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Gloria tuvo razón. Juan Carlos había encontrado otra compañera y fueron a vivir juntos. Empezaron los largos trámites de separación y divorcio.Una noche de sábado Gloria la invitó a Marta a su departamento. Los chicos estaban con el padre para el fin de semana. Si bien los podía ver todos los sábados y domingos, sólo lo hacía cada tanto, porque salía mucho fuera de la ciudad en trabajo, según decía. Marta tuvo la impresión de que no le interesaban demasiado, pero prefirió no reclamarle y dejar las cosas como estaban.
Gloria sirvió unos vasos de vino y se pusieron a charlar de una y otra cosa sin demasiada trascendencia.
- Te quiero hacer un masaje, así te relajás un poco. Te veo muy tensa últimamente. -
- Y cómo no querés que esté tensa, si tengo que rebuscármela para pagar el alquiler, la comida y un montón de gastos adicionales, y muchas veces no sé de donde sacar la plata. Con lo que me pasa Juan Carlos no me alcanza para nada. Ahora encontré un trabajo Espero poder vivir un poco más holgada y poder hacer un poco de sicoterapia en el futuro, para poder enfrentar mejor mi situación.
- Yo sé todo eso. Pero un masaje te va a venir bien
- Bueno, hacémelo.
Marta y Gloria se habían reunido varias veces y la mayoría de ellas terminaban cogiendo. Marta seguía interesada en hombres, pero desde su separación no había tenido relación con ninguno. Sentía que la separación era muy reciente y se sentía temerosa de entrar en una relación íntima.
- Sacate la ropa – le dijo Gloria. Marta se denudó. Mientras Gloria puso un toallón en el sofá
- Acostate - y agarró una botellita con un líquido amarillo. Lo destapó y echó un poco en su mano, mientras Marta se acostaba.
- Es un aceite aromático especial para masajes. – Le decía Gloria.
Empezó a masajearle los antebrazos y hombros; siguió con el tórax. Cada tanto le rozaba suavemente los pezones con la palma de la mano, como en descuido. Los pezones empezaron a apuntarse y endurecerse. Gloria empezó a masajearle los flancos y los muslos. Primero por afuera y adelante, después la abrió suavemente de piernas y le masajeó la parte interna, hasta la entrepierna, pero no le tocó la concha.
- Date vuelta - Le dijo a Marta. Ésta se acostó sobre su panza y apoyó la cabeza sobre sus brazos cruzados delante de ella. Ella sentía como se relajaba. Estaba con los ojos entreabiertos y oía la música que habían puesto como si venía desde lejos. Gloria empezó a masajearle el cuello y la espalda. Lo hacía con habilidad y bastante fuerza. Marta entraba en una ligera modorra. Ayudada por el hecho de que Gloria no hablaba, simplemente la masajeaba. Gloria le masajeaba ahora la parte lumbar y se extendió a las nalgas y la parte superior de los muslos. De repente, mientras con una mano le masajeaba una nalga, con la otra le empezó a pasar el dedo por el tajo del culo. Primero ida y vuelta, después paró su dedo en el ojete de Marta. Ésta no dijo nada, la dejó hacer. Con el pulpejo del dedo Gloria hacía un movimiento suave de apretar y relajar. El esfíter del ojete se contrajo.
- Shh... relajate, relajate, - Le decía Gloria suavemente, intensificando un poco el movimiento y apretando un poco más fuerte el dedo. Marta seguía con la cabeza apoyada en sus brazos, y sus ojos entreabiertos.
- Levantá un poco el culo - Le dijo Gloria. Marta así hizo, y sintió que la otra le deslizaba una almohada debajo de las caderas.
- Apoyate ahora y abrite un poco de piernas - Marta obedeció a todas las indicaciones sin decir una palabra. Su amiga le separó las nalgas y empezó a lamerle el orto primero cómo haciendo un circulo. Después le empezó a forzar suavemente la lengua en el agujero. Empezó a cogerle el culo a lengüetazos, mientras le acariciaba y pajeaba la concha.
Levantó la cabeza un poco y le preguntó a Marta:- ¿Te gusta lo que te estoy haciendo?
- Sí, mucho...
- ¿Y qué es lo que te gusta?
- Que me estés lamiendo el culo..
- ¿Y que más?
- Que me metas la lengua en el culo y que me hagas la paja al mismo tiempo.
Después de este interrogatorio, Gloria volvió a lamerle el cogerle el culo a lengüetazos, mientras le metía dos dedos en la concha y al cogía así.
Marta estaba re-mojada de la calentura que tenía. Gemía suavemente con la paja. El esfínter del orto se había relajado un tanto con ese tratamiento. Al ratito Gloria se levantó, agarró un frasquito y dejó caer un poco de aceite de manera que se escurriera sobre el ojete.
- Relajá el culo - le decía Gloria y empezó a meter un dedo. El esfínter empezó a contraerse otra vez, al tiempo que Gloria inspiraba profundamente
- Hacé un poco de fuerza,... empujá - le decía Gloria. El esfínter se relajaba otra vez y el dedo entró, ayudado por la lubricación del aceite
- ¿Sentís dolor? -
- No, sólo una sensación rara. - En eso Marta sintió que la otra mano de Gloria se deslizaba para tocarle la concha y empezar a acariciarla, mientras le cogía el culo con el dedo. Empezó a sentir placer con el dedo enculado. Al rato Gloria le volvió a echar un poco de aceite en el culo, reacomodó la mano para pajearla y empezó a meterle dos dedos en el ojete.
- Fffffffffff... esto me está doliendo. - Decía Marta mientras aspiraba profundamente.
- En un ratito de te a pasar y vas a gozarla. –
Y así fue. Con los movimientos de cogida el esfínter empezó a relajarse y acomodarse a los dedos. Gloria seguía pajeandola al mismo tiempo.
- Síiii... seguí así -
- Esperá, que te quiero meter el consolador - le dijo Gloria. Un nuevo chorrito de aceite y Marta sintió el consolador apoyado contra su agujero del culo. La presión contra el ojete se incrementó y el consolador penetró.
- Ahí me está doliendo otra vez - dijo Marta.
- Aguantate un poquito, en seguida te va a pasar. - Y con eso aumentó el movimiento de paja en la concha y de cogida por el culo. Marta sintió relajarse y empezó a sentir un gran placer con todo y tuvo un gran orgasmo.
- Vení, nos vamos a dar una ducha, así de sacas el aceite de encima. - Le dijo Gloria.
Cuando estaban secas se sentaron juntas y se tenían medio abrazadas.
- ¿Sabés que tenés un ojete de lo más hermoso? No tiene hemorroides ni verrugas, es suavecito y tiene un reborde medio carnoso, como si fuera un labiecito. Verdaderamente hermoso.
Riéndose Marta le dijo:
- Me alegra que te guste tanto mi ojete. Sería tremendo que, después de que me lo rompiste, no te guste.- Hacé un dos - le dijo Gloria
- ¿Un dos?
- Sí. Arrodillate y doblá el tronco, de manera que el culo te quede para arriba. -
Marta se expuso así; Gloria se ubicó detrás de ella y con la lengua empezó a recorrerle la espalda y lentamente la bajó hasta el culo de Marta. Empezó a lamerle el orto suavemente, y después endureció la lengua y empezó a metérsela en el culo de Marta, para finalmente cogerla por el culo a lengüetazos y por la concha con el consolador. Un nuevo orgasmo tremendo la estremeció a Marta.
- Ahora podrías hacer algo para calmar mi calentura – Le dijo Gloria a Marta. Ésta empezó a besarle las tetas, chuparle los pezones y pajearle la concha. Ya estaba muy húmeda y los dedos de Marta entraban bien en le concha. Bajó hacia ella y empezó a lamerle entre los labios y juguetear con el clítoris. Chupó el capullo suavemente, mientras la cogía con dos dedos, Suavemente la empujó a Gloria para darla vuelta. Estaba culo para arriba.
- Hacé vos el dos ahora, y abrime un poco las piernas.
Gloria se ubicó y Marta empezó a recorrerle con la lengua entre el ojete y la concha, ida y vuelta, mientras le cogía la concha con dos dedos. Cada tanto le metía la lengua o en el culo, o en la concha. Empuñó el consolador, lo lubricó y se lo metió a Gloria en el orto, mientras seguía chupando- y cogiéndole con los dedos la concha. Terminó cogiéndola por los dos orificios, hasta que Gloria acabó con un gran orgasmo.
Ricamia
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