Cumpleaños
 por Soraya
Hola. Me llamo Soraya y tengo 23 años. Es la primera vez que escribo aquí.  Hasta ahora me había dado un poco de vergüenza, pero quiero compartir con más gente mis deseos y mis experencias más íntimas.

Quiero contaros cómo celebré el día en que cumplí 18 años. Desde siempre me ha encantado el sexo. En ese sentido soy muy abierta, es una de las mejores experiencias de esta vida y hay que aprovecharla. Ese día decidí realizar una de mis fantasías, que era (y sigue siendo) ser puta. Aunque solo fuera por un día. La verdad es que tengo bastante buen cuerpo, vuelvo locos a los hombres y a mí me gusta. Mido 1,72, tengo unas medidas bastante cercanas a las que se dice que son las perfectas (94-58-60), ojos verdes y una melena castaña hasta media espalda.
 
 Entonces, días antes de mi cumpleaños, quedé en un chat con el hombre que me dio más morbo, un semental de 31 años con 25 centímetros de dotación. Acordé con él 30.000 pesetas por una hora, y creo que las pagaría a gusto. Quedamos en su casa. Yo estuve todo el día preparando la gran cita. Estuve una hora en la bañera disfrutando lo que iba a venir. Elegí la ropa. Ropa interior negra, de encaje. Me masturbé con mi imagen en el espejo, estaba rompedora. Perfumé un poco el tanga y elegí una minifalda negra. Botas altas negras de peil. Arriba decidí no llevar nada. Para ir por la calle bastaría con un chaquetón.
 
 Salí a la calle, llegué a su portal y aproveché el ascensor para retocarme un poco. Llamé a su timbre y no me defraudó. Un hombre alto, moreno, al que la polla ya le delataba bajo el pantalón. Me hizo pasar. Me preguntó si quería tomar algo, y mientras me quitaba la cahqueta le dije que me bastaba con un vaso de leche. Le bajé la cremallera y me arrojé sobre su polla. Empecé a masturbarle con mis tetas, que dentro del sujetador formaban un par de bultos muy firmes. Y se corrió, por primera vez, entre mis tetas. Apenas deje que bajara su erección, me metí su polla en la boca y empecé a jugar con ella. No le dejé terminar, poco antes de que se corriera la saqué y le pregunté qué quería hacer. “Desnúdate y tírate en la cama, puta”, me gritó. Me senté en la cama, me saqué las botas, me quité la minifalda, y me desabroché el sujatador. Ya no había vuelta atrás, era suya. “Hazme lo que quieras”. Me rompió el tanga, me tiró en la cama y empezó a follarme de la manera más salvaje que lo habían hecho nunca. Era increíble como aguantaba y a qué ritmo. Hasta que se corrió. Noté una oleada de calor dentro de mí, y justo después me corrí. No tardó diez segundos en agarrarme y darme la vuelta sobre la cama. Me cogió por la tripa, me levantó y me puso a cuatro patas sobre la cama. “Ten cuidado, soy virgen por el culo”. Dio igual. Apoyó su miembro en mi agujero y me la metió hasta el fondo sin ningún cuidado. Se agarró a mis tetas y comenzó una cabalgada que creí que no acabaría nunca. Él seguía, y yo notaba cómo se iba abriendo mi ano, cómo se desgarraba ante ese brutal aparato, hasta que dejó de dolerme y comenzó un placer que nunca habría imaginado. Cuando yo ya estaba al borde del orgasmo, se corrió. Aunque era su tercera corrida, volvio a soltar una cantidad de semen increíble. Recogí con la mano gotas de semen que caían de mi ano y me lo bebí con ansias. Entonces me dijo que se la limpiara. A pesar del intento anterior, creía que no podría meterme todo eso en la boca, pero las ganas de ser penetrada por todos los sitios que aún tenía me hicieron meterme toda su polla hasta la garganta, hasta sus huevos conseguí meter en la boca.

Conseguí que se corriera otra vez y aproveché hasta la última gota. Me dijo que por él ya estaba, que me fuera. A mí ya me daba igual el dinero, solo quería un polvo más, y así se lo dije. Sin responder, me volvió a tirar sobre la cama y hundirme su polla sin avisar, yo no quería que eso acabara nunca, pero lo hizo. Me sentía llena de semen, follada por todos los sitios. Me vestí con lo que me quedaba y me fui, satisfecha tras mi primera experiencia con un desconocido. Lo repetí, varoias veces, pero eso, otro día.

Soraya
 

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