Sonia 
 por Bekele
Tú esperas con ansía semejante a la compañera de mi escribir… Este relato empieza a cruzar el camino entre lo imaginario y lo real, está tejido aún con mayor proporción de fantasía pero claramente se intercalan vivencias reales de las conversaciones de estos días, de las intensidades disfrutadas de mientras estas se producían… Allá va, Sonia, el relato de nuestro primer encuentro. Espero que te sirva para volver a sentir que tu deseo solo descansará cuando el mío se calme…
 

Estás bailando en la pista de un jolgorioso pub de tu ciudad. A tu lado tu amiga que sigue tus insinuantes movimientos, intenta estar a la altura de la pasión que se te desborda en la danza. Es difícil puesto que ella no siente el amor que tu sí que sientes, especialmente desde que has conocido a ese chico por internet… Sus palabras te han hecho mojar por varias veces la tanga y han acentuado tu ansia sexual, te paras un momento… Sí, el sigue conversando con tu hermano y no perdiéndose detalle de tu cimbrear. Seguro que está pensando cómo debo de moverme al follar, seguro que se está excitando solo de imaginárselo… Te gusta, y sabes que esa noche lo puedes asaltar si quieres. Notas que esa noche, más que otras, necesitas un fuerte orgasmo, necesitas el deseo que te haya de satisfacer. De pronto un nombre viene a tu mente… Pablo… Sí… En realidad es a él a quien debería follarme está noche, a él pertenecen mis primeros gemidos de hoy… Pero claro… no está, puede que no esté nunca más… Sigues bailando, ya no te fijas en si tu amiga te sigue o no, solo atiendes a tu deseo encendido a distancia por un alguien anónimo…. De pronto la idea… Si me follaré a Pablo esta noche, sentiré su semen en mi culo, es lo que le ha llamado la atención de la foto de mi perfil… Si…
 

Te dedicaste a bailar sintiendo la humedad de nuevo entre tus piernas. ¿Le gustará la lencería que llevo?. Las medias, los ligueros, no sé… Lo llevaré a la playa… Tus movimientos se van acercando cada vez más a tu amiga, hasta el punto de provocar miradas de envidia entre algunos de los hombres del pub. Sacas tu móvil un momento y mandas a Pablo un mensaje: “Enseguida probarás mi culito solo para ti…”. Es la primera vez que te atreves a usar su numero. Sigues bailando… Sudas. En el movimiento se te cae uno de los tirantes del sostén, aprovechas para acariciarte, ofreciéndole a él tu pecho virgen a sus manos…. Se acerca tu hermano, se va. Tras breve conversación el plan continúa, su amigo disfrutará de tu cuerpo para Pablo. El baile y la bebida continúan. Le haces un gesto a tu amiga de que vas al baño. El te sigue y mientras miras en el móvil la respuesta de Pablo notas una enorme erección apretando tu culo. Miras hacia atrás, le sonríes. Pablo te ha contestado. Desea que llegues a un orgasmo a través del camino que el te vaya señalando, deberás estar atenta a sus mensajes, a través de los que te llegarán las indicaciones de lo que debes hacer…
 

Unas horas más tarde, mientras conduces el coche y tu amigo afortunado acaricia tu muslo, justo en el instante que, sorprendido, descubre que llevas liga, tu móvil indica la llegada de un mensaje de texto. Tu sabes, es la primera indicación de Pablo. Te estremeces, ya eres incapaz de distinguir si es el mensaje o la mano que cada vez se adentra más en tu sexualidad, alcanzando los arrabales de la humedad de tu sexo. Alterada miras el texto: “Llámame”. Joder, piensas, cómo elige él este momento para desnudarnos la voz. Pero no estás para discutir, su voz, imaginarla, sentirla, te pone muy cachonda, como si solo con ella él te pudiera penetrar por todos tus poros a la vez hasta elevarte a un orgasmo nunca conocido. Tu acompañante está trabajando ya de lleno tus ardientes labios, se le nota acelerado, desea descargar su semen, poseerte… El no pensó en una noche como la que le espera, de hecho ni siquiera sabe que hará realidad los deseos de otro hombre, y que juntos dos hombres la amarán esa noche.

Sonia conduce entre pensamientos. A lo lejos una gasolinera. Una buena escusa para detener el coche y llamar a Pablo, piensas. Dejas por un momento a tu amigo y entras en el autoservicio. Tus dedos tiemblan al marcar los números, joder esto ya no es excitación es puro nerviosismo.
“Hola Sonia”, responde él. Tu dudas entre morirte allí mismo o disfrutar ese instante. Su voz es profunda, dulce pero maliciosa, suena a sexo, suena a deseo. “¿Me deseas?”, preguntas tú… Un sonido extraño responde a tu pregunta, es como que algo golpeara el teléfono, ¿qué querrá decir?. Intercalado suena un gemido… Joder, ya se Pablo tiene su polla contra el teléfono, me la está restregando, joder… Un escalofrío te recorre de arriba abajo… Solo respondes lamiendo tu teléfono, ójala mi lengua moje tu punta mi amor, piensas… “Que rico, Sonia. Me das mucho morbo, ¿sabes?”, te dice dulcemente. Tu no puedes hablar, solo jadeas mientras te acaricias suavemente el sexo por encima de la falda… “Dime que quieres”, le dices entrecortada. “Quiero que te lo folles como si fuera yo”, dice él. “¡Ah! Y quiero oírlo todo. Deja el móvil cerca para que me corra con él allá donde él lo haga”. “Joder”, respondes. “Vale. Te llamo enseguida, Pablo”, terminas.
 

Vuelves al coche absolutamente decidida a que tu amigo se pegue el revolcón de su vida, que disfrute de ti todo cuando desee sin más límite que su propia resistencia física… La playa está cerca. Aparcas en un lugar oscuro, hay luna llena, el entorno es ideal…

Cuando salimos del coche, te echó sobre el capote, estaba que se salía….Tu te sentaste y le rodeaste con las piernas…. Para sentir su sexo en el tuyo… Aún vestidos, besándonos enloquecidos…. comenzó a desabrocharte la camisa…. y a comerte el pecho… su lengua por los pezones te estremecían… cómo te lamía… Te movías sin razón… restregándote por su paquete para sentir esa dureza…. Y me dijo que fuéramos a la arena…. Allí conecté el móvil y dejé a Pablo al otro lado, a mi lado. Te tumbaste entre dos hombres hambrientos de ti, con las piernas entreabiertas mientras uno besaba tus muslos y el otro los dibujaba entre jadeos… Sus labios suaves buscaban mi humedad…. sus bocaditos dulces te ponían muy cachonda…. Ya no querías esperar más. Empezaste a narrar en voz alta lo que ibas a hacer y lo que tu amante real te haría para que Pablo no perdiera detalle. Te incorporaste y lo tumbaste a él…. Poniéndote a cuatro patas del revés a él…. Con la falda le tapabas la cara… cuando por fin sentí como sus manos bajaban aceleradamente el tanga y su boca invadía tu coño… mmmmmm impaciente le desbotonaste el pantalón y restregaste tu boca por sus boxers… estaba realmente dura…. Y sólo deseabas que le creciera dentro de mi boca…. Ufff cómo se paseaba la lengua por tus bajos… realmente sabía como relamerte….. y tu le dejaste la polla al descubierto y empecé chupándole los huevos…. Paseando tu lengua hacia arriba, hasta llegar a su capullo…. Lo rechupeteabas y te la iba metiendo pausadamente en la boca…. Cada vez más adentro, hasta la garganta… y cada vez lamíamos con más ritmo… y más… parecíais en celo….. hasta que él se incorporó y se puso de rodillas detrás de tí…. te mantuvo a cuatro patas….. y comenzó a penetrarte desde atrás, como también lo estaba haciendo Pablo. Era como sentir una doble penetración…. Mientras mi amante real acariciaba tu clítoris con una mano y tus pezones con la otra el imaginario sentía su polla dura entre tus tetas…. Tus dulces gemidos eran cada vez más intensos….. cada vez me la metían más fuerte… cómo desprendía toda su rabia sexual dentro de mi… mmmm hasta que te dijo si le daba mi otro agujero, ¿Pablo lo querría?… le dijiste que sí… que quería que te sometiera a él… que te follara por todos los lados…. Y despacito buscó tu culito… mmmmmmm que bien lo hacía… te gustaba sentir el golpecito de sus huevos sobre el culo… mientras alternaba penetrándote por ambos lados…. Ibais a correros ya mismo y entonces te giraste, miraste al móvil como desando saber si Pablo estaría preparado…. Querías sentirlos a los dos encima de ti, asfixiándote cuando se corrieran bien adentro de ti…. El orgasmo fue increíble…. Después de un rato tumbados en la arena y llegando a casa de tu hermano… le dijiste… sabes? Me he quedado con ganas de que os corráis en mi boca….. su cara se llenó otra vez de asombro, extrañeza y deseo….Pero no preguntó y te pusiste a la labor de sentir su templado sabor recorriendo tu garganta…
 

Bekele
 

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