5.- El cumpleaños de Juanca
 De la serie: TODO EN FAMILIA de:
Ricamia
Juanca cumplía dieciocho años. Marta y Lucy se lo festejaron el sábado a la noche. Tuvieron una estupenda cena y entre las dos le regalaron un reproductor de cd portátil. Y se bebió bastante vino.

- Vos salís poco – le dijo Lucy, cuando estaban sentados en el living.

- No tengo con quién ...-

- A ver, besame; quiero saber si sabés besar –

Con eso se plantó delante de Juanca. Juanca se incorporó y le dio un beso sobre la mejilla.

- No, no, tonto. Quiero que me beses la boca.

Juanca acercó los labios y le dio un beso suave.

- Yo te voy a enseñar a besar – le dijo Marta. Con un brazo lo abrazó y tiró contra si misma, y con la otra mano le agarro la barbilla y apretó   sus labios contra los de Juanca. Le metió la lengua en la boca y la recorrió con ella.

- Ahora, meteme vos la lengua – La voz estaba un poco ronca y Marta tenía la cara colorada. Otra vez apretó los labios contra los de Juanca, y ahora, también muy ruborizado, metió a tientas la lengua dentro de la boca de Marta.

Ésta casi aspiró la lengua, forzándolo a meterla bien en su boca.

- Ves, así se besa. ... Aquí está haciendo calor – dijo, y se sacó el saquito que llevaba puesto. Quedó con una blusa fina.

- Y abrazame, no te quedes con los brazos colgando... –

Juanca la abrazó; ella se acercó a él, y le hizo sentir los pezones ya que no llevaba sostén. Juanca entró en erección, y Marta casi imperceptiblemente se refregó contra el bulto que se estaba formando.

- Parece que te seguís calentando con tu vieja, ¿no? – le dijo suavemente, acercando la boca al oído de Juanca y tomando el lóbulo de la oreja en sus labios.

- La verdad es que yo también me caliento. Sentí mis tetas, como se endurecieron los pezones – y le refregó los pezones contra el pecho; agarró la mano de Juanca y la apoyó sobre la teta. Empezó a desabrocharle el cinturón.

- Como regalo de cumpleaños te vamos a desvirgar – le dijo – empezá a desprenderme la blusa...pero despacio. No me la rompas. Sólo en las películas la mujer se deja arrancar la ropa en un rapto de pasión. Normalmente cuesta demasiado para que me la rompan -

Juanca desabrochó los botones un poco torpemente, pero al final abrió el último.

- Seguí acariciándome las tetas  - Le dijo y se apoyó las dos manos de Juanca en las tetas, moviéndolas suavemente - ¿Ves? Así. Juanca continuó el movimiento sólo, mientras Marta empezó a acariciarle el bulto en la entrepierna por encima del calzoncillo boxer que usaba.

 - Ahora, chupame una teta, y levantame la falda. – Juanca apoyó los labios sobre el pezón de la teta izquierda y succionó. Cuando le levantó la falda a Marta, ésta le agarró de la mano derecha y la plantó sobre su cajeta, pero por encima de la braga – Acariciame ahí – Le dijo Marta. Juanca ya sentía una humedad en la tela de la braga, y empezó a acariciarla, como instruido.

–  Lameme un poco la teta, en vez de chuparla constantemente – Le dijo Marta – pasame la lengua por encima del pezón ... un poco más rápido ... sí ... así. Ahora, bajame la braga; ... despacito, no me la rompas; sí, así. Ahora acariciame otra vez la concha. ... con suavidad ... un poco más en el clítoris ... sí, así. – Juanca sentía que la concha de Marta estaba mojándose de jugos.

– Separame los labios ... suavemente, y pasale el dedo por la hendidura ... así; ... parece que estás aprendiendo. Con la otra mano me podés acariciar el culo ... sí, así. – Mientras le estaba dando instrucciones, le había bajado el calzoncillo a Juanca hasta que éste le quedaba a la altura de la cadera, y la pija y los huevos quedaron al aire. Marta le agarró suavemente debajo de los huevos con una mano, y con la otra mano le sobaba lentamente la poronga.

Lucy mientras tanto estaba medio sentada, medio reclinada en el sofá, con las piernas separadas, una estirada y apoyada en el suelo, mientras apoyaba el pie de la otra en el sofá. Estaba mirando la escena. Tenía la falda levantada. En la mano derecha tenía un vaso de vino del cual tomaba cada tanto un sorbo mientras que se había metido la mano izquierda en la braga y se estaba refregando la concha.

- Ahora me gustaría que me lamas la concha, como lo viste muchas veces en las películas porno ... esperá –  Dijo Marta. Se apartó algo de Juanca y terminó por desnudarse. – Sacate también la ropa – le dijo, y Juanca cumplió.

Marta se sentó en un sillón, media reclinada, de manera que su concha quedó ubicada delante de la silla. Juanca se agachó delante de Marta y quedó con la cara frente a esa concha húmeda. Por primera vez vio una cajeta tan de cerca. Estaba rodeada de pendejos negros; los labios mayores eran parduscos, mientras la parte interna era bien rosadita y brillaba por la humedad. El clítoris, que no era muy grande, se proyectaba hacia delante. Sacó la lengua y empezó a lamer esa concha con un poco de indecisión.

- Hacelo un poco más decidido – Le decía Marta – Sí, así... – Cuando empezó a adquirir un poco de velocidad y firmeza en sus lamidas.

–  Ya debés estar de reventar vos ... bueno, vení – dijo Marta y se acostó en el suelo, sobre la alfombra bastante mullida que tenían en el living. – Si bien la cama es mejor, aquí está bien -  Se abrió de piernas y Juanca la montó. Ella le ayudó a meter la pija en su concha.

- Despacito ... no la apures todavía – le decía ella a Juanca que empezó a subir y bajar la pelvis – Despacito ...  -

Marta le puso las manos sobre las nalgas y con ellas controlaba algo el movimiento del muchacho. Movió su mano derecha hacia el tajo del culo y recorrió con el dedo índice el mismo, hasta encontrar el ojete. Lentamente empezó a empujarlo y le penetró el orto.

- ¿Te gusta que te meta el dedo en el culo? – le preguntó

- Siii... -

Marta empezó a sentir el comienzo de un orgasmo. Trató de controlar el movimiento de Juanca con la mano izquierda y el dedo metido en el culo, pero de repente el muchacho dio un suspiro fuerte. Marta sintió la eyaculación en su interior. Apoyando las dos manos en el culo de Juanca ella lo mantuvo dentro de ella; se movió rítmicamente para friccionar su clítoris contra la piel de él y al final consiguió un orgasmo, aunque no lo que ella hubiese deseado.

 Lucy se había sacado entre tanto la ropa y se estaba pasando la mano por la concha.

- Andá a lavarte – le djio Marta a Juanca. – Parece que Lucy también está caliente. -
 

Cuando Juanca salió del baño, Lucy se le acercó, lo abrazó y bajó las manos, con una acariciándole el culo y con la otra la pija relajada

- Acariciame la concha; agarrame una teta – le instruyó, y Juanca cumplió.

Lentamente entró en erección. Entonces Lucy se arrodilló delante de él y suavemente se metió el glande en la boca. Empezó a succionar suavemente; después empezó a pasar la lengua por el glande, especialmente a nivel del frenillo. Alternaba esta lamidas con meterse la pija en la boca y hacer suaves movimientos de va-y-ven. La erección se hizo muy marcada.
 

- Como dijo el poeta: Juventud, divino tesoro – comentó Marta cuando vio la erección de Juanca.

 - Mejor vamos a la cama – dijo Lucy, se incorporó, lo agarró a Juanca por la pija y lo llevó a su dormitorio. Cuando llegaron al pie de la cama, lo empujó a Juanca, que se acostó boca arriba. Lucy lo montó y se metió la pija en la concha y empezó a cabalgarla.

- Así, ... así la siento ... – Se inclinó hacia delante – Meteme un dedo en el culo – le dijo a Juanca. Éste se lo recorrió con la mano hasta encontrar el ojete, y lo empezó a hurgar hasta meterlo. Marta se había asomado a la puerta y los observaba. Se sentó junto a ellos en la cama y se pajeó En eso Lucy empezó a gemir de placer y lo cabalgaba a Juanca a ritmo más acelerado

- Ahhh...Ahhh... Cogeme así, así... Ahhh...

En eso Juanca solto un gruñido, Los dos acabaron. Marta siguió pajeandoser un rato y también terminó con un orgasmo..
 
 

Ricamia
 
 

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