Calor de mayo
 
Me cuesta abrir ojos. Cuando lo hago todo mi alrededor está sombrío. Todavía no ha amanecido. Estoy en mi cama, dentro de las sábanas, sintiendo el calor que transmite una manta en pleno mes de mayo. Mi cuerpo está sudoroso. Me he despertado desasosegada. El calor de la cama y el calor del cuerpo me han despertado.  Ayer acabé mastrubandome desnuda en la cama, y así me quedé dormida.  Ahora no hay forma de aguantar el calor y las sábanas no dejan de convertir su roce en una caricia. La piel la tengo de nuevo suave y sensible. Mis pechos endurecidos y los pezones tiesos.  Paso las palmas de las manos por mis tetas. Siento un escalofrío agradable que baja hasta mi vientre. Mis muslos, juntos y apretados. Mi vientre despierta.

Retiro la sábana y la manta, extiendo las piernas alcanzando con los talones  el final de la cama. Abro las piernas. Mi vello está apelmazado todavía con los restos de la anterior paja. Con la mano izquierda abarco mi teta de ese lado y con mi mano derecha me acaricio la raja en toda su longitud. Estoy empapada de  nuevo.

Cierro las piernas aprisionando mi mano. Mi dedo índice, con movimientos muy lentos, recorre mi clítoris.

Cierro los ojos.  Mojo mis labios con saliva  y los acaricio con la lengua. Por mi mente pasan imágenes que poco  a poco van tomando forma.................

............Sentada en la mesa de mi despacho. Con la blusa medio desabrochada. Los pechos fuera del sujetador.  Las piernas estiradas y los muslos sobre Ramón, el contable. Él lleva bastante rato con la cabeza aprisionada entre mis muslos. Torpemente, mordiéndome, chupándome, lamiéndome. La falda arremangada en mi cintura. El tanga colgando de mi tobillo derecho. Y Ramón anestesiando mi sexo con sus succiones. Suena el teléfono. Con voz entrecortada, contesto. Es mi marido que me avisa que ya he llegado al aeropuerto. Ya viene en su coche a recogerme, le quedan 10 minutos de viaje. Ramón levanta la cara y me mira. Agarro su cabeza y la vuelvo a meter de donde no tenía que salir por ahora. Cierro los muslos sobre sus mejillas.

¿No puedes esperar?...¿ ahora? Le dije a Ricardo ¿Quieres ahora?. Al menos aparca el coche en la cuneta no te vayas a tener un accidente......tu mismo. ...ya ...ya empiezo........Me gustaría que entres en el despacho y sin decir palabra te metas bajo la mesa. Me quitas  un zapato, después otro, lanzándolos por la habitación. .......Que metas las manos bajo mis faldas y agarrando mi tanga me lo saques de un tirón............Levanta mis piernas y hunde tu cabeza en mi sexo empapado desde que se fueron los albañiles esta mañana de la oficina....¿te gusta?.....ya sigo...ya sigo...       Con la punta de tu lengua recorres todo mi sexo. Despacio saboreándolo.  Ramón deja su pertinaz insistencia y empezó a oírme y siguió mis instrucciones bajo la mesa..... Me gusta sentir como tus labios sorben los labios de mi sexo. Primero en un lado, después en otro. Me gusta que hundas la barbilla en mi vagina, pero sin presionar, sin hacer fuerza....¿te gusta?.. Sigooooo..Con la punta de la lengua... despacito... muévela dando golpecitos....Si así.. Chupa ahora...así...así... Ramón chupaba mi clítoris. Ricardo en al arcén de la autopista se masturbaba mientras me oía y mí  coño  empezaba a latir con fuerza. .....Chupa mamón.. Yo movía mi pelvis contra la cara de Ramón. ..... Sigue libando mis néctares, absorbe mi sexo, succionalo, mámalo, cometelooo...Quiero que me metas los dedos en mi coño. Quiero que me llenes. Ramón oyó la indirecta y uno a uno acabo metiendo tres dedos en mi vagina. Yo los apretaba. Me retorcía sobre ellos. Sigue no pares muérdeme ...así así...¡no, hay no! ...Más suave....así Siii. ufffff Mi cuerpo se removía sobre la silla sin apartar mi vientre de la cara de Ramón. Sigue, chúpame, no pares... no pares... lame con fuerza.. Así ...así.....Yo me pellizcaba los pechos, los apretaba, los aplastaba. Venga ahora.. No pares...La cabeza de Ramón la veía aparecer y desaparecer entre mis dos pechos, mientras sus mejillas mal rasuradas arañaban mis muslos. Recostada sobre el respaldo seguía viendo la incipiente calvicie tipo fraile de Ramón. Asíiiiii córrete conmigo ...ahhh.....ahhhhh no me puedo aguantar.....asíiiiii siiiiiiiiii El teléfono lo estaba llenando de saliva. Casi se me cae cuando, como una ola gigante, una descarga anula todo mi cuerpo y llena de un calor conocido todas las terminaciones nerviosas.... Ahhhhhhhh     mmmmm mmmmmmm  ¿estas ahí?. ¿te has corrido?....¿ si? ...no tardes.....Ramón retira la cara y se queda sentado en el suelo con la cara empapada ....................

La imagen se desdibuja  de mi mente. Mi cuerpo ha dejado de arquearse sobre la cama. Mi mano izquierda esta empapada. Las sabanas están mojadas. Por mis nalgas resbala la humedad de mis fluidos. El olor a mujer llena de nuevo la habitación.

Estiro el cuerpo de nuevo. Me pongo de lado y tapándome con la manta adopto mi postura fetal favorita. Cierro de nuevo los ojos y me pongo a pensar:

- Si Ramón fuera mi contable lo despediría por torpe. Menos mal que no me he casado. ¡¡¡Le iba hacer yo, sexo telefónico a mi marido, esta apañado!!!!...¿ y porque lo he llamado Ricardo? ¿Conozco algún Ricardo?........

Antes de que me enfríe me vuelvo a tapar con la manta

Alatriste

 

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