6.- Amante perfecto
 De la serie: TODO EN FAMILIA de:
Ricamia
Volvieron a la tardecita, después de pasar el día en la pileta. Pasaron un lindo día y estaban bastante eufóricos. Abrieron las ventanas para dejar entrar un poco de brisa, porque seguía haciendo calor. Prepararon algo para cenar y después de comer se reunieron en el living, para mirar televisión. Pero no había nada interesante en los canales. Pensaron que podían ir a alquilar un video, pero decidieron que eso representaba demasiado esfuerzo después del día que tuvieron. Juan Carlos se acostó en el sofá, apoyando su cabeza en el muslo de Marta. Ésta estaba por protestar, pero lo dejó y en cambio empezó a acariciarle la cabeza. Lucy se sentó despatarrada en el sillón.

- Junaca, ¿no tenés alguna película porno que podamos ver?

Juan Carlos se levantó y se fue a su dormitorio. Al volver, puso un casete  en la casetera. Era una película de tríos y grupos, de todo tipo, con parejas bi de ambos sexos y mucho morbo. Terminaron por calentarse todos, y empezaron a franelearse mutuamente. Se empezaron a desvestir.

- ¡Qué empalmado que estás – Le dijo Lucy a Juan Carlos, y empezó a acariciarle la poronga, mientras él le tocaba una teta. Lucy se agachó y empezó a recorrer la punta de la verga con la lengua.

- Sentate, Lucy y chupásela. Vos agachate mientras – Dijo Marta, apoyándole la mano en el hombro a Juan Carlos. Éste hizo como le dijo Marta, que empezó a recorrerle la espalda con la lengua. Se agachó detrás de él, le separó las nalgas y le empezó a lamer el orto.  Lo embadurnó con saliva y lo recorrió con la lengua. Al ratito tensó la lengua en punta y empezó a penetrarlo a lengüetazos. Juan Carlos respiraba en forma entrecortada.

- Relajá el ojete – Le dijo Marta, mientras le metía un dedo. Agarró un pote de vaselina, metió el dedo en él y empezó a embadurnarle con ella el culo. Lentamente metía y sacaba el dedo del hoyo. Marta se fue a su dormitorio y volvió con un consolador amarrado a las caderas.

- Quiero que sientas lo que nosotras sentímos cuándo nos desvirgan - El arnés era como una braguita de cintas de material sintético, pero abierto entre las piernas.

- Ponele un poco más de vaselina, Lucy, mientras yo le pongo al consolador – Y Lucy se acercó, y le volvió a embadurnar el ojete a Juan Carols con vaselina, también metiendo y sacando el dedo. Al mismo tiempo, con la otra mano, lo pejeaba. En eso Marta acercó la punta del consolador al orto de Juan Carlos. Lucy lo agarró y lo ubicó bien contra el hoyo. Marta empezó a penetrarlo a Juan Carlos

- Ayayay ... eso duele un montón -

- Ya sé que duele, pero solo al principio. Pronto te vas a acostumbrar y te va a gustar –

Le dijo Marta, cogiéndolo muy lentamente. La gran erección que había tenido Juan Carlos se desinfló.  Lucy, se ubicó delante de él y empezó a pajearlo.  Marta seguía cogiéndolo lentamente. Juan Carlos empezó a empalmarse lentamente.

- Se le está parando – Comentó Lucy. - ¿Sigo con la paja? –

- Seguí un poco más, después vamos a hacer un sándwich – dijo  Marta.

- Si se la chupás va a tenerla dura más rápido.  Entonces Lucy acercó su boca a la pija de Juan Carlos y empezó a succionar del glande, al mismo tiempo que lo pajeaba. Al ratito Juan Carlos estaba bien erecto.

- Está paradito y durito – dijo Lucy.

- Bueno Juanca – dijo Marta, sacándole el consolador del culo – preparale el culo a Lucy. Primero se lo lamés como yo te los lamí antes, después ella te va a poner vaselina en la pija, mientras vos se la pones en el ojete. –

Lucy se puso en cuatro, apoyando los brazos en los codos, de manera de apuntar el orto bien para arriba. Juan Carlos de ubicó detrás de ella y empezó a lamerle el hoyuelo. La penetró con la lengua. Se dio cuenta que se relajaba fácilmente. Al ratito. Se acostaron los dos de costado, de manera que el cuello de Juan Carlos quedó entre los muslos de Lucy, y mientras él le sequía lamiendo el ojete, ella empezó a embadurnar le pija con vaselina, acariciándole suavemente el glande y haciendo un lánguido movimiento de vaivén. Juan Carlos se llenó un dedo con vaselina y empezó a untarle el orto a Lucy. Lucy se puso de nuevo en cuatro, apuntando su culo bien para arriba. Marta se acercó y le separó más las nalgas, exponiendo bien el hoyo. Juan Carlos apoyó la punta de su verga contra el ojete y la penetró suavemente, y empezó a cogerla. Marta mientras tanto se volvió a ponerle vaselina en el ojete de Juan Carlos, se acercó a él desde atrás.

- Pará un poquito, pero no le desenchufes la pija a Lucy – le dijo. Cuando Juan Carlos paró su movimiento,  ella le separó las nalgas y lo penetró por el culo con el consolador, que todavía llevaba amarrado a su cuerpo.

- Bueno, ahora seguí cogiéndola a Lucy, pero despacito – Juan Carlos empezó nuevamente a menear su pelvis, mientras Marta se quedaba inmóvil.

Lucy empezó a acariciarse la concha con su mano derecha. La sensación de coger a Lucy por el culo y ser penetrado a su vez le causó una tremenda calentura a Juan Carlos. Empezó a moverse más rápidamente. Al rato sintió un tremendo orgasmo y descargó su leche dentro de Lucy. Ésta seguía pajeandose y también acabó al rato.

- Parece que acabaron los dos en gran forma. Pero todavía me toca a mí. Así que vamos a descansar un poco. Mientras tanto nos podemos lavar, porque no me gusta ni el gusto ni la sensación a vaselina usada. -
Así los tres terminaron duchándose juntos. Se lavaban entre ellos, haciendo cierto hincapié en lavarse los culos, la pija de Juan Carlos y las conchas de Lucy y Marta. Se enjabonaban y fregaban mutuamente, que terminaba siendo una mezcla entre lavada y paja.

Volvieron a la cama y Marta le dijo a Juanca que se acostara boca para arriba. Ella se ubicó colocándole la concha encima de la cara.

- Comeme la concha – le dijo, y Junaca empezó a lamérsela. Con la mano derecha empezó a acariciarle el clítoris, y con los labios agarró suavemente los labios de la cajeta; recorría la hendidura con la lengua, la endureció y la introdujo en el orificio.

- Meteme un dedo en el culo -

- Dejame a mi, yo se lo voy a meter – Dijo Lucy. Se acercó a Marta, le separó un poco las nalgas y el recorrió el tajo, parándo en el ojete al que lamía especialmente.

- Que lindo... Siii... lameme el orto así,, lameme el culo así...
Lucy ahora empezó a penetrarla por el culo con la lengua

- Siii... así... – Juanca seguía chupándole la concha. En eso Lucy acercó el pulpejo del dedo índice al ojete y lo empujó hasta que el dedo penetró ese orificio y lo metió hasta la primera falange. Cuando Juanca vió así de cerca como su hermana le lemía el culo y le metía el dedo en el orto a su madre, se empalmó en gran forma. Marta se agachó un poco y empezó a chuparle la pija, pero al poco rato alzó la cabeza y dijo

-  Quiero que me cojas ahora. Ponete detrás de mí, yo me quedo en cuatro, y me cogés tipo perrito.

Juanca se ubicó detrás de Marta, acercando bien su pelvis al cuerpo de Marta. Ésta agarró la poronga del muchacho por entre sus piernas y la ubicó a la entrada de su cajeta. Juanca la penetró y empezó a menear su pelvis.

- Dáme tu mano – Le dijo Marta, y cuando tuvo le derecha de Juanca, apoyó los dedos de él sobre su clítoris.

- Dale, cogeme ahora con ganas – Y Juanca la penetró con fuerza, y le frotaba el clítoria y la concha alrededor de su verga. Con el vaivén de su pelvis la redondeces del culo de Marta, de sus nalgas, daba contra la panza de Juanca. El sentir ese culo contra su cuerpo incrementó su calentura. En eso Marta empezó a tener su orgasmo.

- Si, ay,... sii... seguí cogiéndome así, fuerte. Aahh... ahh... ahh... estoy acabando...  – En eso ella sintió como su concha se bañaba con la leche de Juanca y acabó en un tremendo orgasmo.

Estaban acostados, descansando. – Estás aprendiendo bien – le dijo Marta a Juanca. – Tenés que pulir un poco la técnica de chupar conchas. Ya te vamos a enseñar, entre tu hermana y yo. Vas a llegar a ser un amante perfecto.

Ricamia
 
 

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