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Te esperaba. Sí, a ti. Porque al final te has decidido a entrar en la luna y encontrar la pura química.Te deseo mucho. Sí, a ti. Porque eres tú.
Anoche pude sentir tus besos, y ésta mañana me desperté con el sabor de ellos. Tu respiración, acompasada y tranquila, cuando me cogías fuerte de la mano para irnos juntos a dormir. Ese abrazo desesperado que me diste al borde la cama, casi me duele más ahora que cuando me estabas apretando. Con el miedo a perderme me dejaste sin aire y no me dejabas ir. Tus caricias en mi pelo mientras me quedaba dormida. Todavía puedo sentir el calor de tus manos acariciando mi espalda, mientras tu lengua jugaba con la mía. Ninguna se rendía y las dos querían ganar la lucha que tu mirada había incitado. Mi lengua peleona en tu boca buscona. Porque eres tú quien me enerva, me busca y me provoca.
Te excitaste muchísimo cuando metiste tu mano entre mis piernas para masturbarme y viste que no llevaba bragas. Tú me lo pediste, cabrón. Ahora no digas que soy una viciosa y que me gusta provocarte. Tus ágiles dedos no paraban de follarme. Sabes cuanto me gusta que los hundas de golpe en mi coño, mientras me besas el cuello. Lo sabes, porque te lo dicen los gemidos que se escapan de mi boca. Lo sientes, porque todo mi cuerpo vibra entre tus manos cuando me corro con tu índice y corazón penetrándome hasta los nudillos, mientras tu pulgar presiona mi clítoris.
Aproveché para meterlas en el bolsillo de tu tejano cuando me saludaste con dos besos. Estabas despistado lamiendo lascivamente mi cara mientras pensabas que yo no esperaba que lo hicieras. Sí, sabes que lo deseaba. Te susurré al oído que anudases mis muñecas con ellas a la espalda. Tú me besaste. Tus dedos me masturbabán. Elegiste rosa fucsia porque resaltan en mi piel morena, dijiste que las querías de ese color porque te gustan mucho las fresas, aunque sé que a ti te gustan todas las bragas. Tengo los labios enrojecidos de tanto morrearnos.
Creíste que era tímida cuando nos conocimos. Esa sensación es la que tuviste cuando me viste y ahora no te explicas como puedo ser tan lanzada. Eso sólo me pasa cuando te hablo, las palabras que me dices me cohíben y no sé que decirte ni como expresarte lo que siento, pero si me follas todo cambia. Dame sexo y demuéstrame las ganas que tienes de mí, verás cuanto te habla mi cuerpo y lo atrevido que puede llegar a ser....Venga, fóllame otra vez, y cúrame a pollazos de la tiranía de mi timidez.
A la media hora, cuando mi boca devoraba con ansia tu polla, seguramente ya no opinabas lo mismo.
Tu polla me pervierte y hace que pierda el control. Tienes un imán en la punta con un polo positivo que atrae a mi lengua. Me gusta chupártela. Metérmela flácida y sentir como crece en mi boca. Ensalivártela a lengüetazos y notar como se pone bien dura. La coges con tu mano y tú diriges la mamada. Rozas tu capullo por mis labios, mojado de tu primer calostro. Relamo la leche diluida que brota por tu polla. Das pequeños golpecitos con tu cipote en mi cara, la restriegas por mi cuello. Está dura y el glande tiene color morado. Toda la sangre cabalga por tu tiesa polla. Mojada de ti, de mí, de nuestro deseo. No sé lo que significa cuando me la quitas de la boca y la paseas por toda mi cara, pintándome los labios de vicio con la punta de tu capullo.
- ¿Quieres que siga chupándotela, o prefieres follar?.
No voy a preguntártelo. Las palabras sobran, porque tu sexo ya me está diciendo lo que quiere.
Sólo hizo falta cuatro movimientos y te corriste. Te fundiste en mi boca. Tragaba tus chorros de semen, y tú me mirabas. Tu respiración entrecortada. Me entregabas tu sabor, tu vicio, y tu vida. Como una gatita golosa relamí tu leche caliente de mi mano y algunas gotas que habían resbalado entre mis dedos. Tu corrida me puso muy cachonda.
Tengo celos de esa gota de sudor que nace en tu frente y va acariciándote lentamente la cara, buscando tu boca para mojarte. Quiere besarte, y yo me la beberé. Mis labios la atrapan en tu mejilla izquierda y mi lengua relame tu cara. Me besas. Descubres tu sabor de mis labios.
Agarras fuerte mis pechos, tus diez dedos los aprietan. Lames mis pezones, los muerdes, los chupas. Dices que son más dulces que la leche condensada.
- Yo si que tengo ganas de leche, de la tuya. Quiero absorberla con mi coño, como si fuese una esponja, hasta saciarme de ti.
Pero, pones dos dedos en mis labios que me mandan callar. Me tumbas en el suelo separándome las piernas. Tu lengua dibuja círculos mágicos en los labios de mi sexo. Empiezas a lamerme despacio, explorando cada rincón de mi coño, y luego tus dedos comienzan a bailar rock’n roll dentro de mí. Tu boca besaba mi clítoris. Descubrí que al bailarlo juntos se transforma en la danza más erótica, en tres minutos de canción, y cuarenta segundos de orgasmo.
- Necesito la dureza de tu polla y la dulzura de tus besos.
No pudimos esperar más y allí, de pie, me follaste contra la pared. Los ángeles se escondieron detrás de las nubes, pero sé que aún seguían mirando. Tus piernas separaban las mías con impaciencia. Tu nueva erección buscaba desesperadamente la entrada en mi cuerpo. Tu sexo en estado puro, y duro, penetrando en mi coño. Querías quemarte con mis ganas. Fundirte en mí. Mis piernas abrazadas a tu cintura eran el cinturón que nos unía. Embestidas con fuerza.
Te clavo las yemas de los dedos en las nalgas y te aprieto contra mí. Te quiero más, y más dentro. Toda tu polla llenándome. Ni un sólo vacío de ti, que ni un soplo de aire se interponga entre tu sexo y el mío. Un maremagnum de sensaciones.
Tus manos vacilantes por fin han dejado de dudar y me sujetan con firmeza las nalgas, separándolas con rudeza. Me giras bruscamente contra la fría pared. Es la pintura blanca la que ahora toca mis pechos y los enfría, me aplastas contra ella.
Tus dedos mojados de saliva dilataban otra entrada en mi cuerpo. Sabes que lo deseaba. Te lo pedía entre susurros jadeantes. En cada embestida, más y más profunda, mi culo cedía. Tu boca me daba aliento. Tu empujabas más fuerte. Escalofríos en el alma. Descargas de vida. Virginidad perdida. Caímos al suelo derrotados de placer. Me abrazaste, me besaste, y yo te soñé.
Esta noche serás agua, y yo seré tu mar. Me llenarás de ti. Me mojaré contigo. Y cuando la luna brille, mecerá las olas desde el infinito hasta la orilla. Porque eres tú quien la enerva, la busca y la provoca. Las estrellas celosas no mirarán. Los ángeles se aventurarán a pisar. El nivel del agua subirá embravecido y se desbordarán los sentidos.
En la mañana, el sol nos calentará y la calidez del agua mimará la espera. Y en las noches que te eche de menos, volverás a ser agua, y yo tu mar. Esa solitaria gota fría que me besa los labios cuando tu no estás. Esos chorros de agua caliente que se deslizan por mi cuerpo, trazando ríos, en un baño de placer. Aquel cubito de hielo con forma de pez que eriza toda mi piel, y se derrite en mis pezones. Y el duro iceberg que penetra mi sexo deshaciéndose dentro de mí.
- ¿Esto es sólo sexo?. – Me preguntas dubitativo.
- No, no, como tú dices, es amor. –Te respondo burlona.
- El sexo va el primero, se disfruta por tiempos y luego pasa a otra dimensión, desconocida, o no. En cambio el amor es más vulnerable, necesita su espacio, ocupa todos los momentos y no tiene fecha en el calendario. Porque cuando haces el amor, lo estás haciendo todo el tiempo. Además, quien es capaz de sentir amor, sabe que es posible tener placer sin tocar a la otra persona. Los deseos mueven el mundo y el amor los sentimientos. – Afirmas con una contundente seguridad.
- Entonces será amor, porque sé que está creciendo dentro de mí y espero que no se acabe nunca. Y siento placer con una simple palabra, un tierno abrazo, un beso sincero, mirándote a los ojos y leyendo en ellos lo que deseas. Incluso ahora que, te tengo en el pensamiento, te estoy follando...(¡ups, borra, borra!), quería decir amando.
- ¿Ves?...lo que yo te decía. La energía sexual sucede antes que el propio sexo; pura química.
- A mí me gusta más la física, por lo de la atracción de dos cuerpos y esas cosas.
¡Espera, no te vayas!. Quédate un poco más. Estoy cachonda y quiero que me folles, ahora. Sí, tú.
La rosa descalza
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