Problemas de matrimonio
 Chalexal

Hola amigos, este año he estado de vacaciones por las playas de Málaga y dándole alegrías a mi cuerpo, que últimamente tenía pocas.

En Málaga, el calor ha sido sofocante, la poca ropa que utilizas en verano se te pega al cuerpo con el sudor. Las playas están llenas de cuerpos macizos, tanto femeninos como masculinos, y también de cuerpos no tan macizos, quiero decir con barriguitas. El primer día que llegué, fue como siempre, llegas al hotel, todavía no tienen preparadas las habitaciones, tienes que dejar las maletas en una sala y todo este rollo.

Como tenía que hacer un viaje largo y ya estaba de vacaciones, me puse lo más cómoda posible, pero a la vez provocativa, como me gusta. Estas tenían que ser mis vacaciones y había que empezar desde el primer día. De ropa interior, sólo me puse un tanguita, con la parte de delante semi transparente, pasé de sujetador, encima del tanga me coloqué una minifalda como las que usan para jugar al tenis y arriba, me coloqué una camiseta de tirantes, sin sujetador para que se me marcaran bien los pezones y bastante holgada de pecho, para que cuando me agachase o me apoyase con los brazos cruzados en algún mostrador, el camarero pudiera verme las tetas.

Mientras estaba esperando la fila para poder recoger las llaves de mi habitación, vi que entró una familia de “ giris”. Un matrimonio y una niña de unos 10 años. Yo por supuesto, en lo que me fijé fue en el papá. Debía de ser nórdico, medía unos 185 cms., y estaba como un tren, tenía un cuerpazo. Espaldas anchas, brazos fuertes, vamos que nada más verle se me humedeció el tanga y cuando vi que se pusieron detrás de mi y que la mamá y la niña dijeron algo, no sé en que idioma ni el qué porque no les entendí, se fueron, el calor de mi cuerpo fue haciéndose más intenso y todo el hotel podía darse cuenta, porque mis pezones se pusieron tan duros que parecían que querían salir de la camiseta.

Después de apoyarme en el mostrador, enseñar las tetas al recepcionista, éste comérmelas con la mirada y decirme que mi habitación no estaba lista, que podía dejar mi maleta en una sala determinada y que podía utilizar las instalaciones mientras tanto, me di la vuelta cogí la maleta y me fui a la sala. Allí empecé a buscar un sitio para poder dejar mi equipaje, ya que estaba lleno de maletas del resto de los hospedados, pero mi mente no podía dejar de pensar en ese macizo nórdico y cada vez me estaba poniendo más cachonda. Al fin encontré un sitio, pero mi maleta pesaba demasiado y no podía levantarla por encima de las demás. En el momento que la estaba inclinada dejándola la última de todas, oí un portazo y un “ sorry “ lo cual me asustó, perdí el equilibrio y me caí encima de todas las maletas. Quedé espatarrada, con el culo en pompa y al descubierto, pues se me había subido la falda a la cintura. En esa posición miré a ver quien había sido la persona que entró y resultó ser el giri, que ya estaba a mi lado. Intenté levantarme apoyando mis manos y mis rodillas en el suelo, quedándome literalmente a cuatro patas y poniendo el culo en la cara del giri.

En cambio, cuando intenté incorporarme, noté una mano en mi espalda que me impedía hacerlo, era la mano del giri, cuando iba a decirle que qué hacía, me tapó la boca con la otra mano. Se metió la mano que tenía en la espalda en su bolsillo, al seguir sus movimientos con mi mirada, pude ver que estaba empalmado, tenía un bulto tremendo entre las piernas, y sacó un trapo con el que me tapó la boca. Era tan fuerte que con una sola mano en la espalda podía mantener inmóvil, o eso es lo que yo deseaba y por eso no intentaba escaparme. La situación había hecho que me excitara de sobremanera y tuviera mi primer orgasmo. Sentirme forzada por un desconocido, pero que a la vez me atraía.............

Con la otra mano, se bajó los pantalones y sacó una verga tremenda, debía de tener 19 ó 20 cms. y gorda. Estaba totalmente erguida, señalando al techo, su capullo era rosado y brillante. Empezó a acariciarla, muy despacio, mirándome a los ojos y diciéndome algo con una sonrisa guarra. Dejó de acariciarla, me agarró la tira de arriba del tanga y de un tirón me lo arrancó. Pudo ver que mi coño, estaba totalmente depilado y completamente abierto y mojado. Dijo algo en su idioma y volvió a echar una pequeña carcajada. Entonces me agarró con las dos manos por la cintura y  acercó su cuerpo al mío. Yo podía sentir el calor que desprendía, estaba muy caliente, así que de un golpe me clavó esa tremenda verga, lo que me hizo sentir un dolor indescriptible, el cual describí con un grito, que si no es porque tengo la boca tapada, lo hubieran oído hasta en su país.

Le dio igual, no sentía ninguna pena ni lástima por el daño que me estaba haciendo, siguió clavándome esa polla a cien por hora, la tenía tan larga que podía sentirla en el estómago cuando me envestía. Después de cuatro o cinco golpes, ya no sentía dolor, sentía placer, mucho placer, se me saltaban las lágrimas de la mezcla de dolor y placer que estaba sintiendo. No quería que se acabara nunca, estaba teniendo un orgasmo tras otro, sintiendo sus depilados huevos golpeando mis muslos, pero después de otros tres o cuatro golpes sacó la verga, me separó los carrillos del culo con una mano y con la otra empezó a masturbarse hasta que se corrió en mi ano. Se levantó, se subió los pantalones y me dejó allí tirada y follada. Yo, me levanté y juré venganza.

Me bajé la falda y sin tanga y con los pezones de punta, salí como una flecha a buscarle. Tenía un cabreo que nadie ni nada podía quitármelo. Entré en el bar y estaba allí sentado, pero con su familia, así que no podía decir ni hacer nada. Sin embargo, se me vino una buena idea a la cabeza. Busqué un taburete en la barra del bar que estuviera justo enfrente de él y me senté mirándole, con cara de calentona, empecé a morderme los labios, a acariciármelos con la lengua. Cuando ya vi que estaba cachondo y que no podía de dejar de mirarme, empecé a abrir y cerrar las piernas, enseñándole y escondiéndole el coño. Al tío se le caía la baba y su mujer estaba empezando a mosquearse. Yo, por supuesto cuando ella me miraba, ponía cara de niña buena y cruzaba mis piernas. Después de calentarle lo suficiente y que su mujer se cabrease con él, decidí hacerme amiguita de la hija, así que la hice algunas bromas y la niña no se separaba de mí. Terminé sentada en la mesa con ellos. Al lado de la mujer y enfrente de él. Situación que aproveché para levantar un pie y masajearle los huevos, mientras charlaba con su mujer, la cual sabía español. Y para cabrearme más resulta que él también, pero no se enteraba nada de la conversación, tenía la mente puesta en otro lado, justo enfrente de él, entre mis piernas. Su mujer hablaba conmigo y cada vez que esperaba la confirmación de él, éste solo contestaba con un ¿eh? a lo que la mujer respondía con un codazo en el brazo, diciéndole que estaba tonto y que no se enteraba de nada.

En la conversación, me dijo que esa noche tenían una fiesta en el hotel, pero que no podían ir porque no admitían niños y no sabían que hacer con la nena. Entonces se me ocurrió algo. Con una sonrisa tan grande como falsa, la dije que si querían, yo me quedaba en su habitación cuidándola, a lo que ella respondió que le haría un gran favor, cuando pidió la confirmación a su marido, se quedó blanco y no tuvo más remedio que decir que sí.

Habíamos quedado que yo iría a su habitación a eso de las 20:30. Así que a las 18:00 estaba en mi habitación tumbada, me levanté y me miré al espejo, debo creerme el ombligo del mundo, pero es que la mejor manera de excitarme es verme desnuda en el espejo, cada día me veo más maciza. Mi cuerpo atrajo a mis manos hacia mis hombros, acariciándolos, deslizando los tirantes de mi camiseta por los brazos, cuando llegaron a los codos, los levanté y liberé mis brazos de los tirantes, quedando la camiseta justo debajo de mis pechos. Tenía los pezones ergidos y muy duros.

Empecé a acariciarlos con la yema de los dedos, poco a poco me iba calentando, cada vez más. Masajeaba mis tetas con fuerza, apretándolas contra mi cuerpo. Mi excitación ya no me permitía mantenerme de pie, así que me senté en la cama, con las piernas totalmente abiertas. Seguía masajeándome las tetas, de la excitación tenía los ojos cerrados, cuando los abrí, lo primero que ví fue mi coño húmedo reflejado en el espejo. Mi mano derecha, no pudo esperar más y bajó inmediatamente a acariciarlo suavemente con el dedo corazón. Hacía círculos en la parte alta de mi sexo. Mi excitación ya había pasado a placer, mi espalda no podía permanecer levantada, así que la tumbé sobre la cama, con los pies en el suelo y las piernas totalmente abiertas. Mis gemidos iban subiendo de volumen y el dedo que estaba en la parte alta de mi sexo, ya había encontrado donde introducirse. Empecé un mete-saca suave, pero al cabo de un rato, la velocidad aumentó y otro dedo pasó a hacer compañía al primero.

Estaba a punto de correrme, mi otra mano, la izquierda, no sabía donde pararse, me apretaba las tetas, me pellizcaba el clítoris, los muslos, las nalgas......Mientras seguía metiéndome los dedos, con todas mis fuerzas, sentí un calambre que recorrió todo mi cuerpo, mis dedos y mis nalgas se inhundaban, todos mis músculos estaban en tensión, la respiración se me cortaba....Esta sensación me duró durante un buen rato. Después me quedé con esa postura durante diez minutos para poder recuperar algo de fuerzas y mantenerme de pie en la ducha.

Después de ducharme y ponerme lo más provocativa posible, pero a la vez informal y cómoda, miré el reloj, las 20:15h. Justo, su mujer estaría en la ducha. Me fuí a su habitación, llamé a la puerta, me abrió él y efectivamente, su mujer en la ducha. Después de unos respetuosos saludos (estaba su hija delante), me acerqué a él y le dije al oído:

- “Lo de esta mañana ha estado muy bien, me has puesto tan cachonda que todavía estoy mojada. ¿quieres probarme otra vez esta noche? Cuando se duerma tu hija te llamo al móvil y cuelgo.” Le dije.

Nada más separarme de él, salió su mujer de la ducha, ya vestida. La verdad es que arreglada ganaba muchos enteros, me sorprendió el cuerpazo que tenía. En ese momento, se metió él al baño. Me imagino que a hacerse una paja, después de oír lo que le dije.

- “ Creo que deberían darme sus móviles, los de los dos, más que nada por si tengo que localizarles, para no bajar al salón y dejar a la niña sola” Dije a la mujer.

- “ Sí, sí, llevas razón, toma apunta el mío y el de mi esposo” Me dijo.

- “ Vale. Grábese el mío, por si quieren saber como se encuentra la niña”. Dije.

- “ Ay, este hombre siempre hace lo mismo, se mete al baño, cuando nos tenemos que ir” Volvió a decir, como buscando contestación.

- “ Bueno, ya sabe como son los hombres” Contesté.

- “ Ya, pero yo he ido a coger al peor de todos. Me trae por el camino de la amargura” Me dijo con cara de amargada.

- “ ¿Qué pasa que no van bien las cosas?” Pregunté con mucho miedo, por la respuesta que me podía llevar.

- “ Bien, van fatal. Este cabrón ha arruinado mi vida, soy una desgraciada y una cornuda. Se tira a cualquiera que se le abra de piernas” Me dijo.

- “ Vaya pues que mal, ¿no? ¿y lo han hablado alguna vez?” No sabía que decir, esta tía se estaba desahogando conmigo.

- “ Miles, pero nunca le he pillado con las manos en la masa, así que él lo niega todo. Te juro que lo que más deseo en esta vida es pillarle, mientras folla con otra y así poder divorciarme” Me dijo.

- “ Bueno, quien sabe, crea en la suerte, lo mismo en estas vacaciones le pilla”. La dije, con una sonrisa bastante maliciosa.

- “ Dios te oiga hija, y le pille hoy mismo”. Me contestó.

“ Téngalo usted seguro” Pensé para mí. En ese momento, salió él, con la cara colorada y aún con la respiración alterada. Estaba claro que se la había estado meneando. Con un simple adiós, salieron los dos por la puerta y me dejaron sola con su hija. Pero mi plan iba por buen camino.

Alrededor de las 22:00h. la pequeña se durmió. Así que, me pinté un poco, me desnudé quedándome sólo en ropa interior y le llamé al móvil, colgando seguidamente y guardándolo debajo de la almuada. Dejé la puerta de la habitación un poco abierta, para que no tuviera que llamar. Me tumbé en la cama y cuando oí que se abría el ascensor, empecé a masajearme los muslos, con fuerza, para que nada más verme se pusiera cachondo. Según entró, exclamó:

- “ Ostias, pero qué puta, si se está masturbando”

Y se acercó a la cama corriendo mientras se desnudaba. Cuando se quitó los calzoncillos, su polla saltó como una exhalación. Casi se me salen los ojos, cada vez que veía ese miembro, me quedaba impresionada. Entre el calentón que tuve en mi habitación, el de acariciarme los muslos y esa verga tan impresionante, no puedo decir otra cosa que estaba deseando pillar esa polla entre mis piernas. Rápidamente se acercó a mis pechos y empezó a morderlos por encima del sujetador, con todas sus ganas, me dolía, pero a la vez sentía un placer tremendo, no sé si por el hecho de mordisquearme los pezones o por el morbo de llamar a su mujer cuando estuviéramos follando......

Me quitó la ropa interior y bajó directamente a mi coño, comiéndomelo, pero literalmente, me mordía, me clavaba los dientes en los labios de mi sexo, en el clítoris, en los muslos... era como un animal comiéndose a su presa, bajaba hasta el culo y me envestía con la cabeza, su nariz se metía en el agujero de mi coño, y a mí cada vez me gustaba más, estaba a punto de tener el primer orgasmo, todo mi cuerpo saltaba en la cama, hasta que le llené la cara, más concretamente la nariz de líquidos. Pero no se dio ni cuenta el seguía chupándome y mordiéndome. Era la hora, llegó el momento de llamar a su mujer. Tenía preparado el teléfono, sólo para marcar, lo hice y dejé el teléfono abierto.

No sé que pensaría su mujer cuando oyese mis gemidos, por el teléfono.
Cuando oí el ascensor, me puse a cuatro patas y le dije:

- “ Venga, cabrón, fóllame como a una perra, como esta mañana”

En un instante, me envistió de un golpe, me hizo pegar un chillido que seguro, oyeron todos los clientes del hotel. Empezó a follarme con todas sus fuerzas, yo mientras mirando a la puerta, al final llegó, allí estaba el giri, follándome, yo a cuatro patas y su mujer contemplando la escena. ¿Se estaría excitando?

- “Por fin, cabrón, te pillé. Gracias, zorra. Ahora lárgate de aquí.” Dijo su mujer. Yo cogí mi ropa y salí corriendo a mi habitación.

por Chalexal
 
 

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