Verde oliva
 Ranita Bonita
Me llamo Kuxo, soy de Brasil. Mido 1.80, soy muy fuerte y mi piel es casi negra. Soy mulato porque me madre era mulata y mi padre negro. Y la verdad es que estoy muy bien dotado, tengo una polla de 24 centrímetros.

Trabajo en Valencia para una empresa de publicidad. Soy el jefe de mi sección y un día mi jefe de planta me comunicó que debido a la jubilación de Antonio, uno de mis mejores compañeros, quedaba su plaza libre y podíamos contratar a alguien. Esto fue hace 6 meses.

Una semana después de que mi jefe me comunicara lo de la plaza libre, empezé con las entrevistas. La verdad es que hacer entrevistas era algo que me cansaba demasiado, a última hora de aquel jueves, le tocó el turno a la chica cuyo currículum nos llamaba más la atención. Era de fuera, con experiencia en varias empresas de Publicidad y además con Masters y trabajo en el extranjero. Tendría unos 28-30 años y unos ojos verde oliva.

Cuando llegó avisé a mi secretaria para que pasara a mi despacho. Nada más verla, me quedé un poco atónito. Era morena, pero de piel bastante blanca, pelo ondulado que le caía hasta la cintura, muy guapa, elegante. Era alta, podía medir 1,69 y su cuerpo estaba bien cuidado aunque tal vez, puede que estuviese muy delgada.. A simple vista parecía una persona segura de sí misma, responsable, trabajadora. Me gustó, pero la contratamos por su experiencia y por sus conocimientos para la tarea a la que se iba a dedicar.

 A medida que pasaban los días, ella y yo, trabajabamos muy bien juntos, nos llevabamos muy bien. Pude conocerla mejor y hacerme también la idea de que a parte de responsable era una persona simpática, agradable y sobre todo preciosa.

Sin embargo, yo cada vez la notaba más interesada en mí, más cercana, más cariñosa. Se notaba cada vez que venía a mi despacho e incluso, cada día se ponía más provocativa, con más escotes, con faldas más cortas y tacones altos.

Cierto es que a mi me tenía loco, me ponía a mil. Más de una noche me hacía una paja pensando en ella. Pero su comportamiento, me desconcertaba. Al traerme sus informes, sus manos se rozaban con las mías de una forma muy sensual, además cuando yo pícaramente le enseñaba algo en el ordenador, se acercaba hasta mi, andando sensualmente y después se apoyaba sobre mís hombros restregando prácticamente sus tetas por mi espalda.

Un día ya le dije que si conocía a gente en la ciudad, me dijo que no, que solo a la gente del trabajo, lo cual eso me animó a ofrecerle quedar un día para tomar algo. Eso se lo dije un viernes por la tarde para que así ella me dijera que podía esa noche mismo. Pero justamente cuando le dije eso, se acercó a mi con su cara muy pegada a la mía y me dijo:

- ¿Te gustaría follarme ahora o prefieres esperar a esta noche?

Me quedé helado. Sin darme cuenta, ella ya me estaba besando. Era tarde y en la oficina solo quedábamos ella y yo. Empezamos a besarnos locamente, me metía su lengua hasta el fondo. Ella lo deseaba tanto como yo, me moría de ganas por follármela. Ya la tenía bien tiesa.

- Estás bien caliente, eh?? -dijo- estaba deseando hacerlo contigo. Me tienes loca. Debes tener una polla enorme, vas a tener que hacermelo muy despacito.

Comenzó a desabrocharme la camisa y a besarme por el pecho, me chupaba y me lamía los pezones, yo estaba a mil. Siguió con los pantalones, me los bajó a medida que ella se iba agachando también, se puso de rodillas ante mi polla, que estaba bien dura, la sacó del calzoncillo y empezó a besarla. Se asustó mucho al ver una polla tan grande, (más de lo que ella esperaba), con los hombres con los que había estado no se quejaba por el tamaño, pero ésta sin duda por su cara superaba a las demás. Iba muy despacio. Tuvo que usar las dos manos para manerjarla, yo moví su cabeza hacia la punta para que empezara a mamarla.

Ella, en ese momento parecía que estaba cortada, que le costaba, le abrí la boca con la mano y la llevé de nuevo hasta la punta de mi enorme polla, se la puse en los labios y apreté un poco, le dije:

- Venga, ahora ya no te puedes echar atrás, mámamela zorra.

Ella hizo un poco de presión, para evitarlo pero yo no la dejé. Necesitaba que me la mamara porque sino, iba a estallar, la tenía ardiendo. No podía más. Consiguió apartarla y me dijo:

- Tu polla es demasiado grande para mi boquita. No me va a entrar toda.. -dijo.

La muy puta, lo estaba haciendo para calentarmela más, porque me la meneaba arriba y abajo, pero yo ya no pude más y le conduje la cabeza a la punta de mi polla y ya no tuve compasión, le abrí la boca y se la metí entera.

Ella gemía, pero yo le marcaba el ritmo con mis manos, ella chupaba y chupaba. Notaba como me llegaba hasta su garganta. Al final, dejé que ella marcara el ritmo, le gustaba, era toda una putita. Me lamía los huevos, los chupaba y se los metía en la boca, no podía parar, me tenía loco. Me iba a correr, se lo dije, pero por niña mala le agarré de la cabeza y no le dejé sacársela de su boquita hasta que me corrí todo dentro de ella. Fue una gran corrida, se salía la leche por los lados, me miro mientras se lo tragaba todo y dijo:

- Eres un niño malo, no me has dejado sacármela cuando te has corrido. Ahora te toca a ti...

La eché sobre la mesa, le quité la camisa, le desabroché el sujetador de encaje negro y besé sus tetas, duras y redondas. Se las chupé, le lamí los pezones, se los mordía, ella gritaba, gemía, le levanté la falda y vi que llevaba un tanga negro, le di la vuelta, me agaché le separé el tanga del culo, y empecé a chuparle desde su coño hasta su culo. Se retorcia, me gritaba:

- Chupa, chupa cabrón!! A me corro.. aaaaah!! Sigue, sigue!!

Sus gritos hicieron que mi polla despertara de nuevo, se volvió a poner tiesa. La cogí, le dije que se apoyara en la mesa, le abrí las piernas le agaché la espalda, y dirigí mi polla a la entrada de su coño que estaba bien mojadito. A pesar de estar mojadito, me costó un poco metersela toda. Ella estaba haciendo fuerza porque nunca había visto una polla como la mía, poco a poco se la metía.
Ella gritó, le dolía un poco, yo la abracé le acaricié la cara, y apreté más, se la metí un poco. Ella gritaba decía que la iba a romper. La verdad es que mi polla estaba más dura que nunca, estaba muy excitado. Le metí un dedo en su boca, para que lo chupara y empecé a follarla más rápido y se la metí toda.

- Para cabrón, para!! Me vas a romper!! Que gorda la tienes!!! aaaaaaaaaaahhh!! - gritaba. Más despacio!! aaah!!

Yo seguía, no podía parar. Notaba como su coñito me empapaba la polla y eso me volvía loco, no podía parar, ella se iba tranquilizando. Se la metía y veía como su coñito se hacía más grande. Se la saqué, me tumbé en la moqueta y le dije que me cabalgara! Así lo hizo, a mi a cada salto se me ponía más dura, ella no paraba de gritar ni de gemir. Tenía los ojos cerrados. Le tocaba las tetas a medida que se la follaba. Era magnífica..vaya puta.

Le dije que se levantara, la volví a poner de espaldas a mi, volví a metersela por detrás y esta vez, era ella la que me apretaba su coño contra mi polla. Me chupé un dedo, y se lo metí en el culo, ella se extremeció. Y paró de empujar su polla contra la mía:

- Nooo, no por favor, eso si que no no!! Aaaahh!! No me folles por ahí, por favor!! Nooooo.

- Tranquila zorrita, que te va a gustar.

Ella estaba muy nerviosa, se revolvía, pero ya sujetaba. Su cuerpo delagado en verdad parecía que se iba a partir con mi polla.

- Tranquila, te lo voy hacer muy despacito.. ya verás.

Seguí follandomela por su coño mojadito y a la vez, le metí mi dedo húmedo en su culo. Recordé que tenía un poco de vaselina en el cajón, lo saqué, me lo unté en el dedo y entro muy bien en su culo. Ella gimió, le gustaba:

- Ves puta, ves como te gusta!

- Si, si, sigue, sigue así.

Estaba muy cachonda, yo también y además notaba que ya pronto iba a correrme, mientras ella gemía de placer, yo rápidamente, para que no se diera cuenta, se la meti en su culo ya bien dilatado. Pero ella gritó:

- aaaaaaaaaaahhh sácamela, sácamela!!! que dolor!!! no puedo más!!! que dolor!!

Pero yo ya la había metido casi entera, empujé un poco más y ella empezó a llorar, se quedó parada, se había corrido y estaba exhausta. No podía más me iba a correr, le abría más el culo con lás manos para que entrata mejor y ya estaba con el mete saca a punto de correrme, se la saqué y me corrí.

Fue el mejor polvo de mi vida. Cuando acabamos, la tranquilicé, se recuperó, me abrazó, me besó y me dijo que la había follado como nunca nadie lo había hecho antes.

Lo estuvimos repitiendo cada vez que nos quedábamos solos en la oficina, nuestra relación cada día era más intensa. Un día lo hicimos en el baño, también fue muy intenso.

Ranita bonita
 
 

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