|
|
Habíamos quedado esa noche todos los amigos para hacer el botellón y pasar una buena noche de carnaval. Íbamos a ir todos disfrazados igual, hasta Jon que al tener fama de cabroncete casi siempre lleva la contraria para picarnos. Yo acababa de llegar nueva a la ciudad, empezaba mis estudios universitarios.Jon es un chico alto, ojos verdes, pelo castaño, 23 años y con pinta de chico malo. A mi me atraía esa sensación de chico duro. Yo soy bajita, de pelo rubio, ojos verdes que cautivan hasta al más duro.
Sé que atraía a Jon, pero no sabía hasta que punto. Esa noche yo había bebido mucho y Jon se ofreció a acompañarme a casa. No había nadie en mi piso, estaban mis compañeros aún en la calle disfrutando de la noche carnavalera.
Llegamos a mi portal, me preguntó si quería que me acompañara hasta mi piso por si no me encontraba bien. Yo le dije que me acompañara por si se quería asegurar de que llegaba bien, per o que no me encontraba mal. Él me dijo que vale, así no se quedaba con la duda. Cuando llegamos arriba, Jon, me agarró de la cintura, agarrándome con sus manos suavemente las mías por detrás de mi cintura. Antes de abrir la puerta me dijo, ¿¿ estás segura de que quieres que pase??
Yo me dejé llevar. Me besó y me introdujo hacia dentro mientras me besaba y me agarraba las dos manos con las suyas. Me preguntó dónde estaba mi habitación. Yo le llevé hasta ella.
Pronto comenzó a quitarme el disfraz, me miraba y me susurraba al oido:
hoy estás preciosa. Voy hacerte ver las estrellas.
Aunque te parezca mentira no lo he hecho antes con nadie.
No te preocupes, no te haré daño. Relájate y déjate llevar.
Me quitó muy despacio la ropa, comenzó a besarme por el cuello, mordiéndome y chupándome haciéndo que me extremeciera. Me estaba muriendo de placer. Ten ía miedo, pero a la vez, deseaba tenerle.
Me abrazaba fuerte contra sí, yo llevaba ropa interior negra, con un tanga de tiras finas. Él me besaba por todas partes, al principio estaba teniendo especial cuidado, hasta que le pudo la pasión y me dijo:
- Preciosa, me estás volviendo loco, voy a follarte, te voy hacer una mujer, mi puta. Te voy a tratar mal.
Cada vez, estaba más excitado, comenzó ha quitarse la ropa. Se quedó desnudo y pude ver su enorme polla. Podrían ser unos 20 centímetros, esperando a meterse en mi coño y desvirgarme. Me arrancó el sujetador y el tanga. Pensé que me iba a morir de dolor. Me susurraba al oído, “tranquila, vas a disfrutar”.
Cogió uno de mis pañuelos y me ató las manos al cabecero de la cama. Cogió otro e hizo lo mismo con mis ojos. Me los vendó delicadamente y empezó a acariciarme las tetas, con sus manos, estaba tumbado junto a mí, chupando mis pezones sonrosados y grandes que cada vez se ponían más y más duros. Me los mamaba y me los mordía cada vez más fuerte.
De mi boca se escapaban unos leves gemidos. A continuación, abrió mis piernas y dijo:
- Nena, no sabes cómo voy a disfrutar con tu gran coño.
Empezó a chupármelo, me daba unos lametazos, metiendo su lengua en mi coño y moviéndola agitadamente. Yo me retorcía de placer, estaba descubriendo el placer. Le decía que era suya que hiciera lo que quisiera conmigo. Todos mis líquidos se quedaban en su boca, que se acercaba hasta la mía para dármelo. Que bueno!!.
- Me encanta tu coño. Me lo voy a comer todo!!!.
Me tocaba el clítoris y me hizo chuparle sus dedos. Yo me estremecía. Se los chupaba como si de su polla se tratara. En el fondo quería comerme su gran polla. Cuando ya los chupó bien, me metió uno en el coño y empezó a meterlo y a sacarlo. Yo me movía como si fuera su polla la que estaba dentro de mí, aunque nada más lejo s de la realidad.
Me quitó la venda de los ojos. Y pude ver sus ojos mirando los mios que me daban seguridad. Me dijo:
- Ahora te voy a follar, puta.
Poco a poco, fue metiendo su polla dentro de mi, yo me retrocía de dolor. Y con movimientos suaves, me la iba metiendo dentro, yo gritaba le decía que parase, era enorme y yo lloraba de dolor, pero de pronto él me la metió toda, no podía parar, estaba muy excitado, solo me acariciaba las tetas y me la metía más fuete. Me abría más las piernas para que le entrara mejor, me fui relanjando y empecé a sentir un gran placer.
- Lo ves putita, ves como te gusta.
Me desató los brazos del cabecero de la cama, le abracé fuerte y le arañaba la espalda. Estaba muy excitaba y que me llamara putita me ponía cada vez más cachonda. Estaba muy mojada y Jon me la metía cada vez más profunda.
Se la sacó y se puso de pie, me levantó de la cama y me hizo chuparsela
- Va mos chupa, chúpamela zorra, mámamela puta.
Yo no quería, pero me puso de rodillas y me abrió la boca y me la metio casi toda dentro. Me dijo que le mirase mientras se la comía. Era tan grande que casi me entraban arcadas. Se la chupaba desde los huevos hasta la punta. El se extrecía de placer:
- Asi, asi sigue asi. Me pones cachondo.
Cada vez, se le notaba más dura y más caliente. Se la meneaba mientras se la chupaba hasta dentro. Arriba y abajo, se la pajeaba, de pronto me la metió toda y se corrió dentro de ella. Me lo tuve que tragar.
Pero en seguida, me dio la vuelta y me puso como un perrito en la cama, y me la metió por detrás como un perro, yo gritaba, era tan grande, dolía, le gritaba, el me daba cachetes en el culo:
- Me pone cachondo que grites, grita puta, grita!!.
- Estoy cachonda, fóllame, así, así, follame cabrón!!.
No podía más me había corrido ya dos veces y ésta iba a ser la tercera, nunca pensé que me desvirgaría de esa forma. Me agarraba de la cintura y me apretaba las nalgas contra él, cada vez más y más fuete, me agarraba por los pechos también y me los apretaba con más fuerza en cada envestida.
Nos corrimos y cuando pensé que todo había terminado, noté como uno de sus dedos húmedos entraban en mi culo:
- Qué haces cabrón, eso si que no, a mi tu no me enculas.
- Calla puta, te lo voy hacer completo, vas a disfrutar.
Volví a ponerme nerviosa. Me daba cachetes en el culo y me escupia en el ano para meterme los dedos y dilatarlo. Cada vez iba entrando mejor:
- Preparate nena, vas a ser una buena puta.
Puso su polla en el ano, al principio, no entraba y él apretaba con más fuerza. Al final, me la entró toda de golpe y se me escaparon lágrimas de dolor. Él me intentaba tranquilizar con caricias en mis tetas. A la vez que susurraba “tranquila nena lo estás haciendo muy bien ”. Era tan dura, tan grande, a medida que de envestía, me iba dando más placer.
La noté más y más dura, yo no aguantaba más y me corrí. El me abrazó y gritó, se corrió y note toda su leche dentro de mi otra vez. Me la sacó me pidió que se la limpiara y se la chupé, le quedaba más leche, se corrió un buen chorro en mi boca, que me tragué y me besó. Me abrazó y me dijo que había sido su mejor polvo. Que me lo repetiría.
Ranita bonita
Volver al de Indice de autores