NO AGUANTÉ MÁS
ChalexalHola queridos lectores, este relato se lo dedico a mi amiga de México. Nos hemos hecho amigas por el correo electrónico y me encanta mandarme mails con ella. Para tí, putita.
Era sábado por la noche, a eso de las 11 de la noche. Estaba tomando copas en un garito cercano a la Gran Vía de Madrid. Cuando salgo de copas, me gusta ir sola, porque se acercan más tíos y follas casi seguro. Ese día ya llevaba tres o cuatro copas y me sentía en una nube.
Se me acercaron varios tíos y aunque ninguno me molaba, me restregué con todos ellos. Normalmente, pruebo a todos los tíos que se acercan a mí, excepto si son muy feos o no valen nada. Suelo ponerme un tanguita que no me tapa casi nada y un sujetador negro como ropa interior. Luego me coloco una mini estrecha y una blusa blanca semi-transparente. Les dejo que me metan mano por donde quieran y puedan, incluso hay veces que dejan mi conejo a la vista de todo el mundo, ya que se ponen como burros a meterme mano y con el movimiento se me sube la mini hasta la cintura y ni que decir tiene que cuando llega ese momento, la mayoría ya me ha arrancado el tanga, la verdad es que no gano para comprármelos, día que salgo tanga nuevo.
Mientras me estoy comiendo la boca con un tío, pensar que todo el mundo me mira, mejor dicho mira mi coño y cómo me mete varios dedos el tío con el que esté, hace que me corra al instante. Ese día no cacé pero os juro que estaba como una perra en celo, me quedé sin tanga y sin sujetador, así que todo el mundo podía ver lo cachondísima que estaba, sólo con mirarme a los pezones que se clavaban en la blusa. Tenía los muslos empapados y no dejaban de chorrear líquidos por ellos.
Como no veía más carne, decidí irme a casa, seguro que me sentaba mejor hacerme un dedo, tumbada en la cama totalmente desnuda. El problema era que estaba muy caliente como para aguantar a llegar a casa. Fuí a por mi coche y me puse en marcha. Quien conozca la Gran Vía, sabe que está llena de semáforos, y en cada semáforo que paraba, mi excitación subía más ya que los peatones que cruzaban, me miraban las tetas como si me las fueran a comer. En uno de ellos ya no pude más, estaba esperando a que se pusiera en verde para seguir mi camino, cuando alguien me rechistó desde la acera, cuando miré, era un hombre de unos 35 años, con el pelo largo, cual fue mi sorpresa cuando le miré la mano y tenía todo el miembro fuera pajeándose. En el instante que miré, empezó a correrse, diciendo: “ Toma puta, toma leche” Se puso el semáforo en verde y salí corriendo.
Como mi coche es automático, la mano derecha no la necesito, así que irremediablemente se dirigió a mi coño, más húmedo que en toda la noche. Subiéndome la mini a la cintura empecé a acariciarme la raja de arriba a abajo y de abajo arriba, con la yema de los dedos notaba que mi agujero se estaba dilatando. Me encontré el clítoris y los pellizcos que me daba iban a hacer que me corriese inmediatamente. En ese momento, tuve que parar en otro maldito semáforo, pero ya estaba fuera de mí, no podía parar, así que seguí acariciándome, cada vez más excitada, la gente que pasaba se quedaba parada, alrededor del coche, viendo como me masturbaba, los más atrevidos, empezaron a hacerse pajas en mi ventanilla y en la de al lado mía, inexplicablemente eso me estaba poniendo más cachonda, entonces un dedo se metió en mi agujero, en ese momento perdí el conocimiento, cerré los ojos, empecé a jadear fuerte y a meter, dos, tres hasta cuatro dedos, empecé un mete-saca constante, cada vez más fuerte, hasta que me corrí. Cuando abrí los ojos y recuperé el sentido de donde estaba, el semáforo estaba en verde y los coches de atrás pitando, además de mi coche lleno de leche.
por Chalexal
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