Acampada libre
 Kenizé
Pablo, Manuel y yo éramos amigos desde los 8 años, aquel verano teníamos 18 y justo antes de empezar la universidad, decidimos irnos un fin de semana de acampada en plena montaña.

Siempre nos lo hemos contado todo, y el hecho de que yo sea una chica nunca nos ha cortado para hablar de cualquier tema, pero el sexual...lo llevaban mal. Yo sé que les gustaba a los dos, y aunque ellos sabían de algunos escarceos amorosos que había tenido por ahí, sé que se morían de ganas de echarme un polvo... o los que me dejase.

Ese fin de semana nos íbamos hasta Asturias, había unos 900 Km., así que nos fuimos turnando a la hora de conducir.... y no sé por qué... decidí ponerles calientes. No sé si era por chinchar o porque me apetecía.... pero me puse la ropa más ligera que tenía..., así que con el viento de la autopista, mi camiseta se iba pegando más y más a mi pecho, marcándome los pezones como si realmente no llevara nada, ya que incluso se podría seguir las rugosidades de la aureola, los pezones al ser del tamaño de un botoncito, ni que hubiera querido los habría podido disimular. Llevaba además una minifalda, así que abría las piernas todo lo que podía para conducir y la tela llegaba al límite de lo más oculto de mi cuerpo...

Manuel iba a mi lado en ese momento, y en un golpe de aire, descubrió que no llevaba bragas; desde aquel momento no pudo dejar de mirarme y le hizo una señal a Pablo por el retrovisor para avisarle. Ellos, a su vez, intentaron "vengarse" por mi diablura, así que cuando llegamos al primer peaje, me hicieron ir por el manual. Y manualidades... las que ellos me hacían! Manuel empezó a meterme un par de dedos por mi raja y pablo, desde el asiento de atrás, me bajó los tirantes de la camiseta, dejando mis tetas al aire libre. Imaginaos el careto del hombre de la caseta del peaje cuando vio a una tía pagando, y dos tíos sobándola por todos lados mientras le entregaba la tarjeta... yo creo que después de mi, se haría una paja, porque yo no me corté ni un pelo al girarme hacia él, aguantando la respiración para que mis pechos parecieran más erectos.

Anduvimos unos cuantos Km. de esta guisa (yo no me corrí, porque al estar atenta a la carretera y que el ángulo para los dedos no era el mejor.. no estaba para muchas leches y nunca mejor dicho!) y llegamos a un lugar de los Picos de Europa en los que es posible acampar sin permiso.

Aparcamos el coche y cogimos los cachivaches para montar las dos tiendas, una para hacer de almacén y la otra para dormir los tres juntos. Yo, ni me subí la camiseta ni me puse bragas, así que cada vez que andaba o recogía algo, mis tetas bamboleaban al ritmo de mis pasos y las irregularidades del terreno. Ellos, para ser solidarios y aprovechando el calorcito del verano, se empezaron a quitar la ropa, hasta que se quedaron en calzoncillos. Montamos las tiendas entre roce y toqueteo, y estábamos ya tan cachondos que no pude resistirlo más y me acuclillé delante de Pablo, le empecé a tocar la polla y una vez empezó a crecer y a ponerse dura, me la metí en la boca, succionando para que salieran sus jugos...Manuel, mirando, empezó a meneársela y se acercó a mi espalda. Me puso toda la polla y los huevos en mi espalda y empezó a restregarse, mientras me agarraba las tetas. De pronto, me levanté y me metí en la tienda. Ellos tardaron 20 segundos escasos en seguirme al interior y ahí empezaron a turnarse para comerme el coño, sobarme todo el cuerpo y yo, con una mano para cada uno, a pajearlos... Entonces me penetraron los dos a la vez, uno por la vagina y el otro en la boca, luego cambiaron y al final, como si de malabaristas se trataran, Manuel me penetró, levantándome con la fuerza de sus piernas y dejándome a la altura de Pablo, que me metió con fuerza y con bastante dolor para mi, su misil en el culo.

Jamás había sentido tanto placer como ese fin de semana. Empezamos a follar y follar como locos durante los dos días, sin parar a comer, sólo a beber de cuando en cuando... y cuando acabó el fin de semana, el viaje de vuelta fue silencioso. Pensé que habría perdido la amistad de ellos para siempre, por un fin de semana de placer, pero no... Ahora tengo 28 años y cada tercer fin de semana de agosto, cogemos los bártulos... y a la acampada placentera! Este fin de semana, la novia de Manuel dice que se apunta...eso si que será toda una experiencia nueva para mi... placer a 2 bandas y una mujer... uauuuuuuuuuuu.... mis braguitas (hoy si que llevo) están ya mojadas sólo de pensarlo!

Kenizé
 
 

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