Elí
 Chalexal

Cada personaje de mis relatos tienen todo o algo de real. Unas veces son las historias más verdaderas que me pueden pasar, otras mis sueños más eróticos e inexplicables. Estos sueños o imaginaciones, muchas veces me llegan gracias a los relatos que hay en el callejón y otros muchos, la mayoría gracias a los mails que recibo de personas que han tenido ese orgasmo tan espléndido leyendo uno de mis relatos.

Me excita muchísimo recibir mails de mujeres confesándome que se acaban de masturbar leyendo un relato mío. Nunca creí que fuésemos tantas las que lo hacemos, ya que en una conversación cara a cara, casi ninguna mujer lo confiesa, por eso me excita más que me manden mails, es como si estuvieras en un cuarto oscuro sin poder ver ni tocar a la otras persona, pero sí puedes oirlas a través de las palabras escritas en su mail.

Hace dos meses recibí un mail de Eli con una dirección de correo en la que indicaba su nombre. Nada más verlo, mi cuerpo sintió un cosquilleo que se fue haciendo más y más intenso hasta llegar a mi humedecido sexo. Cuando lo abrí y lo leí, fue como si sus palabras se hubiesen convertido en mis brazos, y por cada una que leía, éstos iban separando una prenda de ropa de mi cuerpo. Estoy en un lugar pre-determinado y normalmente pre-dispuesta (sólo en ropa interior) para leer relatos eróticos, mails impredecibles, la excitación está en la habitación, por lo que cuando leo en el mail:

“ leyendo tus mails no pude evitarlo........”

Mi sexo está totalmente húmedo, mis manos no dejan de recorrer mis pechos e imagino que Eli acaba de tener uno de sus mejores orgasmos, así que mis movimientos cada vez son más violentos, ya no acaricio mis pechos por encima del sujetador, ahora los pellizco y aprieto, sin el sujetador. Sigo leyendo:

“Tenía que mandarte un e-mail y decirte lo mucho que me gustan, son calientes, salvajes”

Uff, mi cuerpo ya no puede más, mi imaginación vuela hasta la habitación de Eli, se está acariciando el sexo, por encima del tanga, sentada en un sillón, enfrente de la pantalla de ordenador, sus ojos ya no ven las letras en la pantalla, sólo ve a una pareja follando en el baño de una discoteca, o en el sofá de la casa de ella, empieza a excitarse de sobremanera se quita la ropa interior y empieza a tocarse todo el cuerpo, los pechos, la entrepierna, el coño, necesita más manos, no consigue saciar todo el placer que necesita.

Mi vista se está nublando, mi excitación es como la de Eli, estoy completamente desnuda, me estoy metiendo un dedo en mi húmedo sexo, continúo leyendo:

“como la escritora sea igual.....”

Entonces mis ojos ya no ven nada, están totalmente cerrados, mientras mi imaginación sigue en la habitación de Eli, como no puede saciar su sed de sexo sola, me acerco a ella, me arrodillo en un lado del sillón, y la agarro un pecho, los tiene duros, no muy grandes pero tampoco pequeños, empiezo a mordisquear el pezón, mientras que con la otra mano le pellizco el del otro pecho. Ella con una mano, no para de acariciarse el clítoris mientras que con la otra se mete y saca dos dedos en su sexo. Su cuerpo empieza a dar espasmos, se va a correr de un momento a otro, entonces me arrodillo enfrente de ella, la paso una pierna por encima de cada brazo del sillón, su sexo, brillante, rosado y húmedo queda totalmente abierto para mí. Agacho mi cabeza e intento mordisquearla la entrepierna, pero está demasiado excitada y no me deja. Me tira del pelo y pone mi cara en su coño, a mi no me molesta, al contrario, me excita el olor de su sexo, así que empiezo a acariciar toda su raja con mi lengua. Elí no para de gemir, eso me excita más, así que me acaricio el sexo con un mano, mientras con la otra la acaricio el vientre y su pecho. Mi excitación va a más, voy a correrme, tengo cuatro dedos incrustados en mi coño, estoy como loca, empiezo a follarme a Eli con la lengua, su gemidos se han convertido en gritos de placer:

“ me corro, me corro”

En ese momento yo también me corro, ahh, qué gusto, gracias Eli ha sido el dedo más feliz de mi vida.

Estoy en mi cama tumbada, totalmente desnuda y con las piernas abiertas, el cuerpo bañado en sudor y mi respiración aún continúa siendo muy fuerte, no se me ha pasado el calentón que tiene mi coño. Me incorporo, y vuelvo a mi ordenador, sólo he leído el primer párrafo del mail de Eli, vuelvo a excitarme, no puedo controlar mi mano, ya está acariciando mi sexo, totalmente abierto y mojado.

Antes de terminar de leerlo me viene otro orgasmo, ah, ah, Eli, no puedo más, me corro, me estoy corriendo, mil gracias por tener ese punto de putilla que tenemos todas.
 

por Chalexal
 
 

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