Deporte matutino
 Katalluna


Era muy temprano cuando salí de casa, cogí el tren para ir a trabajar pero me había puesto chandal porque tenia pensado ir primero al gimnasio. Debajo llevaba mallas ceñidas acampanadas color gris i chaqueta del mismo color con top de aerobic debajo. Tengo el gimnasio cercano al trabajo y quería ir a clase de steps a las 8h antes de entrar a currar. Estaba a medio camino cuando recibí un misterioso mensaje de un numero desconocido al móvil:
 
“no hagas preguntas, baja en la estación de Terressa i sube al renault scenic gris que encontraras en la puerta. Mi polla te espera ya caliente”.

No entendí nada, pero debía ser alguien conocido  y que sabia que yo estaba en ese tren, mi estomago saltó y mi sexo de forma inesperada se contrajo un par de veces.

Miré a mi alrededor, estaba convencida que alguien había notado mi reacción, pero parecía que no era así. Quedaban 2 paradas para decidir. Finalmente anunciaron la parada y baje del tren de forma casi inconsciente.
Salí de la estación y vi el Renault scenic, me acerqué, abrí la puerta y me metí dentro. El conductor resultó ser un amigo de un amigo que tan sólo había visto en una ocasión y quedé alucinada.

Sólo dijo: “quitate la chaqueta y ponte el cinturón”. Mientras me quitaba la chaqueta él observaba como mi pecho ceñido por el top estaba tenso y con los pezones marcados. Una sonrisa se dibujó en sus labios y arrancó el coche.

Cuando me abroché el cinturón retuvo mi mano izquierda y la puso sobre su bragueta. Yo estaba medio paralizada, no entendía nada. Él preguntó:

“¿piensas tener la mano quieta mucho rato? Me han dicho que eres buena y que hoy tendré la mejor mamada de mi vida, así que ves preparandote”

Entre sorprendida y excitada empecé a mover la mano suavemente por encima de su bragueta, noté como su sexo respondía y se iba poniendo duro.

Pronto llegamos al Park Vallés, se dirigió al parking subterráneo y paró el coche en el sitio más lejano que encontró.

Se desabrochó la cremallera de la bragueta y saco su polla de dentro el slip. Una polla bastante respetable, con la punta descubierta por falta de piel en el prepucio, cosa que la hacia más brillante de lo que estoy acostumbrada. Entonces decidí probarla. Me desabroche el cinturón del coche y me giré, tumbandome sobre mi acompañante. Mi lengua tocó su piel, estaba suave y caliente. Cogí el prepucio con mis labios i sorbí un poco, bajé la lengua por un lado y la subí por el otro, siguiendo sus lenguas hinchadas y  mojando lentamente toda su polla.

Mis manos empezaron a acariciar sus testículos y se acercaron lentamente a su ano. Abrí la boca lentamente y metí aquella polla brillante dentro de mi boca, hasta que no se veía. Me encanta que me miren cuando hago una mamada.

Fui subiendo y bajando por aquella polla ya durísima mientras de reojo miraba su cara de éxtasis. Mi saliva mojaba su polla y cada vez que subía hasta el glande lo acariciaba con mis labios jugaba con mi lengua hasta que de un sorbo me la metía de nuevo hasta la garganta. Volvía a subir y acariciaba con mis dientes el prepucio descubierto y volver a bajar hasta notar leves contracciones. Les contracciones se fueron acelerando, su cara también cambiaba, sus gemidos me indicaban que se lo estaba pasando en grande.

Acerqué mi dedo a mi coño, que estaba muy mojado, y con esa humedad volví a su ano, entre poco más de 2 centímetros, lo justo para tener la sensación de ser yo quien se lo follaba a él. Cuando notó mi dedo se sorprendió un momento, pero poco después sus gemidos se intensificaban, su sexo estaba a punto de explotar y mientras mi dedo entraba y salía de su culo, su polla seguía subiendo y bajando por mi boca hasta que empezó a contraerse cada vez con más fuerza y explotó, dejando dentro de mi boca ese líquido caliente y amargo que tan bien conozco que me tragué in dudarlo ni un segundo. Luego fui lamiendo su polla hasta que no quedó resto de semen. Su cara era de exhausto y no pude resistir la pregunta:

“¿ Soy o no buena?," con una sonrisa.

Su respuesta: “lo que eres es una putita encantadora, pero no te creas que te dejaré así, tampoco soy tan cabrón. Pasa detrás y sientate."

Le hice caso. Me cogió las manos y me esposó, con otra esposa me ató a la puerta y me tumbó sobre el asiento, mientras quitaba mis pantalones.

Pasó su mano por mi culo y le dio un par de palmaditas.

“Buen culo guapa”.

Se encontró con mi tanga empapado y empezó a acariciarme por encima, hasta que sus dedos encontraron mi cueva súper lubricada y húmeda.

“No conocía a nadie que se humedeciese tanto sólo por hacer una mamada, eres más puta de lo que pensaba”.

Yo no contesté, me daba miedo estropearlo y que no continuase con sus caricias y yo necesitaba que lo hiciese, necesitaba que me llenase.

Primero entró un dedo, luego dos, luego tres… no le costó demasiado, yo estaba encendida, pensaba que no podría aguantar mucho pero el muy mamón sabia mantenerme en el limite. Paró un momento, justo para llegar a la guantera del coche y sacar un consolador, no me lo podía creer, pero por su cara imagino que mis ojos se iluminaron de placer al verlo.
Lo acercó a mi sexo y sin mucho esfuerzo lo entró en mi vagina y lo puso en marcha, yo estaba atan excitada que mi sexo no paraba de secretar, estaba muy húmeda y a él le encantaba esa situación.

Seguidamente mojo un dedo con mi flujo y lo acercó a mi culo.

“Tu no te escaparás de una enculada”.

Sólo me lo miré y le dejé hacer. Su dedo se abría paso lentamente y finalmente lo metió entero dentro de mi culo, empezó a entrar y salir al mismo tiempo que el vibrador lo hacia en mi vagina. Era alucinante, mi sexo estaba como nunca, notaba un calor bestial y las contracciones que se iniciaban me indicaban que estaba a punto de correrme. Fue entonces cuando cogí otra vez su polla que volvía a estar hinchada y me la metí en la boca de una sola chupada.

Genial!!! Estaba disfrutando por tres lados.

Exploté, noté como mi sexo atrapaba el vibrador, mi culo apretaba su dedo y mi flujo se escapaba de mi recorriendo mis muslos.

Cuando exploté el sonrió  y dijo: “ sigue comiendome mi putita, que hoy sólo te quería para eso”. Me concentré de nuevo en aquella polla hasta que hice que se corriera de nuevo y me bebí todo su semen por segunda vez.

Respiró dos veces hondo y me quitó las esposas. Nos vestimos y nos colocamos de nuevo en el asiento delantero.

Arrancó el coche y me devolvió a la estación. Me dijo “tu clase de hoy ha acabado, pero creo que el vibrador se lo ha pasado muy bien y eso yo no me lo pierdo, mi polla tiene que probar tu cueva, sigue pendiente de los mensajes del móvil”.

Llegué al trabajo justo a la hora, pero aún acalorada. Fue una hora de deporte bien especial.
 

Katalluna
 
 

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