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Hola amigos del callejon, hace unos meses que descubrí su página y me ha encantado la forma de relatar de todos sus participantes.La historia que les contaré es real y sucedio hace 12 años, en ese frio invierno en Chile, yo con mis 14 años, y las frecuentes visitas de mi tía María y su familia a mi casa, incluyendo su esposo un borrachín muy simpatico al cual le gustaba en extremo la bebida.
En algunas ocaciones María venía a mi casa con su familia y en otras sola, ella bordeaba los 44 años y aún se conservaba, no muy bien pero estaba flaca y tenia unas nalgas bastante bonitas, sus tetas eran pequeñas pero firmes, morena típica, con hijas de mi edad.
Mi madre me comentaba a menudo que ella tenía problemas en tanto al sexo con su marido debido al alto consumo de bebida de éste, y cuando María nos visitaba sola yo ya me había echado unas buenas pajas pensando en ella, principalmente por el morbo que me producia su edad.
Un día mi madre se acostó temprano a eso de las 10 de la noche y María y yo nos quedamos escuchando música en la sala del living, paso la hora y ella me dijo si quería bailar (siempre lo haciamos) le gustaba el bolero y cosas así que a mi no me gustaba mucho pero bueno, yo en la tarde me había calentado así que me había echado una buena paja en mi recamara, lo que daba pie a pensar que mi verga estaba bien salada.
Nos pusímos a bailar y ella despues de mucho pisco sour, me dió un beso en la cara y me dijo que me quería mucho porque era su sobrino regalon, seguimos bailando y me beso nuevamente en la cara yo le respondí y nos besamos en los labios, fué una increible sensación, yo ya estaba a mil, mi verga ya estaba a punto de reventar. mi madre dormía en su recamara y nosotros nos besabamos con María. nos sentamos en el sofa y me ofreció sus tetas, yo la tocaba por todos lados, ella se aparto y me bajo la bragueta de los jeans que llevaba puestos y me saco mi falo, lo comenzó a lamer como una loca, me decia que estaba saladito muy rico, paraba y me besaba, luego de una muy buena mamada se paró y yo le lamía sus tetas, le baje sus ropas y sus bragas y ahí mismo me encontré con la concha más peluda que he visto en mi vida hasta ahora, ésta expelia un aroma a mujer increible espeso y resinozo, se la olí y quería probar aquella vulva manjar de dioses.
Ella se separó y no me dejo, por lo que le dije que se diera vuelta y comencé a lamer su ano, poco a poco cedió y me dejo penetrar con mi lengua esa mata de pelos tan odorizada por los años de sexo que en ese momento elle tenía y que me estaba volviendo loco.
Su clitoris era muy grande y luego de 4 hijos sus labios vaginales estaban muy abiertos, nuevamente me agarro el falo y lo lamió hasta dejarlo con muchisímo brillo, se recosto en el sofa y abrió sus piernas y me dijo que la penetrara, eso hice y de un solo golpe entro sin mayores problemas, nos besabamos desesperadamente y ella me decia que no gimieramos que mi madre podría escucharnos, luego de un largo rato de mete saca vaginal me dijó que la penetrara por el ano, ese ano ya había sido penetrado seguramente en variadas ocaciones pues se lo comencé a lamer y se dilató de inmediato, puse mi verga en la entrada y entro sin mayores problemas hasta mis bolas, la cabalgue desesperadamente hasta que me comencé a convulsionar y ella me separó y se dio vuelta se metió mi falo en la boca con mierda y todo y me dió la mamada final, se comió todos mis jugos hasta la última gota.
Yo había quedado muy nervioso por la presencia de mi madre en su recamara, pero María me dijó que le lamiera el coño denuevo, asi lo hicé y cuando encontré su clitoris entre esa abundante mata de pelos lo mordí desenfrenadamente hasta que consiguió su 3er orgasmo según me dijó, yo acompañaba mi chupeteo de metidas de dedo en su zorrita, hasta que le metí la mano completa, era increible como le cabía toda mi mano empuñada en su cueva, luego de retorcidos orgasmos, terminamos muy cansados en el sofa, nos fuímos ambos a nuestras recamaras y nos acostamos, al siguiente día se fué y me dió un beso de despedida, nunca más volvió a mi casa, en la actualidad tiene 56 años y siempre me recuerdo de su aroma de mujer madura y de su mata de pelos.
María dónde estes siempre te recordaré dejaste de ser mi tía pero fuíste mi mejor mujer de adolescencia.
Fiebre
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