|
|
Cuando se cerraron las puertas. El interior del vagón parecía una sauna. No funcionaba el aire acondicionado. Los cuerpos estaban hacinados. Aquella hora muchos estudiantes iban a clase. Oficinistas y administrativos miraban el reloj insistentemente. Durante bastante tiempo el servicio había estado interrumpido. Todo el mundo tenia prisa.
Ella como cada mañana había subido en la misma puerta, en el mismo vagón. Ese día no pudo elegir su sitio. La avalancha humana la llevo hasta el fondo de vagón. Dos jóvenes estudiantes hablaban de amores no correspondidos a su derecha. A su izquierda un otra joven pugnaba por abrir el libro y leer. Delante de ella y de espaldas. Un joven deportistas con chandal y más alto que un San Luis. ¿Detrás de ella?.....no sabia quien tenia detrás de ella. Pero lo sentía muy próximo.
Transcurridos unos segundos. Las luces de vagón parpadearon, para dejar de funcionar instantes mas tarde. La desacelaración del convoy anunciaba nuevas dificultades. El tren detenido en medio del túnel. Las luces de emergencia encendidas. El murmullo de fastidio se hace general. La resignación se convierte en espera silenciosa. Ella seguía sufriendo los apretujones de la gente. Pero la presión e insistencia que notaba a su espalda, le indicaba que algo anormal estaba pasando. Intento retirarse unos milímetros. Pero la presión continuaba. Se quedo quieta y sin respirar intentando percibir que estaba ocurriendo. Desde atrás alguien estaba presionando. Noto como una mano se acomodaba sobre su falda. Se movía despacio. Ella confusa, queda paralizada. Le estaban metiendo mano.
No podía girar la cabeza y cuando lo intento, una mano le agarro por la nuca y le impidió el movimiento. La fuerza de aquella mano le asusto.La mano bajo por su corta falda y no tardo en alcanzar su glúteo. Se movía lentamente, acariciándola despacio, jugando con el borde de su tanga.
La mano no tardo alcanzar la nalga. Buscando los pliegues de la piel. Una mezcla de miedo y excitación se confundían en la cabeza de ella. La respiración del atrevido anónimo, la notaba próxima a su oído. Los dedos abiertos como un arado, seguían marcando surcos en su piel. La mano alcanza sus muslos y la presión de los dedos le obligaron a separar las piernas.Hábilmente el desconocido alcanza su pubis desde atrás, presionando con su mano sobre el triángulo de ropa de su tanga. Una sensación de calor le subió por el cuerpo. La caricia era suave. El anónimo era muy hábil con sus delicados movimientos. Ella volvió a intentar girar la cabeza. Esta vez fue una voz la que la detuvo.
- Quieta leona, solo será unos segundos.
El vagón permanecía en silencio. La falta de luz hacia la situación bastante irreal. Por los altavoces una voz electrónica anunciaba que el servicio seria restablecido en 10 minutos.
- Bien!!!! 10 minutos tiempo suficiente para que llegues al paraíso. Le dijo la voz del anónimo.
El leve movimiento de los muslos de la "leona" fue un estimulo para el anónimo, que no dudo en separar el tanga de su vientre y deslizar el dorso de su mano por todo su sexo. Era difícil mantener la compostura. Mordiéndose los labios ella seguía disimulando en la penumbra cómplice. El dedo anular avanzo separándole los labios humedecidos. No tardo en notar como tenia la falda medio levantada y que un apéndice caliente y duro retozaba por su culo. El anular alcanza la vagina y tras un primer intento fallido, entro sin dificultad.
Era difícil disimular. Los insistentes movimientos de su cabeza contrariada por el retraso le servían de coartada. No tarda en notar que aquello solo ha hecho que empezar. Si con el anular la estaban penetrando lentamente, el índice u otro dedo había localizado su clítoris y no dejaba de rotar sobre el montoncito de carne hinchado. La mano fría que entro bajo su jersey la desconcertó por un momento.
El anónimo no tardo en alcanzar su objetivo. La palma abierta de la mano presionaba el pecho de la joven. Ella con los brazos cruzados y el abrigo doblado seguía disimulando.
Los dedos que jugaban en su sexo no paraban de arrancarle caricias. La mano que agarraba su pecho, disfrutaba pellizcando su pezón. La verga del desconocido seguía moviéndose por sus cachetes. Ella inmóvil, solo dejando que el cuerpo se moviera con estertores de placer. No tardo en apoyarse abiertamente sobre el desconocido. Este no dejaba de acariciarla, despacio, muy despacio, pero aumentando su eficacia. El anular entraba y salía con un movimiento de rotación. La vagina se contraía. Ella no podía aguantar mucho más. La situación se estaba alargando. Las piernas le temblaban. Notaba sus nalgas húmedas de sus propios flujos. Su vagina había empezado a tomar vida y apretaba el dedo del intruso.Todo concluyo en breves momentos. Cuando ya no podía aguantarse más. Se enciende la luz de vagón. La gente exclama. Ella aprovecha para lanzar un BIEN!!! Que se prolonga, mientras una ola el placer se extiende por su cuerpo. El tren empieza a moverse. Un pequeño gemido detrás ella. El impacto de un liquido caliente en su trasero. Los estudiantes gritan alborozada cuando el Metro sigue con su marcha. Como en una exhalación. Las manos abandonan su cuerpo, la presión desaparece y tras bajar su falda el anónimo sale directo a la puerta que en aquel momento se abren en la nueva estación. Solo es capaz de distinguir un hombre de mediana edad, con la gabardina beig clara que se confunde con la gente que espera en el anden.
Ella recoloca su falda y consigue apoyarse en la pared. Algo le molesta en un costado. Hurga bajo su falda y encuentra un cartoncito en la cintura de su tanga. Es la tarjeta de vista del prestidigitador del placer:
Mañana: 22:30
Cine Patè
fila 15
asiento:6Habrá que mirar la programación me molestaría que la peli fuera buena....Penso ella mientras notaba con el semen bajaba por sus nalgas...
Alatriste
![]()
Volver al Indice de alatriste