|
|
Tenía 16 años cuando hice mi debut en el sexo. En aquellos años recibí una invitación de una compañera de trabajo de unos 30 años, delgada, de buenos pechos y una colita que era la razón de varias noches mojándome.Yo accedí a su invitación en forma totalmente inocente ya que ella concurría por motivos laborales al lugar y yo la acompañaba para ayudarla y conocer el lugar.
Era un espectáculo de teatro y ella concurría para realizar un comentario de la obra para la revista en que trabajabamos. Llegué a la puerta del teatro y a los 5 minutos ella estaba allí, con un pantalon de cuero negro, una blusa color blanco, un cinturón ancho apretadito por afuera de la blusa y zapatos de taco alto. Cuando la ví, sentí un escalofrío de sólo pensar si me diera una chance. Beso de por medio y entramos, mientras caminaba delante mío era un deleite ver su colita como se asomaba por debajo de la blusa, nos sentamos. Toma mi mano y me preguntá si hacía mucho rato que la estaba esperando, sentí el calor de su piel. Mientras transcurría la obra (una comedia) se lanzaba sobre mí riendo y me tomaba el brazo a lo que yo correspondía con una sonrisa, en determinado momento apoya su cabeza en mi cuello y me erizo todo, ella se dio cuenta del efecto que había causado y lo repitió varias veces para ir calentándome de a poquito.
Termina la obra y ya estaba que no aguantaba más, a la salida debido al abultamiento de espectadores ella me llevo las manos a su cintura para no perdernos y por supuesto que en varias oportunidades quedamos apretaditos haciéndole sentir mi bulto adolescente.
A la salida decidimos tomar un taxi, cuando llegamos a su casa me invita a bajar, al principio me resistí un poquito (inocente yo) pero ella insistió y se salió con la suya. Cuando pasamos a su casa nos sentamos en un sillón muy cómodo, puso algo de música y sirvió un trago. "Me encanta esta canción ¿vamos a bailar?" apenas me pare nos pegamos y me besó suavemente una y otra vez, fuimos incrementando nuestros besos juntando nuestras lenguas, comencé a acariciar su espalda hasta llegar a su colita tan deseada, me sentía en la gloria.
Ella besaba mi cuello y yo el suyo, al ritmo de la música nos tocabamos por todos lados, pasaba su mano sobre mi verga escondida en el pantalón. Desabrochó el cierre del pantalón y saco mi pedazo para empezar a chuparlo, casi me hace estallar, pero lo hacía muy bien hasta llevarme al límite y parar, hasta que me dijo: "vení dame esa lechita rica, vení acabame en la boquita, mmmmmmmmm qué rico!!!!" y me la chupaba suavemente mientras yo me corría todo en su boca, que sensación de placer tan grande, me sacó hasta la última gotita. Nos sentamos en el sillón y siguió suavemente chupándomela hasta que quedara firme nuevamente, nos seguimos acariciándo y empezamos a desnudarnos despacio, me mostro su conchita y comencé a chuparla despacito, comenzó a gemir suavemente y me explicaba como hacerlo de forma más placentera "una experta" fui intensificando mi trabajo y ella gozaba cada vez más "así mi bebé, mmmmmm voy a mojarme todita, seguí así que me encanta, dame placer, que ganas que te tenía, chupámela toda, mmmmmmm ayyyyy así" hasta que sentí como se mojaba toda y movía su cuerpo hacia adelante arqueándolo.
"Vamos a la cama, vamos a coger" dijo, fuimos para su dormitorio me tiro sobre la cama y se subió arriba mío, cabalgaba sobre la verga como loca, se agarraba de la cabecera de la cama y cogia a todo ritmo, "si así te quiero coger todo mi amor, que divina verga" mientras yo chupaba y mordia sus pezones duros. Paró y cambiamos de posición, se puso de espaldas en cuatro patas y me dijo "cogeme como una perrita, eso es lo que soy, una perrita, dame por la concha, acabame toda la leche, agarrame del pelo como a una yegua..." en determinado momento gira su cabeza y me dice "dame por el culo como buena putita que soy" yo estaba que volaba, entre que cogia como una diosa y me decía todas esas cosas no me aguanté más y le llené el orto de leche, me miró como agradeciendolo "sentí toda tu lechita caliente en mi culito" solo falta que me llenés la conchita, dicho esto accedí a su pedido, me enloqueció, seguimos cogiendo en varias posiciones hasta que acabé todo en su conchita, ¡que manera de coger! era divina.
Me despedí a la mañana siguiente, cuando me había vestido al despedirme me dió una mamada preciosa y me dijo "quisiera que nos vieramos esta noche, tengo una amiga que seguramente estará encantada de compartir una velada juntos.
Rodri
Volver al de Indice