Violeta en negro
 por Dominance
Detesto la puntualidad. No soporto que la gente aparezca a la hora indicada, pero una vez más allí estaba Carolina a las 9 en punto, tal y como habíamos quedado, aporreando la puerta con fuerza y con su cara de mala leche habitual. Con mi habitual paso cansino recorrí los 4 metros de pasillo, Carolina entró como un ciclón y fue directamente a la nevera. Aparte de la puntualidad, detesto también que la gente beba a morro de las botellas de agua ajenas. Carol lo sabía, pero supongo que era su forma de vengarse por verme en bragas y sin duchar.
 
- Joder, mira que eres vaga, tía. Dúchate mientras voy haciendo un porrete, anda.... y date prisa.

- A sus órdenes mi general! - dije con tono jocoso.
 
No me apetecía mucho salir esa noche, pero bueno... La verdad es que raras veces nos reuníamos los viejos amigos y normalmente eran noches especiales, llenas de recuerdos y de alcoholismo atroz. Estuve un buen rato bajo la ducha, enjabonarme el cuerpo y dejar que el agua corra por él es algo muy placentero para mí. Después de ducharme me depilé enterita; era consciente de que bebería y fumaría porros durante toda la noche, así que mejor causar buena impresión al posible candidato. Carolina es mi mejor amiga. Aparte de su asquerosa puntualidad es una chica con la que puedo hablar de todo, simpática y un zorrón al que sinceramente admiro por su capacidad de discernir entre el sexo y el amor.

A mis 26 años no es que sea una cría enamoradiza; tampoco suelo tener sexo de una noche, si bien en este tipo de noches reconozco que suelo tener mis escarceos con el primero que me saca una carcajada. Cuando salí del baño me di cuenta que Carol esa noche salía de caza; iba vestida con un pantalón vaquero ajustadísimo de talle bajo y por arriba una camiseta estranguladora de pechos de color blanco, con la palabra SEX sobreimpresionada en rojo.
 
- Este chocalate está de muerte; dile a Javi que si me pasa esto tan rico le dejaré que me coña el coño una vez a la semana, jajajaja - dijo Carol medio colocada ya.

- A Javi ni lo toques, putón.
 
Carol me ayudó a elegir la ropa, bueno.... más bien me vistió ella. Para la ocasión me vistió con una minifalda azul celeste, un cinturón ancho metálico y una camisa blanca semitransparente. Me daba palo salir a la calle, pero con tal de no escuchar sus gritos hice caso y así salimos a la calle. Las miradas de los chicos la verdad es que ni me incomodaban ni me gustaban especialmente, pero a Carol sí. A ella le encantaba sentir ese poder de ir dejando las pollas duras a su paso.

La verdad es que formábamos una pareja cañón, para qué engañarnos.
Carol era un poquito más baja que yo, un poquito más exuberante que yo y un muchito más putón que yo. Pero reconozco que esa noche estaba con el guapo subido, se había rizado el pelo y sus ojos azules contrastaban con el negro de su melena. Gracias a mí y muy a pesar de Carol, llegamos cuando ya todos estaban cenando. Una ovación descomunal nos felicitó por llegar tan sólo con 35 minutos de retraso.

Allí estaba Javi, mi exnovio, bastante más guapo desde que cortamos hace 6 meses, lo cual me jodía increíblemente. ¿Por qué los exnovios son más guapos cuando dejan de ser novios? Nunca lo he entendido, la verdad....

También estaba Rafa, el chistoso del grupo, más que feo era incómodo de ver. Pero era un tío genial, uno de esos amigos con los que puedes charlar sabiendo que desea follarte pero que también se contenta sin hacerlo y conservando tu amistad. Carlos estaba sentado justo al lado de María, su novia, un coñazo de novia hipercelosa, posesiva y para más INRI, tacaña. ¡¡Cosa que no soporto!! Marta y Ramiro completaban una mesa repleta de jarras de calimocho, cerveza y tapas. La cena fue simpática; estratégicamente me senté junto a Javi y estuve coqueteando con él durante toda la velada. Llevaba 6 meses sin follar y esa noche, por ser una noche especial, pensé en tener sexo con él, sin que eso supusiera nada, sólo sexo. Una especie de repaso a los viejos tiempos, pero a fondo. El alcohol no paró de correr durante un par de horas en las que Rafa se encargó de amenizarnos a todos con sus imitaciones y chistes verdes. A eso de las doce decidimos ir al "Larios Café", un pub que a todos nos gustaba bastante y en el que solíamos reunirnos siempre que nos veíamos. Con el poder que otorga un Martini con limón después de unas cervezas, me acerqué a Javi y le dije que si esa noche quería, podía venirse a dormir a mi casa.

La idea le pareció bien y así me lo hizo saber sobándome el culo con descaro.
Los picos fueron cayendo de igual modo que caían las copas y los 6 meses de abstinencia involuntaria pesaban como una losa. Carol se lo pasaba en grande; no paraban de entrarle chicos que despachaba en menos de dos minutos. Esa era su forma de pasarlo en grande, parecer facilona para dar un portazo después.
 
- Violeta, acompáñame al baño que me meo viva - me dijo una suplicante Carol.
 
Utilizando la táctica de la amiga a punto de potar, nos saltamos la interminable cola de féminas, no sin recibir algún que otro improperio, la verdad.
Una vez allí Carol se bajó los pantalones, pero no el tanga... La muy imbécil hizo pis con el tanga puesto.
 
- Joooooooder jajajaja… Seré gilipollas, qué ascooooooo, jajajaja - dijo Carol.

- Jajajaa, tira eso anda, jajaja. Si en el fondo es tu fantasía, salir sin bragas a la calle, putón jajaja - exclamé muerta de risa.
 
En el lavabo quedaron tirados el tanga de Carol y algo de su dignidad, pero todo daba igual esa noche.

Cuando volvimos a la pista de baile Javi se me pegó como una lapa y me plantó un morreo en toda regla. La verdad es que me incomodaba que nuestros amigos lo viesen, por aquello de las infumables explicaciones que luego tendría que dar, pero decidí abrir la boca y disfrutar del momento. Las manos de Javi me sobaron el culo con fuerza y se pegó a mí lo suficiente para comprobar que su polla, la polla que había dejado de follarme hace 6 meses estaba más dura que nunca. Mientras me morreaba pude ver los cuchicheos de Rafa, Marta y compañía, pero me importó bien poco. Lo único que deseaba era largarme pronto a casa con Javi y follármelo durante toda la noche.
 
Carol empezó a charlar más de lo normal con un chico, y me extrañó que fuera con un chico de color. No es que Carol sea racista ni nada de eso, pero era la primera vez que la veía así de arrimada a un negro. La noche se caldeaba. Javi se fue al baño con Rafa, supongo que a decirle que esta noche me iba a follar etc, etc. Así son los tíos, con la polla dura son incapaces de no abrir la bocaza.
 
Pasaron los minutos y Carol me presentó a Scott, que así se llamaba el chico de color. Al parecer estaba de intercambio en Madrid pero había perdido de vista al chico con el que había salido. Scott estaba bien bueno, la verdad. Debía de medir más de 180 cm y era de complexión fuerte. Carol se dejaba agarrar por la cintura y algo más, así que me fui a la barra a pedir mi último cubata. Esperé en la barra a Javi durante un buen rato, pero no fue él quien se acercó, sino Rafa.
 
- Oye... que Javi se ha ido a casa, que se encontraba mal...

- Vale, Rafa, gracias... pero no es necesario que mientas, ¿ese que sube las escaleras medio agachado y agarrado a esa rubia no es Javi?

Qué fuerte.... En fin.
 
- Lo siento, Violeta, tía... yo...

- Es igual, Rafa.... no es culpa tuya. Bueno, dame dos besos que me voy a casa, voy a despedirme de esta gente.
 
Menudo cabrón el Javi, pensé. De todos modos me estaba bien empleado por gilipollas.
Me despedí del resto y fui a hablar con Carol.
 
- Carol que me voy a casa... El cabrón de Javi acaba de salir espantado con una rubia.

- ¿No me jodas? Este tío es un cabrón.... ¿Pero te vas ya? Quédate un ratito anda.... - dijo Carol con una de sus mejores versiones (la de amiga desesperada)

- No.... de verdad que no, tía, me ha dado un bajonazo todo este rollo.

- Espera.... dame un minuto. - dijo Carolina.
 
Estuvo hablando con Scott un ratito y volvió.
 
- Violeta... Oye ¿te importa si voy con Scott a tu casa?

- No jorobas, Carol.... ¿Te lo vas a follar?

- Pues sí, tía, me ha caído de puta madre y.... ¿has visto que cuerpo tiene la criatura?

- Joder, pues vete a un hotel, Carol. - dije algo indignada.

- Violeta, joder, que sabes que me da mal rollo; contigo cerca estoy más tranquila......

Anda........ Por favor.... Y mañana te hago unos macarrones que flipas!
 
Puta gracia me hacía la situación, pero mira... para eso están las amigas; hoy por ti y mañana por mí, pensé. Durante el camino a casa estuve dándole vueltas a lo que me había pasado esa noche. Menudo cabrón el Javi.... y encima cobarde.
 
Ya en casa, decidí no darle más vueltas al tema y me lié un porrete con la intención de quedarme dormida y olvidar lo antes posible la mierda de noche que había pasado. Scott en efecto era un tío majo; estuvimos charlando los 3 durante un buen rato, hasta que una mirada asesina de Carol me mandó a la camita a dormir.
 
- Bueno... Yo os dejo chicos, que mañana madrugo.
 
Y ahí se quedaron. Me quité la ropa, dejando sólo mi tanga puesto, ya que no me gusta dormir completamente desnuda.

En la cama no paraba de darle vueltas al coco. Ni el porro había conseguido liberarme, seguía dándole vueltas al tema, sólo que ahora daban vueltas el tema y la habitación.
Pensar que ahora podría estar follando con Javi me calentó... La verdad es que el tanga lo llevaba mojado por el lote que me había dado con él en el "Larios", así que deslicé lentamente mis manos en dirección a mi entrepierna. Estaba cachonda, bastante cachonda... y tenía el coñito empapado. Separé mis piernas y me puse cómoda. Cerré los ojos y recordé la última vez que follé con Javi; le odiaba por haberme dejado tirada, pero a la vez le deseaba con más fuerza. En mi mente se cruzaban imágenes del último polvo con él, imágenes de lo que estaría haciendo ahora con la rubia del Larios....
Acaricié mis pezones hasta que se pusieron como piedras. Con una mano llevé uno de mis pechos a mi boca y chupé mi pezón, lo mordí y lo lamí durante un buen rato, hasta que no puede más y volví a meter mi mano debajo del tanga. Mis dedos acariciaron lentamente el clítoris; lo apretaba con fuerza, como queriendo hundirlo y empecé a suspirar... Uno de mis dedos recorrió toda mi vagina, lentamente... disfrutando... Hundí ese dedo en mi sexo; entró con suma facilidad por lo mojado que se encontraba y gocé con mi dedo, hundiéndolo cada vez más en mi coñito.
 
Y entonces.... recordé que no estaba sola, que Carol y Scott estaba 3 metros más allá... detrás de la puerta. Eso me excitó aún más; pensar que Carol estaría follando con Scott a pocos metros de mi cama me puso muy caliente. Me levanté empapada de la cama y me acerqué a la puerta. La abrí dos centímetros, lo suficiente para ver sin ser vista.
Y allí estaban Carol y Scott completamente desnudos... Carol estaba arrodillada intentando meterse la polla del negro en la boca.
 
- Dios.... Vaya pollón que tiene - me dije a mí misma.
 
La verdad es que la polla del chico era digna de una película porno; había oído que los negros suelen tenerla grande, pero aquello era monstruoso. Carol apenas podía meterse la mitad de ese trozo de carne en su boca. Scott estaba sentado en el sofá, con los brazos abiertos... mirando al techo y gozando de la mamada que mi amiga le estaba regalando.
Mis manos volvieron al lugar dónde más las necesitaba. Esta vez fueron dos los dedos que metí en mi coñito, dos..... y hasta el fondo. Empecé a masturbarme mientras veía a Carol chupando esa polla negra. Ver esa polla me excitaba pero, por primera vez, ver a Carol desnuda me excitó también. Muchas veces nos habíamos visto desnudas, pero ni un ápice de lesbianismo se me pasó por la cabeza nunca y creo que a Carol tampoco.
Pero me excitó ver su culo, ver cómo se masturbaba ella misma sin una gota de egoísmo mientras chupaba la polla de Scott.
 
Después de un rato saboreando la polla del negro, Carol se levantó y se puso de pie en el sofá. Literalmente le puso el coñito en la boca a Scott, lo que me permitió contemplar su polla erecta perfectamente. Estaba nerviosa, muy nerviosa pero aún más excitada. Mis dedos se perdían en mi coñito, entraban y salían sin parar. Me pegué a la pared y puse una mano en mi boca para evitar que se me escapase algún gemido. Scott acariciaba el culo de Carol mientras lamía su sexo, mi amiga agarraba de la cabeza al negro, como intentando obligarle a chuparla más. En esos momentos deseé ser Scott; quise ser yo quien chupase el sexo de mi amiga, no me hubiera importado en absoluto. Sé que a la mañana siguiente podría haberme sentido fatal, pero en ese momento deseé más que nunca ser Scott y poder propinarle una comida de coño a mi amiga Carol.
Pero Carol quería más, igual que yo. Creo que al mismo tiempo deseamos que Scott le metiese la polla y así fue… Carol se dejó caer y lentamente metió el pollón del negro en su sexo. Era imposible que aquel falo cupiese en ese coñito, pero entró.... Lentamente eso sí. Carol gozó cada centímetro del negro; sin ninguna prisa fue metiéndose toda la enorme polla en su coñito y no paró hasta tenerla por completo. Mordí mis dedos para evitar gritar de placer. Mis dedos penetraron mi sexo al mismo ritmo que la descomunal polla negra penetraba a mi amiga Carol. Noté mis dedos más que nunca, mis dedos se convirtieron en la polla de Scott; una y otra vez sin descanso me follé hasta que no pude más.
 
Scott sujetaba de las caderas a Carol y hacía con ella lo que quería. Ella estaba empalada, apenas se podía mover y se dejaba llevar en brazos del negro. Scott la levantaba para dejarla caer después de golpe, ensartando con su polla a Carol, que después de cada embestida gritaba rota de placer. Noté mi orgasmo... Mis dedos me penetraron con fuerza y retorciéndome de placer y mordiendo mis dedos evité ser oída mientras tenía un increíble orgasmo. Carol le gritaba a Scott que se corría, pero el negro no paraba; siguió embistiendo a mi amiga después del orgasmo de ésta. Siguió dándole polla durante unos segundos más, hasta que con un brusco movimiento se la quitó de encima y un chorro de semen manchó el pecho de Carol. Hasta 7 chorros de semen conté, 7 golpes de leche como los 7 magníficos.
 
Cerré la puerta para no ser vista y sigilosamente me metí en la cama de nuevo; estaba alucinada. No era lesbiana, me gustan los tíos a rabiar, pero me excitó tanto o más el cuerpo desnudo y sudoroso de Carol, como la enorme polla de Scott. Con la imagen de Scott lamiendo el sexo de mi amiga y mis deseos de ser él, me quedé dormida.
 
Un beso me despertó, era Carol.
 
- ¿Estás despierta, Violeta?

- Sí... ¿Qué hora es? ¿Se ha ido Scott?

- Sí, ya se ha ido.... ¿Me dejas dormir contigo? - dijo sonriendo Carol.

- Sí, pero tú me vas a dejar hacer algo y mañana te cuento porqué lo hago.
 
Tumbé a Carol a mi lado, la miré fijamente y sellé mis labios a los suyos. Carol se mostró sorprendida, no cerró los ojos, los clavó en los míos, pero tampoco cerró la boca.
Todo lo contrario; como si llevase tiempo deseando que algo así pasase, abrió la boca y metió su lengua en la mía. Su lengua me encantó, un beso diferente... Pero yo quería más. Mis manos recorrieron todo su cuerpo.
 
- ¿Por qué haces esto, Violeta?

- Shhh.... Mañana te lo cuento - dije susurrando.
 
 

Y susurrando fui descendiendo lentamente. Besé su cuello, sus pechos, su vientre... Carol separó sus piernas, las abrió para mí igual que antes las había abierto para Scott.
Su sexo quedó ante mi cara... Me quedé observándolo unos segundos, hasta que noté como las manos de Carol empujaban mi cara contra su sexo. Entonces no paré... Durante minutos fui Scott. Mi lengua dibujó estrellas en el sexo de Carol, me empapé de ella, metí mi lengua en su interior y dejé que sus manos guiasen el ritmo de mis besos. Mis dedos se hundieron de nuevo en mi sexo, mi sexo se empapó de nuevo.
Los besos dejaron paso a los lametones, chupé con frenesí el sexo de Carol, escuché sus gemidos, sus gemidos se mezclaron con los míos. Mis dedos violaron mi sexo, con más fuerza que nunca me masturbé sin dejar de chupar el coñito de Carol... Sin dejar de chuparlo hasta que ella después de correrse apartó mi cara para darme un beso en la boca y probar su orgasmo.
 
Fue nuestra primera y única experiencia lésbica, única e inolvidable para las dos, para Carol.... y para Violeta.
 
 
 
 
 

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