Carmencita
 Sr. Burns
Así la llamábamos todos, carmencita. Aunque era una mujer de armas tomar. Tenía un cuerpo delgado, pero con su buen par de tetas, y un culo grande pero firme por que se lo curraba en el gimnasio. Pelo liso oscuro, con una boca de malicia. No era guapa, tenia  las facciones demasiado marcadas para ser una guapa al uso, pero  era os lo aseguro muy atractiva. Además tenía un acento extremeño muy gracioso, era una de las miles de chicas que con dos ovarios dejan su terruño y se marchan a una gran ciudad  a ser ellas mismas.

Esta era auditora y tendría los treinta ya cumplidos. Una noche me la presentó mi amigo Nacho, era su ligue así que aunque ella no dejaba de mirarme mi hice el despistado. Yo no soy un ligón, y esa  noche de copas me limite a ser educado y hablar con ella lo justo, aunque en el ambiente se notaba una extraña tensión acumulada ,para colmo  Nacho estuvo contándome toda la noche lo bien que se lo hacia Carmencita, que si la chupaba tremendo, que si era una fiera en la cama...La verdad,  aunque es algo que nunca he hecho(quitarle los ligues a mis amigos), esta vez deseaba hacerlo y decirle a ella que me había impresionado,   pero opte por marcharme pronto y de mal humor  a casa...

Al siguiente fin de semana volvimos a quedar los amigos en El Sol, una discoteca  del centro de Madrid. Llego Nacho con ella y yo que había estado toda la noche de mal humor y nervioso  me puse a temblar como un flan. Todo sucedió muy rápido, en media hora habían discutido los dos y Nacho se marchaba mosqueado, el resto de los amigos se empezó al poco a marchar, y nos quedamos Carmencita y yo solos. .Ni aposta nos sale tan bien .No hizo falta ni palabras,  se fueron nos miramos  y fue tocarnos y derretirnos,... Mis manos fueron rápidas y temblorosas como las suyas, teníamos tanto que hacer y que tocar...sus tetas con un toque mío suave encendió sus pezones largos y duros. Ella me agarro el pene como un naufrago a una tabla y nos revolcamos de pie en la pared ajenos a todo en aquel  lugar .A ella la ponía un montón el que la metiera mano allí en una discoteca pero yo  puse a funcionar la media neurona que me quedaba disponible y la propuse largarnos a mi casa .

Dicho y hecho en un minuto salimos cogimos  un taxi en la puerta y marchamos para casa. En el taxi seguimos, era algo imparable, no me soltaba, sus manos ya eran dueñas de mi cuerpo. Yo andaba embrutecido y agobiado del taxi (No se si el taxista miraba, deben estar acostumbrados a que les hagan números así los findes).
 

El caso es que entramos en mi piso, llegamos  a mi habitación y nos desnudamos. Con prisas y torpemente. Queríamos conocernos y nos dedicamos a comernos y lamernos todo el cuerpo como animales. Sus labios, sus orejas, sus pechitos, su culo, su tremendo culo. Todavía  tengo su olor, y el olor de su vagina en mi cabeza. Nos empezamos a comer, yo su coño y ella mi polla. Lo tenía afeitadito, con el pelo cuidado y corto y con unos labios oscuros y suaves. Se le veía el clítoris, asombrosamente bien y al ritmo de mis lamidas se estremecía suavemente Ella tenia mi polla en su boca y chupaba con ansia mientras acariciaba mis cojones. Me chupé un poco un dedo sin dejar de lamerla el coño y se lo metí en el ano .Entro lentamente mientras ella chillaba de gusto .Note que se arqueaba un poco y levantaba el
Culete así que se lo introduje hasta el fondo .Ella no se cortó un pelo y con buen criterio entendió que si a ella le estaba dando gusto, a mí también, así que sin contemplaciones me  metió también su dedito. Nos movimos al compás, alternando chupada y movimiento de dedo, subiendo el ritmo, y en menos de un minuto nos corrimos juntos,  parte en su cara, parte en su boca, yo que se, acabamos los dos pringados y resoplando y con la cabeza medio ida. Nos fuimos a la ducha, y allí volvimos a empezar, no cabíamos por lo  que la levante en volandas y fuimos de vuelta a la cama.

Nada más llegar se la metí en el coño desde atrás como perros, notando el golpeteo de las cachas de su culo cuando entraba hasta el fondo. Ella estaba demasiado lubricada y mi pene a pesar de ser de buen tamaño estaba entrando y saliendo fácilmente. Me dijo que me pusiera un condón, pero antes de parar y ponerme a buscarlo le sugerí otra cosa con la puntita de mi rabo que la complació. Lo apoyé en su ojete, todo lubricado como estaba y empujé muy lentamente. Su esfínter se fue dilatando despacito haciendo hueco al miembro, que entraba acariciando sus paredes. Ella suspiro de gusto, de placer de sentirse empalada y ya dentro me empecé a mover muy lentamente mientras ella se acariciaba el clítoris con su mano y yo le retorcía los pezones con las mías. El pasar de su dilatado coño a su estrecho culo  hizo que las sensaciones de mi pene crecieran en intensidad así que a nada que se movió  un poco me corrí salvajemente, mientras que ella sin dejarme salir aceleró sus ágiles dedos para acompañarme en la corrida.
 

Le saque mí agotado pene y nos acurrucamos uno junto a otro. Pasado un minuto, ella me  susurro bajito:

-y a ver quien se lo dice ahora a Nacho..

Y nos echamos a reír.
 
 
 
 

 Sr. Burns
 
 

Volver al de Indice