al final acabaría uniéndose a nosotros dos.

Mientras yo puse a Raquel a cuatro patas sobre el sofá, tenía una visión genial de su culo en pompa y no tarde ni un segundo en meterle toda mi polla por aquel coño depilado, ella gimió al principio de dolor al no esperar tan brusca embestida por mi parte, pero unos instantes mas tarde esos gemidos eran de placer, yo la embestía locamente, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del sexo y no pude aguantarme mucho tiempo mas antes de correrme. Raquel notó que me había corrido pero sabía que yo quería mas de ella aquella noche, así que sin mas dilación volvió a lamer mi miembro para que recuperara el esplendor perdido, yo tenía los ojos cerrados intentando concentrarme para que mi miembro volviera a estar en pie de guerra, cuando note que eran dos lenguas las que me estaban chupando la polla, cual fue mi sorpresa al ver a mi mujer arrodillada totalmente desnuda y metiéndose mi polla en su boca, era la primera vez que hacía algo semejante. Yo estaba muy sorprendido y ella me miro fijamente y dijo” no puedo soportar que seas de otra mujer que no sea yo “, yo sonreí y supe que a partir de aquella noche mi vida sexual habría cambiado para siempre.
Al momento debido a la excitación mi miembro ya estaba otra vez totalmente erecto, y vi que mi mujer se ponía a cuatro patas indicándome que se la metiera por el culo, aquel era un agujero muy sagrado para ella, le dije que primero teníamos que lubricarlo y así lo hicimos, Raquel y yo lamíamos el agujero del culo de mi mujer, ella gemía de placer al notar dos lenguas que iban poco a poco metiéndose en su culo, después fue un dedo, luego mas tarde dos y al final hasta tres dedos le metimos, cuando yo vi que aquello ya estaba preparado, me incorpore y poco a poco fui metiendo la punta del capullo con mucho cuidado para no hacerle demasiado daño, ella no decía nada, pero note como su cuerpo se iba endureciendo debido al dolor que sentía, al cabo de un rato ya tenía toda mi polla alojada en aquel culo virgen, poco a poco fui aumentado el ritmo de mis embestidas y ahora mi mujer si gemía de placer, su culo era como una cueva virgen, mi polla se sentía aprisionado entre aquellos glúteos, era perfecto. Mientras Raquel estaba chupandole las tetas a mi mujer, la cual estaba algo sorprendida por la actitud de mi amiga, pero su cara reflejaba un profundo placer aquella noche y ella le correspondió con un ligero beso entre sus lenguas, yo no podía creerme lo que estaba sucediendo en aquella habitación, dándole por culo a mi mujer y ella besándose con otra mujer, era algo que nunca hubiera imaginado, pero me gustaba, aquello hizo que no pudiera contenerme mas y me corrí en el culo virgen de mi esposa.
Fue una noche increíble, todo había salido como yo lo había pensado en mi mente, y así fue, a partir de aquella noche, mi vida sexual cambio radicalmente, ahora mi mujer se debía a mis deseos sexuales y no le importaba si alguna noche incomparaba a otras mujeres u otros hombres para que hiciesen con ella todo lo que yo decía, en pocas palabras se convirtió en mi esclava sexual, para no volver a ser una cornuda consentida.

Espero que os guste este relato y si queréis escribidme para darme vuestra opinión, ya sabéis cual es mi correo. Disfrutad del sexo que es lo mejor que tenemos en este mundo!
 

por Poeta del sexo
 
 

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